¿Por qué interesa invertir cada mes?


Si estás pensando en el futuro y quieres ir construyendo un ahorro significativo para más adelante, la forma más razonable de ahorrar es ser sistemático e invertir periódicamente una cantidad fija. En este caso lo más sencillo es programar una inversión mensual.

Es muy sencillo:

  • Para fondos de inversión basta con acceder a tu banco online y programar una transferencia periódica hacia tu cuenta de efectivo con Inversis gestionada por Indexa.
  • Para planes de pensiones: puedes programar una aportación periódica desde tu zona privada de Indexa.

Lo ideal es que la cuenta corriente que utilices sea aquella en la que recibes tus principales ingresos cómo la nómina.

De esta forma podrás ir invirtiendo cada mes e irás acumulando una cartera que crecerá con el tiempo. Por otro lado, cuánto antes empieces a invertir, mejor. El tiempo es el mejor aliado de la rentabilidad. Si empiezas a invertir tarde no darás tiempo a que los intereses que vas obteniendo generen intereses a su vez, y por tanto perderás el poderoso efecto del interés compuesto.

También es muy importante que lo hagas de forma sistemática. No intentes elegir tu el mejor momento para invertir, porque es mejor no elegir cuando inviertes, lo más normal es que te equivoques y acabes invirtiendo con el pie cambiado. Varios estudios demuestran que de media los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuando invertir o desinvertir. Invirtiendo sistemáticamente te hace ganar dos cosas a la vez: más rentabilidad y más tiempo.

No obstante, si has recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, por una indemnización, …) entonces la recomendación es más compleja. Te la detallamos en otro artículo: ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?

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¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?


Si has recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, por una indemnización, …) entonces es probable que te preguntes si es mejor invertirla todo de golpe, o si no sería mejor invertirla poco a poco.

La respuesta es que depende de tu tolerancia al riesgo.

Puedes llevar a cabo tres planes para invertir:

1. Llevado por la codicia:
Podrías intentar elegir el mejor momento para invertir en función de la situación de mercado. Como hemos comentado en un artículo anterior, es mejor no elegir cuando inviertes. Varios estudios demuestran que de media los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuándo invertir o desinvertir. Lo más probable es que te equivoques y tengas un sentimiento de culpa. Te recomendamos que evites esta opción.

2. Llevado por la razón:
Programar una transferencia mensual para invertir a lo largo de un determinado plazo, por ejemplo un año. De esta forma evitarás entrar en el mejor o en el peor momento y reducirás el sentimiento de culpa si el mercado no va a tu favor.

3. Llevado por la evidencia:
Invertir todo el dinero de golpe. Este magnífico estudio de Vanguard “Dollar-cost averaging just means taking risk later“, comparan para tres mercados (EEUU, UK y Australia) en el período de 1926 a 2011 dos estrategias: invertir todo de golpe o a lo largo de un año y luego comparan qué estrategia tuvo más rentabilidad al cabo de 10 años. El resultado es que en el 66% de los casos fue mejor invertir de golpe y que de media genera algo más de un 2% de rentabilidad en 10 años. El lado negativo, es que en algunos períodos, invertir de golpe rentó un 30% menos que invertir de forma espaciada.

Por tanto, si eres un inversor que puede aguantar estas variaciones deberías invertir todo de golpe porque en media obtendrás algo más de rentabilidad. En cambio, si crees que te puedes arrepentir viendo rentabilidades muy negativas en el corto plazo, lo mejor es que plantees un calendario de aportaciones.

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Skin in the game, invertimos nuestro propio dinero


Una de las preguntas que solemos recibir de nuestros clientes es: ¿Cuánto dinero tenéis vosotros invertido en las carteras que recomendáis a clientes? Y es una muy buena pregunta: tenemos invertidos en este momento más de 5 millones de euros de nuestro equipo y de nuestros socios, un 13% del total gestionado (14/06/2017).

En los servicios de gestión de activos, un inversor profesional selecciona aquellas inversiones que considera más adecuadas para un perfil concreto de riesgo. Pero si quiere ser consistente debería tener la mayor parte de su dinero invertido de la misma manera que sus clientes, para alinearse de verdad con ellos. De esta manera la evolución del patrimonio de ambos estará ligada y si las inversiones van mejor o peor, irán mejor o peor para los dos.

Coloquialmente se suele hablar de poner la carne en el asador (“Skin in the game”) o como yo prefiero decirlo, que el gestor ponga su dinero donde pone la boca (que demuestre que se cree lo que dice invirtiendo su propio dinero).

Estamos en el mismo barco
Estamos en el mismo barco

Como regla general:

  • Cuánto más dinero tenga tu gestor invertido igual que tú, mejor. A priori no tomará decisiones que puedan perjudicarte porque se perjudicaría a si mismo.
  • Cuantas más comisiones te cobre, peor. El gestor podría llegar a ganar más por sus comisiones que por su inversión.

En Indexa llevamos mucho tiempo hablándoos de las ventajas de invertir de forma indexada y sistematizada:

Por todas estas razones, estamos convencidos de que la forma más inteligente de invertir a largo plazo es comprar una cartera global y diversificada de fondos indexados, reajustar cuando sea necesario para mantener tu perfil ajustado y aportar de forma periódica a tu cuenta de inversión, independientemente de la evolución de los mercados.

Y tan convencidos, que actualmente invertimos más de 5,3 millones de euros de nuestro equipo y de nuestros socios en las mismas carteras que nuestros clientes (un 13% del total gestionado en este momento, 14/06/2017). El dato actualizado lo tendrás siempre disponible en nuestra página de estadísticas.

Dicho de otra forma: los primeros clientes de Indexa son sus propios socios. Si te va bien como cliente de Indexa, nos irá bien a nosotros también. De hecho, ganaremos mucho más dinero por la evolución de nuestras carteras que por la reducida comisión de gestión que cobramos.

En este punto es necesario recordar que aunque estemos convencidos de que a largo plazo es la forma más razonable de invertir esto no evita que en plazos cortos de tiempo podamos sufrir pérdidas. Pero de nuevo, estas pérdidas harán que perdamos mucho más dinero del que podamos haber ingresado por comisiones. Así que estamos alineados.

Quiero concluir esta entrada con una reflexión acerca de la importancia de la alineación de intereses. Los incentivos son importantísimos en las finanzas. Vitales, diría yo. Tu gestor tomará sus decisiones guiado a maximizar su propia riqueza. Esto será así independientemente de lo que te cuente o de lo que espere el regulador. Los incentivos y solo los incentivos (perversos en este caso) explican mucho de lo que estamos viviendo últimamente con inversiones fallidas en entidades financieras.

Por tanto, para estar lo más tranquilo posible debes estar muy seguro de que la evolución de tus inversiones determine la futura riqueza de tu gestor, porque si no es así posiblemente esté maximizando otra cosa.

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Indexamos aún más las carteras


Junto con nuestro comité asesor, hemos decidido modificar la composición de nuestras carteras modelo de fondos inversión (los planes de pensiones están sin cambiar). No se trata de un cambio táctico, ni de intentar ser más listos que los demás anticipando un cambio de mercado. Todo lo contrario: nuestro objetivo es avanzar en una indexación aún mayor de las carteras para que reflejen aún mejor la riqueza mundial, y de esta manera ofrecer a nuestros clientes una cartera aún más diversificada.

En particular hemos adoptado las siguientes mejoras:

  • Repartir mejor el peso en renta fija entre bonos de gobiernos y bonos de empresas para reflejar mejor el reparto de mercado (70% gobiernos y 30% corporaciones).
  • Repartir el peso en acciones de EEUU, Europa, Emergentes y Japón para reflejar mejor el reparto de mercado de renta variable global (55% EEUU, 23% Europa, 10% Emergentes, 8% Japón y 4% otros).
  • Mantener la limitación que nos hemos impuesto de máximo 35% de la cartera en una misma clase de activo, para mayor diversificación y para evitar potenciales sobrevaloraciones de alguna clase de activo.

¿Qué cambios va a suponer en mi cartera?

Las carteras de menos de 10.000€, que incluyen dos fondos indexados, no se ven modificadas.

Las carteras de 10 mil euros hasta 100 mil euros cambian como se puede apreciar en la siguiente tabla:

 

Con estos cambios, las carteras de 10 a 100 mil euros quedan como está indicado en la siguiente gráfica:

Como se puede observar los mayores cambios ocurrirán en los perfiles medios (del 4 al 7) para los cuales se incrementará el peso de los bonos corporativos en detrimento de los bonos de gobiernos y los bonos ligados a la inflación. Este cambio, va a suponer un ligero incremento de la rentabilidad esperada y del riesgo de estos perfiles.

Para las carteras de más de 100.000€:

Con estos cambios, las carteras de más de 100 mil euros quedan como está indicado en la siguiente gráfica:

Concretamente, estas mejoras suponen modificar los pesos de las distintas clases de activos en nuestras carteras (ver tabla detallada arriba):

  • Acciones Europa: entre 0 y +4 puntos
  • Acciones Estados Unidos: entre 0 y -4 puntos
  • Acciones Japón: se mantiene
  • Acciones Economías Emergentes: entre -1 y +3 puntos
  • Bonos empresas europeas: entre -3 y +15 puntos
  • Bonos gobiernos europeos: entre -4 y -11 puntos
  • Bonos ligados a la inflación: entre -4 y +7 puntos

En la página que detalla nuestro modelo de gestión, describimos con mucho detalle el proceso inversor de Indexa Capital. En resumen, nos basamos en unas estimaciones de rentabilidad y riesgo a largo plazo para cada clase de activo y calculamos las carteras que optimizan la rentabilidad para un nivel de riesgo predeterminado.

A partir de ahora, damos una mayor importancia al peso que tiene cada clase de activo en la riqueza mundial a la hora de estimar las rentabilidades esperadas. De esta forma aplicamos el modelo de Black-Litterman para extraer rentabilidades esperadas por el mercado, que utilizamos para calcular los pesos de nuestras carteras modelo a través del modelo de Markowitz. Usamos el resultado de estos dos modelos como base a la hora de confeccionar las carteras. Así, las carteras pasan a parecerse aún más a carteras representativas de la riqueza global.

Hacia unas carteras aún más indexadas y diversificadas

Nuestro objetivo con estos cambios es poder ofrecer a nuestros clientes unas carteras lo más indexadas posibles sobre el mercado mundial. Es la mejor manera de aumentar la diversificación, reducir la volatilidad de las carteras y, para un determinado nivel de riesgo, maximizar la rentabilidad.

Si ya eres cliente de Indexa con una cartera de fondos indexados

No tienes que hacer nada: en caso de que tu cartera se desviara en más de un 3% y más de 300€ de la nueva cartera modelo, se generarían automáticamente las órdenes de traspasos de fondos para mantener tu cartera lo más ajustada posible a su correspondiente cartera modelo. En caso de aportar más dinero a tu cuenta, tus nuevas aportaciones se invertirían automáticamente en la nueva cartera modelo.

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Resumen sobre MiFID II en España


La trasposición de la directiva europea MiFID II entrará en vigor en España el próximo 1 de enero 2018 y está poniendo patas arriba al sector financiero. Se habla mucho del tema pero poco se sabe todavía de sus implicaciones más concretas. Lo único seguro, es que aportará algo más de transparencia en el sector del asesoramiento financiero y en la comercialización de productos financieros, lo cual es una buena noticia para los clientes, y un desafío importante para los bancos y entidades financieras.

Desde Indexa Capital, somos transparentes y alineados con nuestros clientes, y ya cumplimos con la directiva MiFID II desde que inauguramos nuestro servicio en 2015. En todo caso celebramos que se intente arrojar más luz sobre las comisiones y los conflictos de interés del sector financiero. Por ello, en principio no tendrá ningún efecto para los clientes de Indexa. A continuación comentamos en qué consiste MiFID II, para principiantes, y qué implicaciones podría tener para los clientes de otras entidades.

¿Qué es MIFID II?

La Directiva de Mercados e Instrumentos Financieros (MiFID, Directiva 2014/65) y la Regulación de Mercados e Instrumentos Financieros (MiFIR, Reglamento 600/2014), conocidas las dos como MiFID II, son dos directivas europeas aprobadas por el Parlamento europeo que, como su predecesora la directiva MiFID I, tratan de armonizar a nivel europeo las regulaciones relativas a mercados financieros, productos financieros y la relación entre clientes y entidades financieras. Esta directiva afecta a todas las entidades que ofrecen servicios y actividades financieras de cualquier tipo, incluida Indexa. Esta regulación ya está traspuesta en otros países europeos, como Reino Unido y Países Bajos por ejemplo, y entrará en vigor en España el 01/01/2018.

¿Por qué se está retrasando desde 2016?

La directiva europea debe ser traspuesta a las legislaciones nacionales de cada país en un máximo de 30 meses desde el momento en que se aprobó el 12 de junio de 2014. De esta forma, en España tenía que haberse traspuesto como máximo en diciembre de 2016. Sin embargo, el lobby bancario ha conseguido retrasar la puesta en marcha de la normativa en España. Las entidades afectadas han alegado la dificultad de implantación que tiene la nueva directiva, sobre todo a nivel tecnológico, debido al desarrollo que debe hacerse para reportar toda la información solicitada por los reguladores con la nueva normativa. Así, se ha tratado de que todas las entidades afectadas pudieran ir adaptando sus sistemas y funcionamiento a la nueva realidad jurídica. Sin embargo, lo que se fue retrasando una y otra vez, parece tener ahora una entrada en vigor fijada en enero 2018.

Principales consecuencias de MiFID II

Algunos de los aspectos en los que la regulación impondrá cambios y obligará a las distintas entidades financieras a adaptar sus procedimientos y sistemas son los siguientes:

  • Asesoramiento independiente o no independiente: entre otras cosas, surgen las figuras de entidades “independientes” o “no independientes” (que trataremos posteriormente con mayor profundidad) y se exige que el personal que preste el servicio de asesoramiento tenga los conocimientos adecuados para hacerlo. Recientemente, la CNMV ha publicado su “Propuesta de guía técnica para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y asesora”.
  • Evaluación de la idoneidad: el asesor debe evaluar la idoneidad del cliente, así como obtener una información actualizada y contrastada de forma continua.
  • Información al cliente acerca del asesoramiento y de la cartera gestionada: se deberá proporcionar como mínimo un informe trimestral de evolución de la cartera, así como una relación de todos los costes y gastos asociados al servicio de asesoramiento.
  • Mejor ejecución: para clientes minoristas se deberá garantizar la mejor ejecución en el instrumento financiero que se vaya a adquirir, es decir, no solo el mejor precio sino también los menores costes asociados a la ejecución.

¿Qué implicaciones concretas puede tener para los clientes?

Para los clientes, MiFID II supondrá una mejora en la información que reciben de las entidades con las que tienen contratados distintos productos financieros. Con la nueva directiva, las entidades deberán clasificarse como “Independientes” o “No independientes” (curiosamente las llaman “no independientes, en lugar de “dependientes”).

Asesoramiento independiente

Actualmente, cualquier entidad puede cobrar lo que se denominan retrocesiones, que son ingresos que la entidad recibe por vender productos de terceros a sus clientes. En muchos casos, las entidades financieras no cobran nada a sus clientes por el asesoramiento que les prestan a la hora de comercializar productos financieros pero, aunque el cliente lo desconozca, están percibiendo ingresos en forma de retrocesiones por la venta de estos productos. Con la nueva directiva, las entidades que se declaren “Independientes” no podrán cobrar estas retrocesiones de terceros y por tanto sólo podrán cobrar directamente al cliente por el asesoramiento y por los servicios de venta de productos que presten. Todas las entidades que se declaren como “No Independientes” podrán seguir cobrando retrocesiones de terceros e incluso cobrar al cliente por el asesoramiento y comercialización de productos, pero en este caso deberán informar al cliente de las comisiones y retrocesiones que cobran.

Por tanto, la implicación más clara para todos los clientes de entidades financieras será, esperamos, una mejora en la claridad y transparencia de la información que reciben sobre las comisiones que están pagando por los productos financieros que tienen en cartera, algo que hasta este momento no ocurría. Al mismo tiempo, en caso de que el asesoramiento sea independiente, se busca que el asesor trabaje para el cliente, y no para las gestoras.

Asesoramiento no independiente

Las mayores implicaciones de la puesta en marcha de MiFID II las sufrirán todas aquellas entidades que ofrecen a sus clientes productos propios y/o cobran retrocesiones por la venta de fondos de terceros. Es decir casi todas las entidades financieras, los bancos que comercializan producto propio, los asesores que cobran retrocesiones, etc.

¿Qué implicaciones tendrá para Indexa?

Indexa, como entidad que se dedica a la gestión discrecional de carteras, está obligada a cumplir con la normativa de MiFID II. En nuestro caso, cumplimos ya con la directiva desde que lanzamos el servicio a finales del año 2015, es decir, dos años antes de que la directiva previsiblemente entre en vigor en España. Además, somos lo que la nueva directiva considera una entidad Independiente, porque no percibimos ingresos por retrocesiones de las gestoras de los fondos incluidos en nuestras carteras y porque nuestras comisiones son totalmente claras y transparentes.

En conclusión, queda por ver exactamente en qué quedará la implementación de MiFID II en España, pero nos parece una buena noticia que se avance hacia una mayor transparencia del sector, y en diferenciar lo que de verdad es asesoramiento (independientemente, para el que hay que pagar) de lo que es una mera comercialización (o asesoramiento “no independiente” como lo quieren llamar algunos).

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Bonos nominales y bonos ligados a la inflación


En este post vamos a hablar sobre la inversión en bonos y específicamente sobre la diferencia entre los bonos nominales y los bonos ligados a la inflación.

En primer lugar conviene recordar que son los bonos: los bonos son préstamos que los inversores hacen a grandes corporaciones o gobiernos y que generalmente suelen negociarse en mercados secundarios oficiales. Los préstamos suelen tener un cupón (el interés del préstamo) y un vencimiento (el momento en el que hay que devolver el préstamo). Para simplificar el análisis, en este post vamos a obviar el riesgo de crédito y supondremos que el emisor va a devolvernos los intereses y el préstamo con seguridad.

Bonos nominales

Pongamos como ejemplo el Bono BTPS nominal 3,75% 01/09/24 (en este caso BTPs significa Buoni del Tesoro Poliannuali) con código ISIN IT0005001547. Este es un bono emitido por el estado italiano y que paga anualmente un cupón del 3,75% a los tenedores y que devolverá el principal el día 1 de Septiembre de 2024. Cada título del bono tiene un valor nominal de 1.000€. El precio real de compra de este bono dependerá de las condiciones de mercado. Actualmente es 112,14 (los precios de los bonos se dan en porcentaje), así que para poder comprar un nominal de 1.000€ tendrás que pagar 1.121,40€. De esta manera la rentabilidad que obtendrás a vencimiento es menor que el cupón del 3,75% que paga el bono: la rentabilidad se queda en un 2,02%.

Estos bonos que pagan un cupón fijo se les suele llamar bonos nominales, ya que siempre vas a cobrar el mismo cupón independientemente de la inflación o incremento del coste de la vida. Imagina que durante la vida de este bono (le quedan algo más de 7 años de vencimiento) la inflación media asciende a un 5%. En ese caso, habremos obtenido una rentabilidad nominal del 2,02% pero después de inflación habremos perdido aproximadamente un 3,00%. Es decir, habremos perdido 3 puntos anuales de poder adquisitivo. Por esta razón se suele decir que los bonos nominales no protegen contra aumentos de la inflación.

Bonos reales (bonos ligados a la inflación)

Una forma de poder evitar este riesgo de inflación es comprar lo que se conoce como los bonos ligados a la inflación (o bonos reales). Pongamos como ejemplo el Bono BTPS real 2,35% 15/09/24 con código ISIN IT0005004426. Este es un bono emitido por el estado italiano y que paga anualmente un cupón del 2,35% a los tenedores y que devolverá el principal el día 1 de Septiembre de 2024. Cada título del bono tiene un valor nominal de 1.000€. La diferencia con el anterior, es que a vencimiento no devuelve 1.000€, si no que devuelve 1.000€ más la inflación acumulada desde el momento de la emisión. Por tanto, el inversor que compra el bono en el momento de la emisión se asegura una rentabilidad después de inflación del 2,35%.

El precio real de compra de este bono a día de hoy depende también de las condiciones de mercado. Actualmente es 109,68 (%), así que para poder comprar un nominal de 1.000€ tendrás que pagar 1096,80€. De esta manera la rentabilidad que obtendrás a vencimiento es menor que el cupón del 2,35% que paga: la rentabilidad se queda en un 1,04%.

Bonos nominales vs bonos reales

¿Cuál de los dos bonos es mejor? Pues a priori no hay un bono mejor que otro. Cuál de los dos acaba dando más rentabilidad dependerá de la inflación realizada durante el período. Si la inflación media desde hoy hasta el vencimiento fuera de un 0,98%, ambos bonos obtendrán aproximadamente la misma rentabilidad: un 2,02%. El bono nominal tiene una rentabilidad esperada de 2,02% mientras que el bonos ligados a la inflación paga un 1.04% más un 0,98% de inflación. Es por esta razón que a la diferencia entre la rentabilidad esperada del bono nominal y la rentabilidad esperada por cupón del bono ligado a la inflación, se le llama inflación esperada (o break-even inflation). De alguna manera es la inflación media que esperan observar los inversores en los mercados de renta fija.

Este análisis vale si se espera hasta el vencimiento del bono. ¿Y durante la vida del bono? ¿Cómo se comportan estos bonos ante cambios en las expectativas de inflación o cambios en las expectativas de tipos de interés? Pues al final, como se puede observar en el gráfico a continuación, el comportamiento es bastante similar (es decir la correlación entre ambos bonos es bastante elevada). En este gráfico mostramos la evolución en los últimos 12 meses de los dos bonos que hemos comentado anteriormente.

Se puede observar que las variaciones son similares (es decir, cuando un bono sube el otro también tiende a hacerlo) pero menores en el caso del bono ligado a la inflación. La razón por la cual ocurre esto es la siguiente: imaginemos que el mercado piensa que la inflación va a aumentar en los próximos años. Esto hace que los bonos ligados a la inflación sean más interesantes, mientras que los bonos nominales no se enteran. Ahora bien, si el mercado espera que suba la inflación entonces también esperará que los banqueros centrales suban los tipos de interés para intentar frenar el consumo y la inversión, y paliar esa inflación. Y por tanto, los tipos de interés a largo plazo aumentarán lo cual es negativo para tanto los bonos nominales como los bonos ligados a la inflación. En el caso de los bonos ligados a la inflación, un efecto tiende a compensarse parcialmente con el otro, mientras que en el caso de los bonos nominales la caída de precio es total.

De forma esquemática:

Efecto en bono nominal

Efecto en bono ligado a la inflación

Aumento de expectativas de inflación  –

↑ sube

Aumento expectativas de tipos a largo plazo

↓ baja

↓ baja

 Total

↓ baja

A la vista de esta tabla, podemos observar que los bonos ligados a la inflación tienen sensibilidad a los movimientos de tipos de interés mucho menor que los bonos nominales de similar vencimiento. Este resultado también aplica en caso de que hay un descenso de los tipos a largo plazo: los bonos nominales subirán más en precio que los bonos ligados a la inflación.

Como se puede observar en la siguiente tabla, para el ejemplo que estamos viendo, el bono ligado a la inflación ha perdido un 2,60% en el último año mientras que el bono nominal ha perdido un 4,90%. La razón es que la duración del bono ligado a la inflación es de 3,46 años mientras que el nominal es de 6,61 años.

Rentabilidad esperada  Rentabilidad realizada
Clase Ahora (03/2017) Hace 1 año (03/2016) Diferencia Último año
Bono Ligado a la inflación
BTPs 2,35% 15/09/24

1,04%

0,39% 0,65% -2,60%
Bono Nominal
BTPs 3,75% 01/09/24

2,02%

1,09% 0,93% -4,90%
Inflación esperada

0,98%

0,70%

0,28%

Es también destacable que en este último año la inflación esperada por el mercado ha aumentado un poco, ya que ha pasado de un 0,70% a un 0,98%, lo cual ha beneficiado en términos relativos a los bonos ligados a la inflación.

¿Cómo usamos los bonos en Indexa Capital?

Las caídas de renta variable suelen estar acompañadas por descensos de las expectativas de los tipos de interés (impacto positivo en el valor de todos los bonos), y por un descenso de las expectativas de la inflación (impacto negativo en el valor de los bonos ligados a la inflación). Por ello, las caídas de bolsa suelen hacer subir más los bonos nominales que los bonos ligados a la inflación. Los bonos nominales ofrecen una mayor protección frente a caídas de la renta variable (acciones) y los incluimos en una mayor proporción en las carteras más conservadoras. Incluimos hasta un 70% de bonos nominales (gobiernos y empresas) en las carteras de menor perfil inversor (carteras 1 y 2, ver gráfica abajo).

Por otra parte, los bonos ligados a la inflación protegen contra la inflación y tienen menos sensibilidad a variaciones de los tipos de interés: son aptos para todas las carteras, tanto carteras conservadoras como más agresivas. Por ello los incluimos en una proporción de 10 a 25% de todas nuestras carteras modelo, desde las más conservadoras hasta las más arriesgadas.

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Los beneficios de los reajustes automáticos de carteras


Tras algo más de un año de operaciones estamos empezando a ver las primeras operaciones de reajuste automático en las carteras de nuestros clientes. Se trata principalmente de cuentas que tras las fuertes subidas de los fondos de acciones de Estados Unidos y acciones de países emergentes han quedado desajustadas con respecto a la cartera modelo. En estos casos, el reajuste automático traspasa dinero de estos dos fondos que más han subido en los últimos meses hacia un fondo de renta fija, bien de gobiernos o de bonos ligados a la inflación, que han tenido un comportamiento peor en el último año.

Por tanto, el sistema vende los fondos que han subido en términos relativos y compra los fondos que han caído en términos relativos. A pesar de ser un ajuste muy razonable, en algunos casos estamos recibiendo consultas de clientes sorprendidos que en este momento estemos comprando más bonos. Son clientes que piensan que como los bonos han bajado, lo más probable es que sigan bajando.

Perseguir al mercado es una mala estrategia

Este sesgo es tan habitual, que los investigadores del campo de las finanzas del comportamiento (behavioral finance, campo del que no somos especialmente adeptos) le han puesto nombre: Chasing the market (o perseguir al mercado) o también behavioral gap (o diferencia por comportamiento). Perseguir al mercado significa que tendemos a mantener las posiciones ganadoras más de lo necesario y a vender las posiciones perdedoras antes de tiempo. En realidad, no deja de ser una manifestación del comportamiento que hemos conocido desde pequeños: aprendemos por la experiencia y pensamos que las rentabilidades futuras serán similares a las rentabilidades pasadas recientes. Sin embargo, en el mundo de las inversiones, los fracasos de hoy plantan las semillas del éxito de mañana.

Lamentablemente este sesgo resta bastante rentabilidad a los inversores en el largo plazo y la reduce de una forma muy curiosa: hace que te desvíes de tu perfil de riesgo hacia un perfil con mayor riesgo y que cuando las pérdidas lleguen a la cartera (que antes o después llegarán) te cogerá con una cartera sobre-expuesta a un pequeño número de clases de activo generalmente muy correlacionadas entre ellas (ya que las perdedoras las has ido vendiendo). En esta cartera, ninguna clase de activo podrá protegerte de las caídas y acabarás sufriendo una pérdida muy superior a la que puedas aguantar. En este momento de pérdida excesiva en relación con su perfil inversor, muchos inversores optan por vender, con lo que materializan las pérdidas y se perderán los beneficios de la posterior recuperación que en algún momento llegará.

Los inversores no reajustan sus carteras

En su libro “Unconventional Success, A Fundamental Approach to Personal Investment”, David F. Swensen conocido inversor y actual director de inversiones de la universidad de Yale, ilustra este efecto con el comportamiento de los inversores tras el crash bursátil de 1987.

Composición media de las carteras

Acciones

Bonos Efectivo

Otros

Peso Septiembre 1987 (antes del crash)

28,4%

30,4% 37,1%

4,1%

Peso Octubre 1987 (después del crash)

21,9%

32,3% 42,1%

3,8%

Como se puede observar, los inversores redujeron su peso en acciones una vez sucedida la caída y esperaron más de 4 años hasta volver a tener el mismo peso de acciones en sus carteras que antes de la caída bursátil.

Ocurrió algo muy similar en las caídas bursátiles tras la explosión de la burbuja de las puntocom en el año 2000. Para ilustrar este punto, en el mismo capítulo del libro, el autor utiliza datos de 16.000 inversores en planes de pensiones de TIAA-CREF para analizar cómo estos inversores varían individualmente su exposición a renta variable y renta fija a lo largo de los años 1992 a 2003 (estos planes permiten aumentar o disminuir a voluntad el peso en renta variable). El resultado se puede analizar en el siguiente gráfico:

Como se puede observar la media de los inversores comenzaron con un perfil 50% renta variable y 50% renta fija. Con el mercado alcista de ellos año 1995 a 1999, no modificaron sus aportaciones ni reajustaron así que por puro efecto del mercado pasaron a tener un peso en renta variable del 68% justo antes del comienzo del mercado bajista y al final del período bajista pasaron a tener de nuevo un 50% de renta variable. Por tanto, al no reajustar, los inversores dejaron que el mercado hiciera su asignación estratégica de activos. Durante estos 10 años la rentabilidad anual que obtuvieron los inversores fue del 8,4%, y la rentabilidad acumulada en este periodo fue del 123%.

Swensen hace la siguiente reflexión y el siguiente cálculo: ¿qué rentabilidad se hubiera obtenido en caso de que los inversores hubieran invertido desde el inicio el 68% de su cartera en acciones y hubieran reajustado anualmente su cartera para mantenerla constante en esta cifra? Hay que tener en cuenta que esta cartera tendría un riesgo muy similar al de la cartera que empieza con un peso del 50% pero no se reajusta y se deja crecer hasta el 68%.

El resultado es que con un riesgo similar, la cartera reajustada anualmente hubiera obtenido una rentabilidad adicional de +0,4 puntos porcentuales al año o lo que es lo mismo, 10 puntos porcentuales más en rentabilidad acumulada en 10 años en comparación con la cartera sin reajustes. Es decir, que con un riesgo similar se hubiera obtenido una rentabilidad muy superior.

Impacto de los reajustes en la rentabilidad de las carteras

Rentabilidad anual

Rentabilidad acumulada

Cartera sin reajustes peso inicial en acciones 50%, peso máximo 68%

8,4%

123%

Cartera con reajustes peso constante del 68%

8,8%

133%

Beneficio de los reajustes

+0,4%

+10%

¿Cómo se explica esta rentabilidad adicional gracias a los reajustes?

La explicación es muy sencilla: el reajuste automático es un ejemplo de inversión contraria (contrarian investing). Cuando reajustamos nuestras carteras, estamos comprando activos que han caído y por tanto son repudiados y menos demandados, o vendiendo activos cuando han subido, están de moda y menos inversores los quieren vender. O visto de otra manera, que está más acorde con la visión de la eficiencia de los mercados: cuando reajustamos la cartera, estamos comprando activos cuando han caído y por tanto tienen una “prima de riesgo” superior que ha de verse compensada en el largo plazo. Esto significa que los momentos de crisis financieras suelen ir acompañadas de crisis económicas en las cuales los inversores tienen menos dinero, esperan tener menos dinero y sus activos se han depreciado, así que quedan menos potenciales compradores. Y viceversa.

¿Por qué no reajusta todo el mundo?

La pregunta que ahora debería surgir es, pero si esto es tan obvio, ¿por qué no lo hace todo el mundo? Siendo un tipo de gestión tan sencillo como parece, nuestra experiencia es que de facto los gestores profesionales tienden a hacer justo lo contrario: cuando un activo cae en términos relativos, difícilmente van a comprarlo: normalmente lo mantendrán y a menudo venderán. ¿Por qué? Porque son gestores que no quieren perder a sus clientes, y si un activo cae y el cliente se enfada, lo más fácil y cómodo es no oponerse al cliente y vender el activo. Además, en un mercado bajista, los ingresos de las gestoras caen, por patrimonio y porque los clientes se mueven (erróneamente) hacia inversiones más conservadoras que dejan menos margen. Como consecuencia, los directivos de las gestoras se vuelven más cortoplacistas en su relación con los clientes y la prioridad pasa a ser no perder clientes, aunque eso suponga tomar decisiones erróneas a medio plazo.

Los reajustes automáticos de carteras

Como conclusión, reajustar periódicamente las carteras hacia las carteras modelo establecidas para el largo plazo juega un papel crucial en el proceso de gestión de carteras. Normalmente los inversores no están en disposición de reajustar, bien por falta de tiempo o bien por convicciones erróneas. En Indexa, hemos automatizado este proceso de tal forma que sea una máquina la que ejecute los reajustes para que todo sea más sencillo: el sistema comparará los pesos objetivo con los reales a diario. Cuando se observa que un activo está más de 3 puntos sobreponderado en la cartera, y otro más de 3 puntos infraponderado, se genera automáticamente una orden de traspaso del exceso de participaciones del fondo sobreponderado hacia el fondo infraponderado (con un mínimo de 300€ por operación).

Y nosotros podremos disfrutar del +0,4% de mayor rentabilidad esperada anual a largo plazo.

Cómo contratar una cartera de fondos indexados con Indexa

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