Elegir el mejor o peor momento para invertir no es tan importante


Muchos inversores buscan el mejor momento para invertir o desinvertir. En un artículo anterior ya mostramos que lo mejor es no elegir cuando inviertes o desinviertes porque al hacerlo,  los inversores pierden de media entre un 1 y un 1,5% anual.

Por otro lado, es habitual que los inversores estén esperando al mejor momento para invertir porque lo normal es que las bolsas estén en máximos y siempre da vértigo invertir con la bolsa en máximos.

En este artículo queremos mostrar con datos que, mientras mantengas tu inversión a largo plazo, es muy poco importante el momento concreto en el que realices las compras. Para mostrarlo, nos hemos inspirado en el artículo “Bob the timer”, que nos había recomendado nuestro socio y asesor Luis Viceira.

Hemos realizado el siguiente ejercicio

      • Supongamos que se invierte anualmente 10 mil dólares.
      • Los invierte en el primer fondo indexado al S&P500 que se creó, desde agosto 1976 hasta diciembre 2018. El nombre del fondo es Vanguard 500 Index Fund (ISIN: US9229081081). La razón por la que incluimos este fondo, es porque se trata de un activo invertible mientras que el índice en sí no lo es.
      • Suponemos que hay dos inversores: uno con muy buena suerte y otro con muy mala suerte:
        1. El que tiene una suerte infalible acierta todos los años y escoge siempre el punto más bajo para comprar. Es un gestor estrella.
        2. El que tiene muy mala suerte, escoge siempre el punto más alto para comprar todos los años. Es un gestor estrellado.
      • Ninguno de los dos inversores vende: cada año van acumulando 10 mil dólares en nuevas participaciones del fondo.
      • A lo largo de 42 años, en total cada uno ha invertido 420 mil dólares.

       

    • A priori uno pensaría que el gestor con suerte debería acabar con una rentabilidad muy superior a la del que tiene mal suerte. En realidad no es así:
        Inversión ($) Cartera el 31/12/2018 Rentabilidad anual ponderada por dinero
      Inversor con suerte 420.000 3.206.042 7,9%
      Inversor sin suerte 420.000 2.553.628 7,1%

      Mientras que el inversor con suerte, que siempre ha invertido en mínimo del año, acaba teniendo una rentabilidad anual del 7,9%, el de la mala suerte, que siempre ha invertido con el S&P500 en máximo anual, obtiene un 7,1%. No es mucha la diferencia en rentabilidad.

      Lo relevante en este ejemplo, es que ninguno de los dos inversores vende. Si el que tiene mala suerte, además de elegir el peor momento, decidiera vender cuando su cartera ha caído un 5% o cuando su cartera volviera a tener el valor de la inversión entonces la diferencia sí que sería muy importante.

      Conclusión

      Mientras mantengas tu inversión, el momento concreto de invertir es muy poco relevante en el largo plazo, así que no merece la pena dedicar tiempo en este empeño. Lo importante es invertir y no vender después de las caídas.

Es mejor no elegir cuando inviertes (2)


En marzo de 2016, tres meses después de lanzar Indexa Capital, escribíamos un artículo que describía en qué consiste el sesgo por comportamiento y porque es mejor no elegir cuando inviertes. El artículo explica que si estás activamente buscando el mejor momento para invertir en fondos de inversión, lo más normal es que te equivoques y acabes invirtiendo con el pie cambiado. En el artículo repasábamos varios estudios que demostraban que, de media, los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuando invertir o desinvertir.

En un artículo posterior titulado ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?, explicábamos qué hacer en caso de que hubieras recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, una indemnización, …). La respuesta era que en función de tu tolerancia al riesgo lo mejor era invertirlo todo de golpe o de forma periódica, pero nunca intentando buscar el mejor momento para invertir.

En este artículo nos preguntamos, tras dos años y medio de operativa, si nuestros clientes de forma agregada invierten de forma periódica independientemente de la evolución de mercado, o si por el contrario, invierten tras subidas de nuestras carteras.

Para responder a esta pregunta analizamos la evolución mensual de dos variables:

  1. Aportaciones netas de los clientes: utilizamos como mejor aproximación el crecimiento mensual de las aportaciones menos las retiradas, medido en porcentaje sobre el patrimonio total gestionado del mes anterior. Por ejemplo, en junio 2018, los clientes han aportado 6,1 millones de euros y han retirado 0,6 millones de euros, sobre los 95,2 millones gestionados por Indexa a finales del mes anterior, equivale a unas aportaciones netas de 5,8% del patrimonio.
  2. Rentabilidad de las carteras: utilizamos la rentabilidad de los últimos 12 meses de la cartera 6/10 para importes entre 10 mil y 100 mil euros, que es la más popular entre nuestros clientes.

En el siguiente gráfico estudiamos la relación entre las aportaciones de clientes como función de la rentabilidad pasada de las carteras. Utilizamos una muestra de 19 meses (desde diciembre 2016 a junio 2018) y los resultados son los siguientes:

Como se puede observar en el gráfico hay una clara relación entre el crecimiento de las aportaciones netas y la rentabilidad de los 12 meses anteriores: si la rentabilidad ha sido elevada entonces el crecimiento de las aportaciones es elevado. Si ajustamos una recta al conjunto de datos vemos que, para esta muestra, por cada punto de rentabilidad en los últimos 12 meses, las aportaciones de nuestros clientes aumentan en un 1,4%. Por ejemplo, si la rentabilidad de los últimos 12 meses ha sido un 5% entonces las aportaciones habrán crecido un 7% y si la rentabilidad ha sido de un 10% las aportaciones habrán aumentado un 14%.

Este comportamiento muestra que en Indexa, las aportaciones de nuestros clientes aumentan cuando las carteras van bien (y viceversa), lo cual no es óptimo porque significa que nuestros clientes están comprando más cuando los precios han subido. Por ello, insistimos tanto en el mensaje de que es mejor no elegir cuando inviertes y que interesa invertir cada mes periódicamente. Nos gustaría que en el futuro el gráfico que mostramos arriba, acabara siendo una nube de punto sin ninguna relación: que el crecimiento de las aportaciones de nuestros clientes no dependa de si las carteras han subido mucho o poco en los 12 meses anteriores. De esta forma, estaremos reduciendo el sesgo por comportamiento y aumentando aún más la rentabilidad de nuestros clientes.

¿Tienes alguna sugerencia sobre cómo podríamos ayudar a nuestros clientes a minimizar este sesgo? Estaremos encantados de escuchar tus sugerencias.

Caídas de mercado, ¿una gran oportunidad para invertir?


Tras las recientes caídas de principio de febrero, hemos tenido tres tipos de comportamiento entre los clientes de Indexa Capital.

  1. No hacer nada y continuar con el plan previamente marcado.  Ha sido el comportamiento de la inmensa mayoría.
  2. Vender, llevado por el pánico de las caídas y el miedo que estas se prolongarán en el tiempo. Ha sido un comportamiento muy minoritario.
  3. Comprar: unos pocos clientes han aprovechado que los precios ahora son algo más bajos para invertir más.

Nuestra recomendación general es no hacer nada y continuar con el plan previamente marcado (1), y sólo invertir más (3) en caso de que vaya a ser una inversión realmente de largo plazo y puedas permitirte aumentar tu nivel de riesgo. En ningún caso recomendamos vender por el pánico por las caídas (2) porque es el camino más directo para mermar tu rentabilidad.

La razón por la cual decimos que no hay que hacer nada (1), es que si has estado esperando a las caídas para invertir, es muy probable que ya te hayas perdido parte de la subida anterior. Haciendo bien las cuentas es muy posible que ya te hayas visto afectado por el sesgo de comportamiento que, como vimos en un artículo anterior, resta un 1,5% de rentabilidad de media a los inversores que intentan comprar bajo y vender alto.

Por otra parte, la razón por la cual pensamos que puede ser una buena idea aumentar tu inversión tras las caídas (3), pero solo si la inversión es de largo plazo, es que a largo plazo se puede obtener más rentabilidad si se invierte en los momentos en los cuales los precios (medidos en términos de múltiplos de dividendos o de beneficios) son más bajos, ya que estos son momentos de rentabilidades esperadas más altas. El lado negativo es que estos momentos también son de riesgo más alto, ya que normalmente vienen acompañados de crisis de consumo y económicas que hace que todos seamos un poco más pobres.

Hay mucha evidencia al respecto. Como ejemplo, una tabla que hicieron Fama y French utilizando datos de acciones de la bolsa de Nueva York (NYSE) entre los años 1947-1996, en la cual analizan en función de un horizonte temporal (1, 2, 3 y 5 años) si la rentabilidad por dividendo (“dividend yield”) explica las rentabilidades (en exceso sobre los bonos del tesoro) futuras.

Incluimos más detalles técnicos sobre este estudio más abajo, al final de este artículo.

La conclusión a la que llegan Fama y French es que unos precios bajos en relación con los dividendos casi no predicen mayores rentabilidades a un año, pero a 5 años unos precios bajos sí predicen una mayor rentabilidad esperada.

Dicho ésto hay cuatros cuestiones a tener en cuenta:

  1. Precios relativos: estamos hablando de precios en términos relativos al dividendo, no de precios sin más. Si la bolsa baja y los dividendos también, entonces la bolsa no necesariamente tiene un precio más bajo en comparación con los dividendos.
  2. Poco impacto en la rentabilidad esperada: si el aumento de la rentabilidad por dividendos ha sido de un 5% (por ejemplo si pasa de 2% a 2,1%) entonces solo podremos esperar que en media la rentabilidad acumulada a 5 años para una inversión 100% en renta variable sea un 3,3% superior ( = 33 estimados por Fama y French * 0,1% de aumento de rentabilidad por dividendo). Es decir que el cambio de rentabilidad esperada es realmente importante sólo con caídas de precios importantes.
  3. Largo plazo: estamos hablando de horizontes de largo plazo, por lo que por el camino podremos ver caídas aún mayores y cuando invertimos en un entorno de rentabilidades por dividendo elevadas la volatilidad suele ser muy fuerte.
  4. Análisis poco significativo: desde el punto de vista estadístico, un análisis de 50 años con períodos de 5 años, no es muy significativo y puede no ser extrapolable (rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras).

Por otro lado, los inversores en general son muy sensibles al precio, pero también a la última evolución del mismo: si un activo pasa de 10€ a 15€ y después a 12€ es posible que nos parezca barato, pero si sube directamente de 10€ a 12€ es posible que nos parezca caro. Nos pasa lo mismo con la rentabilidad por dividendo: nuestras percepciones se ven afectadas por los datos más recientes.

En definitiva: es mucho más seguro que te ciñas a tu plan inicial y que vayas invirtiendo a medida que vas recibiendo ingresos o de acuerdo con un plan prefijado periódico, porque invertir cuando ha habido caídas de verdad es realmente difícil y lo normal es que lo hagas en el momento incorrecto aunque intentes hacerlo tras las caídas. Además, es posible que te hayas perdido subidas previas por haber estado esperando a las caídas para invertir.

Nuestra recomendación después de unas caídas en bolsa es ni vender, ni comprar, si no mantener tu plan de aportaciones previamente establecido, sin tener en cuenta los vaivenes de los mercados.

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Si te gustan las ecuaciones, a continuación incluimos más detalles técnicos del estudio de Fama y French:

La regresión que realizan es la siguiente:

Rentabilidad a X años = a + b * (Dividendos / Precio de las acciones)

Donde:

  • “X” es un periodo de 1, 2, 3 o 5 años
  • “a” es la constante de la regresión
  • “b” es el multiplicador de la rentabilidad por dividendo (o dividend yield)
  • “(Dividendos / Precios de las acciones)” es la rentabilidad por dividendo, el porcentaje del precio de las acciones que se ha pagado de media en dividendos en el último año (dividend yield en inglés)

Si b es positivo significa que a mayores dividendos sobre el precio de las acciones, mayor rentabilidad futura esperada, o dicho de otra manera, que un precio bajo de las acciones en relación con los dividendos puede implicar una mayor rentabilidad esperada a largo plazo.

El R2 nos indica si la regresión es significativa o no.

Horizonte temporal b
(relación entre rentabilidad y precios bajos)
R2
(calidad de la regresión)
1 año 5,3 15%
2 años 10 23%
3 años 15 37%
5 años 33 60%

Como podemos ver, con horizonte de un año el R2 es 0,15% lo cual indica que precios bajos casi no predicen mayores rentabilidades a un año. Pero a 5 años el R2 asciende hasta un 60%, lo cual indica que precios “bajos” en relación a los dividendos predicen rendimientos en exceso superiores en un plazo de 5 años.