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La gestión indexada no es lo mismo que la inversión pasiva

Tiempo de lectura: 3 minutos.

En la industria financiera, muchas veces se utilizan los términos “gestión indexada” y “gestión pasiva” como si fueran sinónimos. Sin embargo, en Indexa creemos que es importante distinguirlos, porque no son lo mismo. En este artículo explicamos qué significa cada uno, cuáles son sus diferencias y por qué es relevante para ti como inversor.

Seguir los índices vs. comprar todo y no vender

Por un lado, la gestión indexada es un estilo de inversión que consiste en invertir en fondos indexados, que replican un índice con el objetivo de igualar la rentabilidad del mercado a largo plazo.

Un índice es una lista de empresas o bonos seleccionados siguiendo reglas objetivas, creadas por entidades especializadas como MSCI, Standard & Poor’s (S&P) o STOXX, entre otros. Algunos ejemplos de índices muy conocidos son el MSCI World, el S&P 500 o el Euro Stoxx 50…

Por otro lado, la inversión pasiva es un estilo de inversión que consiste en comprar en un momento determinado un conjunto de valores (por ejemplo, todas las acciones del S&P 500) y mantenerlos sin cambios a lo largo del tiempo. Es decir, compras una vez y mantienes la misma inversión, sin realizar ventas ni reajustes. Por ejemplo, comprar las 500 acciones del S&P 500. Esta forma de invertir es poco práctica y difícil de aplicar en la realidad.

La diferencia esencial es que la gestión indexada replica un índice que cambia con el tiempo, mientras que la inversión pasiva es estática: se compra una vez y no se modifica más.

A continuación, veremos las razones por las que es importante esta distinción.

El mercado no es estático

El seguimiento de un índice permite que tu inversión refleje en cada momento el mercado que intenta replicar. Los índices evolucionan, incorporan las empresas que más crecen en capitalización bursátil y en liquidez, y sacan las empresas en declive que ya no cumplen con los criterios para mantenerse en el índice.

Los fondos indexados replican los cambios de los índices. En cambio, una inversión pasiva no hace esos ajustes, y con el paso del tiempo deja de representar el mercado actual.

El estudio de Lasse Heje Pedersen (“Sharpening the Arithmetic of Active Management”, 2017) muestra cómo evoluciona el porcentaje del mercado estadounidense que mantendrías si hubieras comprado el total del mercado en un momento determinado y nunca hubieras modificado tu inversión.

En la siguiente gráfica vemos cómo, si hubieras comprado todo el mercado en 1926 (línea verde), diez años después solo tendrías alrededor del 60 % de ese mercado y, en 2017, menos del 10 %. Lo mismo ocurre con otros periodos analizados (1946, 1966 y 1986).

La rotación de cartera es fuente de costes implícitos

Según el estudio de Pedersen que comentamos arriba, la rotación de cartera (turnover) media anual para el índice S&P 500 desde 1926 hasta 2015, ha sido del 7,6 %. Esto significa que cada año el índice cambia de media un 7,6 % la composición de las acciones.

En el caso de los bonos de grado inversión (investment grade) la rotación asciende a casi un 25 % y en bonos de alto rendimiento (high yield) casi hasta un 50 %. Esta diferencia, entre acciones y bonos, se produce porque los bonos, por construcción, tienen vencimiento y requieren sustitución periódica, lo que genera más cambios en la cartera.

Estos datos reflejan que los índices se actualizan frecuentemente. Por tanto, un fondo indexado debe ajustar su cartera para mantener la réplica del índice, lo que genera operaciones, y por lo tanto costes y comisiones asociadas que reducen ligeramente el valor liquidativo del fondo.

Es decir, que los fondos que replican índices incurren en ciertos costes operativos: comisiones de gestión, costes de compraventa, en los reajustes, y costes al incluir o eliminar valores según los cambios del índice. Son costes pequeños, pero existen.

En cambio, la inversión pasiva, que compra una vez y mantiene, solo asume los costes iniciales de adquisición de los valores.

Conclusión

La gestión indexada y la inversión pasiva comparten la idea de no intentar batir al mercado, pero no son equivalentes. La inversión pasiva es estática, mientras que la gestión indexada es dinámica: replica el mercado y evoluciona con él, incurriendo en algunos costes.

En Indexa ofrecemos una gestión indexada porque combina bajo coste, diversificación y fidelidad de representación al mercado que queremos replicar. Es la forma más eficiente de capturar la rentabilidad de los mercados a largo plazo.

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