Las crisis económicas no implican caídas en bolsa

Con el reciente anuncio de recesión técnica en Estados Unidos, es decir, dos trimestres consecutivos de caída del Producto Interior Bruto (PIB), algunos de nuestros clientes nos preguntan si es buen momento para invertir o si, por el contrario, deberían esperar a que se calme la situación para continuar con su inversión.

Para responder mejor a esta pregunta, hemos estudiado el comportamiento histórico del mercado antes y después de este tipo de anuncios de recesión.

Como conclusión general del análisis, observamos que normalmente el mercado ya ha caído durante los dos primeros trimestres con PIB negativo, antes de que se haya constatado que hay recesión, y que de media tiende a subir en el año siguiente a la constatación de que hay una recesión. Esto puede deberse a que lo que afecta más al mercado es la expectativa de recesión antes de que esta se haya confirmado, más que la confirmación en sí de que ya hay una recesión. El mercado es más rápido a la hora de ajustar los precios de los activos financieros cuando observa señales de posible recesión y se prepara antes de saber los datos con seguridad.

Esta conclusión refuerza la importancia de invertir a largo plazo, con aportaciones periódicas, sin tener en cuenta la situación del mercado, ya que nadie puede predecir los movimientos futuros del mercado.

Para este análisis vamos a utilizar dos ejemplos. Por un lado, vamos a analizar el caso de Estados Unidos, debido a que es el país del que más datos históricos tenemos. Utilizaremos los datos de PIB publicados por FRED (Federal Reserve Economic Data, Bank of St. Louis) desde junio de 1947 y observaremos la rentabilidad del índice de referencia S&P 500 hasta junio de 2022 en función de las variaciones de PIB del país.

Por otro lado, hemos realizado el análisis también para la Unión Europea, que por cercanía es la región que más nos interesa. Para ello, hemos utilizado los datos de PIB publicados por Bloomberg desde junio de 1995 y observaremos la rentabilidad del el índice STOXX Europe 600 (que incluye las compañías británicas) en función de las variaciones del PIB de la región.

Queremos recordar que, por recesión, entendemos el periodo comprendido por dos o más trimestres donde se produce una disminución del PIB. Por tanto, hasta que no han pasado mínimo seis meses del inicio de la recesión, no se anuncia públicamente que hemos estado en una. Además, los datos suelen tardar en publicarse alrededor de un mes, por lo que técnicamente podemos estar en recesión hasta siete meses antes de poder confirmarlo.

Comportamiento del mercado estadounidense

En Estados Unidos, desde junio 1947 se registran once recesiones (sin contar con la actual), de las cuales en ocho ocasiones la recesión fue de dos trimestres de variación del PIB negativo, en dos ocasiones de tres trimestres negativos y solo en una ocasión de cuatro trimestres en negativo (crisis financiera de 2008). Podemos afirmar que lo normal en Estados Unidos es que las recesiones técnicamente solo duren dos trimestres (el 73% de las ocasiones).

Evolución del índice S&P 500 y las recesiones en EEUU

En el gráfico arriba, podemos observar la evolución del índice de referencia S&P 500 desde 1946 y los periodos de recesión técnica en Estados Unidos. Del análisis de estos datos podemos obtener la siguiente tabla y extraer las siguientes conclusiones:

Rentabilidad media del S&P 500 (%) Trimestral Semestral Anual
Todo el periodo, desde junio 1947 2,1 4,4 9,2
Rentabilidad media del S&P 500 (%) 3 meses 6 meses 12 meses
Antes del inicio de una recesión -5,2 -6,8 -3,7
Desde el inicio de una recesión 0,6 -1,9 10,2
Desde el anuncio de una recesión 2,9 11,8 22,4

Lo que observamos es que la rentabilidad de media es negativa y muy inferior a la media antes del inicio de una recesión (el mercado está incorporando las expectativas de recesión), y es superior a la media después del anuncio de una recesión (cuando se confirma la recesión, ya ha estado incorporada en los precios del mercado).

La rentabilidad ha sido de media de -3,7% durante los 12 meses antes del inicio de la recesión, 12,9 puntos porcentuales (p.p.) debajo de la media del S&P 500 desde 1946, que ha sido de 9,2% al año.

Al contrario, la rentabilidad ha sido de media 22,4% durante 12 meses después del anuncio de una recesión, 13,2 p.p. por encima de la media del S&P 500 desde 1946 (9,2% al año).

Estos datos nos confirman que, en media, el mercado ya ha caído antes del anuncio de una recesión. Y una vez se publican los datos y se confirman las sospechas, la rentabilidad del mercado es de media positiva e incluso superior a la rentabilidad de un periodo normal.

Comportamiento del mercado europeo

También tenemos datos del PIB de la Unión Europea desde 1995, momento en el que se empiezan a calcular los datos. Desde 1995, en la Unión Europea ha habido tres periodos de recesión técnica: en 2008, que duró cuatro trimestres consecutivos, en 2012, que duró seis trimestres y en 2020, que duró dos trimestres.

Evolución del índice STOXX Europe 600 y las recesiones en la Unión Europea

En el gráfico podemos observar la evolución del índice de referencia STOXX Europe 600 desde 1994 y los periodos de recesión técnica en la región de la Unión Europea. Aunque el tiempo de estudio es más corto que en la región de Estados Unidos y que solo hay tres momentos de crisis en este periodo, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

Rentabilidad media del STOXX 600 (%) Trimestral Semestral Anual
Del periodo (desde junio 1994) 1,5 3,2 6,9
Rentabilidad media del STOXX 600 (%) 3 meses 6 meses 12 meses
Antes del inicio de una recesión -9,1 -9,7 -2,7
Desde el inicio de una recesión -2,8 -4,4 -9,2
Desde el anuncio de una recesión -9,0 -6,1 10,6

En este análisis también observamos que la rentabilidad de media es negativa y muy inferior a la media antes del inicio de la recesión. Pero en el caso europeo, solo es positiva y superior a la media 12 meses después del anuncio de la recesión.

La rentabilidad ha sido de media de -2,7% durante los 12 meses antes del inicio de la recesión, 9,6 puntos porcentuales (p.p.) debajo de la media del STOXX 600 dese 1994, que ha sido de 6,9% al año.

Al contrario, la rentabilidad ha sido de media 10,6% durante 12 meses después del anuncio de una recesión, 3,8 p.p. por encima de la media del STOXX 600 dese 1994 (6,9% al año).

En este análisis merece la pena resaltar que la rentabilidad 12 meses después del inicio de recesión también es negativa, -9,2%, 16,1 p.p. por debajo de la rentabilidad media del STOXX 600 dese 1994 (6,9% al año).

Si hacemos la comparación de Europa con Estados Unidos, podemos concluir que, en momentos de recesión, Europa ha tendido a sufrir unas caídas de mercado más pronunciadas que las de Estados Unidos y que las recuperaciones del mercado no han sido tan rápidas ni tan pronunciadas.

Una vez más vemos los beneficios de una cartera globalmente diversificada. Las carteras de nuestros clientes no solo se encuentran invertidas en fondos indexados europeos, sino que forman una cartera invertida globalmente en distintas regiones cuyos mercados afrontan las turbulencias económicas de diferentes formas.

Conclusiones y recomendaciones

No sabemos lo que va a ocurrir en el mercado, y menos en el corto plazo. Los datos muestran que los mercados tienden a caer antes de que las recesiones técnicas se confirmen. Conocer la situación macroeconómica no nos va a ayudar a anticipar las caídas de bolsa.

Los datos muestran que predecir las crisis económicas antes de que ocurran, sí permitiría anticipar las caídas de bolsa. Pero de nuevo, predecir mejor que el mercado las crisis económicas es una tarea muy compleja. Lo que sí sabemos es que intentar adivinarlo resta de media a los inversores entre un 1% y 1,5% de rentabilidad anualizada.

Tampoco sabemos si este estudio es relevante para el futuro, porque no sabemos si el mercado se comportará de la misma manera que lo ha hecho en el pasado en una crisis económica.

Por ello, nuestro consejo de inversión es:

    • No retirar tras las caídas: si retiramos la inversión en momentos de caídas del mercado, por miedo a perder el dinero, se consolida la pérdida y no nos podremos beneficiar de las posibles subidas de mercado que suelen venir después de las caídas.
    • Realizar aportaciones periódicas: de esta manera nos olvidamos del ruido y de las noticias del mercado, y programamos una aportación recurrente. Así, por un lado, no nos sentimos mal cuando el mercado no va a nuestro favor y, por otro, nos permite invertir en momentos bajos de mercado a mejores precios.
    • No cambiar el perfil de riesgo: es importante no reducir el perfil en estos momentos de incertidumbre porque a largo plazo nos hará ganar menos dinero que si mantenemos nuestro perfil inversor, que ha sido estimado en base a las pérdidas máximas que estamos dispuestos a aguantar.

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Análisis de la composición de nuestras carteras 2022

Hace aproximadamente 4 años publicábamos en el blog un análisis de la composición de nuestras carteras. En este nuevo artículo, vamos a actualizar ese análisis y a destacar las principales diferencias que hay entre las carteras que había entonces y las carteras actuales.

En Indexa construimos las carteras utilizando fondos y planes de pensiones indexados con diversificación global. Las carteras de fondos actuales están compuestas por entre 2 y 12 fondos de inversión que buscan replicar cada uno el comportamiento de una clase de activo, por ejemplo, las acciones europeas o los bonos gubernamentales de Estados Unidos.

Esta forma de visualizar las carteras nos permite tener una visión global sobre la inversión que estamos realizando, aunque no hace posible conocer exactamente en qué compañías se está invirtiendo o a qué gobiernos se está presentado dinero. A continuación, vamos a desgranar las diferentes exposiciones de una cartera típica y a compararlas con la cartera típica que teníamos hace 4 años.

A modo de ilustración, escogemos una cartera 6/10 para cuentas entre 10 y 100 mil €. Esta cartera invierte en las siguientes clases de activo:

Clase de activo 04/2018 05/2022 Diferencia
Total acciones 52% 52% 0%
Acciones Europa 13% 12% -1%
Acciones Estados Unidos 26% 25% -1%
Acciones Economías Emergentes 8% 6% -2%
Acciones Japón 5% 4% -1%
Acciones globales pequeña capitalización 0% 5% 5%
Total bonos 48% 48% 0%
Bonos Empresas Europeas 9% 9% 0%
Bonos Gobiernos Europeos 16% 13% -3%
Bonos Europeos ligados a la Inflación 23% 5% -18%
Bonos Empresas Estados Unidos cubierto a EUR 0% 8% 8%
Bonos Gobiernos Estados Unidos cubierto a EUR 0% 13% 13%

Como podemos observar en la tabla superior hay diferencias significativas en cuanto al peso por clase de activo. Aun así, se ha mantenido la distribución entre acciones y bonos que sigue siendo de 52% y 48% respectivamente manteniendo esta cartera con un riesgo medio.

En cuanto al peso por activo, se observa que en las acciones se ha añadido la clase de «Acciones globales de pequeña capitalización», a cambio de disminuir el peso de todas las demás clases de acciones. Esto lo hicimos debido a que nuestras carteras solo tenían exposición a compañías de gran y mediana capitalización, pero faltaba la exposición a compañías de pequeña capitalización.

En cuanto al peso por activo de los bonos se han añadido dos categorías nuevas de bonos de Estados Unidos, uno de empresas y otro del gobierno estadounidense. A cambio, se han disminuido los pesos de los fondos de gobiernos europeos y bonos ligados a la inflación. Estas dos clases las añadimos para incluir diversificación entre bonos europeos y bonos estadounidenses y diversificar así el riesgo de crédito.

Puedes encontrar más información al respecto en nuestro artículo “Incorporamos bonos de estados Unidos y acciones de pequeña capitalización”.

Principales emisores

A continuación, vamos a analizar los principales emisores de esta cartera. Un emisor es la entidad que emite acciones o bonos para que los inversores los suscriban. Son principalmente gobiernos, empresas y entidades supranacionales (como la Unión Europea). Los 30 principales emisores son:

Estos 30 emisores representan el 41,9% de la cartera. En esta cartera hay 7.165 empresas (acciones) y 2.923 emisores de bonos. Por tanto, nos encontramos ante una cartera muy diversificada.

En las primeras posiciones encontramos bonos de gobiernos. El primero, con significativamente más peso que el resto, son los bonos de Gobiernos de Estados Unidos que representa un 13,2% de la cartera. A continuación, encontramos algunos países europeos como Francia, Italia, Alemania y España que pesan un 15,4%. En unas posiciones inferiores encontramos las emisiones de gobiernos belgas y de Países Bajos, con un peso conjunto de 1,4%. También representan un peso relevante en la cartera el conjunto las entidades supranacionales que tenemos actualmente en Europa, el Banco Europeo de inversiones, los bonos de la unión y el fondo europeos de estabilidad financiera, que representan un 0,9%. El conjunto de bonos de gobiernos europeos representa un 21,8% del total de la cartera. El porcentaje total de bonos de gobiernos en esta cartera es de 36,8%.

En cuanto a las primeras posiciones de compañías las ocupan Apple, Microsoft, Alphabet (Google) y Amazon. Empresas tecnológicas que representan el 5% de la cartera. Posteriormente, y ya con representaciones pequeñas de menos de 0,5% por empresa, encontramos empresas como Tesla, de la industria de automoción, empresas financieras como JPMorgan Chase, Berkshire Hathaway y Bank of America, empresas petroleras Exxon Mobil y Shell, más compañías del sector tecnológico como Taiwán Semiconductor, Nvidia, Meta Platform (Facebook) y ASML (circuitos integrados), y farmacéuticas como UnitedHealth, Johnson & Johnson, Roche y AstraZeneca.

Las únicas empresas europeas de esta lista de principales emisores representan un total del 1,8%: dos empresas suizas, Nestlé y Roche, con un peso total de 0,8%, las empresa británicas UnitedHealth y Shell, con un peso de 0,7% la empresa británica Shell, con un peso de 0,3% (actualización 04/06/2022), y la empresa de países bajos ASML, líder en la producción mundial de circuitos integrados.

La única empresa asiática de esta lista es la Taiwanesa Taiwan Semiconductor, empresa de fundición de semiconductores que representa un 0,4% de la cartera.

En el siguiente gráfico mostramos por emisor las principales diferencias de la cartera actual con la que teníamos hace 4 años:

En este gráfico observamos que la principal diferencia es la drástica diminución de los pesos de los bonos europeos, que disminuyen su peso en un 18,5% y el aumento significativo de un 13,2% de los bonos de gobierno de Estados Unidos. Con ello se ha diversificado significativamente el riesgo de crédito de la cartera.

Dejan de forma parte de la lista de los principales emisores de la cartera empresas asiáticas como Tencent, Alibaba y Samsung Electronics y empresas financieras como Wells Fargo y HSBC. Y aparecen nuevos emisores como Tesla, Nvidia y ASML. Es relevante también mencionar el auge de las empresas farmacéuticas en este periodo ya que aparecen en la lista de principales emisores como UnitedHealth, Roche y AstraZeneca que antes no aparecían, y junto a Johnson & Jonhson representan ahora un 1,2% de la cartera. Este cambio se debe a que la capitalización de las empresas que entran en la lista ha aumentado sustancialmente en este periodo, y, sobre todo, ha aumentado más con respecto a las que salen.

Por todo lo expuesto anteriormente y recordando que hace 4 años los 30 principales emisores de la cartera representaban un 46,7% podemos concluir que la nueva cartera es más diversificada que la de hace 4 años tanto por emisor, como por geografía como por clase de activo.

Principales sectores

Si realizamos el análisis global por sector para la cartera actual, podemos observar que las principales posiciones las ocupan los gobiernos europeos (incluyendo entidades supranacionales o emisores avalados por el gobierno) con un 21,8%, el gobierno de Estados Unidos con 15%, compañías industriales que representan un 11,7% de la cartera y finalmente compañías financieras y aseguradoras que representan un 11,5%.

En el siguiente gráfico mostramos la comparativa de la cartera actual con la cartera de hace 4 años utilizando la sectorización de GICS (Clasificación Industrial Global Estándar):

La mayor diferencia la volvemos a encontrar con la incorporación de la clase de activo de Gobiernos de Estados Unidos, ya que hace 4 años no teníamos esta clase de activo, y que esto ha afectado significativamente a la disminución del peso de los gobiernos europeos.

La otra gran diferencia la vemos en el peso del sector industrial, que aumenta un 5,6% hasta 11,7% en la cartera actual. La razón principal es que en el fondo que recientemente hemos incorporado de bonos de empresas de Estados Unidos el 41,9% está constituido por bonos de compañías industriales.

Otros sectores que se encuentran representados con más peso en la cartera actual que en la de hace 4 años son los servicios de comunicación, por el auge de los servicios de internet, y las eléctricas, con un 1,8% y un 0,5% de diferencia respectivamente. Como también se podía intuir, las empresas farmacéuticas representan un 0,6% más en la cartera actual que en la de hace 4 años.

A continuación, mostramos las empresas más relevantes por sector de la cartera actual:

Sector Peso Principales ejemplos
Gobiernos Europa 21,8% Francia, Italia, Alemania, España
Gobiernos Estados Unidos 15,0% Gobiernos Estados Unidos
Industriales 11,7% Siemens, Airbus, General Electric, Caterpillar
Financieras y aseguradoras 11,5% Berkshire Hathaway, JPMorgan Chase, Bank of America
Tecnología de la información 10,0% Apple, Microsoft, Nvidia, ASML
Farmacéuticas 6,5% Johnson & Johnson, UnitedHealth, Roche, Astrazeneca
Consumo discrecional 6,0% Amazon, Tesla, Toyota, Home Depot, Louis Vuitton
Consumo básico 4,0% Nestle, Procter & Gamble, Coca-Cola, Pepsi, Unilever
Servicios de comunicación 3,8% Alphabet (Google), Meta Platform (Facebook), Verizon, Tencet
Materiales 2,8% Linde, Air liquide, Rio Tinto, Shin-Etsu Chemical
Energía 2,8% Exxon Mobil, Shell, Chevron, TotalEnergies
Eléctricas y gas 2,5% NextEra Energy, Iberdrola, Enel, National Grid
Inmobiliarias 1,6% American Tower, Prologis, Crown Castle, Equinix

Elegimos las clases de activos y los índices, no los emisores ni los sectores

El proceso de construcción de las carteras en Indexa no elige los emisores ni los sectores en los que se invierte. Nuestra construcción de cartera elige las clases de activo, como Acciones de Estados Unidos. Para cada clase de activo elegimos un índice, el más representativo, por ejemplo, el índice S&P 500 para el caso de las acciones de Estados Unidos, y un fondo, el que mejor se ajuste a dicho índice en términos de costes, liquidez y tracking error (seguimiento del índice). En nuestras carteras hemos elegido el fondo de Vanguard US 500 Stk Idx Eur – Ins Plus para representar la clase «Acciones de Estados Unidos».

Por tanto, las acciones y bonos en los que están invertidos nuestros clientes son los que índica el índice de referencia. Este índice lo definen las empresas de construcción de índices, como Standard and Poors para el caso del índice S&P 500. Y, en general, seleccionan las empresas con mayor capitalización bursátil y mayor liquidez o los bonos con mayor volumen emitido y mayor liquidez.

En cuanto al peso de cada emisor en sus índices, está definido de igual manera, por capitalización bursátil de cada empresa en su índice, y por el importe emitido de cada bono dentro del índice. De forma que las empresas y los emisores más grandes tendrán más peso en los índices.

Carteras de menos de 10 mil €

En las carteras de menos de 10 mil euros, la exposición a acciones utiliza un fondo de renta variable global desarrollada, Vanguard Global Skt Idx Eur – Ins Plus, así que también hay exposición a zonas geográficas como el Pacifíco ex – Japón o Canadá.  Por ejemplo, se invierte también en empresas como Royal Bank of Canada, Enbridge, South32 o Commonwealth Bank of Australia.

Asimismo, la exposición a bonos se implementa a través de un fondo de renta fija global, Vanguard Global Bnd Idx Eur – In Plus, por lo que estas carteras tendrán exposición a otros gobiernos desarrollados, como Japón, Canadá o Pacífico ex – Japón.

En esta cartera hay 1.559 empresas (acciones) y 2.861 emisores de bonos.

Carteras de más de 100 mil €

En las carteras de más de 100 mil euros se invierte en los mismos activos que en las carteras de 10 a 100 mil euros, y además en acciones de Pacífico ex – Japón, así como en bonos de países emergente en divisa fuente. Por tanto, también tienen exposición a emisiones de gobiernos de países como México, China o Brasil. En esta cartera hay 7.287 empresas (acciones) y 3.005 emisores de bonos.

Carteras de planes de pensiones

Mientras nuestras carteras de fondos están compuestas por 2 a 9 fondos, nuestras carteras de planes de pensiones están compuestas por 1 a 2 planes de pensiones que a su vez están compuestos por 8 y 9 ETFs cada uno.

Nuestro plan de pensiones de acciones globales, Indexa Más Rentabilidad Acciones, está compuesto por 8 ETFs indexados de acciones, y nuestro plan de pensiones de bonos, Indexa Más Rentabilidad Bonos, está compuesto por 9 ETFs indexados de bonos.

Con ello, las carteras de planes de pensiones están compuestas de 8 a 17 ETFs, vs 2 a 12 fondos para las carteras de fondos. Incluimos más ETFs en las carteras de planes que en las carteras de fondos porque existen muchos más ETFs indexados disponibles que fondos indexados y porque por ley en los planes de pensiones hay limitaciones en cuanto a la exposición máxima por gestora hasta un máximo de 20% por gestora.

Gracias a ello, podemos incluir algunas clases de activo adicionales. En nuestras carteras de planes de pensiones, además de en todos los anteriores, se invierte también en los bonos emitidos por empresas de baja calidad crediticia (también conocidos como bonos de alto rendimiento) que son principalmente industriales como Altice, Sprint Corporation o First Data Corporation.

Si aún no estás indexado con nosotros: no dudes en responder a nuestro breve test de perfil inversor (2 minutos) para ver qué cartera te podemos ofrecer, sus pronósticos de rentabilidad, sus costes, … sin compromiso y sin tener que facilitarnos ningún dato personal.

Fondos indexados sectoriales

En este artículo vamos a hablar de los fondos y ETFs indexados que invierten en sectores y de la razón por la que apenas hacemos uso de ellos en Indexa Capital.

Tipos de índices sectoriales

Un fondo sectorial es aquel que invierte normalmente en acciones que pertenecen a un mismo sector, como por ejemplo el sector inmobiliario o el sector de tecnología. Son fondos muy utilizados por los gestores activos ya que permiten de forma sencilla apostar por un sector concreto sin tener que elegir individualmente las acciones que lo conforman.

El mercado de los fondos sectoriales indexados es enorme. Solo en ETFs sectoriales hay, de acuerdo con datos de Bloomberg, más de 623 mil millones de dólares invertidos en este tipo de fondos. Como es habitual, los fondos más grandes están listados en Estados Unidos.  En este caso, los primeros 37 fondos que engloban un 59% del volumen total están listados al otro lado del charco. EL fondo más grande es el Invesco QQQ Trust Series (65 mil millones) que replica el índice Nasdaq 100 (sector tecnológico), el segundo es el Vanguard Real Estate ETF (31 mil millones) que replica el índice MSCI US Investable Market Real Estate 25/50 (sector inmobiliario) y el tercero es el Financial Select Sector SPDR que replica el “Financials Select Sector” (sector financiero).  El primer fondo europeo es el iShares Developed Markets Prop (2.800 millones), está listado en Londres y sigue el índice FTSE EPRA/NAREIT Developed Dividend+ Index (sector inmobiliario).

Normalmente los fondos sectoriales siguen a índices ponderados por capitalización (cuanto mayor es una empresa más pesa en el índice) pero los índices suelen diferenciarse en el número de compañías que siguen, en los criterios que se utilizan para considerar que la compañía pertenece al sector y en los límites que establecen al peso máximo que puede tener una acción en el índice. Vamos a ver el detalle con los 4 ejemplo anteriores.

Índice N.º compañías Criterio para entrar Límites a concentración
NASDAQ 100 104 Listado en el NASDAQ Máximo individual 24%
Máximo 48% de empresas que pesen más de un 4,5%
MSCI US Investable Market Real Estate 25/50 181 El universo es el MSCI US y escoge acciones con categorización sectorial GICS(1) “Real Estate” Máximo individual 25%
Máximo 50% de empresas que pesen más de un 5%
Financials Select Sector 67 El universo es el S&P500 y escoge acciones con categorización GICS “Financials” Máximo individual 24%
Máximo 48% de empresas que pesen más de un 4,8%
EPRA/NAREIT Developed Dividend 319 El universo es una lista de países desarrollados, escoge acciones con categorización ICB(2) (“Real Estate” y las subcategorías “Heavy construction” y “Home construction” y peso mínimo de 0,10%. Además, la estimación a 1 año IBES(3) del dividend yield > 2% y otras reglas. Ninguno

(1) GICS: Global Industry Classification Standard
(2) ICB: Industry Classification Benchmark
(3) IBES: Institutional Brokers’ Estimate System

Como se puede observar, las diferencias entre criterios e índices son muy amplias. Normalmente se suelen utilizar las categorías  GICS (Global Industry Classification Standard) o ICB (Industry Classification Benchmark) para determinar el sector de una acción.

Interés de los fondos sectoriales

El principal interés de los fondos sectoriales es que permite tomar una posición activa en algún sector en el que el gestor tenga buenas perspectivas. En Indexa, estamos firmemente convencidos de que es muy poco probable que se obtenga rentabilidad adicional tomando una visión que se desvíe de los índices geográficos ponderados por capitalización, razón principal por la cual no los utilizamos. Otra razón es que los fondos sectoriales tienen en algunos casos un coste muy elevado. Por ejemplo, el fondo iShares Developed Markets Prop tiene un coste total de 0,59% muy superior al coste medio de los fondos que incluimos en nuestras carteras, que en este momento es 0,19%.

La única excepción a esta regla era nuestra inversión en un ETF que sigue al NASDAQ 100 a través de nuestro plan de pensiones de acciones. La razón por la que elegimos este ETF, no fue para dar más peso al sector tecnológico (NASDAQ) si no por la limitación legal que hay en los planes de pensiones de no tener más de un 20% de inversión en una gestora. Hay pocas gestoras que hagan gestión indexada y era necesario incluir a Invesco como gestora y este fondo era el más líquido y con comisiones más bajas de su gama. Actualización: desde enero 2020 nuestro plan de pensiones de acciones ya no invierte en este ETF indexado sobre el Nasdaq.

Fondos Inmobiliarios

Algunos clientes nos han preguntado la razón por la que no incorporamos un fondo sectorial inmobiliario en nuestras carteras modelo. Es algo habitual en Estados Unidos que las carteras tengan un peso específico en fondos inmobiliarios. Las razones que se dan para sobreponderar esta clase de activo es que las acciones inmobiliarias poseen un dividendo elevado y descorrelacionan ligeramente una cartera de acciones.

Como hemos indicado, no creemos que sea una buena idea sobreponderar ningún sector: los fondos geográficos ponderados por capitalización ya tienen el peso que le otorga el mercado al sector. Por ejemplo, en el caso de los fondos inmobiliarios, en el S&P500, de las 500 compañías que forman el índice general, 33 pertenecen al sector inmobiliario (de acuerdo con la categorización GICS). En el artículo Análisis de la composición de nuestras carteras puedes encontrar el detalle de los diferentes sectores en los que invertimos.

Luego, además de este razonamiento general, hay que tener en cuenta que en España se invierte mucho en activos inmobiliarios en directo, por lo cual tiene aún menos sentido sobreponderar este sector en la inversión financiera.

A continuación, mostramos un desglose sectorial del MSCI World donde se puede observar cómo están representados los diferentes sectores:

Conclusión

Hemos comprobado como la inversión en fondos sectoriales no es necesaria para obtener una cartera globalmente diversificada ya que en los fondos geográficos están todos los sectores representados en función de su importancia.

Apostar por un sector en concreto por encima de lo que invierte el mercado, es tomar un posición activa tanto en el sector sobreponderado como en los infraponderados que, como hemos comprobado numerosas veces, no aporta valor.

El S&P 500 está en máximos, es lo habitual

¿Te han recomendado alguna vez no invertir en bolsa de Estados Unidos porque el S&P 500 estaba en máximos en este momento? ¿Crees que tiene sentido esta recomendación?

Las carteras de Indexa Capital tienen un peso relevante en acciones de Estados Unidos muy superior al que suelen tener en las carteras tradicionales en España. La razón por la cual tenemos un mayor peso, es que las acciones de EEUU pesan a día de hoy un 55% de la capitalización global. Como nuestro objetivo es indexar la cartera de nuestros clientes sobre el mundo, damos un peso significativo a la bolsa estadounidense en nuestras carteras (aunque limitado a máximo 35% de la cartera, para no sobre exponer ninguna cartera a una geografía específica).

Sin embargo, a pesar de limitar el peso de la bolsa estadounidense a máximo 35% de la cartera, muy por debajo del 55% de peso de la bolsa americana en la capitalización bursátil mundial, algunos clientes nos preguntan si no estamos sobreinvertidos en acciones de Estados Unidos, sobre todo ahora que el índice de bolsa estadounidense S&P 500 está en máximos

La realidad, como veremos a continuación, es que el S&P 500 suele estar habitualmente en máximos, por lo que no deberíamos sorprendernos de que ahora mismo también lo esté. Es lo normal. Esto no significa que el índice pueda caer en los próximos meses o incluso años, pero da una clara señal de que no hay nada anormal en el hecho.

Para analizar esto, utilizamos dos muestras de datos distintas (fuente Bloomberg en ambos casos):

  • Por un lado utilizamos los datos del S&P 500 teniendo en cuenta la reinversión de dividendos, desde diciembre 1927 hasta junio 2018.
  • Por otro lado, utilizamos la evolución del primer fondo indexado al S&P 500 que se creó, desde agosto 1976 hasta junio 2018. El nombre del fondo es Vanguard 500 Index Fund (ISIN: US9229081081). La razón por la que incluimos este fondo, es porque se trata de un activo invertible mientras que el índice en sí no lo es.

En ambos casos utilizamos datos de fin de mes: 1.087 datos en la primera muestra y 503 en la segunda. A efectos del estudio, consideramos que el fondo está en máximos históricos si cierra en máximo absoluto o con una diferencia inferior al 5% del máximo previo.

Resultados para el índice S&P 500 desde 1927

En el gráfico a continuación se puede observar en escala logarítmica la evolución del índice (incluyendo reinversión de dividendos) y la evolución del máximo previo. Como se puede observar únicamente hay 3 períodos en los cuales el índice ha estado un período apreciable por debajo del máximo anterior: tras el crash de los años 20, en la burbuja de las tecnológicas del año 2000 y en la reciente crisis crediticia global de 2008.

Salvo esos períodos, ambas gráficas van prácticamente de la mano, lo cual indica que el índice se encontraba en máximos.

Resultados para el fondo Vanguard 500 Index Fund

Como no podía ser de otra manera, los resultados para el fondo de Vanguard que replica el S&P 500 son muy similares a los del gráfico anterior:

En términos porcentuales los resultados son como siguen:

Serie Datos totales (meses) Meses en máximo (a 5% de máximo anterior) Porcentaje
S&P500 1087 546 50,2%
Fondo Vanguard S&P500 503 298 59,2%

Se puede observar que, en ambos casos, el número de meses donde el S&P 500 está en máximos, es superior al 50%. Lo habitual, en contra de lo que se podría pensar en un primer momento, es que este índice esté en máximos.

Artículo relacionado: mejor no elegir cuando inviertes o desinviertes.

Los índices

En este artículo vamos a explicar qué son los índices de inversión, para qué sirven, quién y cómo los crean. También explicaremos por qué y cómo se puede invertir en fondos que replican índices, también llamados fondos indexados.

¿Qué es un índice?

Un índice es una serie de reglas que más o menos objetivas para seleccionar una serie de inversiones y la importancia de cada inversión dentro del índice. Si las inversiones son acciones entonces se suele hablar de índices bursátiles o de acciones cuya definición en la Wikipedia es:

Un índice bursátil corresponde a un registro estadístico compuesto usualmente de un número, que trata de reflejar las variaciones de valor o rentabilidades promedio de las acciones que lo componen. Generalmente, las acciones que componen el índice tienen características comunes tales como: pertenecer a una misma bolsa de valores, tener una capitalización bursátil similar o pertenecer a una misma industria.

Si las inversiones son bonos, entonces se suele hablar de un “índice de bonos”.

¿Para qué sirven los índices?

Inicialmente los índices se crearon para resumir en un solo número la evolución de todo un mercado. De esta manera se podía hablar de que el Dow Jones Industrial (el primer índice que se creó) había subido un 1%, en vez de hablar de todas las acciones por separado.

Actualmente se utilizan los índices para replicar el comportamiento de un mercado. En vez de comprar una cartera de acciones de EE.UU., se puede comprar un fondo indexado al índice S&P500 por ejemplo, que sigue el comportamiento de este índice y de esta manera obtener la rentabilidad media del mercado estadounidense.

¿Quién crea los índices?

Normalmente los crean empresas especializadas como Standard and Poors (S&P), MSCI o Dow Jones. A veces son los propios mercados secundarios que los crean, como es el caso del IBEX35 que está calculado por el Comité Asesor Técnico del IBEX35, que está vinculado a BME.

¿Cómo se crean los índices financieros?

Existen principalmente tres formas de construir un índice: ponderando por precio, ponderando por capitalización o equiponderando.

1. Índice ponderado por precio

Ponderar por precio es como incluir una acción de cada empresa en nuestra cesta (las empresas con un precio por acción más alto pesan más).

El índice ponderado por precio se calcula como el promedio de los precios de las acciones en el índice. Se calcula sumando cada precio de acciones y dividiendo el total entre el número de acciones de la serie. El principal problema que tiene esta forma de cálculo, es que las empresas con un precio más alto pesan más (aunque en conjunto puedan ser empresas más pequeñas que otras por tener menos acciones emitidas). Inicialmente los índices se calculaban así (por ejemplo, el Dow Jones Industrial Average), pero hoy la ponderación por precio está cada vez más en desuso.

2. Índice ponderado por capitalización

Ponderar por capitalización es como incluir la capitalización total de cada empresa en nuestra cesta (las empresas más grandes pesan más).

En los índices ponderados por capitalización, las empresas ponderan en función de su capitalización de mercado (precio de las acciones multiplicado por el número de acciones en circulación) y se dividen entre la capitalización global de las empresas que componen el índice. Este tipo de ponderación representa mejor la evolución de un mercado o zona geográfica, y tiene como principal característica que el efecto que tendrá un cambio en el precio en una empresa de gran capitalización bursátil será mucho más importante que el que tenga una empresa pequeña.  Ejemplos bien conocidos de un índice ponderado por capitalización son el índice S&P500 o el MSCI World. En Indexa, utilizamos principalmente este tipo de índices ya que representan mejor la riqueza global que cualquier inversor debería replicar para asegurarse la rentabilidad que el mercado ofrece, y además son los índices que se pueden replicar de la forma más fácil y económica.

3. Índice equiponderado

Equiponderar es dar el mismo peso a todas las empresas (todas las empresas pesan igual).

Un índice equiponderado se basa en el movimiento del precio promedio de las acciones en el índice. En esta serie, todas las acciones, sin importar la capitalización tienen el mismo efecto. Para calcular un índice equiponderado, se utiliza la media aritmética de los rendimientos de los activos que componen el índice. Como ejemplos de este tipo de indexación, están los índices MSCI Equal Weighted. Por cómo se calculan, estos índices darán más importancia a empresas pequeñas que a empresas grandes, aumentando ligeramente el riesgo esperado y también la rentabilidad esperada.

¿Cómo se puede invertir en índices?

La forma fiscalmente más eficiente para un inversor español de invertir en índices es utilizar fondos indexados de bajo coste. Normalmente, las entidades financieras no ponen a disposición de sus clientes la posibilidad de elegir estos fondos porque son producto que no le dejan margen al distribuidor, pero recientemente empresas como la nuestra, Indexa Capital,  han decidido dar un paso adelante y ofrecer carteras de fondos indexados con costes más bajos (un coste total un 80% menor que las alternativas bancarias en el caso de Indexa).

¿Por qué hay que invertir en índices?

La respuesta rápida es que la rentabilidad corregida por riesgo de los fondos indexados es mayor que en los fondos de gestión activa (no indexada). Existe una amplia evidencia académica que muestra como los gestores profesionales no son capaces de obtener una rentabilidad después de comisiones a largo plazo superior a la de su índice de referencia. No consiguen batir al mercado por las elevadas comisiones que cobran. En el artículo titulado Por qué es mejor la gestión indexada repasamos los principales artículos académicos que muestran esta realidad.

En Indexa llevamos 2 años y medio (desde el 31/12/2015) invirtiendo el ahorro de nuestros clientes (más de 4.400 clientes en este momento), y hemos podido comprobar los estudios académicos con carteras reales. El éxito de nuestras carteras es más que apreciable: por ejemplo, nuestra cartera 6/10, que invierte un 50% de fondos indexados de acciones y 50% en fondos indexados de bonos, ha rentado de media un 14,2% acumulado (+5,5% anual) mientras que los fondos españoles (principalmente bancarios) de la categoría similar (renta variable mixta internacional) han rentado un 3,7% acumulado. En apenas 2 años y medio, nuestra cartera media le ha ganado 10,5% acumulados a la media de los fondos de la misma categoría.

Si aún no eres cliente de Indexa y quieres saber más sobre cómo gestionaríamos tu cartera te invitamos a responder a nuestro breve test de perfil inversor y ver qué cartera te recomendamos.

Análisis de la composición de nuestras carteras

En Indexa construimos carteras utilizando fondos y planes de pensiones indexados con diversificación global. Las carteras están compuestas por entre 2 y 9 fondos de inversión, que buscan replicar cada uno el comportamiento de una clase de activo: como por ejemplo las acciones de Estados Unidos o los bonos ligados a la inflación europeos.


Esta forma de organizar la cartera permite tener una visión global sobre la inversión que se está realizando, pero no hace posible conocer exactamente en las compañías en las que se está invirtiendo o los gobiernos a los que se está prestando. En este artículo vamos a desgranar las exposiciones de una cartera típica.

A modo de ilustración, escogemos la cartera 6/10 para cuentas entre 10 y 100 mil €.  Esta cartera invierte en las siguientes clases de activo:

Clase de activo  Cartera nº6/10
Acciones Europa 13 %
Acciones Estados Unidos 26 %
Acciones Japón 5 %
Acciones Economías Emergentes 8 %
Bonos Empresas Europeas 9 %
Bonos Gobiernos Europeos 16 %
Bonos Europeos ligados a la Inflación 23 %

Es una cartera con un peso en acciones del 52% y un peso en bonos del 48%. Es por tanto una cartera con un riesgo medio.

Principales emisores

A continuación, vamos a analizar los principales emisores de esta cartera. Un emisor es aquella entidad que emite acciones o bonos para que inversores los suscriban. Pueden ser gobiernos, empresas o entidades. Los principales 50 emisores (de más de 2.700 en total en la cartera) son:


Los principales 50 emisores de la cartera suman un 51,3% de la cartera total, por tanto, la diversificación es muy elevada. Los más de 2.600 otros emisores de la cartera suman el 48,7% restante.

En las primeras posiciones, podemos encontrar a países europeos como Francia, Italia, Alemania y España que de forma conjunta aportan un 33,8%. Todos los países pesan en total un 36,2%.

La primera empresa que aparece en el listado es Apple, con un peso del 1,1%. Las siguiente son también empresas del sector tecnológico Microsoft, Alphabet y Amazon. A continuación, aparecen otros países con menor peso, como Bélgica, los Países Bajos o Austria. Posteriormente aparece el Banco Europeo de Inversiones, que junto con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y el Mecanismo Europeo de Estabilidad forman el conjunto de entidades supranacionales que tenemos actualmente en Europa.

La primera empresa no estadounidense es china y es Tencent Holdings con un peso del 0,5% de la cartera, que provee servicios de Internet y servicios de teléfonos móviles de valor añadido, además de ofrecer servicios de publicidad en Internet en China.  Después sigue la primera empresa no tecnológica, el banco JPMorgan Chase y a continuación, de nuevo una empresa china de Internet, Alibaba con un 0,4%.

La primera empresa europea es la petrolera Royal Dutch Shell, seguida por la empresa dirigida por Warren Buffet, Berkshire Hathaway, la empresa de consumo Johnson & Johnson, otra petrolera, Exxon Mobil, Samsung Electronics y el banco americano Bank of America.

En definitiva, podemos ver como las primeras posiciones de nuestra cartera mediana son países europeos y después empresas tecnológicas americanas y chinas.

Elegimos las clases de activo y los índices, no los emisores ni sus pesos respectivos

Sobre la lista exacta de emisores, comentarte que no los elegimos nosotros. Nuestra construcción de cartera elige las clases de activo (ej. Acciones EEUU, Bonos de Gobiernos Europeos). Para cada clase de activo elegimos un índice, el más representativo (ej. el índice S&P 500 para las acciones de EEUU, el índice Barclays GA Euro Government Bond para los Bonos de Gobiernos Europeos).

Luego, las acciones y bonos que están incluidos en cada índice, están elegidos por la empresa que define cada índice: Standard and Poors en el caso del índice S&P 500, Barclays en el caso del índice Barclays GA Euro Government Bond, … En general seleccionan las empresas con mayor capitalización bursátil y con mayor liquidez, o los bonos con mayor volumen emitido y mayor liquidez.

En cuanto al peso de cada emisor en su índice, está definido de igual manera, por la capitalización bursátil de cada empresa dentro de su índice, y por el importe emitido de cada bono dentro de su índice.

Principales sectores

Si realizamos el análisis por sector, podemos ver que el principal peso es para los gobiernos (incluyendo entidades supranacionales o emisiones avaladas por gobiernos) con un 39,8%. A continuación, podemos encontrar los bancos y aseguradoras con un 13,4%. Tanto los gobiernos como los bancos suelen tener mucha importancia en el los índices de bonos ya que agrupan la mayor parte del endeudamiento mundial.

A continuación, podemos encontrar empresas ligadas a la tecnología de la información con un peso del 10,6%, que han visto una fuerte apreciación en los últimos años y con ello ha aumentado su importancia en los índices. Acto seguido aparece el sector del Consumo Discrecional con un 7,0% que incluye empresas de consumo no básico, como la venta de coches, móviles, etc. Dentro de esta categoría están, por ejemplo, Toyota y Amazon. A continuación, vemos las empresas industriales, como Mitsubishi o Boeing. Con 5,9% aparecen las empresas farmacéuticas como Novartis o Roche.

Sector Peso Ejemplos
Gobiernos 39,8% Francia, Italia, Alemania, España
Financieras y aseguradoras 13,4% JP Morgan, Berkshire Hathaway, HSBC, Santander, China Construction Bank,  AXA. Sumitomo
Tecnología de la información 10,6% Alphabet, Apple, SAP,  Samsung
Consumo discrecional 7,0% Amazon, Toyota, LVMH, Daimler, Naspers
Industriales 6,2% Siemens, Airbus, Mitsubishi, Boeing, 3M
Farmacéuticas 5,9% Johnson & Johnson, Novartis, Roche
Consumo básico 5,3% Procter and Gambel, Nestle, Diageo, AMBEV
Energía 3,6% Exxon, Royal Dutch Shell, BP,
Materiales 2,9% DowDupont, Basf, Rio Tinto, Vale, Shin-Etsu Chemical
Eléctricas y gas 2,0% Enel, Iberdrola, Tokyo Gas, Bexter Energy
Telecomunicaciones 2,0% Vodafone, Deutsche Telekom, China Mobile, Softbank, AT&T
Inmobiliarias 1,3% American Tower, Vonovia, Mitshubishi Estate
Total general 100,0%  

Carteras de menos de 10 mil €

En las carteras de menos de 10 mil euros, la exposición a bonos se implementa a través de un fondo de renta fija global, por lo que estas carteras tendrán exposición a otros gobiernos desarrollados, como los Estados Unidos de América o Japón.

Asimismo, la exposición a acciones utiliza un fondo de renta variable global desarrollada, así que también hay exposición a zonas geográficas como el Pacifíco ex – Japón o Canadá.  Por ejemplo, se invierte también en empresas como Royal Bank of Canada, Suncor Energy, Aia Group o Commonwealth Bank of Australia.

Carteras de más de 100 mil €

En las carteras de más de 100 mil euros se invierte en los mismos activos que en las carteras de 10 a 100 mil euros, y además en acciones de Pacífico ex – Japón, así como en bonos de países emergente en divisa fuerte. Por tanto, hay exposición a emisiones de gobiernos de países como México, China o Brasil.

Carteras de planes de pensiones

Mientras nuestras carteras de fondos están compuestas por 2 a 9 fondos, nuestras carteras de planes de pensiones están compuestas por 1 a 2 planes de pensiones que a su vez están compuestos por 8 y 9 ETFs cada uno.

Nuestro plan de pensiones de acciones globales, Indexa Más Rentabilidad Acciones, está compuesto por 8 ETFs indexados de acciones, y nuestro plan de pensiones de bonos, Indexa Más Rentabilidad Bonos, está compuesto por ETFs indexados de bonos.

Con ello, las carteras de planes de pensiones están compuestas de 8 a 17 ETFs, vs 2 a 9 fondos para las carteras de fondos. Incluimos más ETFs en las carteras de planes que en las carteras de fondos porque hay muchos más ETFs indexados disponibles que fondos indexados.

Gracias a ello, podemos incluir algunas clases de activo adicionales. En nuestras carteras de planes de pensiones, además de en todos los anteriores, se invierte también en los bonos emitidos por empresas de baja calidad crediticia (también conocidos como bonos de alto rendimiento) que son principalmente industriales como Altice, Sprint Corporation o First Data Corporation.

Ni oro, ni divisas, ni inmobiliario, ni materias primas

No incluimos en las carteras ni oro, ni divisas (sólo como parte de la inversión en acciones), ni inmobiliario ni materias primas. Las razones son diferentes en cada caso:

  • Oro y materias primas: como ya comentamos en el artículo, Tulipanes, oro y criptodivisas, no consideramos que ninguno de estos activos sean clases de activo ya que no tiene una fuente de rentabilidad identificable.
  • Divisas: cubrimos el riesgo de divisa en los bonos, donde aporta una reducción de riesgo significativa y apenas coste de cobertura. En acciones, no lo cubrimos, ya que no reduce significativamente el riesgo y no invertimos exclusivamente en divisas, ya que la rentabilidad esperada media de un tipo de cambio es cero. Ver más información en “Cubrir o no cubrir la divisa
  • Inmobiliario: no incorporamos de forma específica fondos inmobiliarios (si como parte de los fondos de acciones), ya que en España el inversor medio tiene normalmente una sobre-exposición a esta clase de activo

Resumen

Con este artículo hemos visualizado como a través de un número reducido de fondos se puede obtener una exposición diversificada a un gran número de empresas punteras y líderes en su sector. Tu dinero está literalmente invertido en miles de emisores globales y la evolución de tu cartera está estrechamente ligada a la evolución de la economía global, sin sesgos.

Cubrir o no cubrir la divisa

En las carteras de fondos y pensiones de Indexa no cubrimos el riesgo de divisa en las inversiones de renta variable. En lo que llevamos de año 2017 el dólar estadounidense (USD) se ha depreciado aproximadamente un 12% lo cual ha impactado negativamente en las carteras, desde un -1,2% menor rentabilidad para la cartera de fondos más conservadora hasta un -3,6% menor rentabilidad para la cartera más agresiva. Por contra, en el año 2016 la evolución del USD benefició a las carteras aportando entre un +0,3% y un 1,2%.

En este artículo explicamos por qué no cubrimos el riesgo de divisa de la inversión en acciones pero si en las inversiones de renta fija. La razón es que cubrir el riesgo de divisas mediante seguros de cambio comporta unos costes y más costes es menos rentabilidad en el largo plazo. No obstante, al cubrir el riesgo de divisa debe reducirse algo la volatilidad de la inversión y por tanto hay que analizar cómo afecta la cobertura al binomio riesgo/rentabilidad y no solo fijarse en la rentabilidad.

Inversiones en acciones

Para ilustrar estos resultados, vamos a analizar en primer lugar el riesgo y rentabilidad del índice S&P500 a través 3 fondos de Vanguard desde su creación (06/03/2006):

  1. Clase en USD: en esta clase del fondo se invierte directamente en las acciones que componen el S&P500, no se cubre el riesgo divisa y el fondo está denominado en dólares estadounidense. La rentabilidad será la del índice S&P500.
  2. Clase cubierta en EUR: en esta clase del fondo denominada en euros se cubre mediante un seguro de cambio el riesgo de divisa. La rentabilidad debería ser similar a la de la inversión en la clase de USD.
  3. Clase sin cubrir en EUR (la que está en las carteras de Indexa): En esta clase denominada en euros no se cubre el riesgo de divisa, el tipo de cambio afecta la rentabilidad y por tanto la rentabilidad será la rentabilidad del S&P500 en euros.

La duda es si invertir en el fondo 2 (EUR con cobertura de divisa) o en el fondo 3 (EUR sin cobertura), ya que el fondo 1 lo descartamos por estar denominado en USD porque lo cual comporta gastos de transacción adicionales por la conversión de euros a dólares en el momento de suscripción o reembolso de los fondos. No obstante, para poder estimar la comisión que se está pagando por la cobertura vamos a ver la diferencia de rentabilidad entre el fondo en USD (fondo 1) y el fondo cubierto (fondo 2). En el gráfico a continuación podemos ver la evolución de ambas clases.

Como se puede observar, el fondo en USD se va progresivamente separando de la clase cubierta en euros. La razón son las comisiones de transacción y los costes de la cobertura:

  1. Las comisiones de transacción: son las comisiones que cobra el proveedor de la cobertura.
  2. Los costes de la cobertura: se componen del diferencial de tipos de interés entre el USD y el EUR (por ejemplo, una cuenta corriente en USD ahora paga un 1% mientras que la de EUR paga 0%) y de la mayor o menor demanda de USD frente a EUR (medido por el cross currency basis spread). Para el período estudiado la diferencia media de tipos es aproximadamente 0,8%.

En la siguiente tabla comparamos las rentabilidades y volatilidades de las tres inversiones desde su creación hasta el 01/09/2017:

Rentabilidad anual Volatilidad Ratio de Sharpe
1. Clase en USD 7,06% 18,0% 0,39
2. Clase cubierta a EUR 5,85% 18,3% 0,32
3. Clase sin cubrir en EUR 7,74% 18,6% 0,42

*Datos Bloomberg. EUR. Período: 03/11/2006 (creación de los fondos) a 01/09/2017.

Los resultados son claros: la clase cubierta en euros ha rentado un 5,85% mientras que la clase en USD ha rentado un 7,07%. De esta diferencia de 1,22%, 0,8% son costes de la cobertura así que las comisiones por transacción son aproximadamente 0,4% anual.. Se puede observar también que la rentabilidad entre la clase sin cubrir en EUR y la clase en USD es bastante similar (diferencia de 0,64%). Esto es una casualidad, y depende completamente del período que se escoja, pero refleja bastante bien el comportamiento de las divisas “reserva” (USD, EUR, JPY, …): tienden a fluctuar y presentan una gran reversión a la media de tal manera que en el largo plazo el efecto divisa tiende a tener menos importancia.

En cuanto a la volatilidad, vemos que los 3 fondos tienen prácticamente la misma volatilidad, así que las fluctuaciones de todos los fondos son muy similares. Como conclusión, como la rentabilidad ha sido menor y el riesgo similar, nos decantamos por la clase en EUR sin cubrir el riesgo de divisa.

Este análisis que hemos realizado, solo abarca desde que se crearon los fondos (2006) y cabe la duda de si las conclusiones a las que hemos llegado se mantendrían en caso de aumentar el plazo del estudio. Para analizar esta duda, hemos hecho el mismo análisis con el índice S&P500 en USD y en EUR desde la creación del euro (08/01/1999). Los resultados son muy similares:

Rentabilidad anual Volatilidad Ratio de Sharpe
S&P500 USD 5,53% 17,6% 0,31
S&P500 EUR sin cubrir 5,38% 19,3% 0,28

La rentabilidad es prácticamente la misma antes de comisiones (hay que tener en cuenta que en este caso no se están aplicando costes de cobertura que se tendrían que restar de realizar una inversión real) mientras que la volatilidad es también muy parecida. Por tanto, la conclusión se mantiene: la rentabilidad / riesgo de la inversión en EUR antes de comisiones es muy similar a la rentabilidad/riesgo de la inversión en USD.


Inversiones en bonos

Para el análisis del efecto de la divisa en los bonos vamos a utilizar un fondo de Pimco ya que no hemos encontrado fondos indexados que invierten en bonos con clase cubierta y sin cubrir con suficiente historia como para que el análisis sea significativo. El fondo es el Pimco Total Return Bond Clase E acumulación, que invierte principalmente en emisiones denominadas en USD. Vemos el efecto de la divisa comparando los tres siguientes casos:

  1. Inversión en USD sin cubrir las divisa
  2. Inversión en EUR cubriendo las divisa
  3. Inversión en EUR sin cubrir las divisa

De nuevo, vemos como las gráficas en USD y en EUR cubierto se van separando por el efecto de las comisiones y del coste de la cobertura. Si comparamos la rentabilidad / riesgo de las 3 clases vemos una diferencia muy importante con respecto a las acciones: el riesgo de la clase en EUR sin cubrir es sensiblemente mayor (datos desde 31/03/2006 hasta 01/09/2017):

Rentabilidad anual Volatilidad Ratio de Sharpe
1. Clase en USD 4,38% 4,0% 1,10
2. Clase cubierta a EUR 3,91% 4,0% 0,98
3. Clase sin cubrir en EUR 4,59% 9,9% 0,46

La volatilidad del índice en EUR con la divisa cubierta es un 60% menor que la volatilidad del índice en EUR con la divisa sin cubrir. Esto prácticamente los convierte en otra clase de activo: si no cubrimos el riesgo de divisa en una inversión en bonos estaremos invirtiendo en divisa, no en bonos. Por esta razón, preferimos cubrir el riesgo de divisa en las inversiones en bonos. En el gráfico anterior podemos ver que la inversión que no cubre el euro tiene un comportamiento muy diferente a las otras dos.

Realizamos también en el caso de los bonos un análisis de más largo plazo utilizando índices. Vamos a utilizar un índice: el índice Bloomberg “Barclays Global-Aggregate Total Return Index Value” que se compone por bonos emitidos por los mayores emisores (gobiernos y corporaciones) en su propia divisa. Por ejemplo, podemos encontrar bonos emitidos por el gobierno Japonés en JPY, bonos emitidos por el gobierno estadounidense en USD o bonos emitidos por Telefónica en EUR. Y vamos a ver el efecto de la divisa comparando los tres siguientes casos:

  1. Inversión en USD sin cubrir las divisas del índice
  2. Inversión en EUR cubriendo las divisas
  3. Inversión en EUR sin cubrir las divisas del índice

Como se puede observar en el gráfico los tres índices acaban con rentabilidades similares (aunque hay que tener en cuenta que al ser índices no se tienen en cuenta los costes de cobertura que tendría la inversión en un fondo), pero la volatilidad del índice con la divisa cubierta es sensiblemente menor.

En la siguiente tabla, cuantificamos estos datos comparando las rentabilidades y volatilidades de los tres índices desde el 29/01/1999 hasta el 31/08/2017:

Rentabilidad anual (antes de comisiones) Volatilidad Ratio de Sharpe
1. Inversor en USD sin divisa cubierta 4,22% 5,7% 0,74
2. Inversor en EUR con divisa cubierta 4,26% 2,8% 1,52
3. Inversor en EUR sin divisa cubierta 3,98% 6,8% 0,59

Volvemos a comprobar que la volatilidad del índice en EUR con la divisa cubierta es un 60% menor que la volatilidad del índice en EUR con la divisa sin cubrir. Por esta razón, preferimos cubrir el riesgo de divisa en las inversiones en bonos.

Conclusión

Para maximizar el binomio rentabilidad/riesgo de nuestros clientes a largo plazo, elegimos fondos de acciones que no cubren las divisas, porque la cobertura tiene un coste alto y no mejora la rentabilidad ni la volatilidad a largo plazo, y elegimos fondos que sí cubren las divisas en bonos (salvo para bonos emergentes en divisa local) porque en el caso de los bonos la mejora de la volatilidad compensa con creces el coste de la cobertura de divisa.

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Gestión activa vs indexada: una mirada atrás

El período estival me ha permitido recuperar mucha lectura que tenía pendiente y que el día a día no te permite abordar. Una de ellas es un ensayo escrito por John C. Bogle titulado “The Road Less Traveled” del 26 de Abril de 2017 en el que el fundador de Vanguard Group y el primer fondo indexado habla de su experiencia vital y su carrera profesional centrada en minimizar los conflictos de interés que existen en la gestión de activos. Recomiendo a todo el mundo su lectura.

En el ensayo hay algunos párrafos que merecen ser destacados y recordados, ya que habitualmente en la discusión sobre los beneficios de la gestión activa o la gestión indexada se suelen olvidar.

El primero es el siguiente: “antes de que los costes de intermediación hayan sido deducidos, la rentabilidad obtenida por inversores en acciones como grupo es exactamente la misma rentabilidad que la obtenida por el propio mercado. Por tanto, después de descontar esos costes, los inversores obtienen rendimientos inferiores al mercado. Hecho: La única forma de maximizar la proporción de la rentabilidad de mercado a las 100 millones de familias a las que la industria de fondos sirve es minimizar las costes soportados por los accionistas de los fondos.”

Este párrafo es exactamente el eslogan de Indexa: “menos costes, más rentabilidad”. Es un mensaje importante que no hay que olvidar y que es independiente de la discusión sobre la gestión activa vs la gestión indexada: cuantas menos comisiones pagues, mejor. Benjamin Franklin decía que en este mundo sólo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos. Yo añadiría una tercera: las comisiones y costes pagados a intermediarios por la gestión de tus ahorros.

Otra cuestión importante es darse cuenta de que la gestión activa y la indexada son dos caras de la misma moneda. Si el mercado da rentabilidades negativas en un período, en media los inversores de gestión activa obtendrán también rentabilidades negativas. No existe un escenario en el que el mercado lo haga mal y la mayoría de los inversores de gestión activa lo haga bien. Es simple y llanamente imposible.

De hecho, después de comisiones, como hemos visto antes, lo harán peor. El ensayo de Bogle da información sobre el porcentaje de fondos de gestión activa que invierten en acciones americanas que lo hacen peor que su índice a 15 años. El resultado es un espectacular 92,4%. Los fondos han perdido 1,5% al año durante este período en comparación con sus índices de referencia, lo que equivale a un 25% de menor rentabilidad. En sus palabras “Ser gestor activo es un trabajo muy duro”.

A pesar de esta realidad, la industria de gestión de activos ha crecido de forma espectacular desde los años 50 ayudada por una parte por el enorme ciclo alcista en valoraciones desde entonces, y por otra por los beneficios fiscales ofrecidos al ahorro. Ahora bien, este crecimiento que necesariamente debería haber generado economías de escala para los inversores, no ha generado ninguna. Todo se lo han quedado los gestores de fondos.

De acuerdo con el ensayo, en 1951 los fondos en EEUU tenían 3.000 millones de dólares y se generaban 20 millones de dólares en comisiones, y en 2016 son 17 billones de dólares que generan 110.000 millones de comisiones. Los activos han crecido 5.400 veces y las comisiones 5.600 veces. Cero economías de escala.

Necesariamente esto ha generado que las empresas de gestión de activos hayan despuntado. En los últimos 20 años, las que están cotizadas han tenido un rendimiento acumulado en bolsa de +1.167% mientras que el índice S&P500 ha subido un +339%. El triple.

Estos y otros resultados son tan abrumadores que progresivamente la opinión pública ha ido interiorizándolos y progresivamente el flujo de fondos se ha ido desviando hacia fondos de gestión con menores comisiones: los fondos indexados. Por esta razón en EEUU los fondos indexados ya representan el 37% de los activos totales de fondos de acciones. En los últimos 10 años, 1,4 billones de dólares han sido invertidos en fondos indexados y ETFs (1,2 billones en fondos de gestión activa)

En la siguiente gráfica se puede observar el crecimiento de la gestión indexada en comparación con el declive de la gestión activa en Estados Unidos para inversiones en la bolsa estadounidense (fuente: ICI Factbook 2017).

A la luz de este éxito de la gestión indexada, muchos gestores activos han comenzado a desarrollar contrargumentos. En este artículo quería detenerme en algunos de ellos y comentarlos.

Contenido

¿Te dejarías operar por un cirujano mediocre?
¿Es cíclico el mal comportamiento de la gestión activa?
¿La gestión activa proporciona mejores resultados en mercados pequeños e ilíquidos?
¿Si todo el mundo estuviera indexado sería el caos?
¿Hay un riesgo real de falta de liquidez de los ETFs?
¿Los bonos son diferentes?
Conclusión

¿Te dejarías operar por un cirujano mediocre?

Esta crítica es un clásico. El ensayo de Bogle la cita junto con “¡Ayudemos a eliminar los fondos indexados! ¡Los fondos indexados son anti americanos!” o “La gran mayoría de los inversores no van a estar satisfechos con rentabilidades medias. Ellos buscan al mejor”. No obstante es una crítica que sigue apareciendo. Por ejemplo, en la última carta a inversores “There they go again… again” de Howard Marks (conocidísimo inversor y fundador de Oaktree Capital) advierte a sus clientes del crecimiento de los fondos indexados y en particular les indica: “Mientras que los inversores pasivos se protegen del riesgo de obtener una rentabilidad inferior al mercado, sacrifican la posibilidad de obtener una rentabilidad superior”.

Sorprende esta afirmación: efectivamente es así antes de costes, pero después de costes como hemos visto en los datos del ensayo de Bogle o prácticamente en cualquier estudio comparativo de cualquier geografía, después de comisiones y en el largo plazo la cosa cambia: la probabilidad de que obtengas una rentabilidad superior es mucho mayor con fondos de gestión pasiva (92,4% en el caso que hemos visto antes).

Howard Marks, también hace ver que el apoyo actual que está recibiendo la gestión indexada es una señal más de que los inversores en estos momentos son poco cautos y toman sus decisiones de inversión a la ligera: “¿Qué deberíamos pensar de la disposición de un inversor a ofrecer su capital a un proceso en el que ni las posiciones individuales ni la construcción de cartera está sujeto a un análisis profundo?”. Mi opinión es justo la contraria: los inversores están actuando de manera perfectamente racional y acorde a la evidencia al decidir mover sus ahorros hacia soluciones de bajo coste. No creo ni que la gestión indexada sea una moda (empezó en 1951) ni que sea fruto de la ligereza en la toma de decisiones.

¿Es cíclico el mal comportamiento de la gestión activa?

A la vista de los irrefutables datos, algunos gestores han destacado que el porcentaje de fondos de gestión activa que lo hacen peor que los índices es cíclico. Por ejemplo Howard Marks destaca: “La menor rentabilidad obtenida recientemente por parte de los gestores activos podría ciertamente probarse cómo cíclica más que permanente”. Sin embargo no proporciona datos al respecto.

En este sentido, en la carta a inversores de AZ Valor (destacada gestora value española) hacen referencia a este hecho utilizando un gráfico realizado por Instinet:

Tras comentar el gráfico, los autores, concluyen: “Parece por tanto que invertir en los índices:
1) Ha resultado acertado por norma general, ya que son más baratos que los productos de gestión activa, y existen muy pocos gestores que a largo plazo los batan.
2) En este momento concreto no nos parece la mejor idea, a la luz de los datos históricos.”

Hay una primera crítica a este estudio y es que el autor utiliza una selección de fondos comparables que no nos parece apropiado: ha escogido todos los fondos de acciones americanos independientemente del tamaño de las empresas en las que invierten y lo ha medido contra el índice S&P500. Por tanto no es sorprendente que a principio de los años 80 un porcentaje elevado de los fondos batieran al S&P ya que seguramente había muchos fondos centrados en invertir en acciones de pequeña o mediana capitalización y durante esa época las empresas de pequeña capitalización tuvieron un comportamiento sensiblemente mejor.

Como ilustración mostramos el siguiente gráfico de Morningstar que representa el ratio de rentabilidad entre el Rusell 2000, que recoge la evolución de las empresas que por tamaño están en el ranking 1000 a 3000, y el Rusell 1000, que recoge la rentabilidad de las 1000 más grandes. En el período de 1978 a 1983 las pequeñas empresas lo hicieron significativamente mejor.

Estamos trabajando para replicar este estudio que utiliza datos de CRSP (la misma fuente que ha utilizado Instinet para elaborar su gráfico) y revisar los resultados con fondos de tamaño similar al índice o escogiendo un índice con un sesgo a empresas de baja capitalización, pero mientras tanto hay tres comentarios que si podemos resaltar:

  • Es muy posible que exista ciclicidad en el porcentaje.
  • Hay que analizar también la diferencia de rentabilidad del fondo medio con el índice. En un período en el que los fondos de gestión activa lo hacen mejor quizá lo hagan por muy poco, mientras que cuando lo hacen peor sea por mucho.
  • Si en vez de hacer este estudio a 5 años se hiciera a 10, a 15 o incluso a 20 el resultado sería mucho más favorable hacia la gestión indexada. La razón es que las comisiones se cobran cada año, haciendo que cada año que pase la barrera a saltar para la gestión activa sea más alta.

Como ilustración, hemos cogido datos anuales (1960-2016) de fondos americanos utilizando el índice de fondos “US Fund Large Blend” de Morningstar que recoge la rentabilidad media de todos los fondos que invierten en acciones americanas de gran capitalización y lo hemos comparado con el índice total return del S&P500 (fuente Bloomberg). No es exactamente la misma base de datos pero sirve como comparación. El resultado de comparar la rentabilidad media a 5 años es la siguiente:

Hay varios comentarios a hacer:

  1. En los últimos 5 años la falta de rentabilidad de la media de los fondos analizados es de un 13,6% por debajo del índice S&P500. Esta diferencia está aún lejos de los máximos históricos (más de 40% acumulado debajo del S&P500 en 1998 y 1999). En contra de los resultados de Instinet, en términos de rentabilidad no estamos en un momento especial.
  2. Aquí también se observa cierta ciclicidad, pero mucho menos pronunciada que en el estudio de Instinet. De hecho, el único período en el que la gestión activa a 5 años fue superior al índice S&P500 se limita al período 1978-1985. En el resto de ciclos, la rentabilidad media siempre estuvo por debajo del índice.

Si ahora hacemos este mismo ejercicio acumulando la rentabilidad a 10 años en lugar de 5 (ver gráfico debajo), vemos que las dos afirmaciones anteriores se confirman: el único período dónde la gestión activa tuvo mejores resultados se encuentra a finales de los 70 y principios de los 80. Destacar que, a 10 años, de media se obtiene un 19,2% más de rentabilidad a través del índice que a través de los fondos de gestión activa.

¿La gestión activa proporciona mejores resultados en mercados pequeños e ilíquidos?

Esta crítica es una de las que siempre he apoyado. Para que un gestor activo pudiera ser consistentemente mejor que el resto de gestores activos, es necesario o bien tener una fuente de información privilegiada o bien tener una capacidad de análisis especial. En los mercados más grandes y líquidos esto es algo poco probable: la información se tiene que diseminar a todo el mercado en el mismo momento (de lo contrario se estaría cometiendo un delito) y la información es fácilmente analizable a través de plataformas como Bloomberg.

Sin embargo, en mercados más ilíquidos y dónde conseguir la información relevante tiene valor, como los préstamos a Pymes o la inversión en capital riesgo, siempre he pensado que era posible que algunos gestores consigan batir al mercado de forma consistente. La investigación académica sobre el tema parecía que lo respaldaba: en capital riesgo por ejemplo, los gestores que estaban entre el 25% mejor permanecían en esa situación a lo largo del tiempo. Es decir, los que obtienen buenas rentabilidades las obtienen de forma consistente a lo largo del tiempo. Este artículo de Kaplan es una muestra.

Pues bien, esto ha cambiado desde que llegó a mis manos el artículo de Ramana Nanda, Sampsa Samila y Olav Sorenson. «The Persistent Effect of Initial Success: Evidence from Venture Capital.». En el artículo se afirma que, en contra de lo que se pensaba anteriormente, los gestores de fondos de capital riesgo si que tienen una ventaja si tienen éxito en alguna de sus primeras inversiones pero este efecto se erosiona con el tiempo: “we find that each additional IPO among a VC firm’s first ten investments predicts as much as an 8,5% higher IPO rate on its subsequent investments, though this effect erodes with time.

Dicho esto, existirán mercados en proceso de desarrollo donde realmente existan oportunidades para los gestores activos con más medios o contactos para extraer rentabilidad de otros. El problema es que mientras existan siempre serán pequeños (además de poco líquidos) y por tanto poco interesantes de cara a canalizar una parte importante del ahorro de los inversores.

¿Si todo el mundo estuviera indexado sería el caos?

Esta crítica afirma que si la gestión indexada acaba siendo mayoritaria, entonces los mercados estarán mal valorados y surgirán numerosas oportunidades de inversión. Howard Marks nos lo recuerda en su carta: «Recuerda, la sabiduría de la gestión pasiva nace de la creencia de que los esfuerzos de los inversores activos hacen que los activos estén correctamente valorados – esa es la razón por la que es difícil encontrar gangas. Pero, ¿qué ocurre cuando la mayoría de las inversiones en acciones se realizan de forma pasiva? Entonces los precios serán más libres de divergir de su precio «justo», y las gangas (y sobre valoraciones) deberían ser más habituales. Esto no asegurará el éxito para los inversores activos, pero si satisfará una condición necesaria para que sus esfuerzos sean efectivos.»

Esta afirmación que está basada en un “experimento mental” puede parecer razonable, lo que ocurre es que el nivel de inversión indexada que es necesaria para que esto empiece a ocurrir seguramente no sea razonable. Yo no he encontrado ninguna referencia escrita al respecto, sin embargo en una mesa redonda de Morningstar en la que participé el 17 de Mayo de 2017 junto con un representante de Vanguard, Peter Westaway, el afirmó que de acuerdo con sus cálculos bastaría con que un 1% del mercado fuera de gestión activa: “cuando lleguemos al 98% indexado, los que estamos aquí nos sentaremos y veremos donde podría empezar a haber oportunidades.”. La verdad, es que dado el tamaño y profundidad de los mercados, no me cuesta creer esa afirmación. De cualquier forma, estamos claramente lejos del nivel en el cual los gestores activos encuentran multitud de oportunidades (como los datos de rentabilidad nos muestran).

En una sonada entrevista el propio Bogle hablaba de que “si todo el mundo estuviera indexado, sería el caos”. Pero claro, la posibilidad de que esto ocurra es básicamente nula. En esa misma entrevista indica que la gestión indexada podría llegar al 75% sin suponer un mayor problema.

¿Hay un riesgo real de falta de liquidez de los ETFs?

Howard Marks nos avisa también de este potencial problema: “como producto de moda de los últimos años, los ETFs prometen una liquidez que aún ha de ser testada en un mercado realmente bajista, especialmente en clases de activo menos líquidas como los bonos de alto rendimiento (high-yield)

En este punto estoy totalmente de acuerdo, aunque hay que tener en cuenta que este no es un problema de la gestión indexada y en realidad afecta principalmente a la gestión activa. Crear carcasas con mayor liquidez que los propios subyacentes nunca ha sido una buena idea: dan una falsa sensación de liquidez a los inversores. Tenemos como ejemplo los fondos inmobiliarios: los inversores pueden sacar su dinero mientras no haya salidas masivas, momento en el cual el fondo cierra los reembolsos con el consiguiente enfado de los inversores.

Los ETFs, se venden bajo la promesa de liquidez intradía independientemente del subyacente que tengan debajo. Y esto algún día va a dar problemas con seguridad, especialmente en activos menos líquidos como indica el fundador de Oaktree. Los problemas podrían llegar en forma de que al no poder hacer frente a los reembolsos y para proteger a los inversores que se quedan en el ETF se decida reembolsar a los inversores que se van en especie o en el peor de los casos en ventas forzosas a precios bajos. Por ello es especialmente importante invertir mayoritariamente en activos con profundidad y liquidez, por dos razones: para evitar estos problemas de liquidez y porque es lo que un inversor indexado haría, invertir en función de la capitalización.

Como nota, a evitar los ETFs apalancados e inversos, que sufrirán especialmente en estos eventos de liquidez.

En Indexa, somos muy conscientes de este potencial problema y por esta razón utilizamos principalmente clases de activos de gran liquidez y profundidad como las acciones, los bonos de gobiernos o los bonos corporativos de elevada calidad crediticia.

¿Los bonos son diferentes?

La mayoría de las comparativas entre gestión activa y gestión indexada suelen estar centradas en renta variable. Supongo que la principal razón es que el establecimiento de índices en renta variable tiene mucha más historia y hay poca discusión sobre cuáles son los índices más relevantes.

En Mayo de este año llego a mis manos un estudio realizado por Pimco (a través de mi buen amigo Juanma Jiménez). El título lo deja claro: “Bonds are different”. El resumen de los estudios realizados es:

  • La media bate a los índices.
  • Los buenos “revientan” a los índices.
  • Y además los fondos indexados, por sus costes, se quedan por debajo de los índices.

En particular, los resultados de los últimos 10 años anualizados:

  • El primer cuartil saca 160 puntos anualizados (1,60%) a los fondos indexados
  • La media de gestores bate en 50 puntos (0,50%) a los fondos indexados

Las razones que esgrimen para que estos resultados sean así son:

  1. Una proporción importante de los inversores en renta fija tienen como objetivo principal otro que no es la maximización de la rentabilidad, como por ejemplo los bancos centrales que los utilizan como forma de transmitir la política monetaria.
  2. A diferencia de los índices de mercado, dónde los participantes determinan el peso, en los índices de bonos los emisores determinan principalmente los pesos.
  3. El mercado de nueva emisión es mucho más importante en bonos que en acciones.
  4. La gran mayoría del trading de bonos ocurre fuera del mercado.
  5. Los rendimientos individuales de los bonistas son muy asimétricos mientras que los rendimientos los accionistas son más simétricos.

Lo cierto es que parecen resultados y razones contundentes (salvo el punto 2, ya que no tengo claro que los emisores manden más que los inversores) así que decidí mirarlo más en profundidad. Una de las cosas que me chocó especialmente es el hecho de que los fondos de bonos que utilizamos en las carteras de Indexa son indexados, pero todos ellos tienen entre 4 y 5 estrellas Morningstar, lo cual indica que están por encima del 66% o del 90% de los fondos comparables respectivamente.

La lista de los fondos indexados de bonos que utilizamos en Indexa es la siguiente:

Además, siempre me ha parecido que donde más deberían importar los costes es en fondos de bonos, especialmente en bonos de alta calidad crediticia donde la rentabilidad esperada es más baja.

Por otro lado, en el barómetro activo/pasivo de Morningstar de cierre de 2016, los resultados son algo diferentes a los del estudio de PIMCO “Bonds are different”: a 10 años sólo el 44% de los fondos que invierten en bonos con duración intermedia obtienen una rentabilidad superior a la de los ETFs indexados similares (en este caso la comparativa es con fondos invertibles, no índices). Copio la tabla a continuación:

Por tanto, parece que o bien en Europa los resultados son opuestos a los de Estados Unidos, o bien es necesario más análisis por otros observadores (cuánto más independientes mejor).

Conclusión

Han pasado, nada más y nada menos que 42 años desde la creación del primer fondo indexado y actualmente ya son una parte muy importante del ahorro global. Los investigadores como Eugene Fama incluso antes lo tenían claro. La teoría de los mercados eficientes desarrolla el marco bajo el cual los precios de los activos van a reflejar toda la información disponible en cada momento.

En España, estamos todavía en el prólogo de esta historia que está todavía por escribirse. Empresas como Indexa Capital, tienen como misión ayudar a los inversores españoles a obtener más rentabilidad para sus ahorros a través de la única forma objetivamente demostrada: con menos comisiones.

Adicionalmente, ayudamos a nuestros clientes a tener una cartera globalmente diversificada y siempre ajustada a su perfil inversor, a través de los reajustes automáticos de carteras. En este post sobre la rentabilidad de nuestras carteras en 2016-2017, veíamos como en el año y medio que llevamos al servicio de nuestros clientes ya hemos obtenido un exceso de rentabilidad de +4,3% anual contra la media de los fondos en España.

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El Brexit y la importancia de la diversificación

Estamos actualmente asistiendo a una serie de eventos políticos de gran calado, en particular el hecho de que los ciudadanos británicos hayan votado a favor de abandonar la Unión Europea. Se trata sin duda de una mala noticia, que tendrá consecuencias importantes en el corto plazo y con seguridad traerá incertidumbre a los mercados financieros durante una buena temporada.

Derivada de esta incertidumbre, a lo largo del viernes pasado pudimos observar unos fortísimos movimientos en el valor de los activos, especialmente en los activos europeos más arriesgados. No obstante no todos los activos a nivel mundial sufrieron recortes simultáneamente, ni mucho menos.

En este post queremos volver a poner en valor la importancia de la diversificación usando el ejemplo de las carteras de Indexa Capital para comprobar como un suceso tan relevante a corto plazo puede tener un impacto mucho menor en tu cartera, si aquella está diversificada apropiadamente. Hacemos el ejercicio de empezar con una cartera muy poco diversificada y acabar con una más diversificada para ver el efecto que esto produce.

Para ello, utilizaremos la rentabilidad diaria de varias clases de activo y de 3 perfiles diferentes de Indexa en el día 24/06/2016. En el gráfico que mostramos a continuación, podéis observar estos datos.

Impacto del Brexit - Rentabilidad diaria del día 24/06/2016 en diferentes clases de activo y en 3 perfiles de Indexa
Impacto del Brexit» – Rentabilidad diaria del día 24/06/2016 en diferentes clases de activo y en 3 perfiles de Indexa

Empezamos por un inversor con muy poca experiencia financiera, que ha decidido invertir todo su patrimonio en acciones del Banco Santander. Podemos observar que en este caso el inversor ha afrontado unas pérdidas de casi un -20% en un solo día. Gran parte del negocio de esta entidad financiera proviene de Reino Unido a través de su filial Abbey, y los inversores temen que con el cambio político estos resultados se vean afectados en el corto plazo. Este es un doloroso ejemplo de cómo tener acciones de una sóla empresa (o un pequeño número de empresas), puede suponer un riesgo muy elevado para un inversor.

El siguiente paso en la diversificación sería comprar un fondo indexado a algún índice, digamos el IBEX-35. En este día el IBEX ha sufrido una caída superior al -12%, inferior a la obtenida por el Banco Santander pero aún muy abultada. El IBEX-35 es un ejemplo de índice poco diversificado, donde 5 acciones pesan más de un 50%. Estar invertido en el IBEX es muy similar a estar invertido en una pequeña cartera de acciones, por tanto la diversificación sigue siendo muy baja y con la mala suerte de que varias de estas compañías se verían directamente afectadas por una eventual salida del Reino Unido de la UE.

Para diversificar aún más, el inversor puede decidir invertir no sólo en España sino en toda Europa utilizando un fondo indexado (en el ejemplo de Pictet) que sigue el MSCI Europe en euros. Este índice incluye, además de todo los países de la zona euro, Reino Unido y Suiza. En este caso la rentabilidad que hubiera obtenido el inversor el 24/06/2016 sería aún -6,85%, una caída todavía bastante fuerte porque es toda la Unión Europea la que se ha visto afectada por la decisión, aunque sensiblemente mejor que una inversión en el IBEX o en el Banco Santander.

Prosiguiendo con su esfuerzo diversificador, el inversor podría haber invertido parte de su cartera además de en acciones europeas, en acciones norteamericanas (ej. S&P500 en Euros) y acciones de países emergentes (ej. MSCI EM en Euros), a través de fondos indexados de Vanguard. Como los inversores han estimado que estas dos zonas geográficas se verán mucho menos afectadas por el voto a favor del Brexit, las rentabilidades en euros son de un -1,5% aproximadamente, una caída significativamente menor que está dentro de los movimientos habituales de la renta variable.

Si además, este inversor hubiera dispuesto parte de su patrimonio en fondos de renta fija que sigan a índices, como bonos ligados a la inflación, bonos corporativos, o bonos gubernamentales, hubiera observado que los bonos ligados a la inflación hubieran bajado únicamente un -0,37% por el retroceso de las expectativas de inflación que han estimado los inversores, mientras que los bonos corporativos hubieran subido un 0,10% y los bonos de gobiernos un 0,28%. De esta manera los bonos habrían sumado rentabilidad a la cartera cuando más se necesita, una de las principales propiedades de los bonos. Como podéis observar, incluso en días tan negativos existen activos que se aprecian. Todos estos índices de renta fija son invertibles a través de fondos indexados de Vanguard con muy bajo coste.

En Indexa Capital, tenemos todo esto en cuenta a la hora de construir las carteras de los clientes. El resultado es que, a raíz del voto a favor del Brexit, un cliente muy conservador (ej. nuestra cartera modelo 1) ha obtenido una pequeña pérdida de capital de -0,14%, un cliente moderado (ej. nuestra cartera modelo 5) habría perdido un -1,36% y un cliente arriesgado (ej. nuestra cartera modelo 10) habría perdido un -2,47%. A pesar de que estamos hablando de rentabilidades negativas, y esto nunca son buenas noticias, se puede observar perfectamente el poderoso efecto de la diversificación. Se han limitado muchísimo las pérdidas en comparación con una inversión en el Banco Santander (-19,9%), en el IBEX (-12,35%) o en acciones europeas (-6,82%).

Con todo esto no queremos decir que diversificar vaya a dar siempre mejores resultados: a corto plazo una cartera poco diversificada a menudo tiene una rentabilidad mayor, pero en el largo plazo, como bien dijo en 1952 el premio nobel Harry Markowitz, el único almuerzo gratuito es la diversificación («Diversification is the only «free lunch» in investing«)  y el desafortunado evento del Brexit nos lo ha vuelto a recordar.

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Warren Buffett recomienda la gestión indexada

Es probable que Warren Buffett sea el gestor activo con más éxito y rentabilidad de las últimas décadas. Aún así, también es uno de los mayores defensores de la gestión indexada. De alguna manera Warren Buffet nos dice: gestión activa con él (con Berkshire Hattaway) o si no gestión pasiva (indexada). Desde hace muchos años, Buffett defiende que la gestión indexada es la mejor solución para la gran mayoría de inversores.

Hace unas semanas, el pasado 30 de abril 2016 para ser exactos, Buffett ha vuelto a defender la gestión indexada. Lo hizo en la última asamblea general de accionistas de su holding, Berkshire Hathaway. En esta ocasión estuvo hablando del tema durante más tiempo y de forma más didáctica que en ocasiones anteriores.

Justo antes del almuerzo, Buffett le dedicó nada menos que unos doce minutos al tema, en una explicación que él mismo calificó, en broma, como un «sermón» a los inversores. Se dedicó a explicar las ventajas de los fondos indexados frente a los fondos de gestión activa. Hemos preparado una versión reducida y subtitulada en español de esta parte de la conferencia y nos ha parecido relevante compartirla.

A continuación el vídeo subtitulado, y más abajo una transcripción de las palabras de Buffett:

 

Hace unos años hice una apuesta y prometí ir reportando antes de que la apuesta finalizara. Lo he estado haciendo regularmente, pero probablemente sea apropiado, al haber avanzado tanto, señalar una lección obvia que es lo que quería demostrar con la apuesta originalmente.

 

La apuesta era la siguiente: Alguien elegiría 5 Hedge Funds y yo cogería el índice S&P usado por Vanguard, que no está gestionado. Apostaba que en un periodo de 10 años este índice ganaría a los 5 Hedge Funds que estaban manejados por gente que cobraba sumas increíbles a sus clientes, y que eran expertos supuestamente.

 

Afortunadamente, hay una web, longbets.org , que me parece muy interesante y con la que me divierto mucho porque personas toman el lado opuesto de diversas proposiciones a largo plazo y hacen apuestas con el resultado dando sus razones. Podéis ir a esta web y encontrar apuestas sobre lo que la gente estará haciendo en 50 años y cualquier tipo de apuesta. La nuestra se hizo bastante famosa en esta web.

 

Un hombre al que conocía de antes, Ted Seides, apostó que podría elegir 5 Hedge Funds. Estos serían fondos de fondos, es decir que había un Hedge Fund cuyo gestor elegiría los otros gestores que pensaba que tendrían mejores resultados, que a su vez harían lo mismo. De esta manera los 5 fondos de fondos representan 100 ó 200 Hedge Funds por debajo. Ahora tened en cuenta que el Hedge Fund estaba eligiendo fondos en los que el gestor estaba cobrando más o menos 0,5% al año más parte de los beneficios. Y él solamente estaba eligiendo a los que él creía que eran los mejores gestores por debajo suyo que a su vez estaban cobrando 1,5% o 2% más otra parte de los beneficios. Así que ciertamente el gestor principal estaba incentivado a elegir buenos gestores que a su vez también deberían estar incentivados.

 

El resultado después de 8 años y cientos de gestores de fondos involucrados es que ahora el fondo no gestionado de Vanguard con costes muy muy bajos está cuarenta y tantos puntos por delante de los Hedge Funds. Esto puede ser un mal resultado para los Hedge Funds, pero no lo es para los gestores que estarán cobrando un 0,5% anual y por debajo hay gestores que estarán cobrando de 1,5% a 2%. Y si tienes un par de puntos de porcentaje perdidos todos los años al final suma mucho dinero.

 

Tenemos dos gestores aquí en Berkshire que cada uno gestiona 9 mil millones de dólares para nosotros. Los dos han llevado Hedge Funds antes. Si tuvieran un contrato de dos más veinte que es común en el mundo de los Hedge Funds, estarían cobrando 180 millones anualmente cada uno, prácticamente sólo por respirar. Esto es un esquema de compensación increíble y es una de las razones por la que hice esta apuesta.

 

Lo que quiero que hagáis ahora (refiriéndose al público) es que por un momento imaginéis que vosotros sois los dueños de todas las acciones de EEUU. Sois los 18 mil de Berkshire que habéis conseguido juntar toda la riqueza del país. Y vamos a asumir que dividimos la sala por la mitad. En este lado ponemos la mitad de la gente, la mitad de todos los inversores de capital del mundo. Y este grupo es el que cierto candidato presidencial llamaría de baja energía. De hecho no tienen ninguna energía en absoluto y compran la mitad de todo lo que existe en el mundo inversor, todo el mundo en este lado. Y ahora la mitad de todo es propiedad de esta gente de baja energía, no miran los precios de las acciones, no ven canales de finanzas, no leen el Wall Street Journal, no hacen nada. Son un grupo que se sienta año tras año tras año siendo dueños de la mitad del país. ¿Ahora cual va ser su resultado? Este va a ser exactamente el mismo que la media del mercado Americano porque son dueños de la mitad del mercado y no tienen ningún gasto.

 

¿Qué va a pasar con la otra mitad? La otra mitad van a ser los hiperactivos y van a tener la misma rentabilidad bruta que los de la gestión indexada ya que la suma de los grupos tiene que ser igual al total, y por definición la otra mitad no puede cambiar. La mitad de la gestión activa va a tener la misma rentabilidad bruta que la gente de baja energía pero también va a tener grandísimos costes porque todos van a estar moviéndose y contratando Hedge Funds, consultores, pagando muchas comisiones, etc.

 

Por lo tanto, la mitad de la gestión activa como grupo tiene que hacerlo peor que la otra mitad. El grupo que no hace nada tiene que tener mejores resultados que la gente que intenta hacerlo mejor, es simple.

 

Espero que haciendo esta apuesta haya creado un pequeño ejemplo de esto. Pero esta oferta estaba hecha para cualquiera, y volvería a hacerla ahora si no fuera porque el tardar 10 años en cobrarla es un poco más problemático según avanzamos en la vida. Suena tan elemental, pero te puedo garantizar que ningún fondo de dotación, ningún fondo de pensiones públicas, ninguna persona que sea extremadamente rica quiere sentarse en el de la gestión indexada. No se pueden creer que teniendo miles de millones de dólares a invertir no pueden contratar alguien que lo haga mejor que la media. Eso escucho de ellos todo el rato.

 

Así que este grupo de aquí, supuestamente más sofisticado y generalmente más rico, contrata consultores. Y ningún consultor del mundo te va a decir que compres un índice de S&P y te sientes durante los siguientes 50 años. No llegas a ser consultor así, y desde luego no cobras la cuota. Así que los consultores tienen toda la motivación en el mundo de decir: «este año tenemos que concentrarnos más en acciones internacionales, o que este gestor es particularmente bueno en el corto plazo». Así que vienen y hablan durante horas, tú les pagas una gran cuota y siempre sugieren algo diferente a sentarte y participar en el mercado americano sin ningún coste. Esos consultores después de cobraros las cuotas, os recomendaran otra gente que a su vez os cobraran más cuotas, que como veis a lo largo del tiempo se comen el capital.

 

Así que yo sugeriría que aunque no es totalmente seguro porque nada lo es, es muy probable y sacaría la cabeza por ello.

 

He hablado con fondos de pensiones enormes y les he enseñado los números. Y en cuanto salgo se van y contratan a un montón de consultores y les pagan un montón de dinero, lo que es increíble.

 

Y los consultores siempre cambian su recomendación un poco cada año. No pueden cambiarlo al 100% porque parecería que no sabían lo que hacían el año anterior pero lo cambiaran un poquito de año en año, y vienen y tienen un montón de gráficos, presentaciones de PowerPoint, recomiendan gente que también va a cobrar un montón de dinero y dicen que sólo puedes tener el mejor talento pagando dos y veinte por ejemplo. Y el flujo de dinero de los hiperactivos a sus ‘ayudantes’ es enorme mientras que los de la gestión indexada se sientan y se aprovechan del resultado de la industria americana. Así que espero que os deis cuenta que como población, el mercado americano ha ido maravillosamente, y por lo tanto, el resultado neto de contratar gestores profesionales es muy negativo.

 

En la biblioteca tenemos un pequeño libro llamado “Dónde están los yates de nuestros clientes” escrito por Fred Schwed cuando yo tenía unos 10 años. Ha tenido diferentes ediciones, pero las lecciones principales siguen ahí. Esta lección está ahí desde 1940, y aun así todo el empuje comercial está detrás de decirte que debes hacer algo diferente a lo que hiciste el día anterior. Pero no tienes que hacer eso, sólo tienes que sentarte y dejar a la industria americana hacer su trabajo por ti.

 

Charlie, ¿tienes algo que decir?

 

(Habla Charlie Munger, Vice-Presidente de Berkshire Hathaway) Ha habido alguno de estos gestores que verdaderamente han tenido éxito, hay unos pocos en las universidades que verdaderamente son buenos. Pero son muy pocos, es como encontrar una aguja en un pajar.

 

(Habla Warren Buffet) Y cuando me dijeron que mencionara dos en 1969 sabía un par, pero Strolley no estaba interesado en gestionar más dinero por entonces y mi amigo Morgan no escaló bien con el tiempo aunque tenía unos resultados increíbles en los pasados 45 años. Pero eso es todo lo que se me ocurría en esos tiempos y afortunadamente se me ocurrieron un par. La gente que se mantuvo le fue muy bien pero la gente que se gastó mucho más dinero lo hizo por gente de Wall Street con talento vendedor más que inversor. Hay algunos pocos que tienen un impresionante pasado inversor pero son muy pocos y la gente a la que contrata para que los identifique no sabe hacerlo pero sí saben cómo vendértelo.

 

Este es mi mensaje, volved a la una, muchas gracias.

 

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