Actualización 2018 de las expectativas de las carteras


Como venimos haciendo cada año, hemos actualizado las expectativas de rentabilidad y riesgo de nuestras carteras. El objetivo es que anualmente incluyamos la última información disponible de cara a estimar la rentabilidad que podemos esperar en el largo plazo.

La metodología que utilizamos para calcular la rentabilidad y riesgos esperados la puedes encontrar detallada en nuestro modelo de gestión. Este año nuestro comité asesor ha introducido un cambio en la metodología que utiliza para estimar la rentabilidad a largo plazo de los mercados de acciones. Anteriormente utilizábamos el modelo de Gordon y a partir de ahora vamos a calcular un promedio de las estimaciones de las grandes casas de gestión como Vanguard, JP Morgan o State Street Global Advisors (SSGA).

Las razones por la cuales hemos decidido realizar este cambio son dos principalmente: la primera es que este año, con el método anterior, obteníamos unas expectativas de rentabilidad superiores a las obtenidas por las grandes gestoras y la segunda es que queremos distanciarnos de la generación de las expectativas para evitar sesgar los resultados.

Este año las expectativas de rentabilidad anual a largo plazo, que hemos tomado en consideración para las acciones, son las siguientes:

Errata (02/04/2018): la gráfica inicialmente publicada tenía intercambiadas las etiquetas “Acciones Estados Unidos” y “Acciones Europa”.

Para las clases de activo de bonos, se tiene en cuenta principalmente el tipo de interés a largo plazo. Por ejemplo, si los bonos del gobierno alemán actualmente ofrecen un tipo de interés del 1%, la rentabilidad esperada de este activo será un 1%.

De esta manera, las expectativas de rentabilidad a largo plazo de las diferentes clases de activo actuales y las anteriores son las siguientes:

Como se puede observar se han reducido sensiblemente las expectativas de rentabilidad a largo plazo en las clases de activo de acciones, mientras que las expectativas para los bonos han aumentado ligeramente.

Las acciones tienen una menor rentabilidad esperada a largo plazo que el año pasado por el cambio de metodología y por el aumento de los precios de las bolsas en 2017. Puedes ver una explicación más técnica y detallada al final del artículo.

Los bonos tienen una rentabilidad esperada algo mayor que en 2017 por las caídas en precio del año pasado.

El efecto sobre las expectativas de rentabilidad de las carteras medianas de Indexa (entre 10 mil euros y 100 mil euros) es el siguiente:

Estos cambios de expectativas no suponen ningún cambio en las carteras modelo asignadas a los clientes porque nuestro modelo se basa cada vez más en el peso que da el mercado a las diferentes clases de activo y no tanto a nuestras expectativas de rentabilidad a largo plazo. De esta manera, estamos dando prioridad a la diversificación global de nuestras carteras y, con ello, a la reducción del riesgo de las carteras de nuestros clientes. Para los usuarios más avanzados, se trata más de un modelo basado en Black-Litterman (sin incorporar un punto de vista propio de Indexa) que de un modelo de Markowitz.

Las expectativas de las demás carteras: de menos de 10 mil euros, de más de 100 mil euros y de las carteras de planes de pensiones, están disponibles en nuestra página de modelo de gestión.

Más detalles y explicación más técnica:

La parte más importante de la reducción de las expectativas de rentabilidad a largo plazo de las acciones corresponde al cambio de metodología: las estimaciones que hacíamos anteriormente eran de muy largo plazo y por tanto no incorporábamos directamente si las acciones estaban más o menos caras (si lo hacíamos indirectamente a través del dividend yield en el modelo de Gordon).

Por contra, las casas de gestión incorporan una reversión a la media del precio de las acciones (el ratio PER o Price to Earnings Ratio), de tal forma que si el PER es 20 y el PER de largo plazo se estima en 18 entonces se espera que las acciones caigan en un plazo concreto hasta que el PER retorne a la media. Si se hace la hipótesis de que el plazo es 10 años, entonces esto baja la rentabilidad esperada en un 2/10 por año o un 0,2%. Como el PER actual de las acciones está por encima de la media histórica, esto hace que las nuevas rentabilidades esperadas estimadas por las casas de gestión sean más bajas.

Caídas de mercado, ¿una gran oportunidad para invertir?


Tras las recientes caídas de principio de febrero, hemos tenido tres tipos de comportamiento entre los clientes de Indexa Capital.

  1. No hacer nada y continuar con el plan previamente marcado.  Ha sido el comportamiento de la inmensa mayoría.
  2. Vender, llevado por el pánico de las caídas y el miedo que estas se prolongarán en el tiempo. Ha sido un comportamiento muy minoritario.
  3. Comprar: unos pocos clientes han aprovechado que los precios ahora son algo más bajos para invertir más.

Nuestra recomendación general es no hacer nada y continuar con el plan previamente marcado (1), y sólo invertir más (3) en caso de que vaya a ser una inversión realmente de largo plazo y puedas permitirte aumentar tu nivel de riesgo. En ningún caso recomendamos vender por el pánico por las caídas (2) porque es el camino más directo para mermar tu rentabilidad.

La razón por la cual decimos que no hay que hacer nada (1), es que si has estado esperando a las caídas para invertir, es muy probable que ya te hayas perdido parte de la subida anterior. Haciendo bien las cuentas es muy posible que ya te hayas visto afectado por el sesgo de comportamiento que, como vimos en un artículo anterior, resta un 1,5% de rentabilidad de media a los inversores que intentan comprar bajo y vender alto.

Por otra parte, la razón por la cual pensamos que puede ser una buena idea aumentar tu inversión tras las caídas (3), pero solo si la inversión es de largo plazo, es que a largo plazo se puede obtener más rentabilidad si se invierte en los momentos en los cuales los precios (medidos en términos de múltiplos de dividendos o de beneficios) son más bajos, ya que estos son momentos de rentabilidades esperadas más altas. El lado negativo es que estos momentos también son de riesgo más alto, ya que normalmente vienen acompañados de crisis de consumo y económicas que hace que todos seamos un poco más pobres.

Hay mucha evidencia al respecto. Como ejemplo, una tabla que hicieron Fama y French utilizando datos de acciones de la bolsa de Nueva York (NYSE) entre los años 1947-1996, en la cual analizan en función de un horizonte temporal (1, 2, 3 y 5 años) si la rentabilidad por dividendo (“dividend yield”) explica las rentabilidades (en exceso sobre los bonos del tesoro) futuras.

Incluimos más detalles técnicos sobre este estudio más abajo, al final de este artículo.

La conclusión a la que llegan Fama y French es que unos precios bajos en relación con los dividendos casi no predicen mayores rentabilidades a un año, pero a 5 años unos precios bajos sí predicen una mayor rentabilidad esperada.

Dicho ésto hay cuatros cuestiones a tener en cuenta:

  1. Precios relativos: estamos hablando de precios en términos relativos al dividendo, no de precios sin más. Si la bolsa baja y los dividendos también, entonces la bolsa no necesariamente tiene un precio más bajo en comparación con los dividendos.
  2. Poco impacto en la rentabilidad esperada: si el aumento de la rentabilidad por dividendos ha sido de un 5% (por ejemplo si pasa de 2% a 2,1%) entonces solo podremos esperar que en media la rentabilidad acumulada a 5 años para una inversión 100% en renta variable sea un 3,3% superior ( = 33 estimados por Fama y French * 0,1% de aumento de rentabilidad por dividendo). Es decir que el cambio de rentabilidad esperada es realmente importante sólo con caídas de precios importantes.
  3. Largo plazo: estamos hablando de horizontes de largo plazo, por lo que por el camino podremos ver caídas aún mayores y cuando invertimos en un entorno de rentabilidades por dividendo elevadas la volatilidad suele ser muy fuerte.
  4. Análisis poco significativo: desde el punto de vista estadístico, un análisis de 50 años con períodos de 5 años, no es muy significativo y puede no ser extrapolable (rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras).

Por otro lado, los inversores en general son muy sensibles al precio, pero también a la última evolución del mismo: si un activo pasa de 10€ a 15€ y después a 12€ es posible que nos parezca barato, pero si sube directamente de 10€ a 12€ es posible que nos parezca caro. Nos pasa lo mismo con la rentabilidad por dividendo: nuestras percepciones se ven afectadas por los datos más recientes.

En definitiva: es mucho más seguro que te ciñas a tu plan inicial y que vayas invirtiendo a medida que vas recibiendo ingresos o de acuerdo con un plan prefijado periódico, porque invertir cuando ha habido caídas de verdad es realmente difícil y lo normal es que lo hagas en el momento incorrecto aunque intentes hacerlo tras las caídas. Además, es posible que te hayas perdido subidas previas por haber estado esperando a las caídas para invertir.

Nuestra recomendación después de unas caídas en bolsa es ni vender, ni comprar, si no mantener tu plan de aportaciones previamente establecido, sin tener en cuenta los vaivenes de los mercados.

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Si te gustan las ecuaciones, a continuación incluimos más detalles técnicos del estudio de Fama y French:

La regresión que realizan es la siguiente:

Rentabilidad a X años = a + b * (Dividendos / Precio de las acciones)

Donde:

  • “X” es un periodo de 1, 2, 3 o 5 años
  • “a” es la constante de la regresión
  • “b” es el multiplicador de la rentabilidad por dividendo (o dividend yield)
  • “(Dividendos / Precios de las acciones)” es la rentabilidad por dividendo, el porcentaje del precio de las acciones que se ha pagado de media en dividendos en el último año (dividend yield en inglés)

Si b es positivo significa que a mayores dividendos sobre el precio de las acciones, mayor rentabilidad futura esperada, o dicho de otra manera, que un precio bajo de las acciones en relación con los dividendos puede implicar una mayor rentabilidad esperada a largo plazo.

El R2 nos indica si la regresión es significativa o no.

Horizonte temporal b
(relación entre rentabilidad y precios bajos)
R2
(calidad de la regresión)
1 año 5,3 15%
2 años 10 23%
3 años 15 37%
5 años 33 60%

Como podemos ver, con horizonte de un año el R2 es 0,15% lo cual indica que precios bajos casi no predicen mayores rentabilidades a un año. Pero a 5 años el R2 asciende hasta un 60%, lo cual indica que precios “bajos” en relación a los dividendos predicen rendimientos en exceso superiores en un plazo de 5 años.