Este verano cayó en mis manos el libro “La psicología del dinero” de Morgan Housel. Es un libro de finanzas personales que empecé a leer por curiosidad y con un poco de reticencia porque en general este tipo de libros suelen visitar lugares comunes y leer uno más suele aportar relativamente poco cuando ya has leído unos cuantos.
La realidad es que me gustó mucho la sencillez con la que está escrito el libro, cómo se abordan algunos temas como el ahorro, el gasto, la avaricia, la felicidad y la conclusión de dónde invertir (que no sorprenderá a los lectores asiduos de este blog): efectivo para el colchón de seguridad y una cartera diversificada de fondos indexados.
Pero en particular me gustó mucho el capítulo en el que el autor defiende que a la hora de invertir tu dinero, ser razonable funciona mejor que intentar ser fríamente racional. Lo que es un mensaje controvertido. Ser racional debería ser mejor que ser razonable, pero el argumento del autor es que es más fácil y realista mantener, a largo plazo, una toma de decisiones razonable que una racional. Y en la inversión lo importante es el largo plazo.
Es el mismo principio que recoge el refrán “Lo perfecto es enemigo de lo bueno” o la ley de Pareto, del 80 – 20 %: con el 20 % del tiempo o dedicación ya tendrás el 80 % de tu tarea conseguida, pero conseguir el 20 % de la tarea restante, te tomará el 80 % de tu tiempo.
Tras muchos años de carrera y conversaciones con clientes, tengo que decir que soy un defensor de esta afirmación. Muchos inversores no buscan maximizar su rentabilidad corregida por riesgo: lo que buscan es maximizar lo bien que duermen por las noches sin dejarse muchos pelos en la gatera.
En este sentido, en Indexa en varias ocasiones hemos aplicado este principio sin ponerle este nombre. En este artículo quiero detenerme en ilustrar dos ejemplos en los que, desde Indexa, hemos ofrecido a los clientes opciones razonables pero no 100 % racionales: a la hora de invertir poco a poco o de golpe o en la creación del “fondo para jugar”.
Invertir poco a poco o todo de golpe
En el artículo ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco? analizamos cómo invertir en el caso de que hayas recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, por una indemnización, …). Hay dos opciones: invertirla todo de golpe o poco a poco.
En el artículo indicamos que si bien la opción de invertir de golpe es la más racional (cuánto antes se invierta, mejor), la opción de invertir poco a poco es razonable. Programar una transferencia mensual para invertir a lo largo de un determinado plazo, un año por ejemplo, te evitará entrar en el mejor o en el peor momento y reducirás el sentimiento de culpa si el mercado no va a tu favor.
Es decir, es un ejemplo donde invertir razonablemente es igual de bueno que invertir racionalmente.
A veces recibo la pregunta de si no es mejor invertir semanalmente, o si es mejor hacerlo a lo largo de tres años en vez de uno. La realidad, es que no hay respuesta a esa pregunta. Es una cuestión de cómo de a gusto te sientas con la decisión.
Fondo para jugar
En el artículo “Reflexiones y consejos sobre ahorro e inversión” explicamos, entre otras cosas, en qué deberías invertir. La respuesta que damos es:
- Tener el equivalente de 6 meses a 9 meses de gastos en efectivo a modo de colchón de seguridad.
- Invertir hasta 1500 € en una cartera de planes de pensiones indexados.
- Invertir el resto en una cartera de fondos indexados.
- No invertir más del 20 % de tu patrimonio líquido en otros activos menos líquidos o menos diversificados denominado «fondo para jugar».
En el artículo no lo explicamos, pero ¿por qué indicamos que establecer un fondo para jugar con activos menos líquidos o menos diversificados es una opción mientras no supere el 20 %?
Desde un ángulo puramente racional, es muy poco probable que otra inversión supere en rentabilidad riesgo a una cartera diversificada de bajo coste. Pero sabemos que dejando cierta flexibilidad para invertir en activos que te diviertan o que te interesen es más probable que mantengas el resto de la inversión en fondos indexados.
Es decir, aunque racionalmente es mejor tener el 100 % de la cartera diversificada y con bajo coste, es suficientemente razonable invertir hasta un 20 % en otras cosas.
Es el equivalente financiero al “pecado” de los sábados durante las dietas. Te permites comer lo que quieras el sábado para poder mantener la dieta el resto de la semana.
Desde este ángulo, a pesar de nuestra muy negativa opinión sobre el trading, dedicar una pequeña parte de tus ahorros a esta actividad, aunque perjudicial, puede ser útil si te permite mantener el resto de la inversión de manera razonable.
Como aplicar en otros casos el principio de que invertir razonablemente es suficientemente bueno
La regla de oro es ser flexible con cualquier referencia o número que estés utilizando a la hora de hacer tu plan para invertir:
- Si en vez de tener en el colchón de seguridad de 6 a 9 meses de gastos prefieres tener 12 o 18 porque vas a estar más tranquilo, hazlo. Posiblemente tendrás tus razones: ya no tienes una fuente de ingresos tan recurrente como antes, quizá vayas a tener en el futuro más obligaciones familiares… Es lo de menos. Mientras sea una cantidad razonable, estará bien.
- Estás ahorrando 500 € / mes pero este mes quieres hacer un gasto especial y no vas a poder ahorrar. Adelante.
- Estás amortizando la hipoteca y sabes que es mejor amortizar reduciendo la cuota porque maximiza tu flexibilidad financiera frente a reducir plazo. Pero prefieres reducir plazo porque así “te obligas” a seguir amortizando al mismo ritmo que antes. Pues hazlo.
Conclusión
Las finanzas son una rama de una ciencia social y tu comportamiento con las finanzas se estudian en psicología. En estos ámbitos del conocimiento hay muy pocas reglas o certidumbres, así que puedes permitirte flexibilidad a la hora de establecer tu plan siendo razonable en vez de racional si esto hace que sea más probable que mantengas un plan razonable a largo plazo.
Me gustaría acabar con una anécdota contada en el libro “La psicología del dinero”.
Jack Bogle, el fallecido fundador de Vanguard, dedicó su carrera a una cruzada para promover la inversión indexada de bajo coste. Muchos encontraron interesante que su hijo hiciera carrera como gestor de fondos de cobertura (Hedge Funds) y fondos de inversión de gestión activa, con altas comisiones.
Bogle, el hombre que dijo que los fondos con altas comisiones violan “las humildes reglas de la aritmética”, invirtió parte de su propio dinero en los fondos de su hijo. ¿Cuál es la explicación? “Hacemos algunas cosas por razones familiares”, dijo Bogle a The Wall Street Journal. “Si no es coherente, bueno, la vida no siempre es coherente”.
Si ya eres cliente, no dudes en invitar a tus amigos y familiares y ambos os beneficiaréis de un descuento de comisiones en vuestra cartera de fondos.
Si aún no te estás indexando con nosotros, puedes responder a nuestro breve test de perfil inversor (2 minutos) para ver qué cartera te podemos ofrecer.




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