La gestión value y el riesgo


En este artículo queremos hablar del tipo de gestión value y hacernos las siguientes preguntas:

  1. ¿Tiene mayor o menor riesgo la inversión en acciones value que la gestión indexada?
  2. ¿Es más rentable la gestión value que la gestión indexada?

La gestión value es aquella que busca empresas cuyo precio es inferior a su valor (cuyo precio de la acción en bolsa es inferior al valor intrínseco estimado de la acción). Suelen ser empresas con múltiplos de valoración bajos. Estos múltiplos pueden calcularse como múltiplo de cualquier métrica de una empresa: los beneficios, de los dividendos, el flujo libre de caja o el valor contable. La idea de los gestores value es encontrar empresas con múltiplos bajos y extraer aquellas que se supone que han sido mal valoradas por el mercado con la esperanza de que en algún momento el mercado vuelva a valorarlas con un precio más alto y con ello obtener plusvalías.

Tradicionalmente este tipo de gestión ha sido ejecutada por un gestor activo, que busca entre las empresas el valor que otros aún no han hallado. Es muy habitual escuchar en la industria que las acciones value tienen menor riesgo porque al comprar empresas a un precio inferior a su valor estimado se cuenta con un margen de seguridad. Por ejemplo, en este vídeo se afirma que el margen de seguridad protege contra el riesgo de eventos imprevistos.

En este artículo vamos a demostrar que en realidad las acciones value tienen más riesgo, ya que caen más cuando más valoras el dinero (durante las crisis económicas).

¿Tiene más riesgo la gestión value?

Existen muchas formas de definir el riesgo, pero en la academia la medida por excelencia de riesgo es la siguiente (ver por ejemplo el fantástico libro de Cochrane, Asset Pricing) :

“Cualquier activo con rendimientos negativos o bajos en tiempos malos es más arriesgado que uno que tiene rendimientos menos negativos o incluso positivos.”

Una forma habitual de caracterizar esto, es el concepto de “beta de mercado”. Si un activo tiene beta de 2, significa que sube o baja el doble del mercado y si tiene beta de 0,5 significa que sube o baja un 50% de lo que hace el mercado.

Entre los gestores value, se suele criticar esta aproximación para medir el riesgo ya que mientras no se venda, la variabilidad no tiene ningún efecto. En palabras de Bestinver:

“Si tenemos en cartera un activo con fuertes movimientos, puede ocurrir que tengamos que vender nuestra posición en una gran oscilación a la baja. Por lo tanto, la posibilidad de incurrir en una pérdida del capital invertido es mayor que en otro activo con menor volatilidad. Sin embargo, todo cambia si afrontamos nuestras inversiones con una filosofía de largo plazo: para un inversor que analiza en profundidad los negocios que va a comprar y es capaz de estimar un precio de entrada atractivo, la volatilidad puede traer tremendas oportunidades de conseguir rentabilidades superiores al mercado.”

Por tanto, Bestinver afirma que la volatilidad no es una buena medida de riesgo y sí que lo es la “pérdida permanente de capital”. Incluso si aceptáramos que este argumento tuviera sentido, el problema que tiene esta medida es precisamente que no se puede medir. No es cuantificable, así que con este criterio no podríamos cuantificar si las acciones value son o no menos arriesgadas que el resto.

Como la ciencia se basa en datos, es mejor utilizar la propuesta de riesgo de la academia: si tienes un activo que cae mucho en períodos de recesión, es arriesgado.

Bajo este prisma, para responder a la pregunta de si las acciones value son más arriesgadas, utilizamos un gráfico de la presentación que realizó el Profesor Gonzalo Rubio en la bolsa de Madrid el 21 de Mayo de 2019.

El gráfico muestra dos líneas:

  1. La línea de puntitos es la evolución de la estimación de la beta media de las acciones value del mercado americano (escala de la derecha). La beta es una medida que indica si estas acciones son más volátiles que el mercado (beta > 1) o menos volátil que el mercado (beta < 1)
  2. La línea roja es una estimación de la prima de mercado media esperada (escala de la izquierda).

La zona gris indica los períodos de recesión (dos trimestres consecutivos con caída del Producto Interior Bruto de Estados Unidos). Como se puede observar, durante los períodos de recesión la beta media de las acciones value aumenta significativamente. Por tanto, las acciones value se convierten en más arriesgadas justo en las recesiones, cuando más valoras tener el dinero disponible. Por ejemplo, en la última recesión, la beta media de las empresas value llegó a ser 1,8 (esto significa un 80% más volátiles que el mercado).

En cambio, si realizamos este mismo estudio para las empresas growth (o crecimiento, que se caracterizan por tener precios por encima de su valor en libros), vemos que el comportamiento es justo el contrario, ya que las betas disminuyen en períodos de recesión:

 ¿Es más rentable la gestión indexada value que la gestión indexada por capitalización?

La respuesta rápida es que sin corregir por riesgo si, pero corregida por riesgo no. Con las empresas value ocurre lo mismo que con las empresas de baja capitalización o las empresas de países emergentes: han sido más rentables, pero a costa de un mayor riesgo. Las empresas value tienen un mayor riesgo porque muchas veces la menor valoración se debe a un problema real que tiene la empresa, y por tanto el mercado descuenta una caída de beneficios o disminución del valor contable. Por ejemplo, las entidades financieras han sido a menudo empresas value a lo largo de la última década.

De esta manera teniendo en cuenta el riesgo asumido, (ver apartado anterior), comprobaremos que la rentabilidad es similar. La gestión indexada value genera más rentabilidad con más riesgo, pero no más rentabilidad por riesgo que el resto del mercado.

Conclusión

La inversión en empresas value conlleva más riesgo que invertir en índices de mercado. Las empresas value caen más en períodos de recesión, justo cuando más valoras tener el dinero disponible.

Debido a este mayor riesgo, las empresas value tienen una rentabilidad superior en el largo plazo al de los índices de mercado.

Desde Indexa, nuestro objetivo es ofrecer a nuestros clientes la mayor rentabilidad por riesgo. La obtenemos buscando la máxima diversificación posible a nivel mundial (más diversificación, menos riesgo) y reduciendo los costes (menos costes, más rentabilidad). Como la gestión value aporta una rentabilidad por riesgo similar a la del mercado (ni superior, ni inferior), en general no nos parece oportuno incluir fondos value en nuestras carteras.

La excepción: un 5% de nuestro plan de pensiones de acciones (Indexa Más Rentabilidad Acciones PP) está invertido en el ETF value “Schwab U.S. Large-Cap Value Etf”, por sus bajos costes (0,04%) y para aumentar un poco el riesgo, y la rentabilidad esperada, de nuestro plan de pensiones a largo plazo.

Los fondos indexados Value


La gestión ligada a índices sigue creciendo de forma imparable. En un estudio de 2017, Moodys anticipaba que en 2024 la mayoría de los fondos de inversión serían fondos de gestión indexada.

En sus inicios, los fondos indexados nacieron en el mundo de la renta variable y siempre siguiendo índices que ponderaran las acciones por capitalización. A medida que el mercado fue madurando, aparecieron fondos indexados sobre otras clases de activo, como bonos o materias primas, y fueron surgiendo nuevas tipologías de índices. Entre estas nuevas tipologías se encuentran los índices equiponderados, los índices sectoriales, índices factoriales, los índices apalancados o los índices inversor, por nombrar algunos.

En este artículo vamos a revisar la oferta de fondos indexados “Value” que se engloban dentro de los índices que persiguen replicar factores de inversión. Como veremos, a la hora de elegir una inversión indexada es muy importante contar con el asesoramiento adecuado ya que el demonio está en los detalles. Se trata de un artículo bastante técnico destinado ante todo a profesionales del sector de la inversión.

Tipos de índices value

La gestión value es aquella que busca empresas cuyo valor es inferior a su precio. Suelen ser empresas cuyos múltiplos de valoración suelen ser bajos. Estos múltiplos pueden calcularse como múltiplo de cualquier métrica de una empresa: los beneficios, de los dividendos, el flujo libre de caja o el valor contable.

Dado que no hay una única definición de value, hay mucha diversidad en la construcción de índices value.  Para desgranar cual es la oferta actual de índices, hemos consultado la base de datos de Bloomberg y hemos encontrado 244 ETFs dentro de la categoría Value, con un patrimonio acumulado de 230 mil millones de dólares. Al igual que con otros ETFs la mayoría de los fondos con mayor volumen, están listados en Estados Unidos. El primero ETF listado en Europa, está en el puesto 20 por volumen. Hay 36 ETFs que tienen más de mil millones de activos, y los 2 primeros aglutinan un 30% del patrimonio y son en los que vamos a centrar el análisis. Ambos ETFs invierten en empresas de EEUU, pero como veremos su composición difiere bastante.

El primer fondo por tamaño es el Vanguard Value ETF que sigue el índice “CRSP US Large Cap Value Index”, publicado por el Center for Research in Security Prices, que tiene actualmente 339 posiciones. Las variables que utiliza CRSP para evaluar si una acción es “Value” son los siguientes: el ratio precio/valor contable, el PER con beneficios estimados, el PER con beneficios históricos, el ratio precio/dividendo y el ratio precio/ventas. Para evaluar si es Growth se utilizan otras ligeramente diferentes. Para cada acción se utiliza un modelo lineal para calcular una puntuación Value y otra Growth que van de 0 a 1.  Con ellas se calcula una media, y si la media está por encima de 0,5 entonces la acción entra al 100% el índice value y si no al 100% en Growth ponderando por su capitalización.

El siguiente ETF en la lista es el iShares Russell 1000 Value ETF que sigue al índice “FTSE Russell 1000 Value Index“ y tiene actualmente 709 empresas de las 1.000 que componen el índice por capitalización “FTSE Russel 1000”. Parecería entonces que no pueden diferir mucho ambos índices (capitalización y value) pero la diferencia está en la ponderación de las diferentes acciones. De acuerdo con la documentación de construcción del índice, se utiliza un modelo de probabilidad no lineal para asignar a las acciones la cualidad de “Value” o “Growth”. Para ello, se analiza el ratio de precio/valor en libros, estimaciones de crecimiento a 2 años de beneficio de brokers IBES (Institutional Brokers’ Estimate System) y el crecimiento de los últimos 5 años del ratio de ventas por acción. En base a estos valores se hace una clasificación ordenada y se establece por ejemplo que del 1,41% que pesa el banco JPMorgan Chase, un 95% se asigne al índice Value y un 5% al índice Growth.  Por tanto, en el caso de los índices FTSE Russell, si inviertes en el índice value y en el índice Growth acabas invirtiendo en el índice por capitalización.

Se puede comprobar por la forma de construcción, que a pesar de medir lo mismo, ambos índices value, el CRSP US Large Cap Value Index (seguido por el ETF Vanguard Value) y el FTSE Russell 1000 Value Index (seguido por el ETF iShares Russell 1000 Value) pueden tener composiciones muy distintas, y la realidad es que es así, atendiendo a las 5 principales posiciones y su peso en cada índice:

iShares Russell 1000 Value ETF Peso (%) Vanguard Value ETF Peso (%)
Microsoft Corp. 6,1
JP Morgan Chase & Co 3,0 JP Morgan Chase & Co. 3,0
Berkshire Hathaway Inc. 3,0 Berkshire Hathaway Inc. 3,0
Exxon Mobil Corp 2,8 Exxon Mobil Corp. 2,8
Bank of America Corp 2,3 Johnson & Johnson 2,6
Johnson & Johnson 2,3

Lo primero que llama la atención es que en un índice Microsoft es la mayor posición mientras que en el otro no aparece entre las 5 mayores posiciones. En el siguiente cuadro comparamos métricas de ambos ETFs (fuente Bloomberg datos a 22/06/2018):

iShares Russell 1000 Value ETF Vanguard Value ETF
Número de posiciones 709 339
Rentabilidad desde inicio común (Ene-2004 a May-2018) 184,7% acumulada

7,57% TAE

208,7% acumulada

8,18% TAE

TER 0,20% 0,05%
Capitalización 36.640M$ 39.100M$

Podemos ver que el ETF de Vanguard ha obtenido una rentabilidad adicional de un 0,61% anual, que acumulado asciende a un +24% de rentabilidad adicional. Esta mayor rentabilidad se debe principalmente a dos razones: i) 0,15% de menor comisión y ii) un mayor peso es empresas tecnológicas como Microsoft.

Conclusión

El análisis de fondos indexados y ETFs se complica rápidamente en cuanto abandonamos los índices ponderados por capitalización de acciones. Para analizar inversiones en índices factoriales como los value, sectoriales o que invierten en bonos se hace necesario un estudio pormenorizado de un experto independiente, como Indexa Capital (que además de su servicio de gestión discrecional de carteras, también presta servicios de asesoramiento a inversores profesionales o grandes patrimonios), ya que pueden existir grandes diferencias entre fondos que siguen una misma clase de activo.