Las expectativas de rentabilidad del mercado


La expectativa de rentabilidad del mercado es la rentabilidad que el mercado en su conjunto espera tener en el largo plazo. Uno podría pensar que estas expectativas son constantes, lo cual significaría que de media el mercado espera siempre obtener una rentabilidad del x% anual. Sin pensar demasiado, vemos que esto no puede ser cierto ya que el tipo de interés sin riesgo varía en el tiempo y no tendría mucho sentido esperar siempre la misma rentabilidad independientemente de que rentabilidad ofrezca una inversión segura.

Otra opción sería suponer que la rentabilidad por encima del activo libre de riesgo es constante. Esto significaría que siempre esperaríamos obtener un x% por encima del tipo de interés de la deuda alemana, por ejemplo. A esta diferencia se le llama prima de riesgo (“Risk premia”).

La hipótesis de una prima de riesgo constante tiene sentido, pero los datos indican que la realidad no es así.  La prima de riesgo esperada del mercado (la diferencia entre el rendimiento esperado del mercado y el tipo de interés libre de riesgo) es variable en el tiempo y es contracíclica. Esto significa que en momentos de recesión la prima de riesgo aumenta y en momentos de bonanza económica la prima de riesgo disminuye.

La prima de riesgo esperada en cada momento no es observable. Hay que estimarla y existen diferentes métodos para ello. En los siguientes gráficos observamos dos estimaciones distintas de la expectativa de mercado en cada momento, desde abril 1988 hasta septiembre 2018. Ambos gráficos son de la presentación que realizó el profesor Gonzalo Rubio en la bolsa de Madrid el 21 de Mayo de 2019:

Evolución de la prima de riesgo esperada, estimación 1

Evolución de la prima de riesgo esperada, estimación 2

Como se puede observar, la prima de riesgo mínima se encuentra en el entorno de 1-2% y la máxima en el entorno del 6-7% y de media se ha encontrado en los últimos 30 años en el entorno del 3-4%. Por tanto, esta prima de riesgo es muy variable.

Por otro lado, podemos comprobar como en los momentos de crisis económica (reflejados en los gráficos con franjas grises) estas expectativas de rentabilidad aumentan significativamente. Es decir, en los momentos de crisis económica los inversores se vuelven más aversos al riesgo, buscan una mayor rentabilidad esperada para sus inversiones y por tanto deciden vender sus acciones hasta que el precio hace que la rentabilidad esperada sea la que buscamos.

En Indexa, debido al reajuste automático de las carteras, realizaremos justo lo contrario. A medida que el peso de las acciones vaya disminuyendo, debido a la pérdida de valor, iremos vendiendo bonos para comprar acciones y mantener las carteras ajustadas a las carteras modelo.

Conclusión

Aunque parezca un comportamiento extraño, el comportamiento variable y contracíclico de las primas de riesgo esperadas es algo que está incorporado en el día a día de la industria de la inversión. Todos los años las grandes gestoras publican sus “Expectativas de mercado” en la que buscan estimar cual es la rentabilidad esperada por el mercado para las diferentes clases de activo.  En Indexa, actualizamos también las expectativas de rentabilidad cada año y lo hacemos de acuerdo con la metodología que aparece en nuestro modelo de inversión.

Actualización 2019 de las expectativas de las carteras


Como venimos haciendo cada año, hemos actualizado las expectativas de rentabilidad y riesgo de nuestras carteras. El objetivo es que anualmente incluyamos la última información disponible de cara a estimar la rentabilidad que podemos esperar en el largo plazo.

La metodología que utilizamos para calcular la rentabilidad y riesgos esperados la puedes encontrar detallada en nuestro modelo de gestión. La metodología que utilizamos para estimar la rentabilidad a largo plazo de los mercados de acciones, está fijada por nuestro comité asesor y la calculamos como un promedio de las estimaciones de las grandes casas de gestión como Vanguard, JP Morgan, Franklin Templeton, State Street Global Advisors (SSGA) o Blackrock.

Este año las expectativas de rentabilidad anual a largo plazo, que hemos tomado en consideración para las acciones, son las siguientes:

Para las clases de activo de bonos, se tiene en cuenta principalmente el tipo de interés a largo plazo. Por ejemplo, si los bonos del gobierno alemán actualmente ofrecen un tipo de interés del 1%, la rentabilidad esperada de este activo será un 1%.

De esta manera, las expectativas de rentabilidad a largo plazo de las diferentes clases de activo actuales y las anteriores son las siguientes:

Como se puede observar las expectativas de rentabilidad a largo plazo en todas las clases de activo han aumentado ligeramente. Las acciones tienen una mayor rentabilidad esperada a largo plazo que el año pasado por las caídas del año 2018; al igual que los bonos.

El efecto sobre las expectativas de rentabilidad de las carteras medianas de Indexa (entre 10 y 100 mil euros) es el siguiente:

Se puede observar que aumenta la rentabilidad esperada entre 2 décimas y 4 décimas en función del plan. Estos cambios de expectativas no suponen ningún cambio en las carteras modelo asignadas a los clientes porque nuestro modelo se basa cada vez más en el peso que da el mercado a las diferentes clases de activo y no tanto en nuestras expectativas de rentabilidad a largo plazo.

Las expectativas de las demás carteras, de menos de 10 mil euros, de más de 100 mil euros o las carteras de planes de pensiones o EPSVs, están todas disponibles en nuestra página de modelo de gestión.

Si ya tienes tu cuenta abierta con nosotros, puedes ver las nuevas expectativas de tu cartera en tu zona privada > Plan.

Si aún no te estás indexando con nosotros: no dudes en responder a nuestro breve test de perfil inversor (2 minutos) para ver qué cartera te podemos ofrecer, sus expectativas de rentabilidad, sus costes, … sin compromiso y sin tener que facilitarnos ningún dato personal.

Actualización 2018 de las expectativas de las carteras


Como venimos haciendo cada año, hemos actualizado las expectativas de rentabilidad y riesgo de nuestras carteras. El objetivo es que anualmente incluyamos la última información disponible de cara a estimar la rentabilidad que podemos esperar en el largo plazo.

La metodología que utilizamos para calcular la rentabilidad y riesgos esperados la puedes encontrar detallada en nuestro modelo de gestión. Este año nuestro comité asesor ha introducido un cambio en la metodología que utiliza para estimar la rentabilidad a largo plazo de los mercados de acciones. Anteriormente utilizábamos el modelo de Gordon y a partir de ahora vamos a calcular un promedio de las estimaciones de las grandes casas de gestión como Vanguard, JP Morgan o State Street Global Advisors (SSGA).

Las razones por la cuales hemos decidido realizar este cambio son dos principalmente: la primera es que este año, con el método anterior, obteníamos unas expectativas de rentabilidad superiores a las obtenidas por las grandes gestoras y la segunda es que queremos distanciarnos de la generación de las expectativas para evitar sesgar los resultados.

Este año las expectativas de rentabilidad anual a largo plazo, que hemos tomado en consideración para las acciones, son las siguientes:

Errata (02/04/2018): la gráfica inicialmente publicada tenía intercambiadas las etiquetas “Acciones Estados Unidos” y “Acciones Europa”.

Para las clases de activo de bonos, se tiene en cuenta principalmente el tipo de interés a largo plazo. Por ejemplo, si los bonos del gobierno alemán actualmente ofrecen un tipo de interés del 1%, la rentabilidad esperada de este activo será un 1%.

De esta manera, las expectativas de rentabilidad a largo plazo de las diferentes clases de activo actuales y las anteriores son las siguientes:

Como se puede observar se han reducido sensiblemente las expectativas de rentabilidad a largo plazo en las clases de activo de acciones, mientras que las expectativas para los bonos han aumentado ligeramente.

Las acciones tienen una menor rentabilidad esperada a largo plazo que el año pasado por el cambio de metodología y por el aumento de los precios de las bolsas en 2017. Puedes ver una explicación más técnica y detallada al final del artículo.

Los bonos tienen una rentabilidad esperada algo mayor que en 2017 por las caídas en precio del año pasado.

El efecto sobre las expectativas de rentabilidad de las carteras medianas de Indexa (entre 10 mil euros y 100 mil euros) es el siguiente:

Estos cambios de expectativas no suponen ningún cambio en las carteras modelo asignadas a los clientes porque nuestro modelo se basa cada vez más en el peso que da el mercado a las diferentes clases de activo y no tanto a nuestras expectativas de rentabilidad a largo plazo. De esta manera, estamos dando prioridad a la diversificación global de nuestras carteras y, con ello, a la reducción del riesgo de las carteras de nuestros clientes. Para los usuarios más avanzados, se trata más de un modelo basado en Black-Litterman (sin incorporar un punto de vista propio de Indexa) que de un modelo de Markowitz.

Las expectativas de las demás carteras: de menos de 10 mil euros, de más de 100 mil euros y de las carteras de planes de pensiones, están disponibles en nuestra página de modelo de gestión.

Más detalles y explicación más técnica:

La parte más importante de la reducción de las expectativas de rentabilidad a largo plazo de las acciones corresponde al cambio de metodología: las estimaciones que hacíamos anteriormente eran de muy largo plazo y por tanto no incorporábamos directamente si las acciones estaban más o menos caras (si lo hacíamos indirectamente a través del dividend yield en el modelo de Gordon).

Por contra, las casas de gestión incorporan una reversión a la media del precio de las acciones (el ratio PER o Price to Earnings Ratio), de tal forma que si el PER es 20 y el PER de largo plazo se estima en 18 entonces se espera que las acciones caigan en un plazo concreto hasta que el PER retorne a la media. Si se hace la hipótesis de que el plazo es 10 años, entonces esto baja la rentabilidad esperada en un 2/10 por año o un 0,2%. Como el PER actual de las acciones está por encima de la media histórica, esto hace que las nuevas rentabilidades esperadas estimadas por las casas de gestión sean más bajas.