Los índices


En este artículo vamos a explicar qué son los índices de inversión, para qué sirven, quién y cómo los crean. También explicaremos por qué y cómo se puede invertir en fondos que replican índices, también llamados fondos indexados.

¿Qué es un índice?

Un índice es una serie de reglas que más o menos objetivas para seleccionar una serie de inversiones y la importancia de cada inversión dentro del índice. Si las inversiones son acciones entonces se suele hablar de índices bursátiles o de acciones cuya definición en la Wikipedia es:

Un índice bursátil corresponde a un registro estadístico compuesto usualmente de un número, que trata de reflejar las variaciones de valor o rentabilidades promedio de las acciones que lo componen. Generalmente, las acciones que componen el índice tienen características comunes tales como: pertenecer a una misma bolsa de valores, tener una capitalización bursátil similar o pertenecer a una misma industria.

Si las inversiones son bonos, entonces se suele hablar de un “índice de bonos”.

¿Para qué sirven los índices?

Inicialmente los índices se crearon para resumir en un solo número la evolución de todo un mercado. De esta manera se podía hablar de que el Dow Jones Industrial (el primer índice que se creó) había subido un 1%, en vez de hablar de todas las acciones por separado.

Actualmente se utilizan los índices para replicar el comportamiento de un mercado. En vez de comprar una cartera de acciones de EE.UU., se puede comprar un fondo indexado al índice S&P500 por ejemplo, que sigue el comportamiento de este índice y de esta manera obtener la rentabilidad media del mercado estadounidense.

¿Quién crea los índices?

Normalmente los crean empresas especializadas como Standard and Poors (S&P), MSCI o Dow Jones. A veces son los propios mercados secundarios que los crean, como es el caso del IBEX35 que está calculado por el Comité Asesor Técnico del IBEX35, que está vinculado a BME.

¿Cómo se crean los índices financieros?

Existen principalmente tres formas de construir un índice: ponderando por precio, ponderando por capitalización o equiponderando.

1. Índice ponderado por precio

Ponderar por precio es como incluir una acción de cada empresa en nuestra cesta (las empresas con un precio por acción más alto pesan más).

El índice ponderado por precio se calcula como el promedio de los precios de las acciones en el índice. Se calcula sumando cada precio de acciones y dividiendo el total entre el número de acciones de la serie. El principal problema que tiene esta forma de cálculo, es que las empresas con un precio más alto pesan más (aunque en conjunto puedan ser empresas más pequeñas que otras por tener menos acciones emitidas). Inicialmente los índices se calculaban así (por ejemplo, el Dow Jones Industrial Average), pero hoy la ponderación por precio está cada vez más en desuso.

2. Índice ponderado por capitalización

Ponderar por capitalización es como incluir la capitalización total de cada empresa en nuestra cesta (las empresas más grandes pesan más).

En los índices ponderados por capitalización, las empresas ponderan en función de su capitalización de mercado (precio de las acciones multiplicado por el número de acciones en circulación) y se dividen entre la capitalización global de las empresas que componen el índice. Este tipo de ponderación representa mejor la evolución de un mercado o zona geográfica, y tiene como principal característica que el efecto que tendrá un cambio en el precio en una empresa de gran capitalización bursátil será mucho más importante que el que tenga una empresa pequeña.  Ejemplos bien conocidos de un índice ponderado por capitalización son el índice S&P500 o el MSCI World. En Indexa, utilizamos principalmente este tipo de índices ya que representan mejor la riqueza global que cualquier inversor debería replicar para asegurarse la rentabilidad que el mercado ofrece, y además son los índices que se pueden replicar de la forma más fácil y económica.

3. Índice equiponderado

Equiponderar es dar el mismo peso a todas las empresas (todas las empresas pesan igual).

Un índice equiponderado se basa en el movimiento del precio promedio de las acciones en el índice. En esta serie, todas las acciones, sin importar la capitalización tienen el mismo efecto. Para calcular un índice equiponderado, se utiliza la media aritmética de los rendimientos de los activos que componen el índice. Como ejemplos de este tipo de indexación, están los índices MSCI Equal Weighted. Por cómo se calculan, estos índices darán más importancia a empresas pequeñas que a empresas grandes, aumentando ligeramente el riesgo esperado y también la rentabilidad esperada.

¿Cómo se puede invertir en índices?

La forma fiscalmente más eficiente para un inversor español de invertir en índices es utilizar fondos indexados de bajo coste. Normalmente, las entidades financieras no ponen a disposición de sus clientes la posibilidad de elegir estos fondos porque son producto que no le dejan margen al distribuidor, pero recientemente empresas como la nuestra, Indexa Capital,  han decidido dar un paso adelante y ofrecer carteras de fondos indexados con costes más bajos (un coste total un 80% menor que las alternativas bancarias en el caso de Indexa).

¿Por qué hay que invertir en índices?

La respuesta rápida es que la rentabilidad corregida por riesgo de los fondos indexados es mayor que en los fondos de gestión activa (no indexada). Existe una amplia evidencia académica que muestra como los gestores profesionales no son capaces de obtener una rentabilidad después de comisiones a largo plazo superior a la de su índice de referencia. No consiguen batir al mercado por las elevadas comisiones que cobran. En el artículo titulado Por qué es mejor la gestión indexada repasamos los principales artículos académicos que muestran esta realidad.

En Indexa llevamos 2 años y medio (desde el 31/12/2015) invirtiendo el ahorro de nuestros clientes (más de 4.400 clientes en este momento), y hemos podido comprobar los estudios académicos con carteras reales. El éxito de nuestras carteras es más que apreciable: por ejemplo, nuestra cartera 6/10, que invierte un 50% de fondos indexados de acciones y 50% en fondos indexados de bonos, ha rentado de media un 14,2% acumulado (+5,5% anual) mientras que los fondos españoles (principalmente bancarios) de la categoría similar (renta variable mixta internacional) han rentado un 3,7% acumulado. En apenas 2 años y medio, nuestra cartera media le ha ganado 10,5% acumulados a la media de los fondos de la misma categoría.

Si aún no eres cliente de Indexa y quieres saber más sobre cómo gestionaríamos tu cartera te invitamos a responder a nuestro breve test de perfil inversor y ver qué cartera te recomendamos.

Fondos de distribución de dividendos o fondos de acumulación


En nuestras carteras de fondos de inversión utilizamos únicamente fondos que no pagan dividendos (se denominan fondos de acumulación) mientras que en los planes de pensiones utilizamos ETFs que en algunos casos sí pagan dividendos (se denominan fondos de distribución). En este artículo vamos a explicar por qué y cuándo es conveniente utilizar fondos de acumulación y cuándo es irrelevante.

Fondos de inversión

En fondos de inversión invertimos en fondos de acumulación (que no reparten dividendos) principalmente por razones fiscales:

  1. No adelantas impuestos y obtienes una mayor rentabilidad.
  2. Reduces el máximo de tu impuesto de patrimonio (en caso de tener uno).

No adelantas impuestos: el principal efecto que tiene cobrar un dividendo de un fondo, es que fiscalmente estamos materializando una renta del capital y, por tanto, tenemos que tributar por ella. Por ejemplo, si tienes un fondo que te paga un dividendo de 1.000€, entonces por un lado se aplica una retención del 19% y sólo recibirás 810€ y al año siguiente deberás pagar la diferencia hasta el tipo impositivo que aplique en tu comunidad autónoma (por ejemplo en Madrid o en Barcelona sería un 21% o 210€). El importe de este impuesto ya no estará invertido y por tanto perderás la rentabilidad futura que podrías haber tenido en caso de no haber tenido este pago de impuesto. Si suponemos que vas a estar 20 años invertido con una rentabilidad media del 4%, esos 210€ acabarían siendo 460,14€ y por tanto estas perdiendo una rentabilidad potencial de 250,14€ bruta, o 197,61€ neta de impuesto (suponiendo un tipo impositivo de 21% sobre la ganancia del capital en 20 años).

En esta simulación, en caso de cobrar hoy un dividendo de 1.000€, dejas de ganar 197,61€ a 20 años.

En la siguiente gráfica puedes ver la evolución de esta inversión de 1.000€ a 20 años con rentabilidad anual de 4% e impuestos de 21% sobre los dividendos, suponiendo que el importe neto de los dividendos se reinvierte cada año para que ambas alternativas sean comparables.

Simulación: puedes editar la hoja de cálculo si quieres para modificar los parámetros de la simulación.

Impuesto de patrimonio: además, en algunos casos los dividendos pueden aumentar el importe del impuesto de patrimonio. Para aquellas personas físicas que tienen que presentar el impuesto del patrimonio, el impuesto tiene como importe máximo las ganancias patrimoniales del año, que incluyen plusvalías y dividendos. Si generas rentas del capital mediante el cobro de dividendos aumentarás el importe a pagar por patrimonio.

Por estas razones, en carteras de fondos, no interesa invertir en clases de distribución. Si necesitas en algún momento liquidez, puedes reembolsar el importe que sea necesario, pero contarás con una gran ventaja:  podrás elegir vender un fondo que tenga minusvalías y por tanto no pagarás impuestos. En el peor de los casos (fiscalmente hablando), en el que todos los fondos tengan plusvalías, el efecto fiscal será el mismo a cobrar un dividendo, pero controlas cuando quieres generar las rentas del capital y pagar el correspondiente impuesto.

Planes de pensiones

En el caso de nuestros planes de pensiones, la situación es diferente. La entidad que recibe los dividendos de los ETFs o fondos de inversión es el plan de pensiones, que no paga impuestos. Por tanto, en el caso de planes de pensiones es mucho menos relevante que el plan invierta en fondos de acumulación o de distribución. El inversor que invierte en el plan de pensiones pagará el impuesto cuando retire dinero del plan, pero las operaciones dentro del plan no tributan.

Aun así, en Indexa preferimos que los planes Indexa Más Rentabilidad Acciones e Indexa Más Rentabilidad Bonos (asesorados por Indexa y gestionados por Caser Pensiones) inviertan en ETFs de acumulación porque nos evita tener que ocuparnos de la reinversión de los dividendos. Por ello nuestros planes invierten en ETFs de acumulación siempre que existe esta opción. En el caso de los ETFs de Estados Unidos no es posible porque en EEUU los ETFs están obligados a pagar dividendos de forma periódica. Como muchos de los mejores ETFs del mundo están listados allí, también acabamos teniendo una cantidad importante de ETFs de distribución dentro de nuestros planes de pensiones.

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Caídas de mercado, ¿una gran oportunidad para invertir?


Tras las recientes caídas de principio de febrero, hemos tenido tres tipos de comportamiento entre los clientes de Indexa Capital.

  1. No hacer nada y continuar con el plan previamente marcado.  Ha sido el comportamiento de la inmensa mayoría.
  2. Vender, llevado por el pánico de las caídas y el miedo que estas se prolongarán en el tiempo. Ha sido un comportamiento muy minoritario.
  3. Comprar: unos pocos clientes han aprovechado que los precios ahora son algo más bajos para invertir más.

Nuestra recomendación general es no hacer nada y continuar con el plan previamente marcado (1), y sólo invertir más (3) en caso de que vaya a ser una inversión realmente de largo plazo y puedas permitirte aumentar tu nivel de riesgo. En ningún caso recomendamos vender por el pánico por las caídas (2) porque es el camino más directo para mermar tu rentabilidad.

La razón por la cual decimos que no hay que hacer nada (1), es que si has estado esperando a las caídas para invertir, es muy probable que ya te hayas perdido parte de la subida anterior. Haciendo bien las cuentas es muy posible que ya te hayas visto afectado por el sesgo de comportamiento que, como vimos en un artículo anterior, resta un 1,5% de rentabilidad de media a los inversores que intentan comprar bajo y vender alto.

Por otra parte, la razón por la cual pensamos que puede ser una buena idea aumentar tu inversión tras las caídas (3), pero solo si la inversión es de largo plazo, es que a largo plazo se puede obtener más rentabilidad si se invierte en los momentos en los cuales los precios (medidos en términos de múltiplos de dividendos o de beneficios) son más bajos, ya que estos son momentos de rentabilidades esperadas más altas. El lado negativo es que estos momentos también son de riesgo más alto, ya que normalmente vienen acompañados de crisis de consumo y económicas que hace que todos seamos un poco más pobres.

Hay mucha evidencia al respecto. Como ejemplo, una tabla que hicieron Fama y French utilizando datos de acciones de la bolsa de Nueva York (NYSE) entre los años 1947-1996, en la cual analizan en función de un horizonte temporal (1, 2, 3 y 5 años) si la rentabilidad por dividendo (“dividend yield”) explica las rentabilidades (en exceso sobre los bonos del tesoro) futuras.

Incluimos más detalles técnicos sobre este estudio más abajo, al final de este artículo.

La conclusión a la que llegan Fama y French es que unos precios bajos en relación con los dividendos casi no predicen mayores rentabilidades a un año, pero a 5 años unos precios bajos sí predicen una mayor rentabilidad esperada.

Dicho ésto hay cuatros cuestiones a tener en cuenta:

  1. Precios relativos: estamos hablando de precios en términos relativos al dividendo, no de precios sin más. Si la bolsa baja y los dividendos también, entonces la bolsa no necesariamente tiene un precio más bajo en comparación con los dividendos.
  2. Poco impacto en la rentabilidad esperada: si el aumento de la rentabilidad por dividendos ha sido de un 5% (por ejemplo si pasa de 2% a 2,1%) entonces solo podremos esperar que en media la rentabilidad acumulada a 5 años para una inversión 100% en renta variable sea un 3,3% superior ( = 33 estimados por Fama y French * 0,1% de aumento de rentabilidad por dividendo). Es decir que el cambio de rentabilidad esperada es realmente importante sólo con caídas de precios importantes.
  3. Largo plazo: estamos hablando de horizontes de largo plazo, por lo que por el camino podremos ver caídas aún mayores y cuando invertimos en un entorno de rentabilidades por dividendo elevadas la volatilidad suele ser muy fuerte.
  4. Análisis poco significativo: desde el punto de vista estadístico, un análisis de 50 años con períodos de 5 años, no es muy significativo y puede no ser extrapolable (rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras).

Por otro lado, los inversores en general son muy sensibles al precio, pero también a la última evolución del mismo: si un activo pasa de 10€ a 15€ y después a 12€ es posible que nos parezca barato, pero si sube directamente de 10€ a 12€ es posible que nos parezca caro. Nos pasa lo mismo con la rentabilidad por dividendo: nuestras percepciones se ven afectadas por los datos más recientes.

En definitiva: es mucho más seguro que te ciñas a tu plan inicial y que vayas invirtiendo a medida que vas recibiendo ingresos o de acuerdo con un plan prefijado periódico, porque invertir cuando ha habido caídas de verdad es realmente difícil y lo normal es que lo hagas en el momento incorrecto aunque intentes hacerlo tras las caídas. Además, es posible que te hayas perdido subidas previas por haber estado esperando a las caídas para invertir.

Nuestra recomendación después de unas caídas en bolsa es ni vender, ni comprar, si no mantener tu plan de aportaciones previamente establecido, sin tener en cuenta los vaivenes de los mercados.

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Si te gustan las ecuaciones, a continuación incluimos más detalles técnicos del estudio de Fama y French:

La regresión que realizan es la siguiente:

Rentabilidad a X años = a + b * (Dividendos / Precio de las acciones)

Donde:

  • “X” es un periodo de 1, 2, 3 o 5 años
  • “a” es la constante de la regresión
  • “b” es el multiplicador de la rentabilidad por dividendo (o dividend yield)
  • “(Dividendos / Precios de las acciones)” es la rentabilidad por dividendo, el porcentaje del precio de las acciones que se ha pagado de media en dividendos en el último año (dividend yield en inglés)

Si b es positivo significa que a mayores dividendos sobre el precio de las acciones, mayor rentabilidad futura esperada, o dicho de otra manera, que un precio bajo de las acciones en relación con los dividendos puede implicar una mayor rentabilidad esperada a largo plazo.

El R2 nos indica si la regresión es significativa o no.

Horizonte temporal b
(relación entre rentabilidad y precios bajos)
R2
(calidad de la regresión)
1 año 5,3 15%
2 años 10 23%
3 años 15 37%
5 años 33 60%

Como podemos ver, con horizonte de un año el R2 es 0,15% lo cual indica que precios bajos casi no predicen mayores rentabilidades a un año. Pero a 5 años el R2 asciende hasta un 60%, lo cual indica que precios “bajos” en relación a los dividendos predicen rendimientos en exceso superiores en un plazo de 5 años.