Cultura financiera y fondos indexados


Recientemente he descubierto un artículo de investigación que ha puesto números a una intuición que tenía desde hace tiempo: una buena forma de estimar la cultura financiera de una persona es mirar su cartera de fondos y ver qué porcentaje tiene invertido en fondos indexados. Cuanto mayor es el peso en fondos indexados mayor es la cultura financiera de la persona.

El estudio se llama “Financial Literacy and Mutual Fund Investments: Who Buys Actively Managed Funds” publicado en la revista Schmalenbach Business Review por Sebastian Müller y Martin Weber en el año 2010.

La hipótesis que quieren contrastar los autores del estudio es si una mayor cultura financiera afecta a la composición de los fondos que tiene un inversor, y en particular si el peso que asignan a fondos indexados es superior ya que existen multitud de estudios científicos que demuestran que los gastos son determinantes a la hora de obtener rentabilidad a largo plazo.

Testean su hipótesis utilizando datos de una encuesta realizada en mayo de 2007 a más de 3 mil inversores en cooperación con un periódico alemán. Por un lado, estiman la cultura financiera de un individuo con una puntuación de 0 a 8 realizando 8 preguntas (las listamos debajo por si quieres conocer qué resultados obtendrías) y por otro lado hacen preguntas sobre la cartera del cliente (último fondo que ha comprado, costes que asume, estimaciones de rentabilidad o volatilidad), además de variables de control socioeconómicas y demográficas como la edad, residencia, ingresos, etc.

La Tabla 3 del estudio analiza la relación entre la variable “ETF/Index Fund Dummy” que indica si el último fondo que ha comprado el inversor es indexado o no, y la estimación de la cultura financiera del inversor (Financial Literacy Score), así como de otras variables socioeconómicas y demográficas.

El resultado es el siguiente

Sólo muestro las variables estadísticamente significativas:

ETF/Index Fund Dummy (inversión en fondos indexados) =

+ 2,1% * Financial Literacy Score (8 puntos de un test de cultura financiera)

– 1,5% * Better-than-Average (se cree mejor que la media)

+ 6,6% * Internet Channel (invierte por Internet)

+ 2,4% * Residence (ciudad de más de 50 mil habitantes)

– 2,6% * Finance Profession (trabaja en el sector financiero)

+ 3,1% * Wealth (mayor patrimonio)

+ 1,5% * Education (nivel de educación)

En esta ecuación, la variable con más peso es la cultura financiera (2,1% * hasta 8 puntos). Esta ecuación indica que por cada punto adicional que se obtiene en el test de cultura financiera se tiene un 2,1% más de probabilidad de que el último fondo que se ha comprado sea un fondo indexado, lo que equivale a una probabilidad adicional de hasta +16,8% (+2,1% * 8).

Asimismo es muy interesante comprobar que los inversores que usan principalmente el canal de Internet (Internet Channel), que tienen un mayor patrimonio (Wealth), un mayor nivel educativo (Education)  o viven en una ciudad de más de 50 mil habitantes (Residence), también invierten más en fondos indexados.

Por el contrario, observan que entre los inversores que se creen mejores que la media (Better-than-Average) o que trabajan en el sector financiero (Finance Profession) es más probable que el último fondo que hayan comprado no sea indexado. Esto puede deberse a que estos inversores piensan que ellos sí pueden batir al mercado, en contra de toda la evidencia.

Los autores destacan que, sin embargo, solo el 7,6% de los participantes de la encuesta indican un fondo indexado como su última compra de fondos de inversión, e incluso entre los inversores más sofisticados, la mayoría invierte principalmente en fondos activos. La diferencia sustancial entre conocer alternativas de fondos indexados e invertir en ellas es sorprendente. Nuestra sensación es que esto se debe al papel de la industria de gestión de activos que proactivamente contamina a los inversores con la información contraria a los fondos indexados. Cabe mencionar también que la encuesta se realizó en el año 2007 y que si se volviese a repetir ahora, el porcentaje de inversores en fondos indexados probablemente sería muy superior.

Por otro lado, los autores también demuestran que los inversores más sofisticados pagan menos comisiones de suscripción (muy habituales en Alemania), tienen menos sesgos a la hora de estimar sus resultados históricos y es menos probable que hayan calibrado mal el riesgo de sus inversiones. Sin embargo, no hay ninguna relación entre la cantidad de comisiones de gestión que pagan y la cultura financiera, lo cual es muy chocante.

El estudio contiene muchos otros resultados interesantes y recomendamos su lectura.

Conclusión

Existe una relación positiva entre la cultura financiera y la importancia que tienen los fondos indexados en las carteras de los clientes. No obstante, el porcentaje de inversores que invierten en fondos indexados (en Alemania y en España) es aún muy bajo. Creemos que es sólo cuestión de tiempo que este peso vaya aumentando.

Listado de preguntas sobre cultura financiera

Por si te pica la curiosidad, reproducimos el listado de preguntas que han hecho los autores a los encuestados para valorar su nivel de cultura financiera:

  1. Vender en corto una acción significa que la acción se vende sin poseerla realmente.
  2. Suponiendo que los mercados de valores son eficientes, no es posible batir al mercado.
  3. Los dividendos son pagos adicionales al equipo gestor de una empresa.
  4. La abreviatura IPO se refiere a una autoridad reguladora financiera que supervisa la colocación de valores en un mercado de acciones.
  5. El índice bursátil japonés se llama índice Hang-Seng.
  6. El efecto del interés compuesto se produce si el tipo de interés del préstamo es mayor que el tipo de interés del endeudamiento.
  7. Si uno suscribe una hipoteca o un préstamo, debería tomar en cuenta el tipo de interés nominal en vez del tipo efectivo de interés porque el primero indica el coste real del crédito.
  8. La solvencia crediticia es la capacidad de pagar los intereses de un préstamo y devolver el préstamo.

Lista de respuestas correctas:

  1. Si
  2. No
  3. No
  4. No
  5. No
  6. No
  7. No
  8. Si

La gestión value y el riesgo


En este artículo queremos hablar del tipo de gestión value y hacernos las siguientes preguntas:

  1. ¿Tiene mayor o menor riesgo la inversión en acciones value que la gestión indexada?
  2. ¿Es más rentable la gestión value que la gestión indexada?

La gestión value es aquella que busca empresas cuyo precio es inferior a su valor (cuyo precio de la acción en bolsa es inferior al valor intrínseco estimado de la acción). Suelen ser empresas con múltiplos de valoración bajos. Estos múltiplos pueden calcularse como múltiplo de cualquier métrica de una empresa: los beneficios, de los dividendos, el flujo libre de caja o el valor contable. La idea de los gestores value es encontrar empresas con múltiplos bajos y extraer aquellas que se supone que han sido mal valoradas por el mercado con la esperanza de que en algún momento el mercado vuelva a valorarlas con un precio más alto y con ello obtener plusvalías.

Tradicionalmente este tipo de gestión ha sido ejecutada por un gestor activo, que busca entre las empresas el valor que otros aún no han hallado. Es muy habitual escuchar en la industria que las acciones value tienen menor riesgo porque al comprar empresas a un precio inferior a su valor estimado se cuenta con un margen de seguridad. Por ejemplo, en este vídeo se afirma que el margen de seguridad protege contra el riesgo de eventos imprevistos.

En este artículo vamos a demostrar que en realidad las acciones value tienen más riesgo, ya que caen más cuando más valoras el dinero (durante las crisis económicas).

¿Tiene más riesgo la gestión value?

Existen muchas formas de definir el riesgo, pero en la academia la medida por excelencia de riesgo es la siguiente (ver por ejemplo el fantástico libro de Cochrane, Asset Pricing) :

“Cualquier activo con rendimientos negativos o bajos en tiempos malos es más arriesgado que uno que tiene rendimientos menos negativos o incluso positivos.”

Una forma habitual de caracterizar esto, es el concepto de “beta de mercado”. Si un activo tiene beta de 2, significa que sube o baja el doble del mercado y si tiene beta de 0,5 significa que sube o baja un 50% de lo que hace el mercado.

Entre los gestores value, se suele criticar esta aproximación para medir el riesgo ya que mientras no se venda, la variabilidad no tiene ningún efecto. En palabras de Bestinver:

“Si tenemos en cartera un activo con fuertes movimientos, puede ocurrir que tengamos que vender nuestra posición en una gran oscilación a la baja. Por lo tanto, la posibilidad de incurrir en una pérdida del capital invertido es mayor que en otro activo con menor volatilidad. Sin embargo, todo cambia si afrontamos nuestras inversiones con una filosofía de largo plazo: para un inversor que analiza en profundidad los negocios que va a comprar y es capaz de estimar un precio de entrada atractivo, la volatilidad puede traer tremendas oportunidades de conseguir rentabilidades superiores al mercado.”

Por tanto, Bestinver afirma que la volatilidad no es una buena medida de riesgo y sí que lo es la “pérdida permanente de capital”. Incluso si aceptáramos que este argumento tuviera sentido, el problema que tiene esta medida es precisamente que no se puede medir. No es cuantificable, así que con este criterio no podríamos cuantificar si las acciones value son o no menos arriesgadas que el resto.

Como la ciencia se basa en datos, es mejor utilizar la propuesta de riesgo de la academia: si tienes un activo que cae mucho en períodos de recesión, es arriesgado.

Bajo este prisma, para responder a la pregunta de si las acciones value son más arriesgadas, utilizamos un gráfico de la presentación que realizó el Profesor Gonzalo Rubio en la bolsa de Madrid el 21 de Mayo de 2019.

El gráfico muestra dos líneas:

  1. La línea de puntitos es la evolución de la estimación de la beta media de las acciones value del mercado americano (escala de la derecha). La beta es una medida que indica si estas acciones son más volátiles que el mercado (beta > 1) o menos volátil que el mercado (beta < 1)
  2. La línea roja es una estimación de la prima de mercado media esperada (escala de la izquierda).

La zona gris indica los períodos de recesión (dos trimestres consecutivos con caída del Producto Interior Bruto de Estados Unidos). Como se puede observar, durante los períodos de recesión la beta media de las acciones value aumenta significativamente. Por tanto, las acciones value se convierten en más arriesgadas justo en las recesiones, cuando más valoras tener el dinero disponible. Por ejemplo, en la última recesión, la beta media de las empresas value llegó a ser 1,8 (esto significa un 80% más volátiles que el mercado).

En cambio, si realizamos este mismo estudio para las empresas growth (o crecimiento, que se caracterizan por tener precios por encima de su valor en libros), vemos que el comportamiento es justo el contrario, ya que las betas disminuyen en períodos de recesión:

 ¿Es más rentable la gestión indexada value que la gestión indexada por capitalización?

La respuesta rápida es que sin corregir por riesgo si, pero corregida por riesgo no. Con las empresas value ocurre lo mismo que con las empresas de baja capitalización o las empresas de países emergentes: han sido más rentables, pero a costa de un mayor riesgo. Las empresas value tienen un mayor riesgo porque muchas veces la menor valoración se debe a un problema real que tiene la empresa, y por tanto el mercado descuenta una caída de beneficios o disminución del valor contable. Por ejemplo, las entidades financieras han sido a menudo empresas value a lo largo de la última década.

De esta manera teniendo en cuenta el riesgo asumido, (ver apartado anterior), comprobaremos que la rentabilidad es similar. La gestión indexada value genera más rentabilidad con más riesgo, pero no más rentabilidad por riesgo que el resto del mercado.

Conclusión

La inversión en empresas value conlleva más riesgo que invertir en índices de mercado. Las empresas value caen más en períodos de recesión, justo cuando más valoras tener el dinero disponible.

Debido a este mayor riesgo, las empresas value tienen una rentabilidad superior en el largo plazo al de los índices de mercado.

Desde Indexa, nuestro objetivo es ofrecer a nuestros clientes la mayor rentabilidad por riesgo. La obtenemos buscando la máxima diversificación posible a nivel mundial (más diversificación, menos riesgo) y reduciendo los costes (menos costes, más rentabilidad). Como la gestión value aporta una rentabilidad por riesgo similar a la del mercado (ni superior, ni inferior), en general no nos parece oportuno incluir fondos value en nuestras carteras.

La excepción: un 5% de nuestro plan de pensiones de acciones (Indexa Más Rentabilidad Acciones PP) está invertido en el ETF value “Schwab U.S. Large-Cap Value Etf”, por sus bajos costes (0,04%) y para aumentar un poco el riesgo, y la rentabilidad esperada, de nuestro plan de pensiones a largo plazo.

Elegir el mejor o peor momento para invertir no es tan importante


Muchos inversores buscan el mejor momento para invertir o desinvertir. En un artículo anterior ya mostramos que lo mejor es no elegir cuando inviertes o desinviertes porque al hacerlo,  los inversores pierden de media entre un 1 y un 1,5% anual.

Por otro lado, es habitual que los inversores estén esperando al mejor momento para invertir porque lo normal es que las bolsas estén en máximos y siempre da vértigo invertir con la bolsa en máximos.

En este artículo queremos mostrar con datos que, mientras mantengas tu inversión a largo plazo, es muy poco importante el momento concreto en el que realices las compras. Para mostrarlo, nos hemos inspirado en el artículo “Bob the timer”, que nos había recomendado nuestro socio y asesor Luis Viceira.

Hemos realizado el siguiente ejercicio

      • Supongamos que se invierte anualmente 10 mil dólares.
      • Los invierte en el primer fondo indexado al S&P500 que se creó, desde agosto 1976 hasta diciembre 2018. El nombre del fondo es Vanguard 500 Index Fund (ISIN: US9229081081). La razón por la que incluimos este fondo, es porque se trata de un activo invertible mientras que el índice en sí no lo es.
      • Suponemos que hay dos inversores: uno con muy buena suerte y otro con muy mala suerte:
        1. El que tiene una suerte infalible acierta todos los años y escoge siempre el punto más bajo para comprar. Es un gestor estrella.
        2. El que tiene muy mala suerte, escoge siempre el punto más alto para comprar todos los años. Es un gestor estrellado.
      • Ninguno de los dos inversores vende: cada año van acumulando 10 mil dólares en nuevas participaciones del fondo.
      • A lo largo de 42 años, en total cada uno ha invertido 420 mil dólares.

       

    • A priori uno pensaría que el gestor con suerte debería acabar con una rentabilidad muy superior a la del que tiene mal suerte. En realidad no es así:
        Inversión ($) Cartera el 31/12/2018 Rentabilidad anual ponderada por dinero
      Inversor con suerte 420.000 3.206.042 7,9%
      Inversor sin suerte 420.000 2.553.628 7,1%

      Mientras que el inversor con suerte, que siempre ha invertido en mínimo del año, acaba teniendo una rentabilidad anual del 7,9%, el de la mala suerte, que siempre ha invertido con el S&P500 en máximo anual, obtiene un 7,1%. No es mucha la diferencia en rentabilidad.

      Lo relevante en este ejemplo, es que ninguno de los dos inversores vende. Si el que tiene mala suerte, además de elegir el peor momento, decidiera vender cuando su cartera ha caído un 5% o cuando su cartera volviera a tener el valor de la inversión entonces la diferencia sí que sería muy importante.

      Conclusión

      Mientras mantengas tu inversión, el momento concreto de invertir es muy poco relevante en el largo plazo, así que no merece la pena dedicar tiempo en este empeño. Lo importante es invertir y no vender después de las caídas.

No dejes que un banco gestione tu patrimonio


Recientemente se ha publicado un artículo en la prestigiosa revista Journal of Finance titulado “Asset Management Within Commercial Banking Groups: International Evidence” realizado por Miguel A. Ferreira, Pedro Matos y Pedro Pires que pone números y razones a una realidad que desde Indexa llevamos denunciando desde nuestro lanzamiento: las gestoras de fondos de los bancos tienen peor rentabilidad porque tienen muchos conflictos de intereses.

El efecto de los conflictos de intereses es una menor rentabilidad, y por tanto, es fácilmente observable. Lo difícil es aportar evidencia de que este peor comportamiento se debe a un conflicto de intereses y no a una falta de talento de los gestores que trabajan en el banco o a otras razones. La aportación que realiza este estudio es espectacular: los fondos gestionados por bancos tienen de media un 0,92% menos de rentabilidad anual que los fondos gestionados por entidades independientes porque sistemáticamente sobreponderan en sus fondos las acciones de empresas a las que el banco matriz presta dinero (acciones “afiliadas”). En particular, cuanto mayor es el tamaño de la división de préstamos en relación a la división de gestión de activos peor es la rentabilidad de los fondos.

Por tanto, los autores sugieren el siguiente comportamiento: una empresa (Telefónica, por ejemplo) busca financiación bancaria y habla con varios bancos. Uno de ellos (Banco Santander, por ejemplo) además de darle buenas condiciones para aumentar las probabilidades de llevarse la operación, le deja caer que, como parte de la operación, la gestora del banco comprará más acciones de Telefónica. Pero van aún más lejos: en sus conclusiones sugieren que los fondos gestionados por bancos votan menos en contra que otros inversores a peticiones de aumento de la remuneración de los ejecutivos de las empresas a las que ofrecen préstamos. Y además, dan evidencia de que los gestores de fondos de bancos que invierten en acciones afiliadas tienen menores probabilidades de ser despedidos.

El estudio es realmente exhaustivo: analizan 10.644 fondos de inversión de 28 países en el período 2000-2010. Se centran en los fondos de acciones locales, ya que normalmente los bancos tienen relaciones de préstamos con las empresas domésticas. Además, confirman la causalidad de la hipótesis, ya que comprueban que cuando una gestora de un banco es vendida y se convierte en independiente, los fondos van desinvirtiendo progresivamente en las acciones a las que el banco prestaba y comienzan a mejorar su rentabilidad. Y hay que tener en cuenta que el equipo gestor es posible que no cambie demasiado.

A pesar de este comportamiento los autores destacan que fuera de los Estados Unidos, los fondos gestionados por bancos tienen una cuota de mercado muy elevada porque a la hora de invertir los inversores no distinguen entre los fondos con buen o mal comportamiento. Los inversores no realizan ningún análisis a la hora de invertir. En España el nivel de bancarización en la gestión de fondos es de los más altos del mundo. El problema es aún mayor en los planes de pensiones.

Conclusión

Desde el comienzo de Indexa hemos dicho bien alto: no dejes que un banco gestione tu patrimonio. Básicamente por tres razones: la gestión activa de media destruye valor, las comisiones elevadas y los conflictos de interés. Este estudio identifica los conflictos de interés y cuantifica el coste anual de los mismos: casi un 1% al año. Por tanto, independientemente de si eliges gestión activa o indexada, es mejor que busques gestores independientes para tu patrimonio.

El chantaje emocional de tu banquero privado


“Ya he solicitado los traspasos. Ahora viene lo más difícil: la llamada de mi banco”

Si solicitas traspasar tus inversiones desde un banco hacia tu cuenta de fondos o de planes pensiones gestionada por Indexa, lo habitual es que te llame alguien de la sucursal, tu banquero personal o tu banquero privado (tienen diferentes nombres en función de tu patrimonio). Como cliente, no suele ser una llamada que esperas con ganas, porque sabes que, en lugar de dejarte marchar libremente, lo que van a intentar hacer es retenerte.

En esta llamada, el banquero empezará probablemente intentando venderte otro fondo. Los que tú tenías con ellos han dado una muy baja rentabilidad, pero como ofrecen muchos fondos distintos, siempre hay alguno que habrá ido bien en los 3 últimos años. Sin embargo, este viejo truco probablemente no funcionará, porque ya sabes que Indexa te ha dado de media más rentabilidad que los fondos de los bancos (+4,2% mayor rentabilidad anual de media), que el 90% de los fondos de gestión activa se quedan debajo de su índice de referencia a 10 años (de media un 2,8% anual debajo de su índice), que no hay persistencia en la rentabilidad de los fondos (los que mejor han ido en los últimos años no tienen por qué ir mejor en los próximos), que la gestión indexada ofrece una rentabilidad de media entre 2 y 5 veces superior a la gestión activa, que con sus fondos el banco gana más en comisiones que tú en rentabilidad, que con Indexa pagarás 80% menos costes totales que con tu banco de media, … Hay un momento en el que dejarás al banquero sin argumentos objetivos.

La rana y el escorpión (ilustración: Kaffa)(“El escorpión y la rana“, ilustración: Kaffa)

Este es el momento en el que el banquero privado se suele poner emocional: “si nos conocemos desde hace 10 años”, “con todo lo que he hecho por ti”. Ha llegado el momento del chantaje emocional de tu banquero privado. Te intentará convencer que si traspasas tus fondos le haces daño, que peligra su bonus, que peligra su puesto o incluso que tendrá que sacar a sus hijos del colegio donde van (palabras textuales oídas de un banquero privado).

“Si traspasas estos fondos tendré que sacar a mis hijos del colegio donde van.”

No le debes nada

Lo primero: no le debes nada. Llevas años pagando comisiones altas, y ellos llevan años vendiéndote probablemente los productos más caros con los que ellos ganan más, y tu menos.

¿Le vas a hacer un regalo de 100 mil euros a tu banco?

Lo que te pide, dejar tus fondos en su banco, tiene un coste, y no es precisamente un coste bajo. De media los fondos de los bancos tienen una rentabilidad 3,4% más baja que sus índices de referencia. Con Indexa nuestra expectativa es poder ofrecer a nuestros clientes una rentabilidad adicional de 3,2% al año por encima de la media de los fondos españoles (+2,8% de rentabilidad adicional por menores costes + 0,4% rentabilidad adicional por los reajustes automáticos) o lo que es lo mismo +100% de rentabilidad adicional en 25 años.

Este +3,2% de mayor rentabilidad anual es nuestra expectativa a largo plazo desde que lanzamos Indexa, pero el diferencial de rentabilidad real que hemos obtenido ha sido aún mayor. Desde que lanzamos el servicio a finales de 2015 hasta el 1er semestre 2018, hemos dado de media una rentabilidad acumulada un 10,5% por encima del benchmark en apenas dos años y medio, equivalente a un 4,2% anual por encima de la media de los fondos de renta variable mixta internacional en España (fuente: Inverco).

Sobre una inversión de 10 mil euros por ejemplo, una diferencia de 3,2% más rentabilidad anual son 10,2 mil euros de mayor rentabilidad a 20 años (100*(1,032^20)-100).

Sobre una inversión de 100 mil euros, son 102 mil euros más a 20 años…

Dejar tu dinero en fondos de bancos equivale a dejar de ganar mil euros por cada mil euros invertidos a 20 años … Haz tú el cálculo: por muy buena relación que tengas con tu banquero, ¿de verdad te apetece regalarle al banco mil euros por cada mil euros invertidos?

¿Has pasado por una situación similar? No dudes en compartirlo en los comentarios abajo.

¿Tienes todavía fondos caros en algún banco? No dudes en traspasarlos a tu cuenta de fondos gestionada por Indexa: Entra > (Elige tu cuenta si tienes varias) > Añadir fondos > Traspasar un fondo.

El coste de no invertir


A muchas personas les gusta esperar antes de invertir. Los mercados podrían calmarse, un aumento de sueldo puede estar a la vuelta de la esquina o tal vez simplemente nunca tienen el tiempo para pensar en su futuro. Lo que estas personas no consideran es el coste de la espera.

Supongamos que tienes 30 mil euros para invertir hoy, pero no estás seguro de si deseas o no seguir adelante, por lo que esperas otros cinco años.

El gráfico muestra el impacto a largo plazo sobre los rendimientos si el inversor A abre una cartera de 30 mil euros hoy y el inversor B espera 5 años para abrir la suya con el mismo importe. Suponiendo un rendimiento anual del 5,0%, el Inversor A habría generado un extra de 36 mil euros  en comparación con el Inversor B después de un período de inversión de 35 años.

En general se piensa que la única variable relevante a la hora de conseguir hacer crecer tus ahorros es la rentabilidad, pero lo cierto es que el tiempo es también muy importante.

Otra lectura del mismo ejemplo, es ver cuánto deberías invertir para acabar con el mismo importe de 165 mil euros en 35 años:

  • 30 mil € si inviertes hoy, para esperar tener 165 mil € en 35 años
  • 33 mil € si esperas 2 años para invertir
  • 38 mil € si esperas 5 años
  • 49 mil € si esperas 10 años
  • 80 mil € si esperas 20 años
  • 130 mil € si esperas 30 años

(estos importes se pueden observar en la misma gráfica arriba, curva azul)

Como puedes ver, el coste de no invertir es muy alto. El tiempo que estarás invertido es una variable tan importante como la rentabilidad o el riesgo esperado de tu cartera de inversiones. Por ello, nuestra recomendación es que no esperes a un momento mejor. Como se suele decir, el mejor momento para empezar a invertir fue el día de tu nacimiento, y el segundo mejor día es hoy.

Por estas razones, si tienes un importe que pudieras invertir, no esperes a tomar la decisión de cuándo hacerlo y pasa a la pregunta de cómo hacerlo. Para ver información sobre cómo invertir puedes consultar el artículo: ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?

¿Aún no estás indexado con nosotros? Prueba nuestro test de perfil inversor (2 minutos) para ver qué cartera te recomendamos.

Es mejor no elegir cuando inviertes (2)


En marzo de 2016, tres meses después de lanzar Indexa Capital, escribíamos un artículo que describía en qué consiste el sesgo por comportamiento y porque es mejor no elegir cuando inviertes. El artículo explica que si estás activamente buscando el mejor momento para invertir en fondos de inversión, lo más normal es que te equivoques y acabes invirtiendo con el pie cambiado. En el artículo repasábamos varios estudios que demostraban que, de media, los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuando invertir o desinvertir.

En un artículo posterior titulado ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?, explicábamos qué hacer en caso de que hubieras recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, una indemnización, …). La respuesta era que en función de tu tolerancia al riesgo lo mejor era invertirlo todo de golpe o de forma periódica, pero nunca intentando buscar el mejor momento para invertir.

En este artículo nos preguntamos, tras dos años y medio de operativa, si nuestros clientes de forma agregada invierten de forma periódica independientemente de la evolución de mercado, o si por el contrario, invierten tras subidas de nuestras carteras.

Para responder a esta pregunta analizamos la evolución mensual de dos variables:

  1. Aportaciones netas de los clientes: utilizamos como mejor aproximación el crecimiento mensual de las aportaciones menos las retiradas, medido en porcentaje sobre el patrimonio total gestionado del mes anterior. Por ejemplo, en junio 2018, los clientes han aportado 6,1 millones de euros y han retirado 0,6 millones de euros, sobre los 95,2 millones gestionados por Indexa a finales del mes anterior, equivale a unas aportaciones netas de 5,8% del patrimonio.
  2. Rentabilidad de las carteras: utilizamos la rentabilidad de los últimos 12 meses de la cartera 6/10 para importes entre 10 mil y 100 mil euros, que es la más popular entre nuestros clientes.

En el siguiente gráfico estudiamos la relación entre las aportaciones de clientes como función de la rentabilidad pasada de las carteras. Utilizamos una muestra de 19 meses (desde diciembre 2016 a junio 2018) y los resultados son los siguientes:

Como se puede observar en el gráfico hay una clara relación entre el crecimiento de las aportaciones netas y la rentabilidad de los 12 meses anteriores: si la rentabilidad ha sido elevada entonces el crecimiento de las aportaciones es elevado. Si ajustamos una recta al conjunto de datos vemos que, para esta muestra, por cada punto de rentabilidad en los últimos 12 meses, las aportaciones de nuestros clientes aumentan en un 1,4%. Por ejemplo, si la rentabilidad de los últimos 12 meses ha sido un 5% entonces las aportaciones habrán crecido un 7% y si la rentabilidad ha sido de un 10% las aportaciones habrán aumentado un 14%.

Este comportamiento muestra que en Indexa, las aportaciones de nuestros clientes aumentan cuando las carteras van bien (y viceversa), lo cual no es óptimo porque significa que nuestros clientes están comprando más cuando los precios han subido. Por ello, insistimos tanto en el mensaje de que es mejor no elegir cuando inviertes y que interesa invertir cada mes periódicamente. Nos gustaría que en el futuro el gráfico que mostramos arriba, acabara siendo una nube de punto sin ninguna relación: que el crecimiento de las aportaciones de nuestros clientes no dependa de si las carteras han subido mucho o poco en los 12 meses anteriores. De esta forma, estaremos reduciendo el sesgo por comportamiento y aumentando aún más la rentabilidad de nuestros clientes.

¿Tienes alguna sugerencia sobre cómo podríamos ayudar a nuestros clientes a minimizar este sesgo? Estaremos encantados de escuchar tus sugerencias.