Cómo traspasar un fondo de inversión


Somos un gestor automatizado y una parte importante de nuestro trabajo pasa por automatizar los procesos y las operaciones. Con esta automatización perseguimos un doble objetivo:

  • Reducir los errores humanos: la programación a veces falla, pero una vez identificado el error, se corrige y no vuelve a fallar.
  • Reducir los costes de las operaciones para poder ofrecerte las comisiones más bajas, y con ello una mayor rentabilidad.

Traspasos online

Con los traspasos online, hemos dado un paso más en esta dirección, hacia unas operaciones totalmente automatizadas: ya puedes solicitar tus traspasos de fondos de inversión desde otra entidad hacia Indexa, online, desde tu zona privada > Botón “Añadir fondos” > “Traspasar un plan externo” (enlace a la zona privada para clientes), o para nuevos clientes abriendo una cuenta con Indexa.

Ahí nos podrás indicar la información que necesitamos para solicitar el traspaso:

  • Nombre del fondo, con una cómoda búsqueda para ayudarte a encontrar el fondo
  • Número de cuenta de origen del traspaso (nos lo exige el banco de origen del traspaso)
  • Tipo de traspaso: si total o parcial, en cuyo caso nos podrás indicar el número de títulos a traspasar
  • Valor estimado del traspaso (indicativo)

Una vez recibida tu solicitud, la enviamos automáticamente al banco custodio (Inversis) que a su vez lo solicita al banco donde tienes el fondo a traspasar. Pasados unos 10-15 días, que es lo que suelen tardar los bancos en completar los traspasos, el fondo traspasado llegará a uno de los fondos indexados de tu cartera de fondos con Indexa. Entonces realizaremos los traspasos parciales hacia los otros fondos de tu cartera para adecuarla a tu cartera modelo (enlace a la zona privada de clientes).

Sin coste ni impacto fiscal

Recuerda que los traspasos de fondos registrados en España no generan plusvalías ni impuestos. Puedes hacer traspasos parciales o totales, hacia Indexa o desde Indexa hacía otro banco. La única limitación es que los bancos no suelen darse mucha prisa en realizar los traspasos y en general los fondos tardan entre 10 y 15 días en cambiar de entidad y completar el traspaso.

Mientras tanto podrás ver el estado del traspaso en curso en la pestaña de “Transacciones” (enlace a la zona privada para clientes).

Más diversificación, menos costes, más rentabilidad

Hemos preparado con Finect un comparador de fondos, para que puedas comparar un fondo de tu cartera fuera de Indexa, con uno de los fondos que componen nuestras carteras. En este comparador puedes indicar el fondo que tienes y cuánto tienes invertido, y te calcularemos la diferencia de costes, de volatilidad, y de rentabilidad esperada. Pruébalo, la diferencia entre los fondos de fuera y los que tenemos en Indexa podría sorprenderte…

Por ejemplo, la comparativa del fondo indexado Vanguard Global Stock Indexa con el mayor fondo de inversión en España (Caixabank Equilibrio Estándar):

Si aún no tienes cuenta en Indexa

No esperes más: prueba nuestro test de perfil inversor (2 minutos) y descubre qué cartera de fondos indexados te recomendamos, sus costes, la rentabilidad esperada, y toda la información necesaria para que puedas abrirte una cuenta con nosotros, con acceso a las clases institucionales de los mejores fondos indexados (a partir de 1.000€ de inversión).

Réplica física, por muestreo o sintética (fondos indexados y ETF’s)


Artículo original publicado en Invertia el 21/03/2017

Ya es conocido por todos el avance de la gestión indexada. Por ejemplo, de acuerdo con datos de Morningstar, en el año 2015 un 67% de la suscripciones netas de fondos de inversión a nivel global se dirigió hacia fondos que siguen a índices mientras que sólo un 33% se dirigió a gestores que intentan batir a sus índice de referencia.

La principal razón que sustenta este crecimiento de la gestión indexada es la mayor rentabilidad en comparación con la gestión activa. La evidencia empírica que muestra cómo los gestores activos no son capaces de batir a sus índices de referencia después de comisiones es simplemente abrumadora.

Ahora bien, en este artículo vamos a analizar las diferentes metodologías que un gestor de un fondo indexado puede utilizar para replicar un índice concreto. Este análisis es muy relevante ya que una de las principales características que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar un fondo indexado es cómo se ajusta la evolución del fondo indexado a la de su índice. En función de la técnica utilizada el ajuste podrá ser mejor o peor.

Normalmente, como medida de desviación con respecto a un índice se utiliza el tracking error, que mide la variabilidad de la diferencia de rentabilidades del fondo indexado con su índice. De esta forma si un fondo sigue muy bien a su índice, el tracking error resultante será prácticamente 0. Si el tracking error es un 1% (0,01) entonces podremos esperar desviaciones con respecto al índice de aproximadamente hasta un 2% en un año.
Existen tres técnicas diferentes de réplica: réplica física, muestreo y réplica sintética.

La réplica física

En la réplica física, el gestor compra todos los componentes del índice (en el caso del S&P500 compraría las 500 acciones pertenecientes al índice). Es sin duda el mejor método de replicación para índices que siguen activos líquidos dado que el tracking error será muy, muy bajo, normalmente inferior al 0,5%. No obstante para índices que siguen activos menos líquidos, cómo por ejemplo los bonos corporativos, donde además los costes de transacción pueden ser elevados, puede ser mejor usar otra técnica de replicación. La gran mayoría de las gestoras de fondos indexados han optado por esta técnica para los fondos indexados que replican índices de acciones. La gran liquidez de las acciones lo permite y te aseguras un tracking error muy bajo.

La réplica por muestreo

En la técnica de muestreo, el gestor compra una muestra representativa de los componentes del índice (en el caso del S&P500, podrían ser las mayores 450 empresas del índice). En este caso el tracking error se verá resentido pero a cambio incurriremos en menos costes de transacción. Esta técnica es ampliamente utilizada por los fondos que replican índices de bonos. Muchos de los índices construidos para replicar clases de activos de renta fija están formados por un gran número de bonos, lo cual hace imposible en la práctica a los fondos invertir en todos ellos. De esta manera, los buenos gestores de fondos indexados utilizando técnicas estadísticas serán capaces de lograr un tracking error menor que el de sus competidores. Por tanto, en contra de la opinión popular, si hace falta habilidad gestora para gestionar fondos indexados. EL gestor estará haciendo un buen trabajo si el tracking error con respecto al índice es menor al 0,5%.

La réplica sintética

Y por último está la réplica sintética en la que el fondo de inversión firma un contrato derivado (o “total return swap”) con un banco que se compromete a pagar al fondo la rentabilidad del índice a cambio de una comisión (el coste del swap). En este caso, el riesgo de desviarse del índice lo corre el banco, y por tanto el tracking error de estos fondos suele ser muy bajo, pero a cambio, por un lado se está asumiendo el coste adicional del swap, y por otro, de forma muy relevante, se está asumiendo el riesgo de crédito de que el banco que hace de contraparte del swap quiebre. En caso de quiebra de la contraparte del swap, observaremos como el tracking error del fondo aumenta significativamente, pues los inversores correrán a vender el fondo indexado independientemente del valor de los subyacente. No obstante, progresivamente los mecanismos de minimización de este riesgo de crédito son mayores (como por ejemplo el establecimiento de un procedimiento de liquidación de pérdidas y ganancias diario). Este tipo de técnica suele utilizarse o bien para índices propietarios del banco que utiliza el swap o bien en casos donde el índice a replicar implica derivados, como en el caso de los índices de materias primas, en los índices apalancados (que ofrecen un múltiplo de la rentabilidad de un índice) o en los índices inversos (que ofrecen la rentabilidad inversa de un índice).

¿En qué tipo de fondos invertimos en Indexa?

En Indexa, preferimos la réplica física o la de muestreo ya que de esta manera el cliente entiende mejor en lo que está invertido y además evitamos la eventualidad de que el fondo sea considerado como producto complejo bajo normativa Mifid, por incorporar derivados o la potencial pérdida asociada a la quiebra de la contraparte del swap.
Cómo bien puede observar el lector a la vista de esta información, a pesar de que a primera vista puede parecer sencillo invertir en un fondo indexado cotizado o no ya que al fin y al cabo se trata de replicar un índice, se hace patente la importancia de buscar el asesoramiento de un experto, pues son muchos los detalles a contemplar a la hora de tomar esta decisión de inversión.

Clase institucional del fondo de bonos ligados a la inflación de Vanguard


Otro paso más para la indexación en España: hemos alcanzado más de 5 millones de euros invertidos en otro de los fondos Vanguard de nuestras carteras. Se trata del fondo Vanguard Eurozone Inflation-Linked Bond Index en euros (fondo indexado de Vanguard de bonos de gobiernos europeos ligados a la inflación, indexado sobre el índice Barclays Eurozone – Euro CPI TR), y con ello vamos a poder acceder a la clase institucional de este fondo.

Menos costes, más rentabilidad

Como ya lo hicimos hace unos meses con otros fondos de nuestras carteras, vamos a poder traspasar en las carteras de nuestros clientes la clase inversor Vanguard Eurzn Infl-Lnkd Bd Idx Inv EUR (que tiene una comisión del 0,25% anual, ISIN IE00B04GQQ17) a su clase institucional Vanguard Eurzn Infl-Lnkd Bd Idx Ins EUR (que tiene una comisión de gestión todavía más baja, del 0,20% anual, ISIN IE00B04GQR24).

Se trata de un ahorro de 0,05% sobre este fondo, y de 0,01% de media para nuestras carteras. Este 0,01% menos costes equivale a 0,01% más rentabilidad para nuestros clientes, +10€ al año para una cartera de 100 mil euros y +1€ al año para una cartera de 10 mil euros. Es un ahorro pequeño, pero todo suma y pasito a pasito seguimos bajando el coste de los fondos de nuestras carteras, que se sitúa ahora en 0,21% de media.

 

Un éxito para todos nosotros

Como probablemente ya sabrás, fuimos los primeros en España en dar acceso a inversores particulares a fondos de Vanguard sin aplicar a cada cliente el mínimo de inversión de 100 mil euros por fondo porque entre todos cumplimos con este mínimo.
Accediendo a la clase institucional de los fondos damos un importante paso más: somos los primeros, y los únicos en España, en dar acceso a la clase institucional de varios fondos de Vanguard que normalmente está reservada a clientes institucionales que invierten más de 5 millones por fondo.

Próximo objetivo: llegar a la clase institucional en los siguientes fondos Vanguard de nuestras carteras

Los fondos en los que ya hemos llegado a la clase institucional, dos de Vanguard y uno de Pictet, representan 68% del volumen de las carteras que gestionamos. Si seguimos como ahora, invitando a nuestros amigos, pronto alcanzaremos la clase institucional también para el 32% restante y bajaremos el coste de los fondos de nuestras carteras probablemente debajo de 0,20% de media.

Gracias de nuevo por indexarte con nosotros.

Más información / próximos pasos:

Bonos nominales y bonos ligados a la inflación


En este post vamos a hablar sobre la inversión en bonos y específicamente sobre la diferencia entre los bonos nominales y los bonos ligados a la inflación.

En primer lugar conviene recordar que son los bonos: los bonos son préstamos que los inversores hacen a grandes corporaciones o gobiernos y que generalmente suelen negociarse en mercados secundarios oficiales. Los préstamos suelen tener un cupón (el interés del préstamo) y un vencimiento (el momento en el que hay que devolver el préstamo). Para simplificar el análisis, en este post vamos a obviar el riesgo de crédito y supondremos que el emisor va a devolvernos los intereses y el préstamo con seguridad.

Bonos nominales

Pongamos como ejemplo el Bono BTPS nominal 3,75% 01/09/24 (en este caso BTPs significa Buoni del Tesoro Poliannuali) con código ISIN IT0005001547. Este es un bono emitido por el estado italiano y que paga anualmente un cupón del 3,75% a los tenedores y que devolverá el principal el día 1 de Septiembre de 2024. Cada título del bono tiene un valor nominal de 1.000€. El precio real de compra de este bono dependerá de las condiciones de mercado. Actualmente es 112,14 (los precios de los bonos se dan en porcentaje), así que para poder comprar un nominal de 1.000€ tendrás que pagar 1.121,40€. De esta manera la rentabilidad que obtendrás a vencimiento es menor que el cupón del 3,75% que paga el bono: la rentabilidad se queda en un 2,02%.

Estos bonos que pagan un cupón fijo se les suele llamar bonos nominales, ya que siempre vas a cobrar el mismo cupón independientemente de la inflación o incremento del coste de la vida. Imagina que durante la vida de este bono (le quedan algo más de 7 años de vencimiento) la inflación media asciende a un 5%. En ese caso, habremos obtenido una rentabilidad nominal del 2,02% pero después de inflación habremos perdido aproximadamente un 3,00%. Es decir, habremos perdido 3 puntos anuales de poder adquisitivo. Por esta razón se suele decir que los bonos nominales no protegen contra aumentos de la inflación.

Bonos reales (bonos ligados a la inflación)

Una forma de poder evitar este riesgo de inflación es comprar lo que se conoce como los bonos ligados a la inflación (o bonos reales). Pongamos como ejemplo el Bono BTPS real 2,35% 15/09/24 con código ISIN IT0005004426. Este es un bono emitido por el estado italiano y que paga anualmente un cupón del 2,35% a los tenedores y que devolverá el principal el día 1 de Septiembre de 2024. Cada título del bono tiene un valor nominal de 1.000€. La diferencia con el anterior, es que a vencimiento no devuelve 1.000€, si no que devuelve 1.000€ más la inflación acumulada desde el momento de la emisión. Por tanto, el inversor que compra el bono en el momento de la emisión se asegura una rentabilidad después de inflación del 2,35%.

El precio real de compra de este bono a día de hoy depende también de las condiciones de mercado. Actualmente es 109,68 (%), así que para poder comprar un nominal de 1.000€ tendrás que pagar 1096,80€. De esta manera la rentabilidad que obtendrás a vencimiento es menor que el cupón del 2,35% que paga: la rentabilidad se queda en un 1,04%.

Bonos nominales vs bonos reales

¿Cuál de los dos bonos es mejor? Pues a priori no hay un bono mejor que otro. Cuál de los dos acaba dando más rentabilidad dependerá de la inflación realizada durante el período. Si la inflación media desde hoy hasta el vencimiento fuera de un 0,98%, ambos bonos obtendrán aproximadamente la misma rentabilidad: un 2,02%. El bono nominal tiene una rentabilidad esperada de 2,02% mientras que el bonos ligados a la inflación paga un 1.04% más un 0,98% de inflación. Es por esta razón que a la diferencia entre la rentabilidad esperada del bono nominal y la rentabilidad esperada por cupón del bono ligado a la inflación, se le llama inflación esperada (o break-even inflation). De alguna manera es la inflación media que esperan observar los inversores en los mercados de renta fija.

Este análisis vale si se espera hasta el vencimiento del bono. ¿Y durante la vida del bono? ¿Cómo se comportan estos bonos ante cambios en las expectativas de inflación o cambios en las expectativas de tipos de interés? Pues al final, como se puede observar en el gráfico a continuación, el comportamiento es bastante similar (es decir la correlación entre ambos bonos es bastante elevada). En este gráfico mostramos la evolución en los últimos 12 meses de los dos bonos que hemos comentado anteriormente.

Se puede observar que las variaciones son similares (es decir, cuando un bono sube el otro también tiende a hacerlo) pero menores en el caso del bono ligado a la inflación. La razón por la cual ocurre esto es la siguiente: imaginemos que el mercado piensa que la inflación va a aumentar en los próximos años. Esto hace que los bonos ligados a la inflación sean más interesantes, mientras que los bonos nominales no se enteran. Ahora bien, si el mercado espera que suba la inflación entonces también esperará que los banqueros centrales suban los tipos de interés para intentar frenar el consumo y la inversión, y paliar esa inflación. Y por tanto, los tipos de interés a largo plazo aumentarán lo cual es negativo para tanto los bonos nominales como los bonos ligados a la inflación. En el caso de los bonos ligados a la inflación, un efecto tiende a compensarse parcialmente con el otro, mientras que en el caso de los bonos nominales la caída de precio es total.

De forma esquemática:

Efecto en bono nominal

Efecto en bono ligado a la inflación

Aumento de expectativas de inflación  –

↑ sube

Aumento expectativas de tipos a largo plazo

↓ baja

↓ baja

 Total

↓ baja

A la vista de esta tabla, podemos observar que los bonos ligados a la inflación tienen sensibilidad a los movimientos de tipos de interés mucho menor que los bonos nominales de similar vencimiento. Este resultado también aplica en caso de que hay un descenso de los tipos a largo plazo: los bonos nominales subirán más en precio que los bonos ligados a la inflación.

Como se puede observar en la siguiente tabla, para el ejemplo que estamos viendo, el bono ligado a la inflación ha perdido un 2,60% en el último año mientras que el bono nominal ha perdido un 4,90%. La razón es que la duración del bono ligado a la inflación es de 3,46 años mientras que el nominal es de 6,61 años.

Rentabilidad esperada  Rentabilidad realizada
Clase Ahora (03/2017) Hace 1 año (03/2016) Diferencia Último año
Bono Ligado a la inflación
BTPs 2,35% 15/09/24

1,04%

0,39% 0,65% -2,60%
Bono Nominal
BTPs 3,75% 01/09/24

2,02%

1,09% 0,93% -4,90%
Inflación esperada

0,98%

0,70%

0,28%

Es también destacable que en este último año la inflación esperada por el mercado ha aumentado un poco, ya que ha pasado de un 0,70% a un 0,98%, lo cual ha beneficiado en términos relativos a los bonos ligados a la inflación.

¿Cómo usamos los bonos en Indexa Capital?

Las caídas de renta variable suelen estar acompañadas por descensos de las expectativas de los tipos de interés (impacto positivo en el valor de todos los bonos), y por un descenso de las expectativas de la inflación (impacto negativo en el valor de los bonos ligados a la inflación). Por ello, las caídas de bolsa suelen hacer subir más los bonos nominales que los bonos ligados a la inflación. Los bonos nominales ofrecen una mayor protección frente a caídas de la renta variable (acciones) y los incluimos en una mayor proporción en las carteras más conservadoras. Incluimos hasta un 70% de bonos nominales (gobiernos y empresas) en las carteras de menor perfil inversor (carteras 1 y 2, ver gráfica abajo).

Por otra parte, los bonos ligados a la inflación protegen contra la inflación y tienen menos sensibilidad a variaciones de los tipos de interés: son aptos para todas las carteras, tanto carteras conservadoras como más agresivas. Por ello los incluimos en una proporción de 10 a 25% de todas nuestras carteras modelo, desde las más conservadoras hasta las más arriesgadas.

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Los beneficios de los reajustes automáticos de carteras


Tras algo más de un año de operaciones estamos empezando a ver las primeras operaciones de reajuste automático en las carteras de nuestros clientes. Se trata principalmente de cuentas que tras las fuertes subidas de los fondos de acciones de Estados Unidos y acciones de países emergentes han quedado desajustadas con respecto a la cartera modelo. En estos casos, el reajuste automático traspasa dinero de estos dos fondos que más han subido en los últimos meses hacia un fondo de renta fija, bien de gobiernos o de bonos ligados a la inflación, que han tenido un comportamiento peor en el último año.

Por tanto, el sistema vende los fondos que han subido en términos relativos y compra los fondos que han caído en términos relativos. A pesar de ser un ajuste muy razonable, en algunos casos estamos recibiendo consultas de clientes sorprendidos que en este momento estemos comprando más bonos. Son clientes que piensan que como los bonos han bajado, lo más probable es que sigan bajando.

Perseguir al mercado es una mala estrategia

Este sesgo es tan habitual, que los investigadores del campo de las finanzas del comportamiento (behavioral finance, campo del que no somos especialmente adeptos) le han puesto nombre: Chasing the market (o perseguir al mercado) o también behavioral gap (o diferencia por comportamiento). Perseguir al mercado significa que tendemos a mantener las posiciones ganadoras más de lo necesario y a vender las posiciones perdedoras antes de tiempo. En realidad, no deja de ser una manifestación del comportamiento que hemos conocido desde pequeños: aprendemos por la experiencia y pensamos que las rentabilidades futuras serán similares a las rentabilidades pasadas recientes. Sin embargo, en el mundo de las inversiones, los fracasos de hoy plantan las semillas del éxito de mañana.

Lamentablemente este sesgo resta bastante rentabilidad a los inversores en el largo plazo y la reduce de una forma muy curiosa: hace que te desvíes de tu perfil de riesgo hacia un perfil con mayor riesgo y que cuando las pérdidas lleguen a la cartera (que antes o después llegarán) te cogerá con una cartera sobre-expuesta a un pequeño número de clases de activo generalmente muy correlacionadas entre ellas (ya que las perdedoras las has ido vendiendo). En esta cartera, ninguna clase de activo podrá protegerte de las caídas y acabarás sufriendo una pérdida muy superior a la que puedas aguantar. En este momento de pérdida excesiva en relación con su perfil inversor, muchos inversores optan por vender, con lo que materializan las pérdidas y se perderán los beneficios de la posterior recuperación que en algún momento llegará.

Los inversores no reajustan sus carteras

En su libro “Unconventional Success, A Fundamental Approach to Personal Investment”, David F. Swensen conocido inversor y actual director de inversiones de la universidad de Yale, ilustra este efecto con el comportamiento de los inversores tras el crash bursátil de 1987.

Composición media de las carteras

Acciones

Bonos Efectivo

Otros

Peso Septiembre 1987 (antes del crash)

28,4%

30,4% 37,1%

4,1%

Peso Octubre 1987 (después del crash)

21,9%

32,3% 42,1%

3,8%

Como se puede observar, los inversores redujeron su peso en acciones una vez sucedida la caída y esperaron más de 4 años hasta volver a tener el mismo peso de acciones en sus carteras que antes de la caída bursátil.

Ocurrió algo muy similar en las caídas bursátiles tras la explosión de la burbuja de las puntocom en el año 2000. Para ilustrar este punto, en el mismo capítulo del libro, el autor utiliza datos de 16.000 inversores en planes de pensiones de TIAA-CREF para analizar cómo estos inversores varían individualmente su exposición a renta variable y renta fija a lo largo de los años 1992 a 2003 (estos planes permiten aumentar o disminuir a voluntad el peso en renta variable). El resultado se puede analizar en el siguiente gráfico:

Como se puede observar la media de los inversores comenzaron con un perfil 50% renta variable y 50% renta fija. Con el mercado alcista de ellos año 1995 a 1999, no modificaron sus aportaciones ni reajustaron así que por puro efecto del mercado pasaron a tener un peso en renta variable del 68% justo antes del comienzo del mercado bajista y al final del período bajista pasaron a tener de nuevo un 50% de renta variable. Por tanto, al no reajustar, los inversores dejaron que el mercado hiciera su asignación estratégica de activos. Durante estos 10 años la rentabilidad anual que obtuvieron los inversores fue del 8,4%, y la rentabilidad acumulada en este periodo fue del 123%.

Swensen hace la siguiente reflexión y el siguiente cálculo: ¿qué rentabilidad se hubiera obtenido en caso de que los inversores hubieran invertido desde el inicio el 68% de su cartera en acciones y hubieran reajustado anualmente su cartera para mantenerla constante en esta cifra? Hay que tener en cuenta que esta cartera tendría un riesgo muy similar al de la cartera que empieza con un peso del 50% pero no se reajusta y se deja crecer hasta el 68%.

El resultado es que con un riesgo similar, la cartera reajustada anualmente hubiera obtenido una rentabilidad adicional de +0,4 puntos porcentuales al año o lo que es lo mismo, 10 puntos porcentuales más en rentabilidad acumulada en 10 años en comparación con la cartera sin reajustes. Es decir, que con un riesgo similar se hubiera obtenido una rentabilidad muy superior.

Impacto de los reajustes en la rentabilidad de las carteras

Rentabilidad anual

Rentabilidad acumulada

Cartera sin reajustes peso inicial en acciones 50%, peso máximo 68%

8,4%

123%

Cartera con reajustes peso constante del 68%

8,8%

133%

Beneficio de los reajustes

+0,4%

+10%

¿Cómo se explica esta rentabilidad adicional gracias a los reajustes?

La explicación es muy sencilla: el reajuste automático es un ejemplo de inversión contraria (contrarian investing). Cuando reajustamos nuestras carteras, estamos comprando activos que han caído y por tanto son repudiados y menos demandados, o vendiendo activos cuando han subido, están de moda y menos inversores los quieren vender. O visto de otra manera, que está más acorde con la visión de la eficiencia de los mercados: cuando reajustamos la cartera, estamos comprando activos cuando han caído y por tanto tienen una “prima de riesgo” superior que ha de verse compensada en el largo plazo. Esto significa que los momentos de crisis financieras suelen ir acompañadas de crisis económicas en las cuales los inversores tienen menos dinero, esperan tener menos dinero y sus activos se han depreciado, así que quedan menos potenciales compradores. Y viceversa.

¿Por qué no reajusta todo el mundo?

La pregunta que ahora debería surgir es, pero si esto es tan obvio, ¿por qué no lo hace todo el mundo? Siendo un tipo de gestión tan sencillo como parece, nuestra experiencia es que de facto los gestores profesionales tienden a hacer justo lo contrario: cuando un activo cae en términos relativos, difícilmente van a comprarlo: normalmente lo mantendrán y a menudo venderán. ¿Por qué? Porque son gestores que no quieren perder a sus clientes, y si un activo cae y el cliente se enfada, lo más fácil y cómodo es no oponerse al cliente y vender el activo. Además, en un mercado bajista, los ingresos de las gestoras caen, por patrimonio y porque los clientes se mueven (erróneamente) hacia inversiones más conservadoras que dejan menos margen. Como consecuencia, los directivos de las gestoras se vuelven más cortoplacistas en su relación con los clientes y la prioridad pasa a ser no perder clientes, aunque eso suponga tomar decisiones erróneas a medio plazo.

Los reajustes automáticos de carteras

Como conclusión, reajustar periódicamente las carteras hacia las carteras modelo establecidas para el largo plazo juega un papel crucial en el proceso de gestión de carteras. Normalmente los inversores no están en disposición de reajustar, bien por falta de tiempo o bien por convicciones erróneas. En Indexa, hemos automatizado este proceso de tal forma que sea una máquina la que ejecute los reajustes para que todo sea más sencillo: el sistema comparará los pesos objetivo con los reales a diario. Cuando se observa que un activo está más de 3 puntos sobreponderado en la cartera, y otro más de 3 puntos infraponderado, se genera automáticamente una orden de traspaso del exceso de participaciones del fondo sobreponderado hacia el fondo infraponderado (con un mínimo de 300€ por operación).

Y nosotros podremos disfrutar del +0,4% de mayor rentabilidad esperada anual a largo plazo.

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Riesgo, volatilidad y ratio de Sharpe


A la hora de analizar si una inversión ha ido bien o no, muchas veces nos fijamos exclusivamente en la rentabilidad que esta ha proporcionado. Por ejemplo, si un fondo de inversión ha obtenido un 6% de rentabilidad en el último año y otro un 3%, concluiremos que el primero ha sido “mejor” inversión.

Ejemplo

“Fondo 3”

“Fondo 6”

Rentabilidad último año

3%

6%

Pues bien, la rentabilidad es solo la mitad de lo que deberíamos analizar a la hora de seleccionar inversiones. La otra mitad es el riesgo. De esta forma, la pregunta que debemos hacernos en el ejemplo anterior es: ¿tenían el mismo riesgo los fondos que estamos comparando o tiene más riesgo el que más rentabilidad ha obtenido? En caso de que no tuvieran el mismo riesgo, a la hora de comparar sus rentabilidades estaremos comparando churras con merinas.

Ilustración con un caso extremo

Para ilustrar lo que queremos decir, imaginaros el siguiente caso extremo. Comparamos la rentabilidad de un fondo indexado que invierte en el S&P500 con la rentabilidad que obtiene un fondo indexado que ofrece dos veces la rentabilidad del S&P500 (un fondo apalancado). En el primer caso, la rentabilidad del fondo fue un +9,5% y en el segundo un +19,0%, pero es obvio que ambos fondos son igual de buenas inversiones. La única razón por la que el segundo ha dado el doble de rentabilidad es porque estaba asumiendo el doble de riesgo. Si el índice hubiera caído, el fondo apalancado hubiera caído el doble.

Por tanto, es necesario conocer el riesgo de las inversiones. El problema, es que el riesgo no es observable y por tanto tenemos que estimarlo. Y hay muchas formas de estimarlo. Una estimación del riesgo de una inversión que se ha convertido de facto en el estándar de mercado, y de la que vamos a hablar a continuación, es la volatilidad. Probablemente te sonará de algo porque es habitual oír hablar a comentaristas de que una inversión es más volátil que otra o de que el mercado “está volátil”.

¿Qué es la volatilidad?

De la Wikipedia obtenemos la siguiente definición: “En matemática financiera, la volatilidad es una medida de la frecuencia e intensidad de los cambios del precio de un activo o de un tipo definido como la desviación estándar de dicho cambio en un horizonte temporal específico. Se usa con frecuencia para cuantificar el riesgo del instrumento.”

Por tanto, la volatilidad es una medida de la dispersión de las rentabilidades de un activo con respecto a su rentabilidad media. Normalmente se suele expresar en términos porcentuales y anuales. Por ejemplo, la volatilidad de la bolsa suele estar en torno a +20%. Esto significa, que el rango de variabilidad anual habitual de la bolsa americana es de +/- 20% al año.

Si hacemos ciertas hipótesis sobre el carácter aleatorio de la variable cuyo riesgo queremos medir, conociendo la volatilidad podemos cuantificar este rango de variabilidad habitual. Por ejemplo, haciendo la hipótesis muy común de que los rendimientos de los activos financieros siguen una distribución normal de media 0, entonces podemos afirmar con el ejemplo anterior, que aproximadamente el 68% de las veces, la rentabilidad anual de la bolsa estará en el rango de -20% a +20%, y que en el 95% de los casos estará entre el -40% y el +40%. Y también podremos afirmar que un 2,5% de las veces la rentabilidad anual será inferior a un -40% y un 2,5% de las veces será superior a un +40%.

De forma gráfica, podemos ver las probabilidades de observar una rentabilidad en un activo que tenga un volatilidad anual del +20% de la siguiente manera:

De esta manera, lo más habitual será observar una rentabilidad del 0%, mientras que el 68% de las ocurrencias estarán en el rango del -20% al +20%.

El ratio de Sharpe (rentabilidad por riesgo)

Una vez conocemos la volatilidad de dos inversiones ya podemos comparar correctamente la rentabilidad de ambos para poder discernir si una ha sido mejor que la otra. Una forma muy común de comparar “rentabilidades corregidas por riesgo” es dividir la rentabilidad del activo entre su volatilidad (si suponemos que el activo libre de riesgo renta 0% como ocurre ahora). A este ratio se le llama Ratio de Sharpe y diremos que una inversión ha sido mejor que otra si ha obtenido un ratio de Sharpe superior. Volviendo a nuestro ejemplo, si el primer fondo hubiera tenido una volatilidad estimada de 6% y el segundo una volatilidad estimada de 15%, observaremos como a pesar de haber sido más rentable, el segundo fondo ha sido menos rentable corregido por riesgo ya que el ratio de Sharpe de la primera inversión es 0,5 mientras que el de la segunda es 0,4.

Ejemplo

“Fondo 3”

“Fondo 6”

Rentabilidad último año

3%

6%

Volatilidad

6%

15%

Ratio de Sharpe

0,5

0,4

En Indexa

Nuestro objetivo es ofrecer al inversor el binomio rentabilidad-riesgo más acorde a su perfil inversor. Intentamos maximizar la rentabilidad de la inversión para un determinado nivel de perfil inversor. Por otra parte, para que se nos pueda comparar con otras alternativas de inversión, publicamos estadísticas de rentabilidad y volatilidad pasada de nuestras carteras.

A modo de ilustración, los datos esperados de nuestras carteras de fondos a largo plazo son los siguientes:

Cartera
1
Cartera
2
Cartera
3
Cartera
4
Cartera
5
Cartera
6
Cartera
7
Cartera
8
Cartera
9
Cartera
10
Rentabilidad esperada 1,0% 1,3% 2,2% 3,0% 3,5% 4,0% 4,8% 5,3% 6,0% 6,4%
Volatilidad esperada 3,4% 3,7% 4,8% 6,2% 7,0% 7,8% 9,2% 10,1% 11,4% 12,0%
Ratio Sharpe esperado 0,3 0,4 0,5 0,5 0,5 0,5 0,5 0,5 0,5 0,5


Nota: nuestras estimaciones de rentabilidad y de volatilidad esperadas son estimaciones realizadas por nuestro gestor, y validadas por nuestro comité asesor, al principio de cada año. La rentabilidad y volatilidad esperada en cada momento puede diferir de esta estimación de principio de año. Última actualización: enero 2016. Más información en nuestra página “Modelo de gestión“.

Y los datos reales de nuestras carteras de fondos en 2016 han sido los siguientes:

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Rentabilidad 2016 4,6% 4,7% 5,5% 6,3% 6,9% 7,5% 8,3% 8,7% 9,2% 9,5%
Volatilidad 2016 3,3% 3,7% 4,9% 6,5% 7,3% 8,1% 9,3% 10,2% 11,4% 11,9%
Ratio Sharpe 2016 1,4 1,3 1,1 1,0 0,9 0,9 0,9 0,9 0,8 0,8


Nota: más detalles sobre rentabilidades y volatilidades históricas de nuestras carteras en nuestra página de estadísticas.

Se puede observar como en 2016 las rentabilidades observadas han sido muy superiores a las esperadas y cómo las volatilidades observadas han estado practicamente iguales a las esperadas, de tal forma que el ratio de Sharpe obtenido está significativamente por encima de las expectativas.

Ante esta situación un gestor activo rápidamente llamaría la atención sobre su capacidad fuera de lo común de predecir el mercado o de encontrar “bolsas de oportunidad”. Lo cierto es que estamos ante un caso de buena suerte: en 2016 las bolsas y bonos globales han tenido un muy buen comportamiento y el resultado de las carteras de Indexa no es más que una expresión de esto. A medio largo plazo, veremos como las rentabilidades, volatilidades y ratios de Sharpe van convergiendo progresivamente hacia los resultados esperados.

Aproximaciones y reflexiones

Antes de concluir este artículo, hay que tener en cuenta las siguientes aproximaciones y reflexiones:

      • Suponer que volatilidad es igual a riesgo es una hipótesis de trabajo cómoda y muy extendida pero a la que no le faltan detractores. Otra definición que es muy interesante es la de que riesgo es igual a la probabilidad de pérdida permanente y no recuperable. El hecho de que un activo fluctúe con respecto a su media no implica una pérdida irrecuperable para un inversor con un horizonte de inversión suficientemente largo. Sin embargo, ciertas inversiones sí que llevan a pérdidas irrecuperables (como por ejemplo acciones individuales) y podríamos concluir que una inversión que puede llevar a una pérdida irrecuperable es más arriesgada que una que no, aunque a corto plazo tengan la misma volatilidad.
      • Para hacer hipótesis sobre probabilidades de ocurrencia, estamos haciendo la hipótesis de que los rendimientos de los activos provienen de una distribución normal y está muy demostrado que para períodos cortos de tiempo tanto las acciones, como los bonos y las divisas tienen un comportamiento no normal muy significativo.
      • La volatilidad se puede estimar de numerosas formas y dependerá en general del período específico que utilicemos en la estimación (último año, últimos 3 o 5 años) y de la periodicidad de los datos que utilicemos (diario, semanal, mensual).

La volatilidad se observa que es a su vez muy volátil. Esto es, en períodos de incertidumbre la variabilidad de los activos aumenta y por tanto sus volatilidades también. Si estamos estimando una volatilidad utilizando datos de un período alcista, estaremos infra-estimando la volatilidad del activo en períodos de stress.

10.000€ sin comisiones 1 año por invitación de un amigo


Ahora trae a tus amigos a Indexa y tendréis ambos 10.000€ sin comisiones durante 1 año.

Hasta ahora (03/03/2017), las invitaciones en Indexa premiaban al invitador y al invitado con 5.000€ sin comisiones de gestión de Indexa por un tiempo indefinido (en carteras de fondos, no aplica a planes de pensiones).

Ahora, como el coste de un descuento ilimitado en el tiempo es demasiado alto para Indexa, hemos tenido que limitarlo a un año. También hemos querido que este descuento fuese aún mayor durante este tiempo, y lo hemos aumentado de 5 mil euros hasta ahora, a 10 mil euros a partir de ahora (03/03/2017), en carteras de fondos indexados (no aplica a planes de pensiones). En resumen, pasamos a gestionar 10.000€ sin comisiones de Indexa durante un año tanto para el invitador como para el invitado. Más información en nuestras preguntas frecuentes.

¿Qué pasa con mis invitaciones ya activas?

No se modifican las invitaciones actuales que ya estaban activas. Mantenemos los 5.000€ sin comisiones nuestras de momento por un tiempo indefinido para todos los clientes que hayas invitado, y para tí también si has venido por una invitación de otro cliente.

¿Qué pasa con mis invitaciones pendientes?

Las antiguas invitaciones pendientes, enviadas a amigos que aún no han abierto una cuenta, siguen vigentes, pero se aplicará el nuevo premio (10 mil euros sin comisiones durante un año) cuando el invitado empiece a invertir.

Por ejemplo, si tenías 15 mil euros gestionados sin comisiones, de los cuales 5 mil por haber venido por una invitación de un amigo y 10 mil por haber invitado a dos amigos a Indexa, mantendremos estos 15 mil euros sin comisiones. A estos 15 mil euros, a partir de ahora sumaremos 10 mil euros adicionales por cada nuevo amigo que empiece a invertir con una invitación tuya, durante un año. Los 15 mil euros anteriores no tienen fecha de caducidad de momento, y los 10 mil euros adicionales por cada nuevo invitado caducarán a los 365 días.

¿Qué pasa con las nuevas invitaciones?

Puedes seguir invitando a amigos como antes, desde tu página de invitaciones, enviando invitaciones personalizadas, o conectando tu cuenta Gmail para enviarlas a muchos contactos. Todo sigue igual que antes, sólo que el importe sin comisiones aumenta, y ahora tiene una vigencia de un año.

gracias-a-nuestros-clientes-2017-02-28

Nuestros clientes nos recomiendan:

¿Sabías que hasta ahora nuestros clientes han enviado ya más de 4.000 invitaciones, de las cuales aproximadamente la mitad han sido enviadas por nuestro equipo? Gracias a estas invitaciones han empezado a invertir en carteras de fondos indexados con Indexa 690 nuevos clientes hasta ahora, cada uno de ellos con 5 mil euros sin comisiones (10 mil a partir de ahora), o más si a su vez han invitado a amigos suyos. Estos 690 clientes representan un 57% del total de nuestros clientes en carteras de fondos en este momento: más de uno de cada dos clientes ha venido por la invitación de otro cliente.

En cuanto a los invitadores, uno de cada tres clientes ya ha enviado una o más invitaciones a sus amigos o familiares para que prueben nuestro servicio con menos comisiones, y uno de cada seis clientes ya ha conseguido que alguno de sus invitados se haga cliente. Por si te interesa, también puedes ver decenas de opiniones de otros clientes sobre Indexa en Trustpilot (más de 80 opiniones y una media de 5 estrellas).

En Indexa, cuantos más clientes seamos, y más volumen gestionado consigamos entre todos, más bajas podrán ser nuestras comisiones. Y con comisiones más bajas, más rentabilidad para todos. Esta revolución la estamos llevando a cabo entre todos: invita a tus amigos, o prueba nuestro servicio.