Por qué una gestión de activos automatizada


En Indexa somos firmes defensores de que la gestión de activos se realice de una forma automatizada. Esto no significa que la composición de la cartera la vaya a decidir un ordenador. Por ejemplo, en Indexa la composición de la cartera para los diferentes perfiles la define el equipo de gestión junto con la aprobación del Comité Asesor.

Lo que significa que la gestión sea automatizada, es que una vez elegida una cartera modelo, sea un ordenador el que verifique constantemente que la cartera de los clientes es efectivamente similar a las carteras modelo. Y esto es justo lo que nadie mejor que un ordenador puede hacer. ¿Por qué?

relax in office - man sitting on the drawing of desk

Ventajas de la gestión automatizada:

  1. Es más eficiente y por tanto más barata para el inversor.
  2. Se puede testar y por tanto está sujeta a menos errores.
  3. No conlleva sesgos o emociones del gestor.

1. Eficiencia
La eficiencia que ofrece la tecnología creo que está fuera de cualquier debate. En Indexa, todo el ahorro de costes que supone la automatización de la gestión diaria, la repercutimos en unos menores costes de gestión para el cliente.

2. Menos errores
La gestión diaria de carteras puede suponer un gran trabajo en cuanto el número de carteras bajo gestión aumenta y con ello la posibilidad de errores aumenta también. Imaginad, una entidad con mil clientes, donde los gestores tienen que estar pendientes de tantos temas como:

  • los cambios de edad de los clientes, para ver si hay que cambiar de cartera modelo a un cliente,
  • los cambios de situación personal de los clientes que hagan que su perfil y por tanto su cartera modelo se vea modificada,
  • los cambios en las cartera modelo,
  • la evolución de la composición de todas las carteras, para ver si se han desviado de las carteras modelo o no.

Fácilmente, podéis observar que además de necesitarse un ejercito de gestores pendientes de todas estas circunstancias, las posibilidades de fallar en algún reajuste de cartera son elevadísimas.

Por supuesto, un sistema informático puede fallar si está mal programado, pero una vez localizado y corregido el error, este no volverá a ocurrir. Con seguridad. Asimismo, cada vez que se realice un cambio en el sistema, se puede testar en cuestión de segundos como respondería el sistema ante diferentes circunstancias. En caso de observarse alguna incidencia se podría corregir.

Lamentablemente, los humanos no somos ni lejanamente tan estables. En mi carrera profesional he podido observar errores humanos que al final acaban costando dinero (órdenes que se quedan en tierra de nadie, comisiones de transacción que no se tienen en cuenta y acaban siendo muy relevantes). Con un sistema automático estos errores podrán darse una vez, pero no dos.

3. No conlleva ni sesgos ni emociones
El reajuste de carteras que vamos a aplicar en Indexa es una forma muy inteligente de gestionar una cartera: cuando un activo ha subido en términos relativos al resto de la cartera lo vendemos y cuando ha bajado lo compramos.

Por ejemplo: Imaginad que la cartera modelo de un cliente es 50% renta variable y 50% renta fija. Inicialmente construiremos una cartera que tenga exactamente estos pesos. Imaginad ahora que la renta variable sube un 20% y la renta fija permanece igual. Ahora tendremos una cartera que donde la renta variable pesa un 54,5% mientras que la renta fija pesará un 45,5%, y por tanto nos habremos desviado de la cartera modelo. El sistema automático generará órdenes que venderán un 4,5% de renta variable para comprarlo en renta fija. Por tanto, podéis ver como el sistema vende cuando el activo sube en términos relativos y compra cuando baja en términos relativos.

Este tipo de gestión no va a aumentar la rentabilidad esperada de la cartera, pero si va reducir significativamente el riesgo asumido y la pérdida máxima esperada y por tanto va a cerciorarse de que tus inversiones continúan teniendo el nivel de riesgo adecuado. Esto puede agregar de acuerdo con el estudio de Swensen (2005), en promedio un 0,4% de rentabilidad adicional anual. Para un mismo nivel de riesgo se puede obtener más rentabilidad.

Siendo un tipo de gestión tan sencillo como parece, mi experiencia es que de facto los gestores tienden a hacer justo lo contrario: cuando un activo cae en términos relativos, difícilmente van a comprarlo: normalmente lo mantendrán y a menudo venderán. ¿Por qué? Porque son gestores que no quieren perder a sus clientes, y si un activo cae y el cliente se enfada, lo más fácil y cómodo es no oponerse y vender. “El cliente siempre tiene la razón” también vale para la gestión de activos. En cambio, cuando esta decisión ha de tomarla una máquina todo es más sencillo: comparará los pesos objetivo con los reales y actuará en consecuencia.

En definitiva, en Indexa estamos convencidos de que delegar la gestión del día a día en una máquina es muy buena opción que en nada se ve reñida con contar con la experiencia y conocimiento del equipo que genera las carteras modelo de clientes y que define las líneas estratégicas de la gestión.

Si aún no eres cliente de Indexa y si quieres saber más sobre cómo gestionaríamos tu cartera te invitamos a probar Indexa Capital.

Un comentario en “Por qué una gestión de activos automatizada

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