Las expectativas de rentabilidad del mercado


La expectativa de rentabilidad del mercado es la rentabilidad que el mercado en su conjunto espera tener en el largo plazo. Uno podría pensar que estas expectativas son constantes, lo cual significaría que de media el mercado espera siempre obtener una rentabilidad del x% anual. Sin pensar demasiado, vemos que esto no puede ser cierto ya que el tipo de interés sin riesgo varía en el tiempo y no tendría mucho sentido esperar siempre la misma rentabilidad independientemente de que rentabilidad ofrezca una inversión segura.

Otra opción sería suponer que la rentabilidad por encima del activo libre de riesgo es constante. Esto significaría que siempre esperaríamos obtener un x% por encima del tipo de interés de la deuda alemana, por ejemplo. A esta diferencia se le llama prima de riesgo (“Risk premia”).

La hipótesis de una prima de riesgo constante tiene sentido, pero los datos indican que la realidad no es así.  La prima de riesgo esperada del mercado (la diferencia entre el rendimiento esperado del mercado y el tipo de interés libre de riesgo) es variable en el tiempo y es contracíclica. Esto significa que en momentos de recesión la prima de riesgo aumenta y en momentos de bonanza económica la prima de riesgo disminuye.

La prima de riesgo esperada en cada momento no es observable. Hay que estimarla y existen diferentes métodos para ello. En los siguientes gráficos observamos dos estimaciones distintas de la expectativa de mercado en cada momento, desde abril 1988 hasta septiembre 2018. Ambos gráficos son de la presentación que realizó el profesor Gonzalo Rubio en la bolsa de Madrid el 21 de Mayo de 2019:

Evolución de la prima de riesgo esperada, estimación 1

Evolución de la prima de riesgo esperada, estimación 2

Como se puede observar, la prima de riesgo mínima se encuentra en el entorno de 1-2% y la máxima en el entorno del 6-7% y de media se ha encontrado en los últimos 30 años en el entorno del 3-4%. Por tanto, esta prima de riesgo es muy variable.

Por otro lado, podemos comprobar como en los momentos de crisis económica (reflejados en los gráficos con franjas grises) estas expectativas de rentabilidad aumentan significativamente. Es decir, en los momentos de crisis económica los inversores se vuelven más aversos al riesgo, buscan una mayor rentabilidad esperada para sus inversiones y por tanto deciden vender sus acciones hasta que el precio hace que la rentabilidad esperada sea la que buscamos.

En Indexa, debido al reajuste automático de las carteras, realizaremos justo lo contrario. A medida que el peso de las acciones vaya disminuyendo, debido a la pérdida de valor, iremos vendiendo bonos para comprar acciones y mantener las carteras ajustadas a las carteras modelo.

Conclusión

Aunque parezca un comportamiento extraño, el comportamiento variable y contracíclico de las primas de riesgo esperadas es algo que está incorporado en el día a día de la industria de la inversión. Todos los años las grandes gestoras publican sus “Expectativas de mercado” en la que buscan estimar cual es la rentabilidad esperada por el mercado para las diferentes clases de activo.  En Indexa, actualizamos también las expectativas de rentabilidad cada año y lo hacemos de acuerdo con la metodología que aparece en nuestro modelo de inversión.

Cultura financiera y fondos indexados


Recientemente he descubierto un artículo de investigación que ha puesto números a una intuición que tenía desde hace tiempo: una buena forma de estimar la cultura financiera de una persona es mirar su cartera de fondos y ver qué porcentaje tiene invertido en fondos indexados. Cuanto mayor es el peso en fondos indexados mayor es la cultura financiera de la persona.

El estudio se llama “Financial Literacy and Mutual Fund Investments: Who Buys Actively Managed Funds” publicado en la revista Schmalenbach Business Review por Sebastian Müller y Martin Weber en el año 2010.

La hipótesis que quieren contrastar los autores del estudio es si una mayor cultura financiera afecta a la composición de los fondos que tiene un inversor, y en particular si el peso que asignan a fondos indexados es superior ya que existen multitud de estudios científicos que demuestran que los gastos son determinantes a la hora de obtener rentabilidad a largo plazo.

Testean su hipótesis utilizando datos de una encuesta realizada en mayo de 2007 a más de 3 mil inversores en cooperación con un periódico alemán. Por un lado, estiman la cultura financiera de un individuo con una puntuación de 0 a 8 realizando 8 preguntas (las listamos debajo por si quieres conocer qué resultados obtendrías) y por otro lado hacen preguntas sobre la cartera del cliente (último fondo que ha comprado, costes que asume, estimaciones de rentabilidad o volatilidad), además de variables de control socioeconómicas y demográficas como la edad, residencia, ingresos, etc.

La Tabla 3 del estudio analiza la relación entre la variable “ETF/Index Fund Dummy” que indica si el último fondo que ha comprado el inversor es indexado o no, y la estimación de la cultura financiera del inversor (Financial Literacy Score), así como de otras variables socioeconómicas y demográficas.

El resultado es el siguiente

Sólo muestro las variables estadísticamente significativas:

ETF/Index Fund Dummy (inversión en fondos indexados) =

+ 2,1% * Financial Literacy Score (8 puntos de un test de cultura financiera)

– 1,5% * Better-than-Average (se cree mejor que la media)

+ 6,6% * Internet Channel (invierte por Internet)

+ 2,4% * Residence (ciudad de más de 50 mil habitantes)

– 2,6% * Finance Profession (trabaja en el sector financiero)

+ 3,1% * Wealth (mayor patrimonio)

+ 1,5% * Education (nivel de educación)

En esta ecuación, la variable con más peso es la cultura financiera (2,1% * hasta 8 puntos). Esta ecuación indica que por cada punto adicional que se obtiene en el test de cultura financiera se tiene un 2,1% más de probabilidad de que el último fondo que se ha comprado sea un fondo indexado, lo que equivale a una probabilidad adicional de hasta +16,8% (+2,1% * 8).

Asimismo es muy interesante comprobar que los inversores que usan principalmente el canal de Internet (Internet Channel), que tienen un mayor patrimonio (Wealth), un mayor nivel educativo (Education)  o viven en una ciudad de más de 50 mil habitantes (Residence), también invierten más en fondos indexados.

Por el contrario, observan que entre los inversores que se creen mejores que la media (Better-than-Average) o que trabajan en el sector financiero (Finance Profession) es más probable que el último fondo que hayan comprado no sea indexado. Esto puede deberse a que estos inversores piensan que ellos sí pueden batir al mercado, en contra de toda la evidencia.

Los autores destacan que, sin embargo, solo el 7,6% de los participantes de la encuesta indican un fondo indexado como su última compra de fondos de inversión, e incluso entre los inversores más sofisticados, la mayoría invierte principalmente en fondos activos. La diferencia sustancial entre conocer alternativas de fondos indexados e invertir en ellas es sorprendente. Nuestra sensación es que esto se debe al papel de la industria de gestión de activos que proactivamente contamina a los inversores con la información contraria a los fondos indexados. Cabe mencionar también que la encuesta se realizó en el año 2007 y que si se volviese a repetir ahora, el porcentaje de inversores en fondos indexados probablemente sería muy superior.

Por otro lado, los autores también demuestran que los inversores más sofisticados pagan menos comisiones de suscripción (muy habituales en Alemania), tienen menos sesgos a la hora de estimar sus resultados históricos y es menos probable que hayan calibrado mal el riesgo de sus inversiones. Sin embargo, no hay ninguna relación entre la cantidad de comisiones de gestión que pagan y la cultura financiera, lo cual es muy chocante.

El estudio contiene muchos otros resultados interesantes y recomendamos su lectura.

Conclusión

Existe una relación positiva entre la cultura financiera y la importancia que tienen los fondos indexados en las carteras de los clientes. No obstante, el porcentaje de inversores que invierten en fondos indexados (en Alemania y en España) es aún muy bajo. Creemos que es sólo cuestión de tiempo que este peso vaya aumentando.

Listado de preguntas sobre cultura financiera

Por si te pica la curiosidad, reproducimos el listado de preguntas que han hecho los autores a los encuestados para valorar su nivel de cultura financiera:

  1. Vender en corto una acción significa que la acción se vende sin poseerla realmente.
  2. Suponiendo que los mercados de valores son eficientes, no es posible batir al mercado.
  3. Los dividendos son pagos adicionales al equipo gestor de una empresa.
  4. La abreviatura IPO se refiere a una autoridad reguladora financiera que supervisa la colocación de valores en un mercado de acciones.
  5. El índice bursátil japonés se llama índice Hang-Seng.
  6. El efecto del interés compuesto se produce si el tipo de interés del préstamo es mayor que el tipo de interés del endeudamiento.
  7. Si uno suscribe una hipoteca o un préstamo, debería tomar en cuenta el tipo de interés nominal en vez del tipo efectivo de interés porque el primero indica el coste real del crédito.
  8. La solvencia crediticia es la capacidad de pagar los intereses de un préstamo y devolver el préstamo.

Lista de respuestas correctas:

  1. Si
  2. No
  3. No
  4. No
  5. No
  6. No
  7. No
  8. Si

La gestión value y el riesgo


En este artículo queremos hablar del tipo de gestión value y hacernos las siguientes preguntas:

  1. ¿Tiene mayor o menor riesgo la inversión en acciones value que la gestión indexada?
  2. ¿Es más rentable la gestión value que la gestión indexada?

La gestión value es aquella que busca empresas cuyo precio es inferior a su valor (cuyo precio de la acción en bolsa es inferior al valor intrínseco estimado de la acción). Suelen ser empresas con múltiplos de valoración bajos. Estos múltiplos pueden calcularse como múltiplo de cualquier métrica de una empresa: los beneficios, de los dividendos, el flujo libre de caja o el valor contable. La idea de los gestores value es encontrar empresas con múltiplos bajos y extraer aquellas que se supone que han sido mal valoradas por el mercado con la esperanza de que en algún momento el mercado vuelva a valorarlas con un precio más alto y con ello obtener plusvalías.

Tradicionalmente este tipo de gestión ha sido ejecutada por un gestor activo, que busca entre las empresas el valor que otros aún no han hallado. Es muy habitual escuchar en la industria que las acciones value tienen menor riesgo porque al comprar empresas a un precio inferior a su valor estimado se cuenta con un margen de seguridad. Por ejemplo, en este vídeo se afirma que el margen de seguridad protege contra el riesgo de eventos imprevistos.

En este artículo vamos a demostrar que en realidad las acciones value tienen más riesgo, ya que caen más cuando más valoras el dinero (durante las crisis económicas).

¿Tiene más riesgo la gestión value?

Existen muchas formas de definir el riesgo, pero en la academia la medida por excelencia de riesgo es la siguiente (ver por ejemplo el fantástico libro de Cochrane, Asset Pricing) :

“Cualquier activo con rendimientos negativos o bajos en tiempos malos es más arriesgado que uno que tiene rendimientos menos negativos o incluso positivos.”

Una forma habitual de caracterizar esto, es el concepto de “beta de mercado”. Si un activo tiene beta de 2, significa que sube o baja el doble del mercado y si tiene beta de 0,5 significa que sube o baja un 50% de lo que hace el mercado.

Entre los gestores value, se suele criticar esta aproximación para medir el riesgo ya que mientras no se venda, la variabilidad no tiene ningún efecto. En palabras de Bestinver:

“Si tenemos en cartera un activo con fuertes movimientos, puede ocurrir que tengamos que vender nuestra posición en una gran oscilación a la baja. Por lo tanto, la posibilidad de incurrir en una pérdida del capital invertido es mayor que en otro activo con menor volatilidad. Sin embargo, todo cambia si afrontamos nuestras inversiones con una filosofía de largo plazo: para un inversor que analiza en profundidad los negocios que va a comprar y es capaz de estimar un precio de entrada atractivo, la volatilidad puede traer tremendas oportunidades de conseguir rentabilidades superiores al mercado.”

Por tanto, Bestinver afirma que la volatilidad no es una buena medida de riesgo y sí que lo es la “pérdida permanente de capital”. Incluso si aceptáramos que este argumento tuviera sentido, el problema que tiene esta medida es precisamente que no se puede medir. No es cuantificable, así que con este criterio no podríamos cuantificar si las acciones value son o no menos arriesgadas que el resto.

Como la ciencia se basa en datos, es mejor utilizar la propuesta de riesgo de la academia: si tienes un activo que cae mucho en períodos de recesión, es arriesgado.

Bajo este prisma, para responder a la pregunta de si las acciones value son más arriesgadas, utilizamos un gráfico de la presentación que realizó el Profesor Gonzalo Rubio en la bolsa de Madrid el 21 de Mayo de 2019.

El gráfico muestra dos líneas:

  1. La línea de puntitos es la evolución de la estimación de la beta media de las acciones value del mercado americano (escala de la derecha). La beta es una medida que indica si estas acciones son más volátiles que el mercado (beta > 1) o menos volátil que el mercado (beta < 1)
  2. La línea roja es una estimación de la prima de mercado media esperada (escala de la izquierda).

La zona gris indica los períodos de recesión (dos trimestres consecutivos con caída del Producto Interior Bruto de Estados Unidos). Como se puede observar, durante los períodos de recesión la beta media de las acciones value aumenta significativamente. Por tanto, las acciones value se convierten en más arriesgadas justo en las recesiones, cuando más valoras tener el dinero disponible. Por ejemplo, en la última recesión, la beta media de las empresas value llegó a ser 1,8 (esto significa un 80% más volátiles que el mercado).

En cambio, si realizamos este mismo estudio para las empresas growth (o crecimiento, que se caracterizan por tener precios por encima de su valor en libros), vemos que el comportamiento es justo el contrario, ya que las betas disminuyen en períodos de recesión:

 ¿Es más rentable la gestión indexada value que la gestión indexada por capitalización?

La respuesta rápida es que sin corregir por riesgo si, pero corregida por riesgo no. Con las empresas value ocurre lo mismo que con las empresas de baja capitalización o las empresas de países emergentes: han sido más rentables, pero a costa de un mayor riesgo. Las empresas value tienen un mayor riesgo porque muchas veces la menor valoración se debe a un problema real que tiene la empresa, y por tanto el mercado descuenta una caída de beneficios o disminución del valor contable. Por ejemplo, las entidades financieras han sido a menudo empresas value a lo largo de la última década.

De esta manera teniendo en cuenta el riesgo asumido, (ver apartado anterior), comprobaremos que la rentabilidad es similar. La gestión indexada value genera más rentabilidad con más riesgo, pero no más rentabilidad por riesgo que el resto del mercado.

Conclusión

La inversión en empresas value conlleva más riesgo que invertir en índices de mercado. Las empresas value caen más en períodos de recesión, justo cuando más valoras tener el dinero disponible.

Debido a este mayor riesgo, las empresas value tienen una rentabilidad superior en el largo plazo al de los índices de mercado.

Desde Indexa, nuestro objetivo es ofrecer a nuestros clientes la mayor rentabilidad por riesgo. La obtenemos buscando la máxima diversificación posible a nivel mundial (más diversificación, menos riesgo) y reduciendo los costes (menos costes, más rentabilidad). Como la gestión value aporta una rentabilidad por riesgo similar a la del mercado (ni superior, ni inferior), en general no nos parece oportuno incluir fondos value en nuestras carteras.

La excepción: un 5% de nuestro plan de pensiones de acciones (Indexa Más Rentabilidad Acciones PP) está invertido en el ETF value “Schwab U.S. Large-Cap Value Etf”, por sus bajos costes (0,04%) y para aumentar un poco el riesgo, y la rentabilidad esperada, de nuestro plan de pensiones a largo plazo.

Elegir el mejor o peor momento para invertir no es tan importante


Muchos inversores buscan el mejor momento para invertir o desinvertir. En un artículo anterior ya mostramos que lo mejor es no elegir cuando inviertes o desinviertes porque al hacerlo,  los inversores pierden de media entre un 1 y un 1,5% anual.

Por otro lado, es habitual que los inversores estén esperando al mejor momento para invertir porque lo normal es que las bolsas estén en máximos y siempre da vértigo invertir con la bolsa en máximos.

En este artículo queremos mostrar con datos que, mientras mantengas tu inversión a largo plazo, es muy poco importante el momento concreto en el que realices las compras. Para mostrarlo, nos hemos inspirado en el artículo “Bob the timer”, que nos había recomendado nuestro socio y asesor Luis Viceira.

Hemos realizado el siguiente ejercicio

      • Supongamos que se invierte anualmente 10 mil dólares.
      • Los invierte en el primer fondo indexado al S&P500 que se creó, desde agosto 1976 hasta diciembre 2018. El nombre del fondo es Vanguard 500 Index Fund (ISIN: US9229081081). La razón por la que incluimos este fondo, es porque se trata de un activo invertible mientras que el índice en sí no lo es.
      • Suponemos que hay dos inversores: uno con muy buena suerte y otro con muy mala suerte:
        1. El que tiene una suerte infalible acierta todos los años y escoge siempre el punto más bajo para comprar. Es un gestor estrella.
        2. El que tiene muy mala suerte, escoge siempre el punto más alto para comprar todos los años. Es un gestor estrellado.
      • Ninguno de los dos inversores vende: cada año van acumulando 10 mil dólares en nuevas participaciones del fondo.
      • A lo largo de 42 años, en total cada uno ha invertido 420 mil dólares.

       

    • A priori uno pensaría que el gestor con suerte debería acabar con una rentabilidad muy superior a la del que tiene mal suerte. En realidad no es así:
        Inversión ($) Cartera el 31/12/2018 Rentabilidad anual ponderada por dinero
      Inversor con suerte 420.000 3.206.042 7,9%
      Inversor sin suerte 420.000 2.553.628 7,1%

      Mientras que el inversor con suerte, que siempre ha invertido en mínimo del año, acaba teniendo una rentabilidad anual del 7,9%, el de la mala suerte, que siempre ha invertido con el S&P500 en máximo anual, obtiene un 7,1%. No es mucha la diferencia en rentabilidad.

      Lo relevante en este ejemplo, es que ninguno de los dos inversores vende. Si el que tiene mala suerte, además de elegir el peor momento, decidiera vender cuando su cartera ha caído un 5% o cuando su cartera volviera a tener el valor de la inversión entonces la diferencia sí que sería muy importante.

      Conclusión

      Mientras mantengas tu inversión, el momento concreto de invertir es muy poco relevante en el largo plazo, así que no merece la pena dedicar tiempo en este empeño. Lo importante es invertir y no vender después de las caídas.

China y los cambios en índices


La creación de índices es una tarea más compleja de lo que pudiera parecer a primera vista.

Es habitual ver cambios en la constitución de un índice por cambios de mercado. En este artículo vamos a analizar el impacto que el acceso de los inversores extranjeros a las acciones chinas anteriormente no disponibles (acciones tipo A) ha tenido y va a tener en el índice MSCI Emerging Markets (ver noticia), uno de los índices que componen nuestras carteras (entre un 0 y un 15% de las carteras según el perfil inversor y el tamaño de la cartera).

El principal cambio es que el peso de China en el índice de países emergentes va a aumentar significativamente en los próximos años. Este cambio se hará de manera paulatina, estará gestionado por el creador del índice MSCI y supondrá que la importancia geográfica esté más acorde con la realidad.

Antecedentes

El índice MSCI Emerging Markets se construye invirtiendo en acciones líquidas de las bolsas de países emergentes de manera proporcional a su capitalización de mercado. Invierte en 24 países y con 1.125 empresas, el índice cubre aproximadamente el 85% de la capitalización de mercado ajustada por free-float (la parte de las acciones que están disponibles en bolsa) en cada país. Uno de esos países es China.

El caso de las acciones chinas es un caso singular ya que algunas no eran invertibles por el inversor internacional. Hay tres tipos de acciones chinas: A, B y H.

  • Las acciones serie ‘A’ son aquellas acciones de compañías chinas locales denominadas en renminbis (la moneda china), y negociadas principalmente entre inversores locales en las Bolsas de valores de Shanghai o Shenzhen. Los inversores institucionales extranjeros calificados que han obtenido un permiso especial del Gobierno chino también pueden participar en este mercado.
  • En lo que respecta a las acciones serie ‘B’, representan compañías chinas con un valor nominal en renminbis, pero registradas para transacciones principalmente a inversores internacionales en dólares estadounidenses en la Bolsa de valores de Shanghai, o dólares de Hong Kong en la Bolsa de Shenzhen. Los inversores de China continental también pueden negociar con acciones serie ‘B’ mediante cuentas legales en monedas extranjeras.
  • Por último, las acciones serie ‘H’ representan compañías chinas reguladas por leyes chinas, pero cualquier persona puede realizar transacciones con ellas. Las acciones serie ‘H’ están registradas en Hong Kong y son negociadas en dólares de Hong Kong.

El principal cambio es que hasta 2014, las acciones de tipo A solamente eran invertibles por inversores chinos y por tanto no podían formar parte de índices de mercado.  Por lo que, en los índices por capitalización, solamente se tenían en cuenta las acciones B y H y por tanto el peso invertido en china por los índices era menor al peso real (incluyendo inversores chinos).

Desde entonces el mercado de acciones A ha ido abriéndose progresivamente a inversores internacionales y los gestores de índices han ido ampliando la importancia que tienen las acciones tipo A.

Cambios en el índice MSCI Emerging Markets

En el siguiente gráfico aparece la distribución del índice MSCI Emerging Markets a día de hoy, en agosto 2019 y en noviembre 2019:

Como se puede observar en la imagen abajo, la importancia de china va a crecer significativamente. Eventualmente el peso de China en el índice llegará hasta el 40% (asumiendo que todas las acciones A acaban siendo parte del índice).

Fuente: MSCI consultation on further weight increase of China A Shares in the MSCI Indexes (diciembre 2018)

La pregunta obvia es: ¿Cuándo, quién y por qué se decide ir aumentando el peso de las acciones chinas en el índice? El encargado es la empresa MSCI, que analiza la estabilidad, el acceso y la eficiencia del mercado de acciones y va realizando informes sobre ello, que comparte con la industria de la gestión de activos, a la que consulta sobre posibles cambios en el índice.

Los cambios en el índice, en caso de producirse, se realizan habitualmente 4 veces al año (en mayo, agosto, noviembre y febrero) y las fechas de anuncio y de cambio efectivo se suelen comunicar en marzo.

Conclusión: con las modificaciones anunciadas del índice MSCI Emerging Market, aumentará un poco más la diversificación de este índice, al incluir las acciones chinas de tipo A, y con ello aumentará un poco más la diversificación de nuestras carteras de más de 10 mil euros, que incluyen el fondo Vanguard Emerging Markets Stock Index EUR – Institucional, que replica el índice MSCI Emerging Markets. Es una buena noticia para los clientes de Indexa Capital porque a mayor diversificación, menor riesgo, y mayor rentabilidad esperada por riesgo.

No dejes que un banco gestione tu patrimonio


Recientemente se ha publicado un artículo en la prestigiosa revista Journal of Finance titulado “Asset Management Within Commercial Banking Groups: International Evidence” realizado por Miguel A. Ferreira, Pedro Matos y Pedro Pires que pone números y razones a una realidad que desde Indexa llevamos denunciando desde nuestro lanzamiento: las gestoras de fondos de los bancos tienen peor rentabilidad porque tienen muchos conflictos de intereses.

El efecto de los conflictos de intereses es una menor rentabilidad, y por tanto, es fácilmente observable. Lo difícil es aportar evidencia de que este peor comportamiento se debe a un conflicto de intereses y no a una falta de talento de los gestores que trabajan en el banco o a otras razones. La aportación que realiza este estudio es espectacular: los fondos gestionados por bancos tienen de media un 0,92% menos de rentabilidad anual que los fondos gestionados por entidades independientes porque sistemáticamente sobreponderan en sus fondos las acciones de empresas a las que el banco matriz presta dinero (acciones “afiliadas”). En particular, cuanto mayor es el tamaño de la división de préstamos en relación a la división de gestión de activos peor es la rentabilidad de los fondos.

Por tanto, los autores sugieren el siguiente comportamiento: una empresa (Telefónica, por ejemplo) busca financiación bancaria y habla con varios bancos. Uno de ellos (Banco Santander, por ejemplo) además de darle buenas condiciones para aumentar las probabilidades de llevarse la operación, le deja caer que, como parte de la operación, la gestora del banco comprará más acciones de Telefónica. Pero van aún más lejos: en sus conclusiones sugieren que los fondos gestionados por bancos votan menos en contra que otros inversores a peticiones de aumento de la remuneración de los ejecutivos de las empresas a las que ofrecen préstamos. Y además, dan evidencia de que los gestores de fondos de bancos que invierten en acciones afiliadas tienen menores probabilidades de ser despedidos.

El estudio es realmente exhaustivo: analizan 10.644 fondos de inversión de 28 países en el período 2000-2010. Se centran en los fondos de acciones locales, ya que normalmente los bancos tienen relaciones de préstamos con las empresas domésticas. Además, confirman la causalidad de la hipótesis, ya que comprueban que cuando una gestora de un banco es vendida y se convierte en independiente, los fondos van desinvirtiendo progresivamente en las acciones a las que el banco prestaba y comienzan a mejorar su rentabilidad. Y hay que tener en cuenta que el equipo gestor es posible que no cambie demasiado.

A pesar de este comportamiento los autores destacan que fuera de los Estados Unidos, los fondos gestionados por bancos tienen una cuota de mercado muy elevada porque a la hora de invertir los inversores no distinguen entre los fondos con buen o mal comportamiento. Los inversores no realizan ningún análisis a la hora de invertir. En España el nivel de bancarización en la gestión de fondos es de los más altos del mundo. El problema es aún mayor en los planes de pensiones.

Conclusión

Desde el comienzo de Indexa hemos dicho bien alto: no dejes que un banco gestione tu patrimonio. Básicamente por tres razones: la gestión activa de media destruye valor, las comisiones elevadas y los conflictos de interés. Este estudio identifica los conflictos de interés y cuantifica el coste anual de los mismos: casi un 1% al año. Por tanto, independientemente de si eliges gestión activa o indexada, es mejor que busques gestores independientes para tu patrimonio.

Suerte o talento


La suerte es un factor muy importante en muchos ámbitos y habitualmente tendemos a minusvalorar la relevancia que tiene. Por supuesto que el talento importa, pero los datos muestran que la suerte es muy determinante a la hora de entender el éxito en cualquier actividad.

En este artículo vamos a analizar el caso del éxito inversor, que se presta muy bien a un análisis estadístico, ya que hay decenas de miles de gestores de fondos que aspiran a ser mejores inversores que el resto. En particular vamos a revisar el interesante artículo de Eugene Fama y Kenneth French, publicado en la prestigiosa revista académica Journal of Finance en el año 2010 titulado “Luck versus Skill in the Cross Section of Mutual Fund Returns”.

En este artículo los autores se hacen una pregunta muy relevante: “El número de gestores que tienen muy buenas (o muy malas) rentabilidades, ¿es consistente con la suerte?” Para analizarlo, utilizan datos de fondos de inversión de acciones del mercado estadounidense en el período 1984-2006 y comparan el valor que aporta cada gestor (el “alfa”) con una serie de simulaciones donde el “alfa” real de los fondos es cero.

De manera intuitiva: si se realiza una simulación bajo la hipótesis de que tu alfa real es cero, únicamente por suerte, podría darse el caso de que obtengas una rentabilidad muy positiva. En realidad, no tienes ningún talento, pero has tenido suerte.

El resultado que obtienen Fama y French es muy interesante: teniendo en cuenta las rentabilidades netas para los inversores, los fondos demuestran una falta de talento muy consistente. Esto es, incluso el número de fondos que obtienen rentabilidades espectaculares es menor del que se esperaría por puro azar.

Esto es lo que indica la gráfica a continuación. La lectura del gráfico es relativamente compleja y lo explicamos al final del artículo. Lo que importa es que si la curva de fondos reales (“Actual”) está a la izquierda de la curva de fondos simulados (“Simulated”) entonces los fondos reales tienen un comportamiento peor que el que se esperaría por suerte.


(gráfico neto de comisiones)

La siguiente pregunta es obvia: “¿Cómo es posible que la gran mayoría de los fondos se comporten peor que una simulación que asume que no hay ningún talento? Los lectores asiduos a este blog conocerán la respuesta: las comisiones. En las simulaciones se asume que no hay comisión de gestión (similar a la inversión en un fondo indexado en EEUU que cubre la pequeña comisión de gestión con el préstamo de títulos) y, por tanto, un grupo de gestores sin talento que no cobren comisiones lo van a hacer estadísticamente mejor que la industria de fondos estadounidense.  El aprendizaje es claro: hay que pagar pocas comisiones.

Dicho esto, surge la siguiente pregunta teórica: “Y si añadimos las comisiones, la rentabilidad bruta de los fondos, ¿es consistente con la suerte, o hay buenos y malos gestores? La pregunta es teórica porque a los inversores en fondos solo nos interesa la rentabilidad neta de comisiones, pero no deja de ser una pregunta muy interesante. La evidencia que dan los autores es sorprendente: con rentabilidades brutas (antes de comisiones), hay un mayor número de fondos con rentabilidades elevadas del que se obtendría por suerte, y también hay un mayor número de fondos con rentabilidades bajas del que se obtendría por suerte. Esto se puede observar en el gráfico a continuación:


(gráfico añadiendo las comisiones)

Por tanto, a posterior, se puede afirmar que sin tener en cuenta sus comisiones, hay gestores que aportan valor y otros que los restan. Por supuesto, esto no nos dice nada de como anticipar y poder elegir los que lo van a hacer bien de los que lo van a hacer mal.

Conclusión

La suerte es un factor incontrolable y no se puede contar con ella. En cambio, las altas comisiones son unas termitas que van progresivamente devorando tu patrimonio con toda seguridad y te dejan prácticamente sin opciones de obtener una alta rentabilidad a largo plazo. Por tanto, busca soluciones de inversión como Indexa que minimicen las comisiones para maximizar tu rentabilidad.

Explicación técnica de los gráficos

El gráfico muestra la función de distribución estimada del estadístico t de los alfas “t(α)”. Para medir la calidad de la gestión, se suele utilizar el alfa directamente, pero los autores explican que es mejor utilizar el estadístico t de la estimación del alfa ya que ofrece más robustez. Lo que se explica a continuación es básicamente una traducción del artículo de Fama y French.

El estadístico t(α) es la división entre una estimación del alfa de un fondo y el error estándar de la estimación. Se trata de una medida de la precisión o fiabilidad del alfa estimado de la inversión. Cuando la precisión es baja, el error estándar es alto y viceversa. Dividiendo cada estimación α por su error estándar se obtienen estimaciones ajustadas con precisión que permiten comparaciones significativas entre los fondos.

Por ejemplo, el percentil del 1% de la t(α) para los fondos reales es -3,87, lo que significa que el 1% de los 3.156 fondos de la muestra (32 fondos) tiene estimaciones de t(α) por debajo de -3,87. El percentil del 10% de t (α) para los fondos reales es -2,34, por lo que el 10% (316) de nuestros fondos tiene estimaciones de t(α) iguales o inferiores a -2,34. En el otro extremo de la distribución, el percentil 90% de t(α) para los rendimientos reales es 1,01 o equivalentemente, el 10% de los fondos (316) han obtenido un t(α) superior a 1,01.

Si se ignoran los efectos del azar, el rendimiento de los fondos con estimaciones altas de t(α) parece espectacular. Recuerda que t(α) es la relación entre una estimación α y su error estándar. El error estándar de las estimaciones de α en la muestra de los autores es de 0,28. Por tanto, un valor de t(α) de 1,01 se traduce de media en una estimación del alfa de alrededor de 0,28% por mes o alrededor de 3,36% por año, durante toda la vida del fondo. Los gestores que producen un alfa de 3,36% (316 en la muestra) anual o más por año son ungidos por la prensa y presentados como gestores estrellas. No obstante, esta conclusión es errónea: en la muestra aleatoria, un 16% de los fondos han obtenido un alfa superior al 3,36% (ver gráfico 1), muy superior al 10% de los fondos que lo han obtenido en la realidad.