Los fondos indexados Value


La gestión ligada a índices sigue creciendo de forma imparable. En un estudio de 2017, Moodys anticipaba que en 2024 la mayoría de los fondos de inversión serían fondos de gestión indexada.

En sus inicios, los fondos indexados nacieron en el mundo de la renta variable y siempre siguiendo índices que ponderaran las acciones por capitalización. A medida que el mercado fue madurando, aparecieron fondos indexados sobre otras clases de activo, como bonos o materias primas, y fueron surgiendo nuevas tipologías de índices. Entre estas nuevas tipologías se encuentran los índices equiponderados, los índices sectoriales, índices factoriales, los índices apalancados o los índices inversor, por nombrar algunos.

En este artículo vamos a revisar la oferta de fondos indexados “Value” que se engloban dentro de los índices que persiguen replicar factores de inversión. Como veremos, a la hora de elegir una inversión indexada es muy importante contar con el asesoramiento adecuado ya que el demonio está en los detalles. Se trata de un artículo bastante técnico destinado ante todo a profesionales del sector de la inversión.

Tipos de índices value

La gestión value es aquella que busca empresas cuyo valor es inferior a su precio. Suelen ser empresas cuyos múltiplos de valoración suelen ser bajos. Estos múltiplos pueden calcularse como múltiplo de cualquier métrica de una empresa: los beneficios, de los dividendos, el flujo libre de caja o el valor contable.

Dado que no hay una única definición de value, hay mucha diversidad en la construcción de índices value.  Para desgranar cual es la oferta actual de índices, hemos consultado la base de datos de Bloomberg y hemos encontrado 244 ETFs dentro de la categoría Value, con un patrimonio acumulado de 230 mil millones de dólares. Al igual que con otros ETFs la mayoría de los fondos con mayor volumen, están listados en Estados Unidos. El primero ETF listado en Europa, está en el puesto 20 por volumen. Hay 36 ETFs que tienen más de mil millones de activos, y los 2 primeros aglutinan un 30% del patrimonio y son en los que vamos a centrar el análisis. Ambos ETFs invierten en empresas de EEUU, pero como veremos su composición difiere bastante.

El primer fondo por tamaño es el Vanguard Value ETF que sigue el índice “CRSP US Large Cap Value Index”, publicado por el Center for Research in Security Prices, que tiene actualmente 339 posiciones. Las variables que utiliza CRSP para evaluar si una acción es “Value” son los siguientes: el ratio precio/valor contable, el PER con beneficios estimados, el PER con beneficios históricos, el ratio precio/dividendo y el ratio precio/ventas. Para evaluar si es Growth se utilizan otras ligeramente diferentes. Para cada acción se utiliza un modelo lineal para calcular una puntuación Value y otra Growth que van de 0 a 1.  Con ellas se calcula una media, y si la media está por encima de 0,5 entonces la acción entra al 100% el índice value y si no al 100% en Growth ponderando por su capitalización.

El siguiente ETF en la lista es el iShares Russell 1000 Value ETF que sigue al índice “FTSE Russell 1000 Value Index“ y tiene actualmente 709 empresas de las 1.000 que componen el índice por capitalización “FTSE Russel 1000”. Parecería entonces que no pueden diferir mucho ambos índices (capitalización y value) pero la diferencia está en la ponderación de las diferentes acciones. De acuerdo con la documentación de construcción del índice, se utiliza un modelo de probabilidad no lineal para asignar a las acciones la cualidad de “Value” o “Growth”. Para ello, se analiza el ratio de precio/valor en libros, estimaciones de crecimiento a 2 años de beneficio de brokers IBES (Institutional Brokers’ Estimate System) y el crecimiento de los últimos 5 años del ratio de ventas por acción. En base a estos valores se hace una clasificación ordenada y se establece por ejemplo que del 1,41% que pesa el banco JPMorgan Chase, un 95% se asigne al índice Value y un 5% al índice Growth.  Por tanto, en el caso de los índices FTSE Russell, si inviertes en el índice value y en el índice Growth acabas invirtiendo en el índice por capitalización.

Se puede comprobar por la forma de construcción, que a pesar de medir lo mismo, ambos índices value, el CRSP US Large Cap Value Index (seguido por el ETF Vanguard Value) y el FTSE Russell 1000 Value Index (seguido por el ETF iShares Russell 1000 Value) pueden tener composiciones muy distintas, y la realidad es que es así, atendiendo a las 5 principales posiciones y su peso en cada índice:

iShares Russell 1000 Value ETF Peso (%) Vanguard Value ETF Peso (%)
Microsoft Corp. 6,1
JP Morgan Chase & Co 3,0 JP Morgan Chase & Co. 3,0
Berkshire Hathaway Inc. 3,0 Berkshire Hathaway Inc. 3,0
Exxon Mobil Corp 2,8 Exxon Mobil Corp. 2,8
Bank of America Corp 2,3 Johnson & Johnson 2,6
Johnson & Johnson 2,3

Lo primero que llama la atención es que en un índice Microsoft es la mayor posición mientras que en el otro no aparece entre las 5 mayores posiciones. En el siguiente cuadro comparamos métricas de ambos ETFs (fuente Bloomberg datos a 22/06/2018):

iShares Russell 1000 Value ETF Vanguard Value ETF
Número de posiciones 709 339
Rentabilidad desde inicio común (Ene-2004 a May-2018) 184,7% acumulada

7,57% TAE

208,7% acumulada

8,18% TAE

TER 0,20% 0,05%
Capitalización 36.640M$ 39.100M$

Podemos ver que el ETF de Vanguard ha obtenido una rentabilidad adicional de un 0,61% anual, que acumulado asciende a un +24% de rentabilidad adicional. Esta mayor rentabilidad se debe principalmente a dos razones: i) 0,15% de menor comisión y ii) un mayor peso es empresas tecnológicas como Microsoft.

Conclusión

El análisis de fondos indexados y ETFs se complica rápidamente en cuanto abandonamos los índices ponderados por capitalización de acciones. Para analizar inversiones en índices factoriales como los value, sectoriales o que invierten en bonos se hace necesario un estudio pormenorizado de un experto independiente, como Indexa Capital (que además de su servicio de gestión discrecional de carteras, también presta servicios de asesoramiento a inversores profesionales o grandes patrimonios), ya que pueden existir grandes diferencias entre fondos que siguen una misma clase de activo.

Fondos de distribución de dividendos o fondos de acumulación


En nuestras carteras de fondos de inversión utilizamos únicamente fondos que no pagan dividendos (se denominan fondos de acumulación) mientras que en los planes de pensiones utilizamos ETFs que en algunos casos sí pagan dividendos (se denominan fondos de distribución). En este artículo vamos a explicar por qué y cuándo es conveniente utilizar fondos de acumulación y cuándo es irrelevante.

Fondos de inversión

En fondos de inversión invertimos en fondos de acumulación (que no reparten dividendos) principalmente por razones fiscales:

  1. No adelantas impuestos y obtienes una mayor rentabilidad.
  2. Reduces el máximo de tu impuesto de patrimonio (en caso de tener uno).

No adelantas impuestos: el principal efecto que tiene cobrar un dividendo de un fondo, es que fiscalmente estamos materializando una renta del capital y, por tanto, tenemos que tributar por ella. Por ejemplo, si tienes un fondo que te paga un dividendo de 1.000€, entonces por un lado se aplica una retención del 19% y sólo recibirás 810€ y al año siguiente deberás pagar la diferencia hasta el tipo impositivo que aplique en tu comunidad autónoma (por ejemplo en Madrid o en Barcelona sería un 21% o 210€). El importe de este impuesto ya no estará invertido y por tanto perderás la rentabilidad futura que podrías haber tenido en caso de no haber tenido este pago de impuesto. Si suponemos que vas a estar 20 años invertido con una rentabilidad media del 4%, esos 210€ acabarían siendo 460,14€ y por tanto estas perdiendo una rentabilidad potencial de 250,14€ bruta, o 197,61€ neta de impuesto (suponiendo un tipo impositivo de 21% sobre la ganancia del capital en 20 años).

En esta simulación, en caso de cobrar hoy un dividendo de 1.000€, dejas de ganar 197,61€ a 20 años.

En la siguiente gráfica puedes ver la evolución de esta inversión de 1.000€ a 20 años con rentabilidad anual de 4% e impuestos de 21% sobre los dividendos, suponiendo que el importe neto de los dividendos se reinvierte cada año para que ambas alternativas sean comparables.

Simulación: puedes editar la hoja de cálculo si quieres para modificar los parámetros de la simulación.

Impuesto de patrimonio: además, en algunos casos los dividendos pueden aumentar el importe del impuesto de patrimonio. Para aquellas personas físicas que tienen que presentar el impuesto del patrimonio, el impuesto tiene como importe máximo las ganancias patrimoniales del año, que incluyen plusvalías y dividendos. Si generas rentas del capital mediante el cobro de dividendos aumentarás el importe a pagar por patrimonio.

Por estas razones, en carteras de fondos, no interesa invertir en clases de distribución. Si necesitas en algún momento liquidez, puedes reembolsar el importe que sea necesario, pero contarás con una gran ventaja:  podrás elegir vender un fondo que tenga minusvalías y por tanto no pagarás impuestos. En el peor de los casos (fiscalmente hablando), en el que todos los fondos tengan plusvalías, el efecto fiscal será el mismo a cobrar un dividendo, pero controlas cuando quieres generar las rentas del capital y pagar el correspondiente impuesto.

Planes de pensiones

En el caso de nuestros planes de pensiones, la situación es diferente. La entidad que recibe los dividendos de los ETFs o fondos de inversión es el plan de pensiones, que no paga impuestos. Por tanto, en el caso de planes de pensiones es mucho menos relevante que el plan invierta en fondos de acumulación o de distribución. El inversor que invierte en el plan de pensiones pagará el impuesto cuando retire dinero del plan, pero las operaciones dentro del plan no tributan.

Aun así, en Indexa preferimos que los planes Indexa Más Rentabilidad Acciones e Indexa Más Rentabilidad Bonos (asesorados por Indexa y gestionados por Caser Pensiones) inviertan en ETFs de acumulación porque nos evita tener que ocuparnos de la reinversión de los dividendos. Por ello nuestros planes invierten en ETFs de acumulación siempre que existe esta opción. En el caso de los ETFs de Estados Unidos no es posible porque en EEUU los ETFs están obligados a pagar dividendos de forma periódica. Como muchos de los mejores ETFs del mundo están listados allí, también acabamos teniendo una cantidad importante de ETFs de distribución dentro de nuestros planes de pensiones.

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El riesgo de liquidez


Seguimos con nuestra serie de artículos sobre los distintos tipos de riesgos. Después del primer artículo, sobre el riesgo de crédito de tus inversiones, seguimos ahora con el riesgo de liquidez de los mercados financieros.

El riesgo de liquidez es de acuerdo con Investopedia: “el riesgo derivado de que una inversión que no pueda ser comprada o vendida con la suficiente rapidez para evitar o minimizar una pérdida.”. O dicho de otra manera es el riesgo de que quieras vender un activo para hacer liquidez y no haya nadie al otro lado para comprarlo, independientemente del precio. Es un riesgo muy importante, ya que no podremos hacer líquidas nuestras inversiones y esto afectará nuestra capacidad de gasto.

Cada activo tiene un riesgo de liquidez diferente que depende del tamaño de la inversión y del número de inversores que participan en la misma. Cuanto mayor es el tamaño de la inversión o el número de inversores, mayor será la liquidez de la inversión. Esto es muy intuitivo: si quiero vender un activo que solo yo poseo (por ejemplo un casa) será necesariamente más difícil de vender que unas acciones, donde hay miles o millones de personas involucradas.

Podemos ordenar aproximadamente de mayor a menor la liquidez de los diferentes activos:

  1. Acciones de empresas grandes cotizadas
  2. Bonos de gobiernos
  3. Bonos corporativos de alta calidad crediticia
  4. Acciones de empresas pequeñas cotizadas
  5. Bonos corporativos de baja calidad crediticia
  6. Inmobiliario
  7. Capital riesgo
  8. Emisiones privadas de deuda (estructurados)

Si invertimos en un fondo de inversión, para conocer la liquidez del mismo, hay que analizar en qué invierte este fondo. Si el fondo invierte en acciones de grandes empresas cotizadas, el fondo podrá hacer frente a reembolsos mucho mayores que si invierte en pequeñas empresas cotizadas. Por ejemplo, un fondo indexado sobre el índice S&P500 o MSCI Europe (como utilizamos en Indexa) tiene un riesgo de liquidez muchísimo menor que un fondo value que invierte en pequeñas empresas cotizadas.

Los fondos suelen mantener un pequeño porcentaje del fondo en efectivo para poder hacer frente a los reembolsos diarios. Si un día se reciben reembolsos superiores a ese colchón, el fondo deberá vender a mercado parte de sus inversiones (bonos o acciones) para poder hacer liquidez y dar el dinero a los partícipes que están vendiendo. En caso de ser un activo con baja liquidez, puede ocurrir que el valor liquidativo se vea afectado o que directamente no se pueda hacer frente a los reembolsos solicitados por algunos partícipes, y que los partícipes que quieren vender tengan que esperar varios días a recibir el dinero.

Para evitar este impacto negativo en los partícipes que no venden, algunos fondos de inversión aplican pequeñas comisiones de entradas en beneficio de todos los participantes existentes del fondo. De esta manera, los costes de transacción por la iliquidez la asumen los nuevos partícipes.

Hay que tener el riesgo de liquidez muy en cuenta a la hora de construir una cartera de inversión. En Indexa la aproximación que tenemos es que, para las carteras de fondos que son reembolsables en cualquier momento, la cartera de clientes está invertida en clases de activo con una elevada liquidez: acciones de empresas grandes cotizadas, bonos de gobiernos y bonos corporativos de alta calidad crediticia. De esta manera el partícipe apenas se verá afectado si decide reembolsar su participación. Por otro lado, seleccionamos fondos de inversión de gran tamaño para que el efecto de un partícipe pueda pasar sin efecto. El fondo más pequeño con el que trabajamos en la actualidad tiene un patrimonio de más de 1.000 millones de euros (ver detalle de nuestras carteras).

Para nuestros planes de pensiones, que tienen un horizonte de inversión mucho más largo, también invertimos en ciertos activos con menor liquidez como los bonos corporativos de alto rendimiento o acciones de pequeñas empresas cotizadas. En definitiva, se trata de que la inversión se ajuste de forma óptima al horizonte inversor.

Como último comentario, recientemente se ha hablado bastante del potencial problema de iliquidez en los ETFs que se negocian en el mercado y del riesgo de que el valor del ETF se desvíe del valor de los activos subyacentes en los que invierte el ETF.

En caso de que estemos hablando de un ETF con mucho volumen de negociación, difícilmente podrá llegar a ser un problema significativo. Por ejemplo, el ETF “SPDR S&P 500 ETF” negocia unos 15.000 millones de dólares diarios. Con este volumen de negociación cualquier operación que se devié mínimamente del valor de los subyacentes rápidamente se revertiría.

En caso de ETF’s que no tienen tanto volumen de negociación pero invierten en activos líquidos esto será un problema de muy corto recorrido ya que en cuanto esta diferencia sea lo suficientemente grande como para cubrir los costes de transacción y generar un beneficio, los arbitrajistas entrarán a negociar el subyacente contra el ETF y cerrarán la diferencia.  Puedes ver como ejemplo el  gráfico del “flash-crash” de en un ETF que invierte en las acciones del S&P500 equiponderado (y por tanto tiene menos liquidez que el S&P500):

Este “flash-crash” se corrigió en 1 hora tras la apertura. Por último, si el ETF invierte en activos más ilíquidos entonces podrá darse una diferencia mayor, pero eventualmente el precio acabará reflejando el valor de los subyacentes.

En Indexa estas variaciones cortas del precio de algunos ETF’s no nos afectan porque en carteras de fondos, invertimos en fondos indexados no cotizados (no ETF’s) y porque en carteras de planes de pensiones invertimos prioritariamente en ETF’s extremadamente líquidez, y no operamos en momentos de estrés.

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Gestión activa vs indexada: una mirada atrás


El período estival me ha permitido recuperar mucha lectura que tenía pendiente y que el día a día no te permite abordar. Una de ellas es un ensayo escrito por John C. Bogle titulado “The Road Less Traveled” del 26 de Abril de 2017 en el que el fundador de Vanguard Group y el primer fondo indexado habla de su experiencia vital y su carrera profesional centrada en minimizar los conflictos de interés que existen en la gestión de activos. Recomiendo a todo el mundo su lectura.

En el ensayo hay algunos párrafos que merecen ser destacados y recordados, ya que habitualmente en la discusión sobre los beneficios de la gestión activa o la gestión indexada se suelen olvidar.

El primero es el siguiente: “antes de que los costes de intermediación hayan sido deducidos, la rentabilidad obtenida por inversores en acciones como grupo es exactamente la misma rentabilidad que la obtenida por el propio mercado. Por tanto, después de descontar esos costes, los inversores obtienen rendimientos inferiores al mercado. Hecho: La única forma de maximizar la proporción de la rentabilidad de mercado a las 100 millones de familias a las que la industria de fondos sirve es minimizar las costes soportados por los accionistas de los fondos.”

Este párrafo es exactamente el eslogan de Indexa: “menos costes, más rentabilidad”. Es un mensaje importante que no hay que olvidar y que es independiente de la discusión sobre la gestión activa vs la gestión indexada: cuantas menos comisiones pagues, mejor. Benjamin Franklin decía que en este mundo sólo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos. Yo añadiría una tercera: las comisiones y costes pagados a intermediarios por la gestión de tus ahorros.

Otra cuestión importante es darse cuenta de que la gestión activa y la indexada son dos caras de la misma moneda. Si el mercado da rentabilidades negativas en un período, en media los inversores de gestión activa obtendrán también rentabilidades negativas. No existe un escenario en el que el mercado lo haga mal y la mayoría de los inversores de gestión activa lo haga bien. Es simple y llanamente imposible.

De hecho, después de comisiones, como hemos visto antes, lo harán peor. El ensayo de Bogle da información sobre el porcentaje de fondos de gestión activa que invierten en acciones americanas que lo hacen peor que su índice a 15 años. El resultado es un espectacular 92,4%. Los fondos han perdido 1,5% al año durante este período en comparación con sus índices de referencia, lo que equivale a un 25% de menor rentabilidad. En sus palabras “Ser gestor activo es un trabajo muy duro”.

A pesar de esta realidad, la industria de gestión de activos ha crecido de forma espectacular desde los años 50 ayudada por una parte por el enorme ciclo alcista en valoraciones desde entonces, y por otra por los beneficios fiscales ofrecidos al ahorro. Ahora bien, este crecimiento que necesariamente debería haber generado economías de escala para los inversores, no ha generado ninguna. Todo se lo han quedado los gestores de fondos.

De acuerdo con el ensayo, en 1951 los fondos en EEUU tenían 3.000 millones de dólares y se generaban 20 millones de dólares en comisiones, y en 2016 son 17 billones de dólares que generan 110.000 millones de comisiones. Los activos han crecido 5.400 veces y las comisiones 5.600 veces. Cero economías de escala.

Necesariamente esto ha generado que las empresas de gestión de activos hayan despuntado. En los últimos 20 años, las que están cotizadas han tenido un rendimiento acumulado en bolsa de +1.167% mientras que el índice S&P500 ha subido un +339%. El triple.

Estos y otros resultados son tan abrumadores que progresivamente la opinión pública ha ido interiorizándolos y progresivamente el flujo de fondos se ha ido desviando hacia fondos de gestión con menores comisiones: los fondos indexados. Por esta razón en EEUU los fondos indexados ya representan el 37% de los activos totales de fondos de acciones. En los últimos 10 años, 1,4 billones de dólares han sido invertidos en fondos indexados y ETFs (1,2 billones en fondos de gestión activa)

En la siguiente gráfica se puede observar el crecimiento de la gestión indexada en comparación con el declive de la gestión activa en Estados Unidos para inversiones en la bolsa estadounidense (fuente: ICI Factbook 2017).

A la luz de este éxito de la gestión indexada, muchos gestores activos han comenzado a desarrollar contrargumentos. En este artículo quería detenerme en algunos de ellos y comentarlos.

Contenido

¿Te dejarías operar por un cirujano mediocre?
¿Es cíclico el mal comportamiento de la gestión activa?
¿La gestión activa proporciona mejores resultados en mercados pequeños e ilíquidos?
¿Si todo el mundo estuviera indexado sería el caos?
¿Hay un riesgo real de falta de liquidez de los ETFs?
¿Los bonos son diferentes?
Conclusión

¿Te dejarías operar por un cirujano mediocre?

Esta crítica es un clásico. El ensayo de Bogle la cita junto con “¡Ayudemos a eliminar los fondos indexados! ¡Los fondos indexados son anti americanos!” o “La gran mayoría de los inversores no van a estar satisfechos con rentabilidades medias. Ellos buscan al mejor”. No obstante es una crítica que sigue apareciendo. Por ejemplo, en la última carta a inversores “There they go again… again” de Howard Marks (conocidísimo inversor y fundador de Oaktree Capital) advierte a sus clientes del crecimiento de los fondos indexados y en particular les indica: “Mientras que los inversores pasivos se protegen del riesgo de obtener una rentabilidad inferior al mercado, sacrifican la posibilidad de obtener una rentabilidad superior”.

Sorprende esta afirmación: efectivamente es así antes de costes, pero después de costes como hemos visto en los datos del ensayo de Bogle o prácticamente en cualquier estudio comparativo de cualquier geografía, después de comisiones y en el largo plazo la cosa cambia: la probabilidad de que obtengas una rentabilidad superior es mucho mayor con fondos de gestión pasiva (92,4% en el caso que hemos visto antes).

Howard Marks, también hace ver que el apoyo actual que está recibiendo la gestión indexada es una señal más de que los inversores en estos momentos son poco cautos y toman sus decisiones de inversión a la ligera: “¿Qué deberíamos pensar de la disposición de un inversor a ofrecer su capital a un proceso en el que ni las posiciones individuales ni la construcción de cartera está sujeto a un análisis profundo?”. Mi opinión es justo la contraria: los inversores están actuando de manera perfectamente racional y acorde a la evidencia al decidir mover sus ahorros hacia soluciones de bajo coste. No creo ni que la gestión indexada sea una moda (empezó en 1951) ni que sea fruto de la ligereza en la toma de decisiones.

¿Es cíclico el mal comportamiento de la gestión activa?

A la vista de los irrefutables datos, algunos gestores han destacado que el porcentaje de fondos de gestión activa que lo hacen peor que los índices es cíclico. Por ejemplo Howard Marks destaca: “La menor rentabilidad obtenida recientemente por parte de los gestores activos podría ciertamente probarse cómo cíclica más que permanente”. Sin embargo no proporciona datos al respecto.

En este sentido, en la carta a inversores de AZ Valor (destacada gestora value española) hacen referencia a este hecho utilizando un gráfico realizado por Instinet:

Tras comentar el gráfico, los autores, concluyen: “Parece por tanto que invertir en los índices:
1) Ha resultado acertado por norma general, ya que son más baratos que los productos de gestión activa, y existen muy pocos gestores que a largo plazo los batan.
2) En este momento concreto no nos parece la mejor idea, a la luz de los datos históricos.”

Hay una primera crítica a este estudio y es que el autor utiliza una selección de fondos comparables que no nos parece apropiado: ha escogido todos los fondos de acciones americanos independientemente del tamaño de las empresas en las que invierten y lo ha medido contra el índice S&P500. Por tanto no es sorprendente que a principio de los años 80 un porcentaje elevado de los fondos batieran al S&P ya que seguramente había muchos fondos centrados en invertir en acciones de pequeña o mediana capitalización y durante esa época las empresas de pequeña capitalización tuvieron un comportamiento sensiblemente mejor.

Como ilustración mostramos el siguiente gráfico de Morningstar que representa el ratio de rentabilidad entre el Rusell 2000, que recoge la evolución de las empresas que por tamaño están en el ranking 1000 a 3000, y el Rusell 1000, que recoge la rentabilidad de las 1000 más grandes. En el período de 1978 a 1983 las pequeñas empresas lo hicieron significativamente mejor.

Estamos trabajando para replicar este estudio que utiliza datos de CRSP (la misma fuente que ha utilizado Instinet para elaborar su gráfico) y revisar los resultados con fondos de tamaño similar al índice o escogiendo un índice con un sesgo a empresas de baja capitalización, pero mientras tanto hay tres comentarios que si podemos resaltar:

  • Es muy posible que exista ciclicidad en el porcentaje.
  • Hay que analizar también la diferencia de rentabilidad del fondo medio con el índice. En un período en el que los fondos de gestión activa lo hacen mejor quizá lo hagan por muy poco, mientras que cuando lo hacen peor sea por mucho.
  • Si en vez de hacer este estudio a 5 años se hiciera a 10, a 15 o incluso a 20 el resultado sería mucho más favorable hacia la gestión indexada. La razón es que las comisiones se cobran cada año, haciendo que cada año que pase la barrera a saltar para la gestión activa sea más alta.

Como ilustración, hemos cogido datos anuales (1960-2016) de fondos americanos utilizando el índice de fondos “US Fund Large Blend” de Morningstar que recoge la rentabilidad media de todos los fondos que invierten en acciones americanas de gran capitalización y lo hemos comparado con el índice total return del S&P500 (fuente Bloomberg). No es exactamente la misma base de datos pero sirve como comparación. El resultado de comparar la rentabilidad media a 5 años es la siguiente:

Hay varios comentarios a hacer:

  1. En los últimos 5 años la falta de rentabilidad de la media de los fondos analizados es de un 13,6% por debajo del índice S&P500. Esta diferencia está aún lejos de los máximos históricos (más de 40% acumulado debajo del S&P500 en 1998 y 1999). En contra de los resultados de Instinet, en términos de rentabilidad no estamos en un momento especial.
  2. Aquí también se observa cierta ciclicidad, pero mucho menos pronunciada que en el estudio de Instinet. De hecho, el único período en el que la gestión activa a 5 años fue superior al índice S&P500 se limita al período 1978-1985. En el resto de ciclos, la rentabilidad media siempre estuvo por debajo del índice.

Si ahora hacemos este mismo ejercicio acumulando la rentabilidad a 10 años en lugar de 5 (ver gráfico debajo), vemos que las dos afirmaciones anteriores se confirman: el único período dónde la gestión activa tuvo mejores resultados se encuentra a finales de los 70 y principios de los 80. Destacar que, a 10 años, de media se obtiene un 19,2% más de rentabilidad a través del índice que a través de los fondos de gestión activa.

¿La gestión activa proporciona mejores resultados en mercados pequeños e ilíquidos?

Esta crítica es una de las que siempre he apoyado. Para que un gestor activo pudiera ser consistentemente mejor que el resto de gestores activos, es necesario o bien tener una fuente de información privilegiada o bien tener una capacidad de análisis especial. En los mercados más grandes y líquidos esto es algo poco probable: la información se tiene que diseminar a todo el mercado en el mismo momento (de lo contrario se estaría cometiendo un delito) y la información es fácilmente analizable a través de plataformas como Bloomberg.

Sin embargo, en mercados más ilíquidos y dónde conseguir la información relevante tiene valor, como los préstamos a Pymes o la inversión en capital riesgo, siempre he pensado que era posible que algunos gestores consigan batir al mercado de forma consistente. La investigación académica sobre el tema parecía que lo respaldaba: en capital riesgo por ejemplo, los gestores que estaban entre el 25% mejor permanecían en esa situación a lo largo del tiempo. Es decir, los que obtienen buenas rentabilidades las obtienen de forma consistente a lo largo del tiempo. Este artículo de Kaplan es una muestra.

Pues bien, esto ha cambiado desde que llegó a mis manos el artículo de Ramana Nanda, Sampsa Samila y Olav Sorenson. “The Persistent Effect of Initial Success: Evidence from Venture Capital.”. En el artículo se afirma que, en contra de lo que se pensaba anteriormente, los gestores de fondos de capital riesgo si que tienen una ventaja si tienen éxito en alguna de sus primeras inversiones pero este efecto se erosiona con el tiempo: “we find that each additional IPO among a VC firm’s first ten investments predicts as much as an 8,5% higher IPO rate on its subsequent investments, though this effect erodes with time.

Dicho esto, existirán mercados en proceso de desarrollo donde realmente existan oportunidades para los gestores activos con más medios o contactos para extraer rentabilidad de otros. El problema es que mientras existan siempre serán pequeños (además de poco líquidos) y por tanto poco interesantes de cara a canalizar una parte importante del ahorro de los inversores.

¿Si todo el mundo estuviera indexado sería el caos?

Esta crítica afirma que si la gestión indexada acaba siendo mayoritaria, entonces los mercados estarán mal valorados y surgirán numerosas oportunidades de inversión. Howard Marks nos lo recuerda en su carta: “Recuerda, la sabiduría de la gestión pasiva nace de la creencia de que los esfuerzos de los inversores activos hacen que los activos estén correctamente valorados – esa es la razón por la que es difícil encontrar gangas. Pero, ¿qué ocurre cuando la mayoría de las inversiones en acciones se realizan de forma pasiva? Entonces los precios serán más libres de divergir de su precio “justo”, y las gangas (y sobre valoraciones) deberían ser más habituales. Esto no asegurará el éxito para los inversores activos, pero si satisfará una condición necesaria para que sus esfuerzos sean efectivos.

Esta afirmación que está basada en un “experimento mental” puede parecer razonable, lo que ocurre es que el nivel de inversión indexada que es necesaria para que esto empiece a ocurrir seguramente no sea razonable. Yo no he encontrado ninguna referencia escrita al respecto, sin embargo en una mesa redonda de Morningstar en la que participé el 17 de Mayo de 2017 junto con un representante de Vanguard, Peter Westaway, el afirmó que de acuerdo con sus cálculos bastaría con que un 1% del mercado fuera de gestión activa: “cuando lleguemos al 98% indexado, los que estamos aquí nos sentaremos y veremos donde podría empezar a haber oportunidades.”. La verdad, es que dado el tamaño y profundidad de los mercados, no me cuesta creer esa afirmación. De cualquier forma, estamos claramente lejos del nivel en el cual los gestores activos encuentran multitud de oportunidades (como los datos de rentabilidad nos muestran).

En una sonada entrevista el propio Bogle hablaba de que “si todo el mundo estuviera indexado, sería el caos”. Pero claro, la posibilidad de que esto ocurra es básicamente nula. En esa misma entrevista indica que la gestión indexada podría llegar al 75% sin suponer un mayor problema.

¿Hay un riesgo real de falta de liquidez de los ETFs?

Howard Marks nos avisa también de este potencial problema: “como producto de moda de los últimos años, los ETFs prometen una liquidez que aún ha de ser testada en un mercado realmente bajista, especialmente en clases de activo menos líquidas como los bonos de alto rendimiento (high-yield)

En este punto estoy totalmente de acuerdo, aunque hay que tener en cuenta que este no es un problema de la gestión indexada y en realidad afecta principalmente a la gestión activa. Crear carcasas con mayor liquidez que los propios subyacentes nunca ha sido una buena idea: dan una falsa sensación de liquidez a los inversores. Tenemos como ejemplo los fondos inmobiliarios: los inversores pueden sacar su dinero mientras no haya salidas masivas, momento en el cual el fondo cierra los reembolsos con el consiguiente enfado de los inversores.

Los ETFs, se venden bajo la promesa de liquidez intradía independientemente del subyacente que tengan debajo. Y esto algún día va a dar problemas con seguridad, especialmente en activos menos líquidos como indica el fundador de Oaktree. Los problemas podrían llegar en forma de que al no poder hacer frente a los reembolsos y para proteger a los inversores que se quedan en el ETF se decida reembolsar a los inversores que se van en especie o en el peor de los casos en ventas forzosas a precios bajos. Por ello es especialmente importante invertir mayoritariamente en activos con profundidad y liquidez, por dos razones: para evitar estos problemas de liquidez y porque es lo que un inversor indexado haría, invertir en función de la capitalización.

Como nota, a evitar los ETFs apalancados e inversos, que sufrirán especialmente en estos eventos de liquidez.

En Indexa, somos muy conscientes de este potencial problema y por esta razón utilizamos principalmente clases de activos de gran liquidez y profundidad como las acciones, los bonos de gobiernos o los bonos corporativos de elevada calidad crediticia.

¿Los bonos son diferentes?

La mayoría de las comparativas entre gestión activa y gestión indexada suelen estar centradas en renta variable. Supongo que la principal razón es que el establecimiento de índices en renta variable tiene mucha más historia y hay poca discusión sobre cuáles son los índices más relevantes.

En Mayo de este año llego a mis manos un estudio realizado por Pimco (a través de mi buen amigo Juanma Jiménez). El título lo deja claro: “Bonds are different”. El resumen de los estudios realizados es:

  • La media bate a los índices.
  • Los buenos “revientan” a los índices.
  • Y además los fondos indexados, por sus costes, se quedan por debajo de los índices.

En particular, los resultados de los últimos 10 años anualizados:

  • El primer cuartil saca 160 puntos anualizados (1,60%) a los fondos indexados
  • La media de gestores bate en 50 puntos (0,50%) a los fondos indexados

Las razones que esgrimen para que estos resultados sean así son:

  1. Una proporción importante de los inversores en renta fija tienen como objetivo principal otro que no es la maximización de la rentabilidad, como por ejemplo los bancos centrales que los utilizan como forma de transmitir la política monetaria.
  2. A diferencia de los índices de mercado, dónde los participantes determinan el peso, en los índices de bonos los emisores determinan principalmente los pesos.
  3. El mercado de nueva emisión es mucho más importante en bonos que en acciones.
  4. La gran mayoría del trading de bonos ocurre fuera del mercado.
  5. Los rendimientos individuales de los bonistas son muy asimétricos mientras que los rendimientos los accionistas son más simétricos.

Lo cierto es que parecen resultados y razones contundentes (salvo el punto 2, ya que no tengo claro que los emisores manden más que los inversores) así que decidí mirarlo más en profundidad. Una de las cosas que me chocó especialmente es el hecho de que los fondos de bonos que utilizamos en las carteras de Indexa son indexados, pero todos ellos tienen entre 4 y 5 estrellas Morningstar, lo cual indica que están por encima del 66% o del 90% de los fondos comparables respectivamente.

La lista de los fondos indexados de bonos que utilizamos en Indexa es la siguiente:

Además, siempre me ha parecido que donde más deberían importar los costes es en fondos de bonos, especialmente en bonos de alta calidad crediticia donde la rentabilidad esperada es más baja.

Por otro lado, en el barómetro activo/pasivo de Morningstar de cierre de 2016, los resultados son algo diferentes a los del estudio de PIMCO “Bonds are different”: a 10 años sólo el 44% de los fondos que invierten en bonos con duración intermedia obtienen una rentabilidad superior a la de los ETFs indexados similares (en este caso la comparativa es con fondos invertibles, no índices). Copio la tabla a continuación:

Por tanto, parece que o bien en Europa los resultados son opuestos a los de Estados Unidos, o bien es necesario más análisis por otros observadores (cuánto más independientes mejor).

Conclusión

Han pasado, nada más y nada menos que 42 años desde la creación del primer fondo indexado y actualmente ya son una parte muy importante del ahorro global. Los investigadores como Eugene Fama incluso antes lo tenían claro. La teoría de los mercados eficientes desarrolla el marco bajo el cual los precios de los activos van a reflejar toda la información disponible en cada momento.

En España, estamos todavía en el prólogo de esta historia que está todavía por escribirse. Empresas como Indexa Capital, tienen como misión ayudar a los inversores españoles a obtener más rentabilidad para sus ahorros a través de la única forma objetivamente demostrada: con menos comisiones.

Adicionalmente, ayudamos a nuestros clientes a tener una cartera globalmente diversificada y siempre ajustada a su perfil inversor, a través de los reajustes automáticos de carteras. En este post sobre la rentabilidad de nuestras carteras en 2016-2017, veíamos como en el año y medio que llevamos al servicio de nuestros clientes ya hemos obtenido un exceso de rentabilidad de +4,3% anual contra la media de los fondos en España.

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Réplica física, por muestreo o sintética (fondos indexados y ETF’s)


Artículo original publicado en Invertia el 21/03/2017

Ya es conocido por todos el avance de la gestión indexada. Por ejemplo, de acuerdo con datos de Morningstar, en el año 2015 un 67% de la suscripciones netas de fondos de inversión a nivel global se dirigió hacia fondos que siguen a índices mientras que sólo un 33% se dirigió a gestores que intentan batir a sus índice de referencia.

La principal razón que sustenta este crecimiento de la gestión indexada es la mayor rentabilidad en comparación con la gestión activa. La evidencia empírica que muestra cómo los gestores activos no son capaces de batir a sus índices de referencia después de comisiones es simplemente abrumadora.

Ahora bien, en este artículo vamos a analizar las diferentes metodologías que un gestor de un fondo indexado puede utilizar para replicar un índice concreto. Este análisis es muy relevante ya que una de las principales características que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar un fondo indexado es cómo se ajusta la evolución del fondo indexado a la de su índice. En función de la técnica utilizada el ajuste podrá ser mejor o peor.

Normalmente, como medida de desviación con respecto a un índice se utiliza el tracking error, que mide la variabilidad de la diferencia de rentabilidades del fondo indexado con su índice. De esta forma si un fondo sigue muy bien a su índice, el tracking error resultante será prácticamente 0. Si el tracking error es un 1% (0,01) entonces podremos esperar desviaciones con respecto al índice de aproximadamente hasta un 2% en un año.
Existen tres técnicas diferentes de réplica: réplica física, muestreo y réplica sintética.

La réplica física

En la réplica física, el gestor compra todos los componentes del índice (en el caso del S&P500 compraría las 500 acciones pertenecientes al índice). Es sin duda el mejor método de replicación para índices que siguen activos líquidos dado que el tracking error será muy, muy bajo, normalmente inferior al 0,5%. No obstante para índices que siguen activos menos líquidos, cómo por ejemplo los bonos corporativos, donde además los costes de transacción pueden ser elevados, puede ser mejor usar otra técnica de replicación. La gran mayoría de las gestoras de fondos indexados han optado por esta técnica para los fondos indexados que replican índices de acciones. La gran liquidez de las acciones lo permite y te aseguras un tracking error muy bajo.

La réplica por muestreo

En la técnica de muestreo, el gestor compra una muestra representativa de los componentes del índice (en el caso del S&P500, podrían ser las mayores 450 empresas del índice). En este caso el tracking error se verá resentido pero a cambio incurriremos en menos costes de transacción. Esta técnica es ampliamente utilizada por los fondos que replican índices de bonos. Muchos de los índices construidos para replicar clases de activos de renta fija están formados por un gran número de bonos, lo cual hace imposible en la práctica a los fondos invertir en todos ellos. De esta manera, los buenos gestores de fondos indexados utilizando técnicas estadísticas serán capaces de lograr un tracking error menor que el de sus competidores. Por tanto, en contra de la opinión popular, si hace falta habilidad gestora para gestionar fondos indexados. EL gestor estará haciendo un buen trabajo si el tracking error con respecto al índice es menor al 0,5%.

La réplica sintética

Y por último está la réplica sintética en la que el fondo de inversión firma un contrato derivado (o “total return swap”) con un banco que se compromete a pagar al fondo la rentabilidad del índice a cambio de una comisión (el coste del swap). En este caso, el riesgo de desviarse del índice lo corre el banco, y por tanto el tracking error de estos fondos suele ser muy bajo, pero a cambio, por un lado se está asumiendo el coste adicional del swap, y por otro, de forma muy relevante, se está asumiendo el riesgo de crédito de que el banco que hace de contraparte del swap quiebre. En caso de quiebra de la contraparte del swap, observaremos como el tracking error del fondo aumenta significativamente, pues los inversores correrán a vender el fondo indexado independientemente del valor de los subyacente. No obstante, progresivamente los mecanismos de minimización de este riesgo de crédito son mayores (como por ejemplo el establecimiento de un procedimiento de liquidación de pérdidas y ganancias diario). Este tipo de técnica suele utilizarse o bien para índices propietarios del banco que utiliza el swap o bien en casos donde el índice a replicar implica derivados, como en el caso de los índices de materias primas, en los índices apalancados (que ofrecen un múltiplo de la rentabilidad de un índice) o en los índices inversos (que ofrecen la rentabilidad inversa de un índice).

¿En qué tipo de fondos invertimos en Indexa?

En Indexa, preferimos la réplica física o la de muestreo ya que de esta manera el cliente entiende mejor en lo que está invertido y además evitamos la eventualidad de que el fondo sea considerado como producto complejo bajo normativa Mifid, por incorporar derivados o la potencial pérdida asociada a la quiebra de la contraparte del swap.
Cómo bien puede observar el lector a la vista de esta información, a pesar de que a primera vista puede parecer sencillo invertir en un fondo indexado cotizado o no ya que al fin y al cabo se trata de replicar un índice, se hace patente la importancia de buscar el asesoramiento de un experto, pues son muchos los detalles a contemplar a la hora de tomar esta decisión de inversión.

Qué son los fondos indexados y cómo los elegimos


Los fondos de inversión indexados son aquellos cuya política de inversión es la de seguir un índice bursátil o un índice de renta fija intentando desviarse lo mínimo posible del índice. Por ejemplo, los fondos cuya política de inversión sea seguir al índice S&P500, deberán comprar todas las acciones que pertenezcan a este índice y venderlas si salieran del mismo.

Gestión Indexada vs Gestión Activa

Cuando nos enfrentamos a la decisión de elegir un fondo indexado para nuestras carteras, que siga un índice en particular, son muchas las consideraciones que debemos analizar y tener en cuenta. Esto es, debemos asegurarnos que estamos seleccionando el mejor fondo indexado para cada índice.

¿Qué significa que sea el mejor fondo indexado? Son tres las características principales que buscamos a la hora de elegir un fondo indexado:

  1. Liquidez,
  2. Comisiones y
  3. Seguimiento del índice o “tracking error”.

Esto significa que buscamos los fondos que más fácilmente podamos comprar y vender sin afectar a su valor, que menores costes tengan para los clientes y que sigan los mejor posible el índice de referencia que estamos buscando replicar.

Consideración previa: ¿Elijo ETF’s o Fondos Indexados?
Una decisión previa muy importante que tomar es si queremos que el fondo indexado esté cotizado o no. Si buscamos que el fondo esté cotizado entonces deberemos seleccionar un ETF (exchange traded fund). Los ETFs, al estar cotizados en mercados organizados, dan la opción al inversor de poder elegir el precio de compra y venta, te permiten comprar o vender en cualquier momento del día y generalmente tienes unas comisiones algo inferiores a las de los fondos indexados no cotizados (llamados normalmente fondos indexados, a secas).

Por contra, los fondos indexados se pueden comprar o vender una vez al día desconociendo a priori el precio de compraventa. Por tanto, ceteris paribus, la balanza se inclina hacia los ETF’s.

Sin embargo, en España, los fondos indexados que cumplan la condición de estar registrados en la CNMV tienen una importantísima ventaja fiscal frente a los ETF’s que decanta totalmente la balanza en favor de los primeros. En España si vendes un fondo indexado para comprar otro, se considera que estás realizando un traspaso y no pagas el impuesto por la potencial plusvalía que tuviera el fondo vendido: lo difieres en el tiempo hasta que finalmente vendas un fondo sin comprar otro. En cambio con ETF’s se tributa en el momento de la venta.

La rentabilidad adicional que se puede obtener con este ahorro fiscal es tan importante en el largo plazo que en España la decisión óptima es la de seleccionar fondos indexados.

1. Liquidez (Tamaño)

La siguiente consideración a hacer para maximizar la liquidez de un fondo indexado es el tamaño del mismo. Siempre vamos a buscar el fondo con más activos bajo gestión, dado que será el que tenga una base inversora más diversificada y donde el efectivo obligatorio a mantener (dinero en cuenta corriente para atender a reembolsos) será también mayor.

En este punto hay que vigilar, además del tamaño del fondo, el tamaño de la clase de acciones en la que efectivamente vamos a invertir. En un fondo de inversión normalmente existen varias clases: clases institucionales o no, y en diferentes divisas. A veces podremos encontrarnos que un fondo tiene muchos activos bajo gestión, pero la clase en la que vamos a invertir no tanto.

2. Comisiones

El siguiente punto a analizar son las comisiones: debemos comparar el TER (total expense ratio) de los fondos indexados que incorpora todos los gastos soportados por el fondo, excepto los gastos de corretaje, y que debería estar en el rango de 0,20-0,40% anuales.

También hay que tener en cuenta que algunos fondos cobran una pequeña comisión de suscripción para el fondo (0,20%-0,30%), para evitar que las nuevas entradas de fondos perjudiquen a los inversores existentes. Otros fondos en vez de cobrar una comisión de suscripción, calculan diariamente una horquilla de compra venta en función de las entradas y salidas relativas que tenga el fondo. Conviene incorporar estos aspectos en nuestra comparativa.

En general, los fondos con más activos bajo gestión son también los que tienen unas comisiones de gestión más competitivas.

3. Seguimiento del índice

En este punto evaluamos como de bien se ajusta la evolución del fondo indexado a la de su índice. Para ello tomamos como media el tracking error, que mide la desviación de la diferencia de rentabilidades del fondo indexado con su índice. De esta forma si un fondo sigue muy bien a su índice, el tracking error resultante será prácticamente 0. Si el tracking error es un 1% (0,01) entonces podremos esperar desviaciones con respecto al índice de aproximadamente hasta un 2% en un año.

En este punto lo relevante es analizar qué técnica de replicación está utilizando el gestor del fondo para conseguir su objetivo.

Existen tres técnicas diferentes: replica física, muestreo y réplica sintética.

En la réplica física, el gestor compra todos los componentes del índice (en el caso del S&P500 compraría las 500 acciones pertenecientes al índice). Es sin duda el mejor método de replicación para índices que siguen activos líquidos dado que el tracking error será muy, muy bajo. Sin embargo, para índices que siguen activos poco líquidos donde los costes de transacción pueden ser elevados puede ser mejor otra opción.

En la técnica de muestreo, el gestor compra una muestra representativa de los componentes del índice. En el caso del S&P500, podrían ser las mayores 450 empresas del índice, en lugar de todas las 500 empresas del índice. En este caso el tracking error se verá resentido pero a cambio incurriremos en menos costes de transacción.

Y por último está la réplica sintética en la que el fondo de inversión firma un contrato derivado (swap, o permuta financiera) con un banco que se compromete a pagar al fondo la rentabilidad del índice a cambio de una comisión (el coste del swap). En este caso, el riesgo de desviarse del índice lo corre el banco, pero a cambio se está asumiendo un riesgo de que el banco quiebre y se lleve por delante la rentabilidad.

En Indexa sólo trabajamos con fondos de réplica física, ya que de esta manera reducimos el riesgo de la inversión porque cada fondo está compuesto de los valores (acciones o bonos) y no de opciones sobre los valores. Con nuestras carteras de fondos indexados tu dinero literalmente estará invertido en miles de empresas y bonos.

Más información:

¿ETF’s o Fondos Indexados?


Los fondos de inversión indexados son aquellos cuya política de inversión es la de seguir un índice bursátil o un índice de renta fija intentando desviarse lo mínimo posible del índice. Por ejemplo, los fondos cuya política de inversión sea seguir al índice S&P500, deberán comprar todas las acciones que pertenezcan a este índice y venderlas si salieran del mismo.

ETFs vs fondos indexados

A la hora de invertir en índices, de forma indexada, una decisión previa muy importante es si queremos que el fondo indexado esté cotizado o no. Si buscamos que el fondo esté cotizado entonces deberemos seleccionar un ETF (Exchange Traded Fund).

Los ETFs, al estar cotizados en mercados organizados, dan la opción al inversor de poder elegir el precio de compra y venta, te permiten comprar o vender en cualquier momento del día y generalmente tienes unas comisiones algo inferiores a las de los fondos indexados no cotizados (llamados normalmente fondos indexados, a secas).

Por contra, los fondos indexados se pueden comprar o vender una vez al día desconociendo a priori el precio de compraventa. Por tanto, ceteris paribus, la balanza se inclina hacia los ETFs.

Sin embargo, en España, los fondos indexados que cumplan la condición de estar registrados en la CNMV (y tener más de 500 partícipes si el vehículo es una SICAV) tienen una importantísima ventaja fiscal frente a los ETFs que decanta totalmente la balanza en favor de los primeros. En España si vendes un fondo indexado para comprar otro, se considera que estás realizando un traspaso y no pagas el impuesto por la potencial plusvalía que tuviera el fondo vendido: lo difieres en el tiempo hasta que finalmente vendas un fondo sin comprar otro. En cambio con ETFs se tributa en el momento de la venta. Desde un punto de vista fiscal, los fondos son traspasables, y que los ETF’s no.

La rentabilidad adicional que se puede obtener con este ahorro fiscal es tan importante en el largo plazo que en España la decisión óptima es la de seleccionar fondos indexados.

Por ello, en Indexa trabajamos exclusivamente con Fondos Indexados. Puedes ver más información sobre nuestras carteras y los fondos que las componen en nuestro Modelo de gestión.

En todo caso te invitamos a realizar gratuitamente nuestro test de perfil de riesgo, y probar nuestro servicio de gestión automatizada, en fondos indexados y con comisiones radicalmente bajas, sin comisiones nuestras sobre los primeros 10.000€.