El homo indexatus, invertir a largo plazo y los “cisnes negros”


Los gestores recomendamos invertir a largo plazo y en general también insistimos en la importancia de la diversificación. Acudimos a datos históricos de índices para mostrar como la rentabilidad de los mercados a largo plazo merece la pena. “A largo plazo la bolsa renta un x% así que siéntate, se paciente y deja que el capitalismo trabaje por ti”.

No obstante, si uno echa la vista atrás, la historia está repleta de eventos extremos e inesperados que cambiaron el tablero de la inversión en muchas geografías. Por ejemplo, el surgimiento del comunismo en China 1949 o la revolución soviética en Rusia en 1917 hicieron que los inversores en la bolsa China o Rusa perdieran todo el dinero invertido.

Estos eventos que cambian la estructura del mercado y que tienen un impacto extremo se han popularizado como “cisnes negros” por Nassim Nicolás Taleb. Es su libro “El Cisne Negro”, Taleb viene a decir que como lo realmente importante no es predecible no vale la pena perder el tiempo intentando predecir o medir la rentabilidad y riesgo de tu cartera: es un trabajo fútil.

Así que un inversor que se indexa con nosotros a largo plazo haría muy bien en preguntarse si, en caso de que ocurriera un cisne negro en el futuro, se cumplirían las expectativas de rentabilidad que tenemos o no.

Personalmente yo tenía la siguiente duda desde hace tiempo: ¿Cómo le hubiera ido a un inversor indexado al mundo desde 1900? Ya sabemos que el mercado americano ha ido fantásticamente bien. Pero alguien que hubiera estado invertido en todos los mercados proporcionalmente a su importancia desde 1900 y que se hubiera cruzado con todos los eventos del siglo XX y el comienzo del XXI, ¿hubiera ganado dinero o hubiera perdido dinero? A este inversor vamos a llamarle homo indexatus ya que claramente es una especie superior al homo sapiens por haber estado indexado al mundo en 1900 cuando estábamos en un mundo imperialista y cuando haber estado diversificado a nivel global era muy complicado.

Lamentablemente buscar datos tan antiguos es extremadamente difícil, especialmente para los mercados no desarrollados. Por suerte, recientemente nos ha llegado a través de nuestro asesor Luis M. Viceira el “Credit Suisse Global Investment Returns Yearbook 2019” realizado por Elroy Dimson y sus colaboradores Paul Marsh y Mike Staunton, que han realizado el enorme trabajo de recopilar esta información.

Vamos a utilizar los datos de este informe para comprobar hasta qué punto te hubieran afectado los cisnes negros del siglo pasado para comprobar si podemos estar un poco más tranquilos de cara al futuro de nuestras inversiones. Ya sé que por definición no vale de nada extrapolar los cisnes negros del pasado, porque los del futuro serán distintos, pero 119 años de historia, desde 1900 hasta ahora, son muchos años.

El mundo en 1899

El mundo en 1899 era totalmente diferente. Prácticamente nadie había conducido un coche, hablado por teléfono, utilizado luz eléctrica o visto una película. Por supuesto, no había ordenadores, ni internet, ni televisión, ni aviones, ni móviles. En aquella época el mundo estaba inmerso en una revolución industrial que dio lugar a la electricidad, las comunicaciones, la industria química o la del petróleo. El sector predominante entonces eran los ferrocarriles. En Reino Unido, las empresas relacionadas con el transporte ferroviario acaparaban casi el 50% de toda la capitalización, mientras que en Estados Unidos superaban el 60%. Por otro lado, los principales sectores de hoy en día (Tecnología, Salud o Petróleo) ni siquiera existían. Si un inversor de entonces apareciera en 2019, no sabría qué hacer.

En cuanto a la balanza de poder y riqueza global era totalmente distinta a la de hoy.  En 1899, los cinco mayores mercados de valores del mundo eran, Reino Unido (25%), Estados Unidos (15%), Alemania (13%), Francia (12%), Rusia (6%), Austria (5%) y Bélgica (4%).

El mundo en 2019

El mundo de 2019 es un mundo mucho más global, donde las grandes empresas venden en todo el mundo independientemente de su origen. La capitalización bursátil está muchísimo más centralizada en Estados Unidos (53%), seguidos de lejos por el resto de países: Japón (8%), Reino Unido (5%), China (3%), Francia (3%) y Alemania (3%).

Por tanto, el mercado de Estados Unidos es el que mayor crecimiento ha presentado en los últimos 120 años: en términos nominales ha rentado un 9,4% al año (equivalente a multiplicar por 44.663 la inversión), mientras que en términos reales (descontando la inflación) ha rentado un 6,4% anual (equivalente a multiplicar por 1.521 tu inversión). Así que está claro que invertir en el mercado de Estados Unidos en 1899 hubiera sido tremendamente exitoso.

Pero un homo indexatus no elige mercados concretos, porque es consciente de que no se puede saber qué economía va a destacar en el futuro. En aquella época, el mercado más prometedor hubiera parecido ser seguramente el Reino Unido, que sin embargo obtuvo una rentabilidad real menor a la de Estados Unidos (5,4% anual en el Reino Unido desde 1899 hasta 2018, vs. 6,4% en Estados Unidos).

La rentabilidad del homo indexatus desde 1899 hasta 2018

¿Cómo le hubiera ido al homo indexatus que hubiera invertido de acuerdo con el tamaño de las empresas (cuanto mayor fuera la capitalización de la empresa mayor inversión)? La respuesta es que hubiera obtenido una rentabilidad real de 5,0% anual (esto significa que hubiera aumentado un 5% su poder adquisitivo cada año). Y esta rentabilidad incluye haber sufrido todos los cisnes negros de los últimos 120 años. Incluye haber invertido en todos los mercados que desaparecieron, como Rusia que pesaba un 6% en 1899, el mercado japonés, que cayó un 85% en el año 1946 tras el bombardeo nuclear, y el mercado europeo cayó un 47% en la crisis crediticia de 2008.

En la siguiente gráfica y en la tabla correspondiente puedes encontrar un resumen tanto de las rentabilidades reales como de la volatilidad anual de diferentes países y del mundo en el período 1899-2018:

1899-2018 Rentabilidad real anual
(descontando la inflación)
Volatilidad
(riesgo)
Ratio de Sharpe
(rentabilidad / riesgo)
Estados Unidos 6,4% 19,9% 0,32*
Mundo 5,0% 17,4% 0,29
Reino Unido 5,4% 19,7% 0,27
Suiza 4,4% 19,4% 0,23
Europa 4,2% 19,8% 0,21
Japón 4,1% 29,3% 0,14

* Fe de errata 15/11/2019: en una versión anterior, EEUU parecía por error con un ratio de Sharpe de 0,23 en lugar del dato correcto de 0,32. Lamentamos el fallo y pedimos disculpas por la confusión que hemos podido ocasionar.

Lo más reseñable de este cuadro es algo que un homo indexatus conoce bien: diversificar paga. El segundo ratio de Sharpe más alto (que mide la rentabilidad por riesgo) lo encontramos al invertir en el mundo. Podrías haber tenido un ratio de Sharpe mayor invirtiendo en Estados Unidos pero para ello habría que haber tenido la suerte de elegir este mercado para concentrar tu inversión desde 1900. En todos los demás mercados comparados (Reino Unido, Suiza, Europa y Japón) el ratio de Sharpe ha sido menor que la rentabilidad por riesgo del mundo.

Por otro lado, es conveniente destacar que el ratio de Sharpe que ofrecen a largo plazo lo mercados está en torno a 0,25%, mientras que en el último informe de rentabilidad de Indexa, veíamos que el ratio de Sharpe de nuestras diferentes carteras desde el lanzamiento hasta el 30/06/2019, se encontraba en el rango 0,76-1,10 muy por encima de la media de los últimos 120 años. Esto implica que muy posiblemente en el futuro veamos un aumento de la volatilidad o una disminución de la rentabilidad o los dos simultáneamente.

Conclusión

En este artículo hemos utilizado los datos del colosal estudio “Credit Suisse Global Investment Returns Yearbook 2019” para mostrar que haber comprado el mundo en el año 1899 hubiera sido una magnífica decisión de inversión. De hecho, hemos mostrado que, corregida por riesgo, invertir en una cartera global habría sido una mejor opción que invertir individualmente en las bolsas nacionales, salvo si hubieras tenido la suerte de elegir la que ha resultado ser la más exitosa en este periodo (Estados Unidos).

Por tanto, en base a 120 años de historia, la estrategia de “comprar el mundo” sigue mostrándose como una estrategia ganadora (haciendo notar como siempre que rentabilidades pasadas no aseguran ni predicen rentabilidades futuras).

El 1-O en Cataluña y la importancia de la diversificación


El año pasado, tras el anuncio del resultado del referéndum del Brexit, publicamos un artículo acerca de la importancia de la diversificación. En aquella ocasión comprobamos cómo invertir de forma diversificada a nivel geográfico y a nivel de clase de activo reducía significativamente las caídas de mercado ante un evento tan importante.

En este artículo vamos a actualizar este resultado a raíz de los movimientos de mercado provocados por la inestabilidad política de la votación en Cataluña. De nuevo vamos a comprobar cómo una cartera diversificada globalmente puede ayudarte a reducir la volatilidad del mercado.

Vamos a comparar tres inversiones diferentes:

  • Acciones de Caixabank: inversión nada diversificada
  • El índice IBEX 35: inversión más diversificada pero en un índice muy concentrado y local.
  • La cartera con mayor riesgo en Indexa (10/10): diversificación global por geografía que invierte en acciones (79%) y bonos ligados a la inflación (21%).

A continuación mostramos en un gráfico la rentabilidad acumulada de las tres inversiones en el período 29/09/2017 (viernes antes del 1 de octubre) y el 4/10/2017 (mínimo marcado por el Ibex 35).

Se puede observar que la rentabilidad en una sola acción directamente afectada por la situación política fue muy negativa, perdiendo un -7,8% en tres sesiones. Obviamente la recuperación de los días posteriores también fue mucho más significativa. En el caso del índice Ibex el efecto fue menor aunque ascendió a un -4%, ya que la inestabilidad política afecta también parcialmente al resto de empresas que forman parte del índice.

En cambio, la cartera 10 de Indexa que está invertida en un 79% en acciones y por tanto es muy comparable a efectos de variabilidad con el índice IBEX 35, subió un 1% en el mismo período.

Hay dos razones para esta diferencia a favor de las carteras de Indexa:

  1. La inversión en acciones es global y las acciones de empresas españolas apenas pesan un 3% de la cartera 10 de Indexa.
  2. El euro se depreció haciendo que las inversiones en divisa extranjera se apreciaran.

En la siguiente tabla vemos cuánto contribuyó cada clase de activo de la cartera 10 de Indexa en este período:

Fondo Índice Rentabilidad 29/09 – 04/10/17 (%) Peso en la cartera 10 (%) Contribución (%)
Pictet Europe Idx -I MSCI Europe 0,6% 22% 0,13%
Vanguard US 500 Stk Idx -Ins S&P500 (en EUR) 1,3% 35% 0,44%
Vanguard Japan Stk Idx Eur -Inv MSCI Japan 1,0% 7% 0,07%
Vanguard Emrg Mk Stk Idx -Inv MSCI Emerging Markets 2,4% 15% 0,36%
Vanguard Euroz Inf Lk Idx -Ins Barclays Eurozone – Euro CPI TR -0,1% 21% -0,03%
Cartera 10 mediana (10-100k€)   100% +1,03%

Como se puede observar,  todas las inversiones en fondos indexados de acciones tuvieron rentabilidad positiva, incluyendo Europa. Es especialmente destacable que la rentabilidad de los países emergentes ascendió hasta un +2,4%. Por tanto, este análisis vuelve a mostrar los beneficios de la diversificación en el diseño de carteras de inversión.

También nos gustaría recalcar:

  • Que las carteras de Indexa no van a comportarse siempre mejor ante eventos de mercado. Lo que sí evitamos es estar sobreexpuestos a problemas locales, aunque obviamente estaremos expuestos en menor medida a un número mayor de shocks de mercado (shocks de todo el mundo).
  • Que el comité asesor de Indexa no es capaz de prever las caídas de mercado ni de posicionarse de acuerdo a ello. Nadie conoce el futuro y nosotros tampoco. La mayor rentabilidad de nuestras carteras en este periodo post votación en Cataluña, así como el año pasado después del voto sobre el Brexit, es fruto de una construcción inteligente de las carteras a largo plazo, no de ninguna clarividencia.
  • Que en caso de que la renta variable española tenga una revalorización muy fuerte, nuestras carteras no subirán tanto como la bolsa española. La diversificación es una característica de nuestras carteras que no modificaremos.

El Brexit y la importancia de la diversificación


Estamos actualmente asistiendo a una serie de eventos políticos de gran calado, en particular el hecho de que los ciudadanos británicos hayan votado a favor de abandonar la Unión Europea. Se trata sin duda de una mala noticia, que tendrá consecuencias importantes en el corto plazo y con seguridad traerá incertidumbre a los mercados financieros durante una buena temporada.

Derivada de esta incertidumbre, a lo largo del viernes pasado pudimos observar unos fortísimos movimientos en el valor de los activos, especialmente en los activos europeos más arriesgados. No obstante no todos los activos a nivel mundial sufrieron recortes simultáneamente, ni mucho menos.

En este post queremos volver a poner en valor la importancia de la diversificación usando el ejemplo de las carteras de Indexa Capital para comprobar como un suceso tan relevante a corto plazo puede tener un impacto mucho menor en tu cartera, si aquella está diversificada apropiadamente. Hacemos el ejercicio de empezar con una cartera muy poco diversificada y acabar con una más diversificada para ver el efecto que esto produce.

Para ello, utilizaremos la rentabilidad diaria de varias clases de activo y de 3 perfiles diferentes de Indexa en el día 24/06/2016. En el gráfico que mostramos a continuación, podéis observar estos datos.

Impacto del Brexit - Rentabilidad diaria del día 24/06/2016 en diferentes clases de activo y en 3 perfiles de Indexa
Impacto del Brexit” – Rentabilidad diaria del día 24/06/2016 en diferentes clases de activo y en 3 perfiles de Indexa

Empezamos por un inversor con muy poca experiencia financiera, que ha decidido invertir todo su patrimonio en acciones del Banco Santander. Podemos observar que en este caso el inversor ha afrontado unas pérdidas de casi un -20% en un solo día. Gran parte del negocio de esta entidad financiera proviene de Reino Unido a través de su filial Abbey, y los inversores temen que con el cambio político estos resultados se vean afectados en el corto plazo. Este es un doloroso ejemplo de cómo tener acciones de una sóla empresa (o un pequeño número de empresas), puede suponer un riesgo muy elevado para un inversor.

El siguiente paso en la diversificación sería comprar un fondo indexado a algún índice, digamos el IBEX-35. En este día el IBEX ha sufrido una caída superior al -12%, inferior a la obtenida por el Banco Santander pero aún muy abultada. El IBEX-35 es un ejemplo de índice poco diversificado, donde 5 acciones pesan más de un 50%. Estar invertido en el IBEX es muy similar a estar invertido en una pequeña cartera de acciones, por tanto la diversificación sigue siendo muy baja y con la mala suerte de que varias de estas compañías se verían directamente afectadas por una eventual salida del Reino Unido de la UE.

Para diversificar aún más, el inversor puede decidir invertir no sólo en España sino en toda Europa utilizando un fondo indexado (en el ejemplo de Pictet) que sigue el MSCI Europe en euros. Este índice incluye, además de todo los países de la zona euro, Reino Unido y Suiza. En este caso la rentabilidad que hubiera obtenido el inversor el 24/06/2016 sería aún -6,85%, una caída todavía bastante fuerte porque es toda la Unión Europea la que se ha visto afectada por la decisión, aunque sensiblemente mejor que una inversión en el IBEX o en el Banco Santander.

Prosiguiendo con su esfuerzo diversificador, el inversor podría haber invertido parte de su cartera además de en acciones europeas, en acciones norteamericanas (ej. S&P500 en Euros) y acciones de países emergentes (ej. MSCI EM en Euros), a través de fondos indexados de Vanguard. Como los inversores han estimado que estas dos zonas geográficas se verán mucho menos afectadas por el voto a favor del Brexit, las rentabilidades en euros son de un -1,5% aproximadamente, una caída significativamente menor que está dentro de los movimientos habituales de la renta variable.

Si además, este inversor hubiera dispuesto parte de su patrimonio en fondos de renta fija que sigan a índices, como bonos ligados a la inflación, bonos corporativos, o bonos gubernamentales, hubiera observado que los bonos ligados a la inflación hubieran bajado únicamente un -0,37% por el retroceso de las expectativas de inflación que han estimado los inversores, mientras que los bonos corporativos hubieran subido un 0,10% y los bonos de gobiernos un 0,28%. De esta manera los bonos habrían sumado rentabilidad a la cartera cuando más se necesita, una de las principales propiedades de los bonos. Como podéis observar, incluso en días tan negativos existen activos que se aprecian. Todos estos índices de renta fija son invertibles a través de fondos indexados de Vanguard con muy bajo coste.

En Indexa Capital, tenemos todo esto en cuenta a la hora de construir las carteras de los clientes. El resultado es que, a raíz del voto a favor del Brexit, un cliente muy conservador (ej. nuestra cartera modelo 1) ha obtenido una pequeña pérdida de capital de -0,14%, un cliente moderado (ej. nuestra cartera modelo 5) habría perdido un -1,36% y un cliente arriesgado (ej. nuestra cartera modelo 10) habría perdido un -2,47%. A pesar de que estamos hablando de rentabilidades negativas, y esto nunca son buenas noticias, se puede observar perfectamente el poderoso efecto de la diversificación. Se han limitado muchísimo las pérdidas en comparación con una inversión en el Banco Santander (-19,9%), en el IBEX (-12,35%) o en acciones europeas (-6,82%).

Con todo esto no queremos decir que diversificar vaya a dar siempre mejores resultados: a corto plazo una cartera poco diversificada a menudo tiene una rentabilidad mayor, pero en el largo plazo, como bien dijo en 1952 el premio nobel Harry Markowitz, el único almuerzo gratuito es la diversificación (“Diversification is the only “free lunch” in investing“)  y el desafortunado evento del Brexit nos lo ha vuelto a recordar.

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