Es mejor no elegir cuando inviertes (2)


En marzo de 2016, tres meses después de lanzar Indexa Capital, escribíamos un artículo que describía en qué consiste el sesgo por comportamiento y porque es mejor no elegir cuando inviertes. El artículo explica que si estás activamente buscando el mejor momento para invertir en fondos de inversión, lo más normal es que te equivoques y acabes invirtiendo con el pie cambiado. En el artículo repasábamos varios estudios que demostraban que, de media, los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuando invertir o desinvertir.

En un artículo posterior titulado ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?, explicábamos qué hacer en caso de que hubieras recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, una indemnización, …). La respuesta era que en función de tu tolerancia al riesgo lo mejor era invertirlo todo de golpe o de forma periódica, pero nunca intentando buscar el mejor momento para invertir.

En este artículo nos preguntamos, tras dos años y medio de operativa, si nuestros clientes de forma agregada invierten de forma periódica independientemente de la evolución de mercado, o si por el contrario, invierten tras subidas de nuestras carteras.

Para responder a esta pregunta analizamos la evolución mensual de dos variables:

  1. Aportaciones netas de los clientes: utilizamos como mejor aproximación el crecimiento mensual de las aportaciones menos las retiradas, medido en porcentaje sobre el patrimonio total gestionado del mes anterior. Por ejemplo, en junio 2018, los clientes han aportado 6,1 millones de euros y han retirado 0,6 millones de euros, sobre los 95,2 millones gestionados por Indexa a finales del mes anterior, equivale a unas aportaciones netas de 5,8% del patrimonio.
  2. Rentabilidad de las carteras: utilizamos la rentabilidad de los últimos 12 meses de la cartera 6/10 para importes entre 10 mil y 100 mil euros, que es la más popular entre nuestros clientes.

En el siguiente gráfico estudiamos la relación entre las aportaciones de clientes como función de la rentabilidad pasada de las carteras. Utilizamos una muestra de 19 meses (desde diciembre 2016 a junio 2018) y los resultados son los siguientes:

Como se puede observar en el gráfico hay una clara relación entre el crecimiento de las aportaciones netas y la rentabilidad de los 12 meses anteriores: si la rentabilidad ha sido elevada entonces el crecimiento de las aportaciones es elevado. Si ajustamos una recta al conjunto de datos vemos que, para esta muestra, por cada punto de rentabilidad en los últimos 12 meses, las aportaciones de nuestros clientes aumentan en un 1,4%. Por ejemplo, si la rentabilidad de los últimos 12 meses ha sido un 5% entonces las aportaciones habrán crecido un 7% y si la rentabilidad ha sido de un 10% las aportaciones habrán aumentado un 14%.

Este comportamiento muestra que en Indexa, las aportaciones de nuestros clientes aumentan cuando las carteras van bien (y viceversa), lo cual no es óptimo porque significa que nuestros clientes están comprando más cuando los precios han subido. Por ello, insistimos tanto en el mensaje de que es mejor no elegir cuando inviertes y que interesa invertir cada mes periódicamente. Nos gustaría que en el futuro el gráfico que mostramos arriba, acabara siendo una nube de punto sin ninguna relación: que el crecimiento de las aportaciones de nuestros clientes no dependa de si las carteras han subido mucho o poco en los 12 meses anteriores. De esta forma, estaremos reduciendo el sesgo por comportamiento y aumentando aún más la rentabilidad de nuestros clientes.

¿Tienes alguna sugerencia sobre cómo podríamos ayudar a nuestros clientes a minimizar este sesgo? Estaremos encantados de escuchar tus sugerencias.

El S&P 500 está en máximos, es lo habitual


¿Te han recomendado alguna vez no invertir en bolsa de Estados Unidos porque el S&P 500 estaba en máximos en este momento? ¿Crees que tiene sentido esta recomendación?

Las carteras de Indexa Capital tienen un peso relevante en acciones de Estados Unidos muy superior al que suelen tener en las carteras tradicionales en España. La razón por la cual tenemos un mayor peso, es que las acciones de EEUU pesan a día de hoy un 55% de la capitalización global. Como nuestro objetivo es indexar la cartera de nuestros clientes sobre el mundo, damos un peso significativo a la bolsa estadounidense en nuestras carteras (aunque limitado a máximo 35% de la cartera, para no sobre exponer ninguna cartera a una geografía específica).

Sin embargo, a pesar de limitar el peso de la bolsa estadounidense a máximo 35% de la cartera, muy por debajo del 55% de peso de la bolsa americana en la capitalización bursátil mundial, algunos clientes nos preguntan si no estamos sobreinvertidos en acciones de Estados Unidos, sobre todo ahora que el índice de bolsa estadounidense S&P 500 está en máximos

La realidad, como veremos a continuación, es que el S&P 500 suele estar habitualmente en máximos, por lo que no deberíamos sorprendernos de que ahora mismo también lo esté. Es lo normal. Esto no significa que el índice pueda caer en los próximos meses o incluso años, pero da una clara señal de que no hay nada anormal en el hecho.

Para analizar esto, utilizamos dos muestras de datos distintas (fuente Bloomberg en ambos casos):

  • Por un lado utilizamos los datos del S&P 500 teniendo en cuenta la reinversión de dividendos, desde diciembre 1927 hasta junio 2018.
  • Por otro lado, utilizamos la evolución del primer fondo indexado al S&P 500 que se creó, desde agosto 1976 hasta junio 2018. El nombre del fondo es Vanguard 500 Index Fund (ISIN: US9229081081). La razón por la que incluimos este fondo, es porque se trata de un activo invertible mientras que el índice en sí no lo es.

En ambos casos utilizamos datos de fin de mes: 1.087 datos en la primera muestra y 503 en la segunda. A efectos del estudio, consideramos que el fondo está en máximos históricos si cierra en máximo absoluto o con una diferencia inferior al 5% del máximo previo.

Resultados para el índice S&P 500 desde 1927

En el gráfico a continuación se puede observar en escala logarítmica la evolución del índice (incluyendo reinversión de dividendos) y la evolución del máximo previo. Como se puede observar únicamente hay 3 períodos en los cuales el índice ha estado un período apreciable por debajo del máximo anterior: tras el crash de los años 20, en la burbuja de las tecnológicas del año 2000 y en la reciente crisis crediticia global de 2008.

Salvo esos períodos, ambas gráficas van prácticamente de la mano, lo cual indica que el índice se encontraba en máximos.

Resultados para el fondo Vanguard 500 Index Fund

Como no podía ser de otra manera, los resultados para el fondo de Vanguard que replica el S&P 500 son muy similares a los del gráfico anterior:

En términos porcentuales los resultados son como siguen:

Serie Datos totales (meses) Meses en máximo (a 5% de máximo anterior) Porcentaje
S&P500 1087 546 50,2%
Fondo Vanguard S&P500 503 298 59,2%

Se puede observar que, en ambos casos, el número de meses donde el S&P 500 está en máximos, es superior al 50%. Lo habitual, en contra de lo que se podría pensar en un primer momento, es que este índice esté en máximos.

Artículo relacionado: mejor no elegir cuando inviertes o desinviertes.

Los índices


En este artículo vamos a explicar qué son los índices de inversión, para qué sirven, quién y cómo los crean. También explicaremos por qué y cómo se puede invertir en fondos que replican índices, también llamados fondos indexados.

¿Qué es un índice?

Un índice es una serie de reglas que más o menos objetivas para seleccionar una serie de inversiones y la importancia de cada inversión dentro del índice. Si las inversiones son acciones entonces se suele hablar de índices bursátiles o de acciones cuya definición en la Wikipedia es:

Un índice bursátil corresponde a un registro estadístico compuesto usualmente de un número, que trata de reflejar las variaciones de valor o rentabilidades promedio de las acciones que lo componen. Generalmente, las acciones que componen el índice tienen características comunes tales como: pertenecer a una misma bolsa de valores, tener una capitalización bursátil similar o pertenecer a una misma industria.

Si las inversiones son bonos, entonces se suele hablar de un “índice de bonos”.

¿Para qué sirven los índices?

Inicialmente los índices se crearon para resumir en un solo número la evolución de todo un mercado. De esta manera se podía hablar de que el Dow Jones Industrial (el primer índice que se creó) había subido un 1%, en vez de hablar de todas las acciones por separado.

Actualmente se utilizan los índices para replicar el comportamiento de un mercado. En vez de comprar una cartera de acciones de EE.UU., se puede comprar un fondo indexado al índice S&P500 por ejemplo, que sigue el comportamiento de este índice y de esta manera obtener la rentabilidad media del mercado estadounidense.

¿Quién crea los índices?

Normalmente los crean empresas especializadas como Standard and Poors (S&P), MSCI o Dow Jones. A veces son los propios mercados secundarios que los crean, como es el caso del IBEX35 que está calculado por el Comité Asesor Técnico del IBEX35, que está vinculado a BME.

¿Cómo se crean los índices financieros?

Existen principalmente tres formas de construir un índice: ponderando por precio, ponderando por capitalización o equiponderando.

1. Índice ponderado por precio

Ponderar por precio es como incluir una acción de cada empresa en nuestra cesta (las empresas con un precio por acción más alto pesan más).

El índice ponderado por precio se calcula como el promedio de los precios de las acciones en el índice. Se calcula sumando cada precio de acciones y dividiendo el total entre el número de acciones de la serie. El principal problema que tiene esta forma de cálculo, es que las empresas con un precio más alto pesan más (aunque en conjunto puedan ser empresas más pequeñas que otras por tener menos acciones emitidas). Inicialmente los índices se calculaban así (por ejemplo, el Dow Jones Industrial Average), pero hoy la ponderación por precio está cada vez más en desuso.

2. Índice ponderado por capitalización

Ponderar por capitalización es como incluir la capitalización total de cada empresa en nuestra cesta (las empresas más grandes pesan más).

En los índices ponderados por capitalización, las empresas ponderan en función de su capitalización de mercado (precio de las acciones multiplicado por el número de acciones en circulación) y se dividen entre la capitalización global de las empresas que componen el índice. Este tipo de ponderación representa mejor la evolución de un mercado o zona geográfica, y tiene como principal característica que el efecto que tendrá un cambio en el precio en una empresa de gran capitalización bursátil será mucho más importante que el que tenga una empresa pequeña.  Ejemplos bien conocidos de un índice ponderado por capitalización son el índice S&P500 o el MSCI World. En Indexa, utilizamos principalmente este tipo de índices ya que representan mejor la riqueza global que cualquier inversor debería replicar para asegurarse la rentabilidad que el mercado ofrece, y además son los índices que se pueden replicar de la forma más fácil y económica.

3. Índice equiponderado

Equiponderar es dar el mismo peso a todas las empresas (todas las empresas pesan igual).

Un índice equiponderado se basa en el movimiento del precio promedio de las acciones en el índice. En esta serie, todas las acciones, sin importar la capitalización tienen el mismo efecto. Para calcular un índice equiponderado, se utiliza la media aritmética de los rendimientos de los activos que componen el índice. Como ejemplos de este tipo de indexación, están los índices MSCI Equal Weighted. Por cómo se calculan, estos índices darán más importancia a empresas pequeñas que a empresas grandes, aumentando ligeramente el riesgo esperado y también la rentabilidad esperada.

¿Cómo se puede invertir en índices?

La forma fiscalmente más eficiente para un inversor español de invertir en índices es utilizar fondos indexados de bajo coste. Normalmente, las entidades financieras no ponen a disposición de sus clientes la posibilidad de elegir estos fondos porque son producto que no le dejan margen al distribuidor, pero recientemente empresas como la nuestra, Indexa Capital,  han decidido dar un paso adelante y ofrecer carteras de fondos indexados con costes más bajos (un coste total un 80% menor que las alternativas bancarias en el caso de Indexa).

¿Por qué hay que invertir en índices?

La respuesta rápida es que la rentabilidad corregida por riesgo de los fondos indexados es mayor que en los fondos de gestión activa (no indexada). Existe una amplia evidencia académica que muestra como los gestores profesionales no son capaces de obtener una rentabilidad después de comisiones a largo plazo superior a la de su índice de referencia. No consiguen batir al mercado por las elevadas comisiones que cobran. En el artículo titulado Por qué es mejor la gestión indexada repasamos los principales artículos académicos que muestran esta realidad.

En Indexa llevamos 2 años y medio (desde el 31/12/2015) invirtiendo el ahorro de nuestros clientes (más de 4.400 clientes en este momento), y hemos podido comprobar los estudios académicos con carteras reales. El éxito de nuestras carteras es más que apreciable: por ejemplo, nuestra cartera 6/10, que invierte un 50% de fondos indexados de acciones y 50% en fondos indexados de bonos, ha rentado de media un 14,2% acumulado (+5,5% anual) mientras que los fondos españoles (principalmente bancarios) de la categoría similar (renta variable mixta internacional) han rentado un 3,7% acumulado. En apenas 2 años y medio, nuestra cartera media le ha ganado 10,5% acumulados a la media de los fondos de la misma categoría.

Si aún no eres cliente de Indexa y quieres saber más sobre cómo gestionaríamos tu cartera te invitamos a responder a nuestro breve test de perfil inversor y ver qué cartera te recomendamos.

Fondos de distribución de dividendos o fondos de acumulación


En nuestras carteras de fondos de inversión utilizamos únicamente fondos que no pagan dividendos (se denominan fondos de acumulación) mientras que en los planes de pensiones utilizamos ETFs que en algunos casos sí pagan dividendos (se denominan fondos de distribución). En este artículo vamos a explicar por qué y cuándo es conveniente utilizar fondos de acumulación y cuándo es irrelevante.

Fondos de inversión

En fondos de inversión invertimos en fondos de acumulación (que no reparten dividendos) principalmente por razones fiscales:

  1. No adelantas impuestos y obtienes una mayor rentabilidad.
  2. Reduces el máximo de tu impuesto de patrimonio (en caso de tener uno).

No adelantas impuestos: el principal efecto que tiene cobrar un dividendo de un fondo, es que fiscalmente estamos materializando una renta del capital y, por tanto, tenemos que tributar por ella. Por ejemplo, si tienes un fondo que te paga un dividendo de 1.000€, entonces por un lado se aplica una retención del 19% y sólo recibirás 810€ y al año siguiente deberás pagar la diferencia hasta el tipo impositivo que aplique en tu comunidad autónoma (por ejemplo en Madrid o en Barcelona sería un 21% o 210€). El importe de este impuesto ya no estará invertido y por tanto perderás la rentabilidad futura que podrías haber tenido en caso de no haber tenido este pago de impuesto. Si suponemos que vas a estar 20 años invertido con una rentabilidad media del 4%, esos 210€ acabarían siendo 460,14€ y por tanto estas perdiendo una rentabilidad potencial de 250,14€ bruta, o 197,61€ neta de impuesto (suponiendo un tipo impositivo de 21% sobre la ganancia del capital en 20 años).

En esta simulación, en caso de cobrar hoy un dividendo de 1.000€, dejas de ganar 197,61€ a 20 años.

En la siguiente gráfica puedes ver la evolución de esta inversión de 1.000€ a 20 años con rentabilidad anual de 4% e impuestos de 21% sobre los dividendos, suponiendo que el importe neto de los dividendos se reinvierte cada año para que ambas alternativas sean comparables.

Simulación: puedes editar la hoja de cálculo si quieres para modificar los parámetros de la simulación.

Impuesto de patrimonio: además, en algunos casos los dividendos pueden aumentar el importe del impuesto de patrimonio. Para aquellas personas físicas que tienen que presentar el impuesto del patrimonio, el impuesto tiene como importe máximo las ganancias patrimoniales del año, que incluyen plusvalías y dividendos. Si generas rentas del capital mediante el cobro de dividendos aumentarás el importe a pagar por patrimonio.

Por estas razones, en carteras de fondos, no interesa invertir en clases de distribución. Si necesitas en algún momento liquidez, puedes reembolsar el importe que sea necesario, pero contarás con una gran ventaja:  podrás elegir vender un fondo que tenga minusvalías y por tanto no pagarás impuestos. En el peor de los casos (fiscalmente hablando), en el que todos los fondos tengan plusvalías, el efecto fiscal será el mismo a cobrar un dividendo, pero controlas cuando quieres generar las rentas del capital y pagar el correspondiente impuesto.

Planes de pensiones

En el caso de nuestros planes de pensiones, la situación es diferente. La entidad que recibe los dividendos de los ETFs o fondos de inversión es el plan de pensiones, que no paga impuestos. Por tanto, en el caso de planes de pensiones es mucho menos relevante que el plan invierta en fondos de acumulación o de distribución. El inversor que invierte en el plan de pensiones pagará el impuesto cuando retire dinero del plan, pero las operaciones dentro del plan no tributan.

Aun así, en Indexa preferimos que los planes Indexa Más Rentabilidad Acciones e Indexa Más Rentabilidad Bonos (asesorados por Indexa y gestionados por Caser Pensiones) inviertan en ETFs de acumulación porque nos evita tener que ocuparnos de la reinversión de los dividendos. Por ello nuestros planes invierten en ETFs de acumulación siempre que existe esta opción. En el caso de los ETFs de Estados Unidos no es posible porque en EEUU los ETFs están obligados a pagar dividendos de forma periódica. Como muchos de los mejores ETFs del mundo están listados allí, también acabamos teniendo una cantidad importante de ETFs de distribución dentro de nuestros planes de pensiones.

Indéxate con nosotros

Si aún  no eres cliente de Indexa Capital, prueba nuestro breve test de perfil inversor para ver qué cartera de fondos o de planes de pensiones te gestionaríamos.

Si ya eres cliente, recuerda que puedes compartir tu enlace de invitación-descuento con amigos y ambos no pagaréis comisiones de gestión sobre 10.000€ en vuestra cuenta de fondos durante un año. Puedes acceder a tu enlace de invitación en tu zona privada > Invitar.

Caídas de mercado, ¿una gran oportunidad para invertir?


Tras las recientes caídas de principio de febrero, hemos tenido tres tipos de comportamiento entre los clientes de Indexa Capital.

  1. No hacer nada y continuar con el plan previamente marcado.  Ha sido el comportamiento de la inmensa mayoría.
  2. Vender, llevado por el pánico de las caídas y el miedo que estas se prolongarán en el tiempo. Ha sido un comportamiento muy minoritario.
  3. Comprar: unos pocos clientes han aprovechado que los precios ahora son algo más bajos para invertir más.

Nuestra recomendación general es no hacer nada y continuar con el plan previamente marcado (1), y sólo invertir más (3) en caso de que vaya a ser una inversión realmente de largo plazo y puedas permitirte aumentar tu nivel de riesgo. En ningún caso recomendamos vender por el pánico por las caídas (2) porque es el camino más directo para mermar tu rentabilidad.

La razón por la cual decimos que no hay que hacer nada (1), es que si has estado esperando a las caídas para invertir, es muy probable que ya te hayas perdido parte de la subida anterior. Haciendo bien las cuentas es muy posible que ya te hayas visto afectado por el sesgo de comportamiento que, como vimos en un artículo anterior, resta un 1,5% de rentabilidad de media a los inversores que intentan comprar bajo y vender alto.

Por otra parte, la razón por la cual pensamos que puede ser una buena idea aumentar tu inversión tras las caídas (3), pero solo si la inversión es de largo plazo, es que a largo plazo se puede obtener más rentabilidad si se invierte en los momentos en los cuales los precios (medidos en términos de múltiplos de dividendos o de beneficios) son más bajos, ya que estos son momentos de rentabilidades esperadas más altas. El lado negativo es que estos momentos también son de riesgo más alto, ya que normalmente vienen acompañados de crisis de consumo y económicas que hace que todos seamos un poco más pobres.

Hay mucha evidencia al respecto. Como ejemplo, una tabla que hicieron Fama y French utilizando datos de acciones de la bolsa de Nueva York (NYSE) entre los años 1947-1996, en la cual analizan en función de un horizonte temporal (1, 2, 3 y 5 años) si la rentabilidad por dividendo (“dividend yield”) explica las rentabilidades (en exceso sobre los bonos del tesoro) futuras.

Incluimos más detalles técnicos sobre este estudio más abajo, al final de este artículo.

La conclusión a la que llegan Fama y French es que unos precios bajos en relación con los dividendos casi no predicen mayores rentabilidades a un año, pero a 5 años unos precios bajos sí predicen una mayor rentabilidad esperada.

Dicho ésto hay cuatros cuestiones a tener en cuenta:

  1. Precios relativos: estamos hablando de precios en términos relativos al dividendo, no de precios sin más. Si la bolsa baja y los dividendos también, entonces la bolsa no necesariamente tiene un precio más bajo en comparación con los dividendos.
  2. Poco impacto en la rentabilidad esperada: si el aumento de la rentabilidad por dividendos ha sido de un 5% (por ejemplo si pasa de 2% a 2,1%) entonces solo podremos esperar que en media la rentabilidad acumulada a 5 años para una inversión 100% en renta variable sea un 3,3% superior ( = 33 estimados por Fama y French * 0,1% de aumento de rentabilidad por dividendo). Es decir que el cambio de rentabilidad esperada es realmente importante sólo con caídas de precios importantes.
  3. Largo plazo: estamos hablando de horizontes de largo plazo, por lo que por el camino podremos ver caídas aún mayores y cuando invertimos en un entorno de rentabilidades por dividendo elevadas la volatilidad suele ser muy fuerte.
  4. Análisis poco significativo: desde el punto de vista estadístico, un análisis de 50 años con períodos de 5 años, no es muy significativo y puede no ser extrapolable (rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras).

Por otro lado, los inversores en general son muy sensibles al precio, pero también a la última evolución del mismo: si un activo pasa de 10€ a 15€ y después a 12€ es posible que nos parezca barato, pero si sube directamente de 10€ a 12€ es posible que nos parezca caro. Nos pasa lo mismo con la rentabilidad por dividendo: nuestras percepciones se ven afectadas por los datos más recientes.

En definitiva: es mucho más seguro que te ciñas a tu plan inicial y que vayas invirtiendo a medida que vas recibiendo ingresos o de acuerdo con un plan prefijado periódico, porque invertir cuando ha habido caídas de verdad es realmente difícil y lo normal es que lo hagas en el momento incorrecto aunque intentes hacerlo tras las caídas. Además, es posible que te hayas perdido subidas previas por haber estado esperando a las caídas para invertir.

Nuestra recomendación después de unas caídas en bolsa es ni vender, ni comprar, si no mantener tu plan de aportaciones previamente establecido, sin tener en cuenta los vaivenes de los mercados.

→ Si aún no tienes cuenta con Indexa Capital, puedes probar gratuitamente nuestro test de perfil inversor y ver qué cartera te recomendamos, con máxima diversificación, y con costes radicalmente bajos.

Si te gustan las ecuaciones, a continuación incluimos más detalles técnicos del estudio de Fama y French:

La regresión que realizan es la siguiente:

Rentabilidad a X años = a + b * (Dividendos / Precio de las acciones)

Donde:

  • “X” es un periodo de 1, 2, 3 o 5 años
  • “a” es la constante de la regresión
  • “b” es el multiplicador de la rentabilidad por dividendo (o dividend yield)
  • “(Dividendos / Precios de las acciones)” es la rentabilidad por dividendo, el porcentaje del precio de las acciones que se ha pagado de media en dividendos en el último año (dividend yield en inglés)

Si b es positivo significa que a mayores dividendos sobre el precio de las acciones, mayor rentabilidad futura esperada, o dicho de otra manera, que un precio bajo de las acciones en relación con los dividendos puede implicar una mayor rentabilidad esperada a largo plazo.

El R2 nos indica si la regresión es significativa o no.

Horizonte temporal b
(relación entre rentabilidad y precios bajos)
R2
(calidad de la regresión)
1 año 5,3 15%
2 años 10 23%
3 años 15 37%
5 años 33 60%

Como podemos ver, con horizonte de un año el R2 es 0,15% lo cual indica que precios bajos casi no predicen mayores rentabilidades a un año. Pero a 5 años el R2 asciende hasta un 60%, lo cual indica que precios “bajos” en relación a los dividendos predicen rendimientos en exceso superiores en un plazo de 5 años.

Diferentes formas de medir la rentabilidad


En este artículo vamos a ver con detalles las dos principales formas de medir la rentabilidad de tu inversión: la rentabilidad ponderada por dinero y la rentabilidad ponderada por tiempo. Ambos conceptos miden cosas distintas y en general tendrán valores diferentes (siempre que se haya hecho más de una aportación a la cartera).

Rentabilidad ponderada por tiempo: esta rentabilidad compone los rendimientos diarios de tu cuenta desde el momento que se financió hasta hoy. Es la mejor forma de comparar la rentabilidad entre diferentes gestoras ya que ignora cuando has ido aportando más dinero o retirando dinero. Es la rentabilidad media desde que empezaste a invertir dando el mismo peso a cada día desde entonces, independientemente del importe que has tenido invertido en cada momento. Es por esta razón, que los fondos de inversión se comparan utilizando el rendimiento ponderado por tiempo.

Rentabilidad ponderada por dinero: esta es la rentabilidad de tu cartera teniendo en cuenta tu patrón especifico de aportaciones y retiradas. Es la rentabilidad teniendo en cuenta el dinero que has tenido invertido en cada momento. Es la forma más común de evaluar el desempeño de la cuenta, pero no es una buena medida para evaluar al gestor de las inversiones dado que el gestor no tiene control sobre el momento en el que realizas aportaciones adicionales o retiradas.

Veámoslo con un ejemplo. Supongamos tres inversores que financian el día 31 de diciembre de 2015 su cartera en Indexa con 100 mil € cada uno. Los tres invierten exactamente en la misma cartera.

Supongamos también que la rentabilidad ponderada por tiempo de la cartera es de:

  • +10% en el 1er semestre 2016
  • -5% en el segundo semestre 2016

Esto significa que si inviertes 100 mil €, en el primer semestre acabas con 110 mil €, y  en el segundo con 104,5 mil €. La rentabilidad ponderada por tiempo en este periodo ha sido de +4,5%. Si inviertes 100 al inicio y no haces más aportaciones ni retiradas, acabas el año con 104,5.

El primer inversor no vuelve a hacer ninguna aportación ni retirada. Por tanto el dinero que tiene al 31 de diciembre de 2016 es 100 mil € * (1 + 10%) * (1 – 5%) = 104,5  mil €.

El segundo inversor aporta 100 mil € el 30 de junio 2016, después del 1er semestre. A 31 de diciembre 2016 tendrá 100 mil € * (1 + 10%) * (1 – 5%) + 100 mil € * (1 – 5%)  = 104,5 + 95 = 199,5 mil €. Ha perdido 500€ porque ha estado menos invertido en el periodo de rentabilidad positiva y más invertido en el periodo de pérdidas.

El tercer inversor retira 50 mil € a mitad de año. A 31 de diciembre 2016 tendrá en su cartera (100 mil € * (1 + 10%) – 50 mil €) * (1 – 5%) = (110 – 50)  * 0,95 = 57 mil €.

Como se puede observar a pesar de haber invertido en una cartera con la misma rentabilidad ponderada por tiempo las tres carteras han acabado con rentabilidades en euros muy diferentes como vemos en la siguiente gráfica y tabla:

Valor de la cartera
31/12/15
Compra o retirada
30/06/16
Valor cartera
31/12/2016
Rentab. en Euros Rentab. ponderada por tiempo Rentab. ponderada por dinero
Inversor 1 100 k€ 0 k€ 104,5 k€ +4,5 k€ +4,5% +4,5%
Inversor 2 100 k€ +100 k€ 199,5 k€ -0,5 k€ +4,5% -0,3%
Inversor 3 100 k€ -50 k€ 57 k€ +7 k€ +4,5% +9,3%

 

 

El primer inversor que solo hace una aportación al principio tiene una plusvalía de 4.500€ que equivale a una rentabilidad ponderada por dinero de +4,5%, igual a la rentabilidad ponderada por tiempo. El segundo, que aporta 100 mil € adicionales justo antes de que la cartera caiga un 10%, acaba con una minusvalía de 500€ o un -0,5% mientras que el tercero que retira 50 mil € justo antes de la caída, acaba con una rentabilidad positiva de 7 mil €, o un +7%.

Avanzado

Si quieres ver en detalle cómo se calculan ambas rentabilidades:

Para el caso de la rentabilidad ponderada por tiempo (RPT) para el día t se calcula como:

Para saber la rentabilidad ponderada por tiempo a lo largo de varios días, hay que componer las rentabilidades diarias:

En el caso de le rentabilidad ponderada por dinero, hay que hacer el mismo cálculo que para el cálculo de una TIR. En este caso, tenemos como inputs las entradas, salidas y valor final de la inversión. El cálculo de la rentabilidad despejando la r de la siguiente ecuación (supongamos que también hay tres períodos):

En una hoja Excel podéis utilizar la fórmula TIR.NO.PER para realizar este cálculo. Actualización 25/03/2019: El dato que se obtiene con está fórmula es un dato anualizado que supone que la rentabilidad que has obtenido en períodos inferiores a un año se va a repetir. En Indexa mostramos el dato desanualizado.

En Indexa Capital, publicamos en tu zona privada los dos tipos de rentabilidad: la rentabilidad ponderada por tiempo que representa mejor la calidad de nuestra gestión, y la rentabilidad ponderada por dinero, que representa mejor la suerte, o mala suerte, que has podido tener en los momentos de realizar aportaciones adicionales o retiradas.

También publicamos la rentabilidad en euros, como diferencia entre el valor de tu cartera y tus aportaciones netas (aportaciones menos retiradas), sin porcentajes, que representa mejor el dinero total que has ganado o perdido invirtiendo con Indexa pero no tiene en cuenta el tiempo que has estado invertido.