Reflexiones y consejos sobre ahorro e inversión

Es habitual que con los ingresos del trabajo se vaya generando un ahorro que se va acumulando en la cuenta corriente. En este nuevo artículo de finanzas personales vamos a responder algunas de las preguntas más habituales que nos hacen nuestros clientes relacionadas con el ahorro. «Tengo x euros ahorrados en la cuenta corriente, ¿cuánto debería invertir?» «¿Cuándo debería invertirlo?» «¿En qué debería invertirlo?». Adicionalmente y como pregunta previa, vamos a compartir algunas reflexiones sobre cómo generar ahorro.

Consejos para generar ahorro

Puede sonar redundante, pero las únicas dos formas de generar ahorro, si no se está generando suficiente, son ingresar más o gastar menos. Normalmente, es más sencillo ajustar el gasto, que depende de decisiones personales, que ajustar el ingreso, que también depende de decisiones de otras personas. Por tanto, suele ser una buena idea empezar por lo más sencillo: ajustar los gastos.

Probablemente el mejor consejo que te podemos dar al respecto es que empieces a medir tus gastos, si no lo haces ya, y que con los datos tomes decisiones. Cada vez más entidades financieras te dan un desglose y categorización de los gastos que realizas y te permiten descargar los datos para analizarlos. Por otro lado, también existen los agregadores de cuentas que se especializan en este servicio, como por ejemplo Fintonic.

Cuando hagas este análisis comprobaras que hay una partida que es muy difícil de seguir que son los gastos en efectivo. Haciendo uso de la tarjeta de débito para registrar todos los costes podrás hacer el seguimiento más fácilmente. Por otro lado, existe cierta evidencia de que el uso de la tarjeta incentiva más el gasto que el uso de efectivo, así que es importante tenerlo en cuenta a la hora de consumir.

Cuando tengas los datos de dos o tres meses podrás empezar a sacar conclusiones sobre donde gastas más y si en algún caso se puede reducir el gasto.

Por otro lado, de vez en cuando conviene revisar los costes periódicos asociados a suministros (luz, gas, comunicaciones, etc.) para ver si se pueden reducir.

Por último, para reducir los gastos futuros, es muy importante no endeudarse para financiar el gasto corriente. En general, solicitar crédito al consumo o similares solo complicarán tu situación financiera del futuro.

Para aumentar los ingresos, si estos provienen de renta del trabajo, es muy importante cada cierto tiempo valorar si en tu posición laboral actual estás maximizando tus ingresos actuales y futuros, donde los ingresos futuros, aunque más inciertos, deberían pesar más en la reflexión, porque si eres joven son mucho más importantes que los actuales.

¿Cuánto deberías invertir?

Una vez que has generado ahorros la siguiente pregunta será, cuánto debes invertir. Si inviertes demasiado, puede que te veas obligado a vender en el peor momento por un gasto excepcional, y si inviertes demasiado poco, estarás perdiendo rentabilidad a largo plazo.

Para estimar el dinero que se puede invertir primero es necesario estimar tu patrimonio líquido disponible: efectivo, fondos, acciones, etcétera. A continuación, conviene reservar una cierta cantidad en efectivo, a modo de «fondo para gastos de emergencia» o colchón de seguridad, equivalente a 6 meses de gastos corrientes, para hacer frente a una posible pérdida de ingresos o a gastos imprevistos. En estos gastos fijos, debes incluir todos los gastos incluyendo la devolución de cualquier préstamo que tengas como la hipoteca.

Por ejemplo, si tus gastos fijos son de 1.500€/mes, entonces conviene dejar en efectivo 9.000€ que no se deben tocar.

Una pregunta habitual es si no debería primero reducir mi deuda hipotecaria antes de invertir. En el artículo «Reflexiones y consejos sobre endeudamiento personal» mostramos que ambas opciones son adecuadas y que lo importante es valorar el nivel de riesgo financiero que quieres asumir.

¿Cuándo deberías invertir?

La respuesta es sencilla: cuanto antes mejor. En el artículo «El coste de no invertir» mostramos la gran diferencia de empezar a invertir ahora o dentro de cinco años. En el artículo mostramos el impacto a largo plazo sobre los rendimientos de haber empezado a invertir 5 años antes o después. Suponiendo una inversión inicial de 30 mil euros, con una rentabilidad anual media de 5%, después de un periodo de inversión de 35 años, el inversor que empieza 5 años antes acaba teniendo 36 mil euros más que el inversor que ha empezado 5 años después.

Si vas generando ahorro mes a mes, te recomendamos invertirlo de forma automática cada mes. En caso de tener ya acumulado una cantidad importante para invertir, puede que prefieras invertirla de golpe, para maximizar la rentabilidad esperada de tu inversión, o que prefieras invertirla poco a poco para poder preocuparte menos por los vaivenes del mercado. En el artículo «¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?» analizamos estas dos alternativas.

¿En qué deberías invertir?

La mayoría de tu inversión debería realizarse en una cartera globalmente diversificada de fondos indexados y bajos costes. De esta manera aumentaras tu rentabilidad esperada, porque menos costes es más rentabilidad, y reducirás el riesgo esperado gracias a la mayor diversificación. En Indexa, te facilitamos obtener una cartera así.

Si dispones de hasta 2.000€ que no vas a necesitar en los próximos 10 años, deberías invertirlos en una cartera de planes de pensiones indexados globalmente diversificados. De esta manera te beneficiarás de una reducción en el impuesto de las personas físicas al año siguiente de la aportación, y de la rentabilidad sobre el diferimiento de impuestos durante todos los años que estarás invertido. Lo tratamos con más detalles en el artículo «Nuestra recomendación sobre planes de pensiones». Es importante no invertir en planes de pensiones lo que vayas a necesitar en menos de 10 años porque se trata de una inversión no líquida hasta 10 años (salvo en determinados supuestos, no se puede retirar hasta pasado este plazo).

Cuando el importe que tienes ahorrado sea suficiente, podrás separar un «fondo para jugar», para poder invertir en oportunidades con las que estés personalmente convencido como por ejemplo en acciones individuales, fondos de inversión de gestión activa u otros tipos de activos. Es recomendable que este «fondo para jugar» sea inferior al 20% de tu patrimonio líquido.

En algún momento, puede que quieras comprarte una casa para ahorrarte el coste del alquiler. Es una posibilidad razonable y que depende de ti. Hablamos de esto en el artículo «Reflexiones y consejos sobre endeudamiento personal». En este caso, el coste de la hipoteca pasará a ser un gasto más que sustituirá al coste del alquiler.

En el caso de que te plantees adquirir más viviendas además de tu vivienda habitual para alquilar y generar un ingreso recurrente, entonces deberías tener en cuenta varios riesgos asociados. El primero es que, a pesar de la sensación de seguridad asociada al ladrillo, el precio de las viviendas se mueve, y no poco: de acuerdo con datos de idealista, el precio medio en España bajó un 26% de máximo a mínimo entre 2007 y 2015. El segundo es que teniendo en cuenta que muchas veces la inversión se hace con hipoteca, la caída sobre tu inversión se incrementa. El tercero es que es una inversión muy poco diversificada porque inviertes en unos pocos inmuebles, no en el mercado. El equivalente financiero es invertir en una acción en vez de en el índice. El cuarto es que debes tener en cuenta que los costes de transacción, impuestos, mantenimiento de una vivienda son muy elevados y pueden reducir significativamente la rentabilidad de la inversión. El quinto es que la gestión de un inmueble y de su alquiler requiere de tiempo y dedicación especialmente en el caso de impagos o retrasos. Y por último, que es una inversión ilíquida, especialmente en ciertos momentos de mercado.

En España es muy habitual invertir en viviendas antes que en activos financieros, pero nuestra opinión es que la inversión inmobiliaria no debería superar más del 20% de la inversión total de tu cartera, como parte del «fondo para jugar».

Conclusión

En resumen, solemos recomendar:

  1. Controlar los gastos
  2. Intentar aumentar tus ingresos actuales y futuros, sobre todo los segundos si eres más joven
  3. Tener el equivalente a 6 meses de gastos en efectivo a modo de colchón de seguridad
  4. Invertir hasta 2.000€ en una cartera de planes de pensiones indexados con Indexa
  5. Invertir el resto en una cartera de fondos indexados con Indexa
  6. No invertir más del 20% de tu patrimonio líquido en otros activos menos líquidos o menos diversificados

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