El efecto de la inflación en nuestras carteras indexadas


Como está habiendo ruido informativo acerca de un posible futuro aumento de la inflación, varios clientes nos han preguntado sobre el efecto que tendría la «más que previsible» (en palabras de un cliente) inflación en las carteras y qué medidas estamos tomando en Indexa al respecto. En la construcción de las carteras actuales ya hemos tenido en cuenta el efecto de la inflación y en este artículo os vamos a explicar cómo se ha tenido en cuenta.

Inflación y expectativa de inflación

Antes de nada, me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la diferencia entre la inflación y la expectativa de inflación. La inflación es un dato observable que publican los servicios de estadística de cada país, mientras que la expectativa de inflación refleja la inflación que los inversores esperan que haya en el futuro. Esta expectativa no es observable y hay que estimarla de manera indirecta. Las expectativas de inflación son las que afectan a los precios de los activos y varían mucho más que el dato real de inflación.

A medida que la pandemia de la COVID-19 va quedando atrás, las expectativas de inflación han ido aumentado sobre la base de que la recuperación económica y los estímulos monetarios van a generar inflación en el futuro. Por ejemplo, las expectativas de inflación europea que recogen los swaps de inflación a 5 años dentro de 5 años ahora son del 1,6% y al principio del año era un 1,3%. Los swaps de inflación son productos derivados que operan grandes inversores institucionales.

Este aumento de las expectativas, implica que es probable que por lo menos parcialmente el efecto de esta futura inflación ya esté recogido en el precio actual de las acciones y de los bonos por el mercado. Por tanto, el hecho de que a futuro la inflación aumente podría no tener efecto futuro porque esta expectativa podría estar ya recogida en los precios actuales. Lo que sí tendrá efecto es si las expectativas de inflación aumentasen sobre las expectativas actuales.

Esto es muy importante: las expectativas pueden aumentar, pero también podrían reducirse. Nadie sabe lo que harán las expectativas en el futuro, si aumentar o bajar. Hay muchas razones para esperar que la inflación suba mucho en el futuro (recuperación, estímulos monetarios) pero también hay muchas razones para lo contrario (digitalización, servicios deflacionarios como por ejemplo nuestros servicios cuyos precios bajan año tras año). La mejor estimación que podemos hacer para la inflación futura es la actual expectativa de inflación.

El efecto de las expectativas de inflación en las diferentes clases de activo

Las expectativas de inflación afectan de diferente manera a las acciones, a los bonos nominales y a los bonos ligados a la inflación. A los activos que protegen contra la inflación se les suele llamar «activos reales» y a los que no protegen contra la inflación «activos nominales».

El precio de las acciones tiende a incorporar los incrementos de inflación moderados a altos. La razón es que el precio de la acción de una empresa está correlacionado con el valor de las ventas y el precio de los bienes y servicios que venden las empresas, que también suben con la inflación. Como ejemplo, en lo que llevamos de 2021 hasta el 3 de junio, a pesar del incremento de las expectativas de inflación del 1,3% al 1,6%, las acciones europeas han subido un +14,8%. En el caso de hiperinflación (inflación muy alta), las acciones se verían afectadas negativamente por la crisis económica que habitualmente suele provocar un episodio de hiperinflación. No obstante, es muy poco habitual que aparezca hiperinflación en las economías diversificadas, desarrolladas y grandes como la zona euro o Estados Unidos.

Los bonos nominales se ven afectados negativamente por el incremento de las expectativas de inflación. La razón es que normalmente cuando las expectativas de inflación aumentan, el mercado espera que en el futuro el banco central correspondiente aumente los tipos de interés lo que incrementa el tipo de interés a largo plazo de los bonos. Y un aumento de tipos de interés conlleva una caída del precio de los bonos actuales porque tienen un tipo de interés más bajo que los nuevos bonos que se emitirán. Como ejemplo, en el 2021 el fondo de bonos gubernamentales europeos Vanguard Euro Government Bond Index Fund Institutional Plus EUR Acc, que incluimos en algunas de nuestras carteras, lleva una caída del -3,3%.

Los bonos ligados a la inflación se ven parcialmente afectados por la expectativa de inflación. Por el lado positivo, como el nominal del bono se incrementa con la inflación esta parte protege. Por el lado negativo, al tratarse de un bono, aplica lo comentado en el párrafo anterior sobre el aumento de los tipos de interés a largo plazo y la caída del precio de los bonos. En el año 2021, el efecto combinado está siendo positivo con una subida del +1,3% para el fondo de bonos ligados a la inflación Vanguard Eurozone Inflation-Linked Bond Index Fund Institutional Plus EUR Acc, que está incluido en todas nuestras carteras de más de 10 mil euros.

El efecto de las expectativas de inflación en una cartera diversificada

Como hemos observado, las clases de activo tienen un comportamiento diferente frente a las expectativas de inflación. Las carteras de Indexa se construyen utilizando diferentes clases de activo para diversificar las fuentes de rentabilidad y de riesgo, entre los que se encuentra la inflación.

La única forma de eliminar el riesgo de inflación (al alza y a la baja, recordemos) es tener una cartera compuesta 100% por activos reales, que en nuestro caso serían acciones. Una cartera 100% acciones supone asumir mucho riesgo y desaprovechar la diversificación que aportan los bonos. Las otras alternativas para reducir el riesgo de inflación como los bonos a corto plazo o el efectivo tienen sus problemas. Los bonos a corto plazo tienen una rentabilidad esperada más negativa que los bonos a largo y con el efectivo se asume un riesgo de crédito muy concentrado.

Nuestra recomendación ante la situación actual

Una vez más nuestra recomendación es no responder a movimientos de mercado (en este caso el aumento de las expectativas de inflación) ni al ruido mediático, y mantener las carteras actuales que están concebidas y optimizadas para el largo plazo.

Si aún no te estás indexando con nosotros, no dudes en probar responder a nuestro test de perfil inversor (2 minutos) para ver qué cartera de fondos o planes de pensiones te podemos proponer.

Replica física vs. réplica sintética


En el artículo Réplica física, por muestreo o sintética (fondos indexados y ETFs) explicamos las diferencias en los fondos indexados de réplica física (tienen las acciones o bonos que conforman el índice) con los de réplica sintética (el fondo indexado firma un contrato derivado o total return swap con un banco que se compromete a pagar al fondo la rentabilidad del índice a cambio de una comisión).

Si uno accede a las posiciones de un fondo indexado de réplica sintética, habitualmente observará que la cartera de acciones o bonos no tiene nada que ver con el índice que se quiere replicar. A esta cartera alternativa se le llamada «cesta de referencia» y el derivado que se firma intercambia la rentabilidad de esta cesta por la rentabilidad del índice que se busca replicar. En este caso estaríamos hablando de un swap unfunded.

Otras veces veremos que directamente sólo hay una posición en un instrumento derivado llamado Fully funded swap o algo similar. En este caso, en el balance del fondo indexado no habrá acciones ni bonos, pero lo que si existirá es una cartera colateral (Collateral pool) a la que el fondo tiene recurso en caso de impago del derivado, pero de la que es muy difícil obtener información.

Por otro lado, en el caso de la réplica física, si miramos las posiciones del fondo, veremos o bien todas las acciones o bonos que conforman el índice (réplica física o completa) o la mayoría de las posiciones (réplica por muestreo).

Ventajas y desventajas de los fondos de réplica sintética

Las principales ventajas de los fondos de réplica sintética son:

  1. En general menor volatilidad: tienden a seguir el índice que replican con menos volatilidad que los fondos de réplica física, especialmente en el caso de inversiones más ilíquidas como los mercados emergentes o las empresas de pequeña capitalización.
  2. Posible mejor fiscalidad: en algunos casos, como la inversión en acciones de Estados Unidos, permiten evitar la retención del dividendo del 30% que sufren los fondos indexados de réplica física (15% en el caso de ETFs).

Las principales desventajas de los fondos de réplica sintética son:

  1. Menor transparencia: la transparencia del origen de la rentabilidad y de los costes en los fondos de réplica sintética es mucho menor que la de los fondos de réplica física.
  2. En general, menor rentabilidad: en los casos donde no hay mejor fiscalidad para la réplica sintética, la rentabilidad acaba siendo menor que el fondo de réplica física comparable (fuente: Vanguard, estudio práctico para ETFs que siguen el índice MSCI Emerging Markets, An overview of physical and synthetic ETF structures, diciembre 2020).
  3. El riesgo de crédito asumido es elevado.

En Indexa preferimos evitar el uso de los fondos de réplica sintética porque pensamos que sus ventajas no compensan el elevado riesgo de crédito que se asume. Sin embargo, como vimos en el artículo El préstamo de títulos en los fondos indexados, los fondos de réplica física también asumen cierto riesgo de crédito, aunque mucho más limitado (de media sobre el 1,5% en el caso de los fondos de acciones de Vanguard).

A partir de allí, uno se podría preguntar: ¿Por qué rechazamos el riesgo de crédito del derivado de los fondos de réplica sintética pero aceptamos el riesgo de crédito del programa de préstamo de títulos de los fondos de réplica física?

La respuesta es el tamaño del riesgo de crédito. Como vimos en el artículo El préstamo de títulos en los fondos indexados, el porcentaje de títulos prestado por los fondos de Vanguard en los años 2018 a 2020 ha sido de tan sólo un 1,5%, mientras que el derivado que se firma en los fondos de réplica sintética expone el 100% del fondo. A pesar de todos los mecanismos de mitigación de riesgo que se establecen incluso por regulación, en nuestra opinión es un riesgo que es mejor evitar cuando se pueda.

Si observamos la cantidad de dinero invertido en ETFs en función del tipo de réplica comprobamos que los inversores opinan de forma similar a nosotros. En Estados Unidos, el porcentaje de ETFs de réplica física es superior al 99% y en Europa es superior al 85%:

Conclusión

El riesgo de crédito de los derivados que forman parte de los fondos indexados de réplica sintética es sustancialmente superior al riesgo de crédito asumido por el préstamo de títulos que realizan los fondos indexados. En nuestra opinión, en la medida de lo posible, conviene evitar los fondos de réplica sintética.

El préstamo de títulos en los fondos indexados


Los fondos de inversión, especialmente los fondos de inversión indexados de réplica física, prestan algunos de los títulos que tienen en su cartera (acciones o bonos) a otras entidades a cambio de un interés. Lo hacen para incrementar la rentabilidad del fondo, cubrir una parte de los costes del fondo y de esta manera acercar la rentabilidad del fondo lo máximo posible a la rentabilidad del índice. El interés del préstamo de títulos será mayor cuánto más difícil sea encontrar la acción o el bono concreto.

A veces, la gestora del fondo se queda total o parcialmente con el interés del préstamo de títulos, para incrementar sus ingresos. En el caso de los fondos de Vanguard, que utilizamos en nuestras carteras, es el fondo indexado que recibe todo el ingreso por préstamos, en beneficio de sus partícipes (los clientes).

En el artículo Cuando el TER es inferior a los gastos corrientes describíamos que el principal motivo por el que se prestan títulos (acciones o bonos) es para que otros inversores puedan vender en ese momento, al mercado, el título con la esperanza de poder recomprarlos más tarde a un precio menor y devolver el préstamo con plusvalías. Se suele decir que este tipo de inversores «están cortos» en la acción o bono concreto.

En el caso específico de los fondos indexados de acciones que utilizamos en Indexa, los préstamos de títulos han supuesto de media 0,019% de rentabilidad anual en los últimos 3 años (fuente: Vanguard, 2018-2020).

Fondo Aumento de rentabilidad anual
últimos 3 años
Vanguard Japan Stk Idx Eur -Ins Plus 0,034%
Vanguard Emrg Mk Stk Idx Eur -Ins Plus 0,031%
Vanguard European Stk Idx Eur -Ins Plus 0,022%
Vanguard Global Stk Idx Eur -Ins Plus 0,016%
Vanguard Pacific Ex-Japan Stk Idx Eur -Ins Plus 0,009%
Vanguard US 500 Stk Idx Eur -Ins Plus 0,001%
Media 0,019%

Fuente: Vanguard 2018-2020.

Igual que en cualquier otra fuente de ingresos, este interés va acompañado de un riesgo. En este artículo vamos a analizar con detalle qué riesgo se asume, cómo de grande es este riesgo y qué mecanismos se utilizan para mitigar el riesgo.

Prestar títulos conlleva un riesgo de crédito (impago)

El proceso de préstamo de títulos es relativamente sencillo: el fondo indexado transfiere temporalmente la propiedad del título a cambio de un interés por un tiempo prefijado. Como en todo préstamo, existe el riesgo de que el prestamista, que normalmente es un banco de inversión, quiebre durante la duración del préstamo y no devuelva el título prestado al fondo indexado. A este tipo de riesgo se le denomina riesgo de crédito. Esto implicaría que si se ha prestado un 1% del fondo a un banco que ha quebrado, el día de la quiebra el fondo caería un 1% aproximadamente. Si el fondo ha prestado un 10%, entonces caería un 10% aproximadamente.

¿Cómo de grande es el riesgo de impago?

El riesgo de impago dependerá de cómo de expuesto ha estado el fondo a la actividad de préstamo. Un fondo que presta el 100% de sus títulos corre un riesgo muy superior al que presta un 1% de sus títulos. En el caso de los fondos de Vanguard el porcentaje prestado promedio en los últimos tres años ha sido de tan sólo un 1,5%:

Fondo Porcentaje del fondo prestado
últimos 3 años
Vanguard Japan Stk Idx Eur -Ins Plus 4,5%
Vanguard European Stk Idx Eur -Ins Plus 1,8%
Vanguard Global Stk Idx Eur -Ins Plus 1,1%
Vanguard Emrg Mk Stk Idx Eur -Ins Plus 1,0%
Vanguard Pacific Ex-Japan Stk Idx Eur -Ins Plus 0,4%
Vanguard US 500 Stk Idx Eur -Ins Plus 0,1%
Media 1,5%

Fuente: Vanguard 2018-2020.

¿Cómo se mitiga el riesgo de impago?

Hay dos mecanismos principales para la mitigación del riesgo de impago.

El primero trata de elegir muchas y buenas contrapartes (diversificación) a las que prestar. Si prestamos a bancos con elevada calidad crediticia y además repartimos el préstamo entre varios de ellos, entonces el riesgo de impago se reduce significativamente.

El segundo mecanismo para mitigar el riesgo es solicitar una prenda o colateral en el préstamo. De esta forma si el banco quiebra, me puedo quedar con el colateral lo que mitigará la pérdida del fondo indexado. El tipo de colateral y el importe que se acepta también es muy importante, ya que no es lo mismo que para un préstamo de 1M€ pongan como colateral 1M€ de otras acciones que 1,1M€ de euros de bonos del gobierno alemán. En caso de impago, el valor de las acciones podría haber caído muy por debajo del importe prestado mientras que en el caso del bono alemán la recuperación será más segura.

En el caso de Vanguard, los fondos piden como colateral siempre un 105% del importe prestado en bonos de estados de elevada calidad crediticia (Alemania o Estados Unidos, por ejemplo).

Conclusión

El préstamo de títulos que realizan los fondos indexados de réplica física aporta algo de rentabilidad adicional con un riesgo de crédito muy controlado. Es muy importante asegurarte de que el beneficio del préstamo lo recibe el fondo y no se queda en la gestora ya que el riesgo de impago sí que lo soporta el fondo. Por último, es muy importante también conocer en detalle las medidas adoptadas por la gestora para mitigar el riesgo de crédito.´

Si aún no te estás indexando con nosotros, no dudes en responder a nuestro breve test de perfil inversor (2 minutos) para ver qué cartera de fondos de inversión o de planes de pensiones te podemos ofrecer.

Si ya te estás indexando con nosotros, no dudes en recomendarnos a tus amigos o familiares para conseguir ambos un descuento de comisiones en vuestra cartera de fondos.

Unai Ansejo presenta su libro “Menos costes, más rentabilidad”


La formación financiera de nuestros clientes y clientes potenciales es un pilar fundamental en nuestros mensajes y a la hora de crear contenidos, muy presente desde nuestro lanzamiento en 2015. Primero nació nuestro blog, en el que publicamos artículos de formación sobre inversión indexada escritos en por mi socio y co-Consejero Delegado Unai Ansejo. Unai, además de mi socio, es inversor institucional con más de quince años de experiencia en la gestión de planes de pensiones y grandes patrimonios. Licenciado en Ciencias Físicas y Doctor en Economía por la Universidad del País Vasco (cum laude y premio extraordinario de doctorado), CFA Charter Holder y Profesor del Máster interuniversitario en Banca y Finanzas Cuantitativas.

Recientemente, hemos reorganizado los artículos de fondo en un ciclo de formación financiera que enviamos gratuitamente por email, a cada nuevo cliente.  Contamos ya con 30 mensajes que recibe cada 15 días desde el momento que se inscribe.

Ahora, damos un paso más. Unai ha hilado toda esta formación financiera en un libro con un título que seguro que te suena: “Menos costes, más rentabilidad. Tu camino hacia la gestión indexada”.

P

El libro hace un detallado repaso, sin presuponer ningún conocimiento previo, a todo lo que debería saber un inversor para poder invertir su dinero con las mayores opciones de éxito. Menos costes más rentabilidad muestra cómo la indexación es una de las mayores invenciones del siglo XX, de la que se han beneficiado millones de personas en el mundo para conseguir sus objetivos financieros. Desde la privilegiada posición de haber co-fundado Indexa Capital, el gestor automatizado de inversiones líder en España, Unai Ansejo cuenta su camino personal hacia la indexación y nos acompaña paso a paso en la teoría y la práctica de este tipo de inversión. La tabla de contenidos del libro está disponible al final de este artículo.

Comprar el libro

Con este libro, pretendemos aportar nuestro granito de arena a la formación financiera en España. Por ello, le hemos puesto el precio más bajo posible, de 10,40€ para la versión impresa y 3€ para la versión Kindle, ambas disponibles en Amazon. Pensamos que puede ser un buen regalo, para ti mismo o amigos que quieran iniciar su camino hacia la gestión indexada.

Evento online de presentación del libro

El próximo miércoles día 2 de diciembre a las 18h, hora española, tendrá lugar la presentación virtual del libro. Contaremos con Unai Ansejo, autor del libro, que nos explicará su visión más personal sobre la política de inversión de Indexa, y con Luis M. Viceira, escritor del prólogo que reproducimos más abajo, asesor de Indexa y, entre otros muchos reconocimientos, ocupa la Cátedra George E. Bates en Harvard Business School. Viceira es seguramente una de las personas que más saben de gestión de carteras en el mundo. Será un auténtico placer para mi poder moderar esta charla entre ellos y atender vuestras preguntas. No me lo perdería: aquí os dejo el enlace para poder conectaros ese día vía Zoom.

El título cuenta también con recomendaciones de nuestros también socios y asesores Luis Martin Cabiedes y Pedro Luis Uriarte:

Luis Martín Cabiedes – Presidente de Cabiedes & Partners: “En Menos costes más rentabilidad, Unai Ansejo nos ayuda a entender por qué la gestión de activos es una industria tan ruinosa para los inversores pero tan lucrativa para los gestores. Deja bastante claro que pagar pocas comisiones y diversificar son de las pocas cosas que se puede hacer con éxito. Un libro lleno de buenos consejos.”

Pedro Luis Uriarte – Presidente de Economía, Empresa, Estrategia y ViceChairman de Everis. Fue Consejero Delegado y Vicepresidente de BBV/BBVA y primer Presidente de la Agencia Vasca de Innovación – Innobasque: “Este libro debería ser un manual de cabecera para todo inversor. Son muchos los mitos que existen alrededor de la gestión y Unai Ansejo, una de las mentes financieras más brillante que conozco, consigue a través de los datos demostrar que invertir es mucho más sencillo de lo que pudiera parecer. Recomiendo vivamente esta obra, tanto a quien empieza a invertir como al inversor experimentado, por lo mucho que va a aportar a quien la lea.”

Prólogo

A principios del 2015 se puso en contacto conmigo Gonzalo Rubio, catedrático de finanzas de la universidad de Elche a quien conozco desde hace muchos años. Quería hablarme de un proyecto pionero en España liderado por su antiguo alumno Unai Ansejo, un doctor en finanzas cuantitativas y gestor de activos con amplia experiencia profesional. Unai había creado Indexa Capital, una gestora de inversión automatizada enfocada en la diversificación de carteras con fondos indexados de bajo coste.

La idea captó inmediatamente mi atención, y también entusiasmo, porque ofrecía un servicio que desde mi punto de vista – y creo no estar solo – genuinamente servía los intereses del ahorrador español. Acababa de escribir un estudio sobre Wealthfront, una gestora de inversión con un modelo de negocio similar al de Indexa que se había hecho muy popular en los Estados Unidos junto a su principal competidora, Betterment. Las dos compañías habían demostrado el potencial de la tecnología de la información para poner los servicios de gestión de carteras al alcance de todos los inversores, y su modelo estaba siendo adoptado rápidamente en el mercado de servicios financieros en los Estados Unidos y en otras geografías.

La diferencia entre Indexa y estas otras gestoras es que Indexa es también la primera en enfatizar el uso de fondos de inversión de bajo coste – que suelen ser indexados, pero no necesariamente – en el mercado español dirigido al inversor individual.  Estas gestoras no existirían hoy si no fuese por la innovación que supuso el lanzamiento de los fondos de inversión indexados en los años 70 del pasado siglo de la mano de Jack Bogle, el fundador de Vanguard.

Vanguard puso en práctica la idea de indexación y más fundamentalmente la idea de que en inversión más calidad no significa necesariamente más coste para el inversor. Tildada de idea quijotesca (“Bogle’s folly”), Vanguard ha demostrado que es posible crear una empresa de gestión de inversiones viable basada en el principio de primar exclusivamente los intereses del inversor ordinario en el lanzamiento de productos y servicios y en la reducción constante de comisiones de inversión. Tanto, que hoy en día los dos gestores de inversión más grandes del mundo son Vanguard y BlackRock, y ambos tienen un modelo de negocio basado en los fondos indexados y ETFs.

Unai no estaba solo en el proyecto. Contaba con el apoyo de inversores y gestores con un gran historial de éxito en el lanzamiento de empresas innovadoras en España, incluyendo Luis Cabiedes, François Derbaix, y Ramón Blanco, y un comité de asesores por los que tengo el máximo respeto y admiración, Manuel Conthe y Pedro Luis Uriarte, a los que se unen los mencionados Luis, François, y Ramón.

Desde el principio, las discusiones del comité hicieron honor a los principios “Vanguardistas” que han inspirado Indexa. En los comités hablamos de asignación de activos, de cómo comprar una cartera globalmente diversificada con un coste ajustado, de estrategia y, en definitiva, de cómo ofrecer a cualquier inversor un servicio de inversión de alta calidad y académicamente contrastado que hasta hace poco estaba reservado en España exclusivamente a inversores institucionales.

Cuatro años y dieciséis reuniones del comité asesor después, recibo el manuscrito de este libro que ahora el lector tiene entre sus manos y la propuesta de Unai de prologarlo. El libro es una exposición de la filosofía de inversión que hemos diseñado desde el comité de Indexa. Asimismo, es una buena muestra de la cultura empresarial que prima en Indexa: hacer mucho con poco.  Las empresas similares en los Estados Unidos cuentan con cientos de empleados y han necesitado decenas de millones de euros para arrancar. Indexa, con menos de tres millones de capital inicial y diez empleados, ha conseguido tener una influencia relevante en la gestión de activos en España en menos de cuatro años de vida.

En este libro usted lector podrá comprobar los beneficios de invertir en una cartera globalmente diversificada de fondos indexados de manera eficiente en costes y automáticamente, evitando los sesgos que todos los inversores tenemos.

Espero que disfrute con la lectura.

Luis M. Viceira

Cátedra George E. Bates, Harvard Business School

Tabla de contenidos del libro

Índice

Prólogo

Agradecimientos

Introducción

2     Gestión activa vs. gestión indexada

2.1       Los índices y la gestión indexada

2.2       Por qué es mejor la gestión indexada

2.3       Comparativa de fondos españoles

2.4       Comparativa de fondos de bancos españoles

2.5       Comparativa de planes de pensiones

2.6       Falta de persistencia en la rentabilidad de los fondos

2.7       Suerte o talento

2.8       Mitos de la gestión indexada

2.9       Cultura financiera y fondos indexados

3     La gestión automatizada

3.1       Por qué una gestión de activos automatizada

3.2       Los beneficios de los reajustes automáticos de carteras

4     Los riesgos

4.1       Riesgo, volatilidad y ratio de Sharpe

4.2       El riesgo de mercado

4.3       El riesgo de crédito

4.4       El riesgo de liquidez

5     ¿Cómo elegir mi perfil inversor?

5.1       Características de un perfil inversor

5.2       Automatizando el perfilado de inversores

6     Comprando el mundo (I): clases de activo

6.1       Selección de las clases de activo

6.2       Cubrir o no cubrir la divisa

6.3       Tulipanes, oro y criptodivisas

6.4       Bonos nominales y bonos ligados a la inflación

6.5       La importancia de la selección de los índices de bonos

6.6       El S&P 500 está en máximos, es lo habitual

6.7       El Brexit y la importancia de la diversificación

7     Comprando el mundo (II): asignación de activos

7.1       Asignación óptima de cada clase de activo

7.2       La importancia de la asignación estratégica de activos

7.3       El análisis técnico es, a todos los efectos, una patraña

7.4       Invertir en el mejor o peor momento no es tan importante

8     Comprando el mundo (III): selección de fondos indexados

8.1       Cómo elegir un fondo indexado para replicar una clase de activo

8.2       ¿Por qué ningún banco te habla de las clases de los fondos?

8.3       Fondos de distribución de dividendos o fondos de acumulación

8.4       Costes y comisiones ocultas de los fondos de inversión

8.5       Sobre los costes de transacción en los fondos de inversión y ETFs

8.6       Cuando el TER es inferior a los gastos corrientes

8.7       China y los cambios en índices

8.8       Fondos indexados sectoriales

8.9       Los fondos indexados Value

8.10     ¿Por qué los bancos no te ofrecen los fondos de Vanguard en España?

9     Minimización de impuestos

9.1       La fiscalidad del ahorro en España

9.2       Minimización de impuestos

10   Sesgos de comportamiento

10.1     El coste de no invertir

10.2     Mejor no elegir cuándo inviertes o desinviertes

10.3     ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?

10.4     Caídas de mercado, ¿una gran oportunidad para invertir?

10.5     Finanzas del comportamiento e indexación

11   No dejes que un banco gestione tu patrimonio

11.1     Los conflictos de interés en las gestoras de bancos

11.2     El chantaje emocional de tu banquero privado

11.3     “Carne en el asador”: invertimos contigo nuestro propio dinero

12   Menos costes y más rentabilidad para tu ahorro

12.1     Expectativas de rentabilidad iniciales

12.2     Rentabilidad de las carteras de Indexa de 2016 a 2019

12.3     Las carteras de Indexa han sido más rentables que el 97% de fondos comparables (2016- 2018)

12.4     Recomendación sobre planes de pensiones

13   Conclusión

14   Anexo

14.1     Diferentes formas de medir la rentabilidad

15   Referencias académicas

 

Suerte o talento II


Hay una pregunta que a medida que pasan los años cada vez me interesa más. Se trata de la importancia de la suerte en nuestro día a día y en varios ámbitos como el éxito profesional o el éxito inversor. Este verano, he podido dedicar parte del tiempo a leer y pensar sobre el asunto. En particular he leído el libro “The Success Equation: untangling Skill and lick in business, sports, and investing” de Michael J. Mauboussin y escuché el podcast Kenneth French: “Expect the unexpected”.

El libro de Mauboussin se hace muchas y muy interesantes preguntas. Por un lado, analiza cómo de importante es la suerte y el talento en varios deportes, en los negocios y en la inversión. Está claro que ciertas actividades conllevan una proporción de suerte superior a otras, pero, ¿se puede medir esta diferencia? ¿Hay aprendizajes accionables al conocer estas diferencias? Recomiendo la lectura a todo aquel interesado en el tema, especialmente si le interesan los deportes y las apuestas deportivas.

El podcast de French está mucho más centrado en las finanzas. Muchos de los artículos académicos clásicos de las finanzas han sido escritos por Eugene Fama junto con Kenneth French. De hecho, en noviembre de 2018, escribí una entrada en este blog titulada “Suerte o talento” en el que desgranaba un artículo escrito por esos autores sobre el tema. Los 60 minutos que dura el podcast son un buen resumen de la visión del autor sobre la importancia de la suerte en las inversiones.

En este artículo quiero compartir con vosotros algunas conclusiones que me he apuntado tras reflexionar sobre el tema.

La inversión es uno de los ámbitos donde la suerte es más importante

Uno de los objetivos del libro de Mauboussin es intentar ordenar diferentes actividades en función de lo más o menos importante que es la suerte. El resultado al que llega es el siguiente:

En el lado izquierdo aparecen las actividades de pura suerte como la ruleta o las máquinas tragaperras y la siguiente es la inversión. En el lado derecho aparecen las actividades de puro talento como el ajedrez o el baloncesto.

Una de las pruebas del algodón para ver si en una actividad la suerte es lo más importante, es analizar si te puedes dejar ganar con seguridad. Por ejemplo, está claro que en la ruleta no puedes perder a posta, pero en el ajedrez o en el baloncesto sí puedes hacerlo.

Analizando el caso de las inversiones, ¿creéis que es posible dejarse ganar? Estamos muy acostumbrados a preguntarnos si alguien es capaz de batir al mercado, pero ahora la pregunta es si alguien es capaz de elegir aquellas inversiones que lo vayan a hacer mal. Es obvio que es igual de difícil elegir aquellas inversiones que lo van a hacer muy mal que aquellas que lo van a hacer muy bien (elegir las buenas es equivalente a descartar las malas). Por tanto, en el caso de las inversiones, la prueba del algodón ya nos indica que es una actividad donde la suerte es lo más importante.

Hay decisiones de inversión donde sí te puedes dejar ganar y donde el talento es importante

En un mercado financiero donde hay muchísimas personas decidiendo y donde los inversores no afectan al precio (se dice que son precio aceptantes) no te puedes dejar ganar. Pero en transacciones bilaterales donde una persona compra a otra te puedes dejar ganar y entonces el talento pasa a ser una característica muy importante.

Esto significa que en ámbitos menos líquidos como la inversión en empresas no cotizadas o la compraventa de inmuebles, conviene saber lo que se está haciendo y un inversor que sepa más del mercado, conozca mejor los contratos y sus cláusulas y sepa negociar mejor los términos tendrá una ventaja competitiva sobre el resto. Cualquiera que haya tenido que comprar o vender un inmueble o empresa no cotizada reconocerá que el talento es importante.

Dicho esto, si los participantes en estas transacciones ilíquidas decidieran estudiar mucho el mercado y sus términos, o buscaran muy buen asesoramiento, entonces todos serían expertos y, curiosamente, la suerte volvería a ser un elemento principal para determinar quien tendrá éxito. Mauboussin llama a este comportamiento la paradoja del talento. En actividades donde el talento es muy importante, si todos los participantes son expertos, entonces el resultado volverá a depender de la suerte.

En definitiva, cuanto más profesionalizado esté el sector de la inversión, más importante será de nuevo la suerte.

La rentabilidad inesperada es muy superior a la rentabilidad esperada

En el podcast de Kenneth hay un momento donde descompone la rentabilidad realizada (la rentabilidad que realmente observamos en una cartera) en dos, la rentabilidad esperada, que es la que como inversores esperamos ganar, y la rentabilidad inesperada, que es la rentabilidad que llega (positiva o negativa) por muchas causas y que no esperamos:

Rentabilidad realizada = Rentabilidad esperada + Rentabilidad inesperada

En Indexa, estimamos la rentabilidad esperada a largo plazo de las acciones de diferentes geografías calculando la media de las estimaciones de varias de las mayores gestoras del mundo. Hay muchas formas de estimar este dato y todas ellas tienen mucha incertidumbre, pero lo que podemos afirmar sin duda es que la rentabilidad inesperada es mucho mayor en valor absoluto que la rentabilidad esperada. Por ejemplo, a principios de 2020 la rentabilidad esperada por las mayores casas de gestión de las acciones americanas a largo plazo en euros estaba en el rango 4-6%. Sin embargo, durante el año 2020 hemos visto la bolsa moverse en un rango de -30% a +10%. En este caso la rentabilidad inesperada tiene una magnitud 5 veces mayor que la rentabilidad inesperada.

Por tanto, por mucho que te esfuerces en dedicar tiempo a mejorar tu estimación de la rentabilidad esperada de una inversión (si es que esto es posible) ten en cuenta que lo que vaya a ocurrir después es incierto. Es mucho más importante lo que no se puede saber que lo que se puede saber.

En finanzas, para analizar te van a hacer falta muchos datos y no tienes muchos datos comparables

Uno de los principales efectos que tiene la descompensación entre rentabilidad esperada e inesperada, es que realizar análisis estadísticos de datos va a ser muy complejo. La razón es que el ratio de señal/ruido es muy muy bajo. Hay poca señal y mucho ruido. Por esta razón vas a necesitar series históricas muy largas.

En el podcast le preguntan a Kenneth si cinco años son suficientes para analizar la rentabilidad de un gestor y su respuesta es que 5 años es demasiado poco e incluso 10 años también lo son. Curiosamente la mayoría de los análisis cuantitativos para identificar los mejores fondos se basan en datos de 3 años (por ejemplo Morningstar) y los premios que otorgan algunos medios se basan en períodos incluso inferiores (por ejemplo el concurso de carteras Allfunds/Expansion que Indexa ganó hace un par de años que busca la cartera con mejor rentabilidad el año anterior).

Como ilustración he estimado la rentabilidad que los mejores fondos con rentabilidad esperada 0% y volatilidad 14% (MSCI World de los últimos 10 años) tendrán a diferentes plazos. Que el fondo tenga rentabilidad esperada 0% significa que cualquier rentabilidad que obtenga se debe exclusivamente a la suerte (rentabilidad inesperada). El resultado es impactante:

Pongamos un ejemplo: si miramos la cuarta fila de la tabla, en un plazo de 1 año, uno de cada 10.000 fondos tendrá, por pura suerte, una rentabilidad superior al 29% (por pura suerte, a pesar de que la rentabilidad esperada, a priori, fuera de 0%). A 5 años, 1 de cada 10.000 fondos tendrá una rentabilidad superior al 78%, a 10 años más del 126% y a 30 años más del 310%, en un entorno de rentabilidad media de 0%. Es más, al gestor que haya obtenido una rentabilidad de +518% en 50 años, en un entono de rentabilidad media nula, es muy probable que le den un premio y lo cualifiquen como gestor súper estrella, porque es el mejor de los 10 mil fondos comparables, pero sin justificación porque habría obtenido esta rentabilidad excepcional por pura suerte.

Por tanto, hay que ser muy paciente con los datos financieros para poder analizar. Mi intuición es que, aunque tuviéramos 50 años de datos de fondos de inversión y de sus gestores para poder comparar, tampoco sería muy útil. La razón es que, al ser una ciencia social, los datos de los últimos diez años probablemente no sean comparables con los datos de hace 50 años.

Por ejemplo, imaginemos un gestor value que lo hiciera fantásticamente bien durante 20 años hasta el año 2010 en España más allá de cualquier duda estadística. ¿Significa eso que podemos esperar que en los siguientes 10 años también vaya a tener un comportamiento excepcional? La respuesta es no, porque es necesario que se mantengan las mismas condiciones que en los 20 años anteriores y no sabemos si eso ocurrirá. Quizá ese comportamiento excepcional está escondiendo unas características del mercado ventajosas (iliquidez, falta de transparencia, etc.) que puede que cambien y no se deba tanto al talento del gestor.

Suerte y reversión a la media son dos caras de la misma moneda

Si un proceso está mayoritariamente influenciado por la suerte, antes o después, si pruebas muchas veces, la suerte se te acabará. Esto hará que, con el tiempo suficiente, la buena rentabilidad de los fondos (y la mala) acabe volviendo a la media.

Esto no ocurre con las actividades donde el talento es lo principal. Por mucho que juegues 1.000 partidas de ajedrez con Magnus Carlsen, el actual campeón del mundo, es poco probable que vayas a ganarle una (de hecho, si ganas una, el sistema de puntos tiene en cuenta lo poco probable que esto es, y tu posición como ajedrecista mejoraría muchísimo).

Por tanto, hablando ahora del éxito inversor, cuando veas un gestor de fondos de mucho éxito deberías pensar que eventualmente revertirá a la media. Y al revés, cuando un inversor ha tenido muy mal comportamiento, lo normal es que su mala racha se agote y vuelva a revertir a la media. Es la falta de persistencia en la rentabilidad de los fondos de inversión.

Dicho esto, como el ratio de señal/ruido es tan bajo, el período de reversión a la media podría ser muy lento. Así que la estrategia de mantener un fondo al que le ha ido muy mal con la esperanza de que debería recuperar no es una buena estrategia: podría seguir cayendo durante mucho tiempo. Nadie lo sabe.

Si la suerte es muy importante, céntrate en evaluar el proceso de inversión

Entonces, si la suerte es tan importante en el mundo de la inversión lo racional es no complicarse la vida. No obstante, ¿hay algo que puede hacer un inversor para intentar mejorar algo sus expectativas de éxito? En su libro, Mauboussin recomienda centrarse en analizar el proceso de decisión en aquellas actividades donde la suerte impacta mayoritariamente el resultado (pero no la totalidad).

En el caso de la inversión en carteras de fondo o planes de pensiones hay dos características que sin duda deben formar parte del proceso de inversión: la reducción de comisiones y la maximización de la diversificación. El beneficio de ambas características está fuera de duda: cuanto menos pagas en comisiones, mayor es la rentabilidad esperada y cuanto más diversificas, mayor es la rentabilidad esperada corregida por riesgo.

Cumplir con estos dos principios no asegura el éxito inversor (ya que la rentabilidad inesperada es muy superior a la rentabilidad esperada) pero mejora nuestras opciones de éxito.

Conclusión

Invertir implica dejar de consumir hoy para poder consumir más en el futuro. El éxito inversor depende del futuro que nadie conoce y por tanto de la suerte. Como la suerte es tan importante, no merece la pena perder tiempo intentando buscar al mejor gestor o dedicarnos a buscar el mejor momento para entrar en bolsa o en buscar la acción que mejor lo hará el año que viene.

No obstante, pagar menos comisiones y diversificar más aumenta las posibilidades de que el futuro sea exitoso.

Si ya eres cliente, recuerda que puedes invitar a tus amigos y familiares y que ambos tendréis un descuento de comisiones en vuestra cartera de fondos.

Si aún no tienes tu cuenta con nosotros: prueba responder a nuestro breve test de perfil inversor para ver qué cartera te gestionaríamos.

Los beneficios de los reajustes automáticos de carteras (II)


Los reajustes automáticos son, junto con la diversificación global y las bajas comisiones, una de las principales señas de identidad de la gestión de Indexa. Los reajustes automáticos se encargan de que siempre tengas tu cartera muy ajustada a tu perfil de inversión. De esta forma, vende los fondos que han subido y compra los fondos que han caído, en términos relativos. En esta última crisis bursátil de la COVID-19, se realizaron miles de traspasos desde bonos hacia acciones, ya que las acciones estaban cayendo con fuerza y por tanto pasaban a tener un peso demasiado bajo en las carteras.

Hace 3 años y medio escribimos el artículo “Los beneficios de los reajustes automáticos de carteras” en el cual detallábamos el análisis hecho por David F. Swensen, conocido inversor y actual director de inversiones de la universidad de Yale, en su libro “Unconventional Success, A Fundamental Approach to Personal Investment. En este análisis concluíamos que se podía obtener un 0,4% de rentabilidad anual adicional, reajustando periódicamente las inversiones y manteniéndote en tu perfil máximo de riesgo.

Tras haber pasado ya por un ciclo completo de subidas y bajadas desde el lanzamiento de Indexa hace cuatro años y medio, es un buen momento para realizar un análisis de la diferencia de rentabilidad y riesgo históricos que hubiera obtenido un inversor en una cartera de Indexa, reajustando y sin reajustar.

Las hipótesis

Asumimos que el inversor tiene la cartera 6/10 de Indexa desde el 31/12/2015 al 10/07/2020. La composición es la siguiente (hacemos la simulación con los fondos de la clase institutional, aunque desde mayo 2020 tenemos acceso a los fondos de la clase institucional Plus de Vanguard):

  • 26% Vanguard US 500 Stk Idx Eur -Ins (IE0032126645)
  • 13% Vanguard European Stk Idx Eur -Ins (IE0007987708)
  • 5% Vanguard Japan Stk Idx Eur -Ins (IE0007286036)
  • 8% Vanguard Emrg Mk Stk Idx Eur -Ins (IE0031786696)
  • 9% Vanguard Euro Inv Gr Bnd Idx Eur -Ins (IE00B04FFJ44)
  • 16% Vanguard Eur Gv Bnd Idx -Ins (IE0007472990)
  • 23% Vanguard Euroz Inf Lk Bnd Idx -Ins (IE00B04GQR24)

En el caso de reajuste automático asumimos que el reajuste se realiza mensualmente (las aportaciones mensuales periódicas que realizan muchos inversores reajustan también las carteras ya que siempre se suscribe más de los fondos que están más debajo de su peso objetivo) y en el caso de no reajustar se deja que la compra inicial siga la evolución del mercado.

Por simplicidad, como estamos interesados en la comparación entre ambas opciones más que en la rentabilidad absoluta, en ambos casos suponemos que no hay ni comisión de gestión ni de custodia porque no afectan a la comparativa.

El resultado

El primer efecto de no reajustar las carteras es que el peso real de la cartera en acciones diferiría del peso objetivo que es 52%.


Como se puede observar en el gráfico, el peso en acciones de las carteras sin reajustes varía desde un mínimo de 50% en los primeros meses de 2016 hasta un máximo de 60% justo antes de la irrupción de la crisis bursátil de la COVID-19. Sin haber reajustado hubiéramos entrado en la crisis bursátil con un peso en acciones 8 puntos porcentuales por encima del peso del perfil.

El efecto de esto es que necesariamente el riesgo de la cartera sin reajustar va a ser mayor. Para esta muestra, la volatilidad de la cartera con reajustes es de 10,9% mientras que la volatilidad de la cartera sin reajustes es de 11,7%, 0,8 puntos porcentuales más (la volatilidad es una medición del riesgo).

El efecto en la rentabilidad depende de la muestra. Si escogemos un periodo donde las acciones están en máximos históricos, probablemente la estrategia de no reajustar hubiera obtenido una mayor rentabilidad que la cartera reajustada. En el gráfico a continuación podemos observar la evolución de 100€ invertidos en cada una de las dos opciones (con y sin reajustes):

Se puede observar que la evolución ha sido muy similar hasta justo antes de la última crisis, cuando la cartera sin reajustar ha caído con más fuerza (por tener más riesgo) que la cartera reajustada, lo cual ha hecho que la rentabilidad de la cartera con reajustes sea un 0,3% anual superior (5,3% vs. 5,6%). Como consecuencia, el ratio de Sharpe (ratio de rentabilidad por riego) es superior en el caso de la cartera con reajustes. El resumen de datos es el siguiente:

Con reajustes
(52% acciones)
Sin reajustes Diferencia
Rentabilidad anual 5,6% 5,3% 0,3%
Volatilidad 10,9% 11,7% -0,8%
Sharpe 0,51 0,45 0,06

La crítica obvia que se puede hacer a este análisis es la muestra: como no estamos en máximos históricos, el reajuste sale mejor, pero ¿qué ocurriría con otra muestra? Para responder a este comentario es importante no olvidar la principal ventaja del reajuste automático: reducir el riesgo. Podemos realizar una comparativa de una cartera que mantenga el peso máximo que llega a tener la cartera sin reajustes de esta muestra (60%) y comparar. El resultado es el siguiente:

En este caso el riesgo medido por volatilidad es algo superior (ya que los primeros años la cartera con reajustes está invertida al 60% mientras que la cartera sin reajustes empieza al 52%), pero la mayor rentabilidad obtenida (un 0,7% anual) compensa ampliamente este mayor riesgo. De esta forma, el ratio de Sharpe pasa de 0,45 a 0,49.

Con reajustes
(60% acciones)
Sin reajustes Diferencia
Rentabilidad anual 6,0% 5,3% 0,7%
Volatilidad 12,2% 11,7% 0,4%
Sharpe 0,49 0,45 0,04

Conclusión

En este ejercicio de simulación hemos querido mostrar con una cartera de Indexa, la diferencia de reajustar y no reajustar tu cartera. La principal ventaja de realizar reajustes periódicos es que el riesgo de tu cartera se reduce lo cual te permite invertir siempre en el mayor peso de acciones compatible con tu perfil, y no solo hacerlo cuando las acciones han subido.

En nuestro ejercicio, vemos que la rentabilidad que proporciona reajustar es un +0,7% anual, superior al dato de +0,4% obtenido por Swensen. Es muy difícil estimar este dato a largo plazo, pero no hay duda de que controlar automáticamente el riesgo de tu cartera te permitirá invertir en un perfil con más riesgo y por tanto obtener más rentabilidad a largo plazo.

Si aún no tienes cuenta con Indexa Capital, puedes probar gratuitamente nuestro test de perfil inversor y ver qué cartera te recomendaríamos, con máxima diversificación, y con costes de media 5 veces más bajos que con los bancos.

Manteniendo el rumbo


La principal incógnita que quedaba por despejarse en el modelo de Indexa era como se comportarían nuestros clientes ante una caída de mercado. Desde nuestro lanzamiento en diciembre de 2015 hemos demostrado con éxito como un modelo de inversión online y de bajo coste podía hacerse un hueco en el sector de las inversiones en España. Los elevados costes de los fondos de inversión gestionados por entidades financieras dejaban huérfanos a aquellos inversores que buscaban invertir reduciendo al máximo las comisiones e Indexa llegaba para cubrir ese hueco.

No obstante, la principal pregunta que quedaba por responderse era si nuestros casi 20 mil clientes que habían tomado la buena decisión de indexarse y diversificar globalmente su cartera serían inversores de largo plazo o si, por lo contrario, saldrían por la puerta cuando llegaran las caídas. Hemos trabajado mucho la comunicación en el pasado intentando anticipar este problema a nuestros clientes, pero hasta que no llegasen las caídas no íbamos a poder salir de dudas.

Vanguard ha publicado un dato muy revelador de sus clientes en los Estados Unidos: el 91,7% de sus clientes ni compraron ni vendieron durante los días del 19 de febrero al 20 de marzo. Es decir, son clientes que en su inmensa mayoría decidieron mantener el rumbo.

En este artículo queremos mostraros con datos que de forma muy mayoritaria, nuestros clientes han decidido también mantener el rumbo. Estamos muy contentos de esta decisión porque es la mejor decisión para la inversión de nuestros clientes a largo plazo.

Los datos son los siguientes:

  • El 95% no han retirado dinero: desde que empezó a caer la bolsa el 19 de febrero hasta un mes más tarde, el 20 de marzo, el 95,2% de los clientes de Indexa no solicitaron retiradas (18.217 de 19.130 clientes). Este dato es muy similar al de los clientes de Vanguard cuya cifra asciende a 97,5% (del 8,3% que ha operado un 30% fue para vender acciones).
     
  • Seguimos con aportaciones netas significativas: en marzo de 2020 nuestros clientes han hecho aportaciones netas de 13,7 millones de euros (M€), +31,6M€ de entradas y 17,9M€ de salidas, cuando nuestras carteras han sufrido su peor mes desde nuestro lanzamiento. Nuestra cartera más representativa, la cartera 6/10, cayó en marzo un -8,2%.
     
  • Continuamos con el crecimiento en número de cuentas: en marzo hemos abierto 1.610 nuevas cuentas y 381 se han dado de baja.
     
  • Crecen las aportaciones periódicas: cada vez más clientes hacen aportaciones periódicas, un 82% ahora frente a un 74% en julio de 2019. Esta forma de inversión reduce tu sesgo por comportamiento.
     
  • Las entradas netas del mes son cada vez más independientes de la rentabilidad pasada: la relación entre aportaciones y rentabilidad pasada cada vez es menos significativa. En el gráfico a continuación mostramos la relación entre el crecimiento de las aportaciones netas en Indexa y la rentabilidad de los 12 meses de la cartera media representativa (6/10). El R2 en septiembre de 2018 de esta regresión ascendía a un 61% (la rentabilidad de los 12 últimos meses explicaba el 61% de las aportaciones netas de los clientes). En la actualización que hicimos en julio de 2019, bajaba la representatividad de esta relación hasta el 45%. Y ahora tras las caídas ha bajado aún más, hasta el 30%. Es una buena noticia, porque reduce la diferencia por comportamiento y aumenta la rentabilidad a largo plazo de las carteras de nuestros clientes.
     

Conclusión

Desde que lanzamos nuestro servicio en diciembre 2015 fuimos demostrando como muchos clientes pioneros en España estaban preparados para invertir con un gestor automatizado como Indexa, con fondos indexados, diversificación global y comisiones radicalmente bajas.

Desde entonces, la principal crítica a nuestro modelo por parte del oligopolio bancario era  alertar  de lo que pasaría en caso de crisis bursátil. Según los bancos, al no tener una red de “asesores” o “gestores” (que en realidad no son asesores, sino comerciales que cobran su comisión sobre sus ventas y encarecen el producto para el cliente), nuestros clientes iban a salir espantados en momentos de caídas. En diciembre 2018 ya demostramos que no era así. En este mes de caídas tuvimos aportaciones netas casi récord en Indexa. Ahora en febrero y marzo 2020 lo hemos confirmado. Con fuertes caídas, entre las mayores caídas de los últimos 50 años, nuestros clientes han demostrado que se indexan con nosotros para el largo plazo y que no necesitan que un comercial les sujete la mano para no retirar en el peor momento.

Con todos estos datos, y a pesar de los fuertes movimientos recientes, podemos afirmar que la gran mayoría de nuestros clientes han decidido que “mantener el rumbo” es la mejor estrategia para gestionar sus ahorros.

No sabemos que nos deparan los próximos meses. No sabemos si la crisis se recrudecerá y veremos caídas aun más pronunciadas o si por el contrario la economía se recuperará rápidamente y los mercados crecerán con fuerza. No lo sabemos nosotros, pero si eres un lector asiduo de estos artículos estarás convencido de que nadie lo sabe. La elevada volatilidad lo que refleja es la fuerte disparidad de opiniones sobre el futuro que nos encontraremos.

Pero una cosa que si sabemos es que la gran mayoría de nuestros clientes han tomado una decisión sensata con sus ahorros: asumir que efectivamente no se puede predecir los movimientos de la bolsa.

Gracias a todos de nuevo por vuestra confianza y por demostrar con nosotros que los clientes están preparados para un modelo automatizado con menores costes y más rentabilidad a largo plazo.

El homo indexatus, invertir a largo plazo y los “cisnes negros”


Los gestores recomendamos invertir a largo plazo y en general también insistimos en la importancia de la diversificación. Acudimos a datos históricos de índices para mostrar como la rentabilidad de los mercados a largo plazo merece la pena. “A largo plazo la bolsa renta un x% así que siéntate, se paciente y deja que el capitalismo trabaje por ti”.

No obstante, si uno echa la vista atrás, la historia está repleta de eventos extremos e inesperados que cambiaron el tablero de la inversión en muchas geografías. Por ejemplo, el surgimiento del comunismo en China 1949 o la revolución soviética en Rusia en 1917 hicieron que los inversores en la bolsa China o Rusa perdieran todo el dinero invertido.

Estos eventos que cambian la estructura del mercado y que tienen un impacto extremo se han popularizado como “cisnes negros” por Nassim Nicolás Taleb. Es su libro “El Cisne Negro”, Taleb viene a decir que como lo realmente importante no es predecible no vale la pena perder el tiempo intentando predecir o medir la rentabilidad y riesgo de tu cartera: es un trabajo fútil.

Así que un inversor que se indexa con nosotros a largo plazo haría muy bien en preguntarse si, en caso de que ocurriera un cisne negro en el futuro, se cumplirían las expectativas de rentabilidad que tenemos o no.

Personalmente yo tenía la siguiente duda desde hace tiempo: ¿Cómo le hubiera ido a un inversor indexado al mundo desde 1900? Ya sabemos que el mercado americano ha ido fantásticamente bien. Pero alguien que hubiera estado invertido en todos los mercados proporcionalmente a su importancia desde 1900 y que se hubiera cruzado con todos los eventos del siglo XX y el comienzo del XXI, ¿hubiera ganado dinero o hubiera perdido dinero? A este inversor vamos a llamarle homo indexatus ya que claramente es una especie superior al homo sapiens por haber estado indexado al mundo en 1900 cuando estábamos en un mundo imperialista y cuando haber estado diversificado a nivel global era muy complicado.

Lamentablemente buscar datos tan antiguos es extremadamente difícil, especialmente para los mercados no desarrollados. Por suerte, recientemente nos ha llegado a través de nuestro asesor Luis M. Viceira el “Credit Suisse Global Investment Returns Yearbook 2019” realizado por Elroy Dimson y sus colaboradores Paul Marsh y Mike Staunton, que han realizado el enorme trabajo de recopilar esta información.

Vamos a utilizar los datos de este informe para comprobar hasta qué punto te hubieran afectado los cisnes negros del siglo pasado para comprobar si podemos estar un poco más tranquilos de cara al futuro de nuestras inversiones. Ya sé que por definición no vale de nada extrapolar los cisnes negros del pasado, porque los del futuro serán distintos, pero 119 años de historia, desde 1900 hasta ahora, son muchos años.

El mundo en 1899

El mundo en 1899 era totalmente diferente. Prácticamente nadie había conducido un coche, hablado por teléfono, utilizado luz eléctrica o visto una película. Por supuesto, no había ordenadores, ni internet, ni televisión, ni aviones, ni móviles. En aquella época el mundo estaba inmerso en una revolución industrial que dio lugar a la electricidad, las comunicaciones, la industria química o la del petróleo. El sector predominante entonces eran los ferrocarriles. En Reino Unido, las empresas relacionadas con el transporte ferroviario acaparaban casi el 50% de toda la capitalización, mientras que en Estados Unidos superaban el 60%. Por otro lado, los principales sectores de hoy en día (Tecnología, Salud o Petróleo) ni siquiera existían. Si un inversor de entonces apareciera en 2019, no sabría qué hacer.

En cuanto a la balanza de poder y riqueza global era totalmente distinta a la de hoy.  En 1899, los cinco mayores mercados de valores del mundo eran, Reino Unido (25%), Estados Unidos (15%), Alemania (13%), Francia (12%), Rusia (6%), Austria (5%) y Bélgica (4%).

El mundo en 2019

El mundo de 2019 es un mundo mucho más global, donde las grandes empresas venden en todo el mundo independientemente de su origen. La capitalización bursátil está muchísimo más centralizada en Estados Unidos (53%), seguidos de lejos por el resto de países: Japón (8%), Reino Unido (5%), China (3%), Francia (3%) y Alemania (3%).

Por tanto, el mercado de Estados Unidos es el que mayor crecimiento ha presentado en los últimos 120 años: en términos nominales ha rentado un 9,4% al año (equivalente a multiplicar por 44.663 la inversión), mientras que en términos reales (descontando la inflación) ha rentado un 6,4% anual (equivalente a multiplicar por 1.521 tu inversión). Así que está claro que invertir en el mercado de Estados Unidos en 1899 hubiera sido tremendamente exitoso.

Pero un homo indexatus no elige mercados concretos, porque es consciente de que no se puede saber qué economía va a destacar en el futuro. En aquella época, el mercado más prometedor hubiera parecido ser seguramente el Reino Unido, que sin embargo obtuvo una rentabilidad real menor a la de Estados Unidos (5,4% anual en el Reino Unido desde 1899 hasta 2018, vs. 6,4% en Estados Unidos).

La rentabilidad del homo indexatus desde 1899 hasta 2018

¿Cómo le hubiera ido al homo indexatus que hubiera invertido de acuerdo con el tamaño de las empresas (cuanto mayor fuera la capitalización de la empresa mayor inversión)? La respuesta es que hubiera obtenido una rentabilidad real de 5,0% anual (esto significa que hubiera aumentado un 5% su poder adquisitivo cada año). Y esta rentabilidad incluye haber sufrido todos los cisnes negros de los últimos 120 años. Incluye haber invertido en todos los mercados que desaparecieron, como Rusia que pesaba un 6% en 1899, el mercado japonés, que cayó un 85% en el año 1946 tras el bombardeo nuclear, y el mercado europeo cayó un 47% en la crisis crediticia de 2008.

En la siguiente gráfica y en la tabla correspondiente puedes encontrar un resumen tanto de las rentabilidades reales como de la volatilidad anual de diferentes países y del mundo en el período 1899-2018:

1899-2018 Rentabilidad real anual
(descontando la inflación)
Volatilidad
(riesgo)
Ratio de Sharpe
(rentabilidad / riesgo)
Estados Unidos 6,4% 19,9% 0,32*
Mundo 5,0% 17,4% 0,29
Reino Unido 5,4% 19,7% 0,27
Suiza 4,4% 19,4% 0,23
Europa 4,2% 19,8% 0,21
Japón 4,1% 29,3% 0,14

* Fe de errata 15/11/2019: en una versión anterior, EEUU parecía por error con un ratio de Sharpe de 0,23 en lugar del dato correcto de 0,32. Lamentamos el fallo y pedimos disculpas por la confusión que hemos podido ocasionar.

Lo más reseñable de este cuadro es algo que un homo indexatus conoce bien: diversificar paga. El segundo ratio de Sharpe más alto (que mide la rentabilidad por riesgo) lo encontramos al invertir en el mundo. Podrías haber tenido un ratio de Sharpe mayor invirtiendo en Estados Unidos pero para ello habría que haber tenido la suerte de elegir este mercado para concentrar tu inversión desde 1900. En todos los demás mercados comparados (Reino Unido, Suiza, Europa y Japón) el ratio de Sharpe ha sido menor que la rentabilidad por riesgo del mundo.

Por otro lado, es conveniente destacar que el ratio de Sharpe que ofrecen a largo plazo lo mercados está en torno a 0,25%, mientras que en el último informe de rentabilidad de Indexa, veíamos que el ratio de Sharpe de nuestras diferentes carteras desde el lanzamiento hasta el 30/06/2019, se encontraba en el rango 0,76-1,10 muy por encima de la media de los últimos 120 años. Esto implica que muy posiblemente en el futuro veamos un aumento de la volatilidad o una disminución de la rentabilidad o los dos simultáneamente.

Conclusión

En este artículo hemos utilizado los datos del colosal estudio “Credit Suisse Global Investment Returns Yearbook 2019” para mostrar que haber comprado el mundo en el año 1899 hubiera sido una magnífica decisión de inversión. De hecho, hemos mostrado que, corregida por riesgo, invertir en una cartera global habría sido una mejor opción que invertir individualmente en las bolsas nacionales, salvo si hubieras tenido la suerte de elegir la que ha resultado ser la más exitosa en este periodo (Estados Unidos).

Por tanto, en base a 120 años de historia, la estrategia de “comprar el mundo” sigue mostrándose como una estrategia ganadora (haciendo notar como siempre que rentabilidades pasadas no aseguran ni predicen rentabilidades futuras).

Cuentas para niños y educación financiera


En marzo 2016 fuimos el primer gestor automatizado en España en permitir a los padres abrirles una cuenta de inversión para sus hijos. Para nosotros se trataba de un servicio prioritario porque pensamos que al abrir cuentas para los más pequeños contribuye a enseñarles sobre la inversión a largo plazo y la potencia del interés compuesto.

Luego, para ayudar a los padres a dar el primer paso, decidimos apoyar un sorteo organizado por Carlos Galan. Lo ganó Cloe, de 3 años, que recibió 3 mil euros en su cuenta de inversión.

Desde entonces, también hemos contado con la divulgación realizada por Amalia Guerrero, con su blog Finanzas de Casa (finanzascasa.com), que recomienda nuestra cuenta para menores como la mejor solución para empezar a invertir para los más pequeños.

Desde que lanzamos este servicio, hemos abierto más de 525 cuentas de menores, y hemos querido aprovechar el día de la educación financiera (el 05/10) para compartir más información sobre el perfil de nuestros clientes más pequeños.

El representante legal del menor suele ser el padre (83%), con una edad media de 42 años en el momento de la apertura de la cuenta del menor, en línea con el perfil medio de nuestros clientes. En cuanto a la profesión del representante legal, los que más cuentas de menores han abierto son ingenieros (20%), directivos (11%), funcionarios (8%) y autónomos (6%), unos porcentajes también en línea con el perfil medio de nuestros clientes.

Tenemos clientes menores de 0 a 18 años. La edad media en el momento de la apertura de la cuenta es de 6 años. Un 50,3% son niñas y 49,7% son niños, lo que podría ayudar a que la educación financiera entre hombres y mujeres se vaya igualando a largo plazo.

Los padres suelen empezar con una primera aportación de 2.500 € de media a la cuenta del menor, aunque la mayoría de ellos comienzan con la aportación mínima, de 1.000€. Luego, la mayoría realiza aportaciones periódicas, siendo lo más común una aportación periódica de 100€ mensuales (en concreto la mediana es de 9 aportaciones de 143€ al año).

El perfil inversor típico es de 9 sobre 10, con una rentabilidad histórica de +7,5% anuales desde que lanzamos nuestro servicio hasta ahora, aunque nuestra expectativa de rentabilidad a largo plazo para esta cartera es algo inferior, de +4,3% anuales, con una volatilidad estimada de 10,7%, lo que equivale a una rentabilidad esperada a un año entre -17,1% y +25,7%, con un 95% de probabilidad (+4,3% +- 2 veces la volatilidad de 10,7%).

Con esta inversión mediana de 1.000€ al inicio, y 1.200€ de nuevas aportaciones anuales, desde los 6 años con una rentabilidad esperada de +4,3% al año, la aportación total cuando el menor llegue a los 18 años será de 15 mil euros y el valor de la cuenta estaría en torno a los 20 mil euros, con una ganancia acumulada de 5 mil euros (ver gráfica a continuación).

Nuestras recomendaciones para las cuentas de menores

El equipo de Indexa pensamos que abrirles una cuenta a nuestras hijas e hijos es un paso importante para contribuir a su educación financiera. Podrán aprender de temas de inversión. Podrán ver cómo el ahorro y la inversión a largo plazo va dando sus frutos y, esperamos, les anime a seguir aportando e invirtiendo a largo plazo una vez sean mayores.

Por ello, nuestra recomendación para nuestros clientes con hijos es que les abran una cartera de fondos indexados tan pronto como puedan, o tan pronto como tengan 1.000€ para invertir a largo plazo a nombre de cada hijo, y luego vayan haciendo aportaciones periódicas.

¿Qué pasa cuando el menor cumple los 18 años?

Cuando el menor cumple 18 años, recibe pleno acceso para operar con su cuenta y puede elegir si quiere dejar al representante legal como autorizado (que puede operar en la cuenta pero no es propietario de los fondos), dejarle como invitado con acceso sólo de lectura, o quitarle completamente el acceso a la cuenta.

Hay que tener en cuenta que, una vez llegue a la mayoría de edad, el menor podrá disponer libremente del dinero de su cuenta. Por ello, conviene que los padres conserven a su nombre el dinero sobre el que quieren seguir decidiendo ellos una vez el menor haya cumplido la mayoría de edad. Por ejemplo, muchos padres optan por ahorrar para los estudios de sus hijos en una cuenta a nombre de los padres, no de los hijos, para evitar que esta partida se use finalmente con otros fines.

Fiscalidad de las cuentas de menores

Al igual que las cuentas de fondos de los mayores, las inversiones en fondos de inversión de los menores no tributan mientras no se retira el dinero. En caso de retirada, el banco custodio retiene un 19% de las eventuales ganancias y son los padres que tienen que declarar las ganancias del capital del menor en su declaración de la renta, salvo si el menor realiza su propia declaración de la renta.

Cómo abrir una cuenta de un menor en Indexa

Abrir una cuenta para un menor en Indexa es muy fácil. En caso de ya ser cliente de Indexa, el representante legal del menor puede abrirle una cuenta desde su zona privada con el enlace “Nueva cuenta de fondos”. En caso de no ser cliente, el representante legal puede darse de alta con sus propios datos (su DNI, su email y su teléfono) y luego abrir una cuenta a nombre del menor.

En el test de perfil inversor, el representante legal del menor responde al test de perfil inversor con sus propios datos, como si la cuenta fuera para él (ej. su patrimonio, sus ingresos, sus preferencias de inversión), salvo la pregunta sobre la edad a la que responderá con la edad del menor.

Una vez finalizado el test, podrá subir los documentos del menor (DNI, o NIF si el menor tiene menos de 14 años, y libro de familia, ambos documentos son necesarios para abrir la cuenta), firmar el contrato y empezar a invertir.

En caso de que el menor ya disponga de un email y un teléfono móvil, el representante legal también podrá darle acceso de consulta a su cuenta si lo desea.

 

El swing price y cómo beneficia a nuestros clientes


En el artículo “Sobre los costes de transacción en los fondos de inversión y ETF’s” hablamos de los distintos costes de transacción que existen cuando se suscriben fondos o ETFs. Existen cuatro tipos de coste de transacción que se pueden aplicar en un fondo de inversión:

  • Coste explícito,
  • Swing price,
  • Bid-Offer, y
  • Redondeos de participaciones.

En este artículo vamos a revisar en detalle el Swing price (que podríamos llamar “precio oscilante” en español) ya que se está convirtiendo de hecho en un estándar y está actualmente aplicado en los fondos de Vanguard que utilizamos en nuestras carteras.

Comisiones de suscripciones y de reembolso

En la raíz del Swing Price está el problema del coste que generan las nuevas aportaciones y reembolsos en un fondo de inversión para todos los partícipes del fondo y no sólo para los que entran o salen del fondo. Cuando hay entradas netas en un fondo, el fondo compra más activos (ej. acciones o bonos) y soporta unos costes de transacción que acaban soportados por todos los partícipes del fondo. Cuando hay salidas netas pasa lo mismo: el fondo vende activos y soporta costes de transacción que reducen el valor liquidativo del fondo para todos los partícipes.

El partícipe que mantiene su posición, ni suscribe ni reembolsa, tiene que soportar injustamente el coste de los partícipes que entran y salen.

Por ello se crearon las comisiones de suscripción y de reembolso que tenían el objetivo de repercutir el coste de las nuevas transacciones a los partícipes que suscribían o reembolsaban participaciones. Estas comisiones se quedaban en el fondo (no las cobraba la gestora) y evitaban que las nuevas entradas y salidas tuvieran un impacto negativo en los demás partícipes del fondo. De hecho, los partícipes actuales del fondo se beneficiaban de ellas.

Sin embargo, presentaban un nuevo problema: en caso de aportaciones netas positivas en un día, los reembolsos de participaciones no generaban ningún coste (porque estaban compensados por las aportaciones del día) pero sí sufrían unas comisiones de reembolso de todos modos. Pasaba lo mismo con las nuevas suscripciones que sufrían una comisión de suscripción, aunque este día hubiera habido más reembolso que suscripciones. De esta manera se estaba cobrando injustamente una comisión de reembolso a los vendedores los días de aportaciones netas positivas o injustamente una comisión de suscripción a los compradores en los días de reembolso neto en el fondo.

Por ello se inventó el Swing Price, para repercutir el coste de comprar o vender los activos a los compradores en caso de día con más suscripciones que reembolsos, o a los que reembolsan en caso de día con más reembolsos que suscripciones.

Cómo funciona el Swing Price

El Swing price funciona ajustando el precio de todas las ofertas (suscripciones y reembolsos) en un día dado, hacia arriba o hacia abajo de acuerdo con el flujo de entrada o salida neto en el fondo este día, para evitar perjudicar a los inversores existentes (dilución). El proceso para aplicarlo es el siguiente:

  1. Se calcula el patrimonio del fondo, que es la suma de todas las inversiones del mismo.
  2. Al dividir esto por el número de participaciones existentes se obtiene el valor liquidativo (el precio de una participación del fondo).
  3. A continuación, se evalúan los flujos de entrada (suscripciones) y salida (reembolsos) en el fondo. Si hay más compras que ventas, el fondo tiene una entrada neta y se modifica el valor liquidativo hacia arriba por un “swing factor” predeterminado (ver debajo tabla con ejemplos de swing factors).
  4. Si hay más ventas que compras, el fondo tiene salidas netas y se modifica el precio a la baja por otro “swing factor” (en general diferente al utilizado en el punto anterior).

Es importante tener en cuenta que todos los inversores pagan el mismo precio en un día determinado, ya sea que estén comprando o vendiendo. Este precio será el valor real de las inversiones (si no hay entradas o salidas netas) o un precio que se haya elevado (si el fondo tiene entradas netas) o bajado (si el fondo tiene salidas netas). Esto significa que aquellos inversores que suelan operar al contrario que el mercado, se beneficiarán de este coste de transacción y los que suelan invertir con el mercado, lo sufrirán.

Debido a la forma en que funciona el Swing price, el precio publicado difiere del valor real del fondo (que refleja el valor del índice que siguen los fondos menos los costes) y por lo tanto se incrementa ligeramente la diferencia con el índice replicado (el “tracking error”) para los fondos que utilizan el método del Swing price. Puede haber pequeñas diferencias en la rentabilidad diaria del fondo con la de los índices.

Ejemplo

A continuación, mostramos un ejemplo elaborado por Vanguard para ayudar a entender cómo funciona el Swing price. Hay dos escenarios, cada uno con tres transacciones en el fondo Vanguard Emerging Markets Stock Index Fund, que tiene un valor liquidativo de 10€ y un “swing factor” de compra de 0,13% y de 0,47% de venta.

Ejemplo swing price Vanguard

En el escenario A, el fondo tiene entradas por un total de 150 millones de euros y salidas por un total de 70 millones de euros, lo que resulta en una entrada neta de 80 millones de euros. En este escenario, se eleva el precio del fondo hacia arriba en 13 puntos básicos (0,13%) y por tanto el valor liquidativo será 10,013€ por participación.

En el escenario B, el fondo tiene entradas de 100 millones de euros y salidas de 150 milones de euros, lo que resulta en una salida neta de 50 millones de euros. En este escenario, se baja el precio del fondo en 47 puntos básicos (0,47%) y por tanto el valor liquidativo será 9,953€ por participación.

Ilustración Swing factor

 

Swing factors de los fondos de nuestras carteras

Debajo mostramos una tabla con los “Swing factors” de los fondos de Vanguard que utilizamos en nuestras carteras actualmente. Como se puede observar el coste de comprar o vender es diferente en general ya que, por ejemplo, en algunos lugares cuando se venden acciones se pagan impuestos, pero cuando se compran no (como por ejemplo en el fondo de Mercados Emergentes, el primero en la tabla abajo). O en el caso de los bonos, actualmente hay muchísima demanda de bonos y hay que pagar un sobreprecio para comprarlos, pero no para venderlos.

Swing factor (en puntos básicos, o centésimas de %) Compra Venta
Vanguard Emerging Markets Stock Index Fund 13 47
Vanguard Pacific ex-Japan Stock Index Fund 6 6
Vanguard Global Stock Index Fund 5 1
Vanguard Japan Stock Index Fund 2 2
Vanguard U.S. 500 Stock Index Fund 0 0
Vanguard Eurozone Inflation-Linked Bond Index Fund 12 0
Vanguard Euro Government Bond Index Fund 10 0
Vanguard Global Bond Index Fund 16 0
Vanguard Euro Investment Grade Bond Index Fund 26 0

Cómo el Swing price beneficia a nuestros clientes

El Swing factor es un coste que se cobra a los inversores que operan más y/o que operan a la vez que el mercado (vendiendo cuando la mayoría vende y comprando cuando la mayoría compra) en beneficio de los inversores que permanecen el fondo o que operan en contra del mercado. Se trata de un mecanismo beneficioso para nuestro modelo de gestión, y para nuestros clientes, por varias razones:

  • Invertimos a largo plazo y modificamos poco la composición de nuestras carteras
  • Intentamos ayudar a nuestros clientes a no vender en momento de caídas y de salidas masivas de los fondos, y de no comprar más después de subidas en momentos de entradas masivas en los fondos
  • Nuestros reajustes automáticos de carteras van por naturaleza en contra del mercado porque compran los fondos que más han caído y venden los que más han subido.

Terminología

Dilución: jerga de la industria para la situación en la que los inversores existentes en un fondo asumen los costes de transacción asociados a que otros compren o vendan participaciones en el fondo.

Swing factor (factor de oscilación): la cantidad, en puntos básicos, por la cual el precio de un fondo aumenta o disminuye. Estos están predeterminados de antemano y se aplican consistentemente, aunque varían periódicamente. Ver tabla anterior para ver los factores de oscilación de los fondos de Vanguard que utilizamos en Indexa.

Swing price total (precio oscilante completo): con este método, el administrador del fondo cambia el precio cada vez que hay flujos netos de entrada o salida de un fondo.

Swing price parcial (precio oscilante parcial): con este método, el administrador del fondo solo cambia el precio cuando los flujos netos superan un umbral previamente acordado. Inicialmente, en octubre de 2017 cuando Vanguard pasó al sistema de Swing price, adoptaron el Swing price total, pero desde mayo de 2019 han pasado a un sistema parcial. De esta forma es necesario que las entradas o salidas superen un límite para aplicar el Swing price.

Entradas netas, salidas netas: son los flujos de efectivo de entrada y salida en un fondo. Esta es la métrica clave que determina la forma en que el precio aumenta o disminuye.

→ Si aún no tienes cuenta con Indexa Capital, puedes probar gratuitamente nuestro test de perfil inversor y ver qué cartera te recomendaríamos, con máxima diversificación, y con costes radicalmente bajos.