El swing price y cómo beneficia a nuestros clientes


En el artículo “Sobre los costes de transacción en los fondos de inversión y ETF’s” hablamos de los distintos costes de transacción que existen cuando se suscriben fondos o ETFs. Existen cuatro tipos de coste de transacción que se pueden aplicar en un fondo de inversión:

  • Coste explícito,
  • Swing price,
  • Bid-Offer, y
  • Redondeos de participaciones.

En este artículo vamos a revisar en detalle el Swing price (que podríamos llamar “precio oscilante” en español) ya que se está convirtiendo de hecho en un estándar y está actualmente aplicado en los fondos de Vanguard que utilizamos en nuestras carteras.

Comisiones de suscripciones y de reembolso

En la raíz del Swing Price está el problema del coste que generan las nuevas aportaciones y reembolsos en un fondo de inversión para todos los partícipes del fondo y no sólo para los que entran o salen del fondo. Cuando hay entradas netas en un fondo, el fondo compra más activos (ej. acciones o bonos) y soporta unos costes de transacción que acaban soportados por todos los partícipes del fondo. Cuando hay salidas netas pasa lo mismo: el fondo vende activos y soporta costes de transacción que reducen el valor liquidativo del fondo para todos los partícipes.

El partícipe que mantiene su posición, ni suscribe ni reembolsa, tiene que soportar injustamente el coste de los partícipes que entran y salen.

Por ello se crearon las comisiones de suscripción y de reembolso que tenían el objetivo de repercutir el coste de las nuevas transacciones a los partícipes que suscribían o reembolsaban participaciones. Estas comisiones se quedaban en el fondo (no las cobraba la gestora) y evitaban que las nuevas entradas y salidas tuvieran un impacto negativo en los demás partícipes del fondo. De hecho, los partícipes actuales del fondo se beneficiaban de ellas.

Sin embargo, presentaban un nuevo problema: en caso de aportaciones netas positivas en un día, los reembolsos de participaciones no generaban ningún coste (porque estaban compensados por las aportaciones del día) pero sí sufrían unas comisiones de reembolso de todos modos. Pasaba lo mismo con las nuevas suscripciones que sufrían una comisión de suscripción, aunque este día hubiera habido más reembolso que suscripciones. De esta manera se estaba cobrando injustamente una comisión de reembolso a los vendedores los días de aportaciones netas positivas o injustamente una comisión de suscripción a los compradores en los días de reembolso neto en el fondo.

Por ello se inventó el Swing Price, para repercutir el coste de comprar o vender los activos a los compradores en caso de día con más suscripciones que reembolsos, o a los que reembolsan en caso de día con más reembolsos que suscripciones.

Cómo funciona el Swing Price

El Swing price funciona ajustando el precio de todas las ofertas (suscripciones y reembolsos) en un día dado, hacia arriba o hacia abajo de acuerdo con el flujo de entrada o salida neto en el fondo este día, para evitar perjudicar a los inversores existentes (dilución). El proceso para aplicarlo es el siguiente:

  1. Se calcula el patrimonio del fondo, que es la suma de todas las inversiones del mismo.
  2. Al dividir esto por el número de participaciones existentes se obtiene el valor liquidativo (el precio de una participación del fondo).
  3. A continuación, se evalúan los flujos de entrada (suscripciones) y salida (reembolsos) en el fondo. Si hay más compras que ventas, el fondo tiene una entrada neta y se modifica el valor liquidativo hacia arriba por un “swing factor” predeterminado (ver debajo tabla con ejemplos de swing factors).
  4. Si hay más ventas que compras, el fondo tiene salidas netas y se modifica el precio a la baja por otro “swing factor” (en general diferente al utilizado en el punto anterior).

Es importante tener en cuenta que todos los inversores pagan el mismo precio en un día determinado, ya sea que estén comprando o vendiendo. Este precio será el valor real de las inversiones (si no hay entradas o salidas netas) o un precio que se haya elevado (si el fondo tiene entradas netas) o bajado (si el fondo tiene salidas netas). Esto significa que aquellos inversores que suelan operar al contrario que el mercado, se beneficiarán de este coste de transacción y los que suelan invertir con el mercado, lo sufrirán.

Debido a la forma en que funciona el Swing price, el precio publicado difiere del valor real del fondo (que refleja el valor del índice que siguen los fondos menos los costes) y por lo tanto se incrementa ligeramente la diferencia con el índice replicado (el “tracking error”) para los fondos que utilizan el método del Swing price. Puede haber pequeñas diferencias en la rentabilidad diaria del fondo con la de los índices.

Ejemplo

A continuación, mostramos un ejemplo elaborado por Vanguard para ayudar a entender cómo funciona el Swing price. Hay dos escenarios, cada uno con tres transacciones en el fondo Vanguard Emerging Markets Stock Index Fund, que tiene un valor liquidativo de 10€ y un “swing factor” de compra de 0,13% y de 0,47% de venta.

Ejemplo swing price Vanguard

En el escenario A, el fondo tiene entradas por un total de 150 millones de euros y salidas por un total de 70 millones de euros, lo que resulta en una entrada neta de 80 millones de euros. En este escenario, se eleva el precio del fondo hacia arriba en 13 puntos básicos (0,13%) y por tanto el valor liquidativo será 10,13€ por participación.

En el escenario B, el fondo tiene entradas de 100 millones de euros y salidas de 150 milones de euros, lo que resulta en una salida neta de 50 millones de euros. En este escenario, se baja el precio del fondo en 47 puntos básicos (0,47%) y por tanto el valor liquidativo será 9,53€ por participación.

Ilustración Swing factor Vanguard Emerging Markets

Swing factors de los fondos de nuestras carteras

Debajo mostramos una tabla con los “Swing factors” de los fondos de Vanguard que utilizamos en nuestras carteras actualmente. Como se puede observar el coste de comprar o vender es diferente en general ya que, por ejemplo, en algunos lugares cuando se venden acciones se pagan impuestos, pero cuando se compran no (como por ejemplo en el fondo de Mercados Emergentes, el primero en la tabla abajo). O en el caso de los bonos, actualmente hay muchísima demanda de bonos y hay que pagar un sobreprecio para comprarlos, pero no para venderlos.

Swing factor (en puntos básicos, o centésimas de %) Compra Venta
Vanguard Emerging Markets Stock Index Fund 13 47
Vanguard Pacific ex-Japan Stock Index Fund 6 6
Vanguard Global Stock Index Fund 5 1
Vanguard Japan Stock Index Fund 2 2
Vanguard U.S. 500 Stock Index Fund 0 0
Vanguard Eurozone Inflation-Linked Bond Index Fund 12 0
Vanguard Euro Government Bond Index Fund 10 0
Vanguard Global Bond Index Fund 16 0
Vanguard Euro Investment Grade Bond Index Fund 26 0

Cómo el Swing price beneficia a nuestros clientes

El Swing factor es un coste que se cobra a los inversores que operan más y/o que operan a la vez que el mercado (vendiendo cuando la mayoría vende y comprando cuando la mayoría compra) en beneficio de los inversores que permanecen el fondo o que operan en contra del mercado. Se trata de un mecanismo beneficioso para nuestro modelo de gestión, y para nuestros clientes, por varias razones:

  • Invertimos a largo plazo y modificamos poco la composición de nuestras carteras
  • Intentamos ayudar a nuestros clientes a no vender en momento de caídas y de salidas masivas de los fondos, y de no comprar más después de subidas en momentos de entradas masivas en los fondos
  • Nuestros reajustes automáticos de carteras van por naturaleza en contra del mercado porque compran los fondos que más han caído y venden los que más han subido.

Terminología

Dilución: jerga de la industria para la situación en la que los inversores existentes en un fondo asumen los costes de transacción asociados a que otros compren o vendan participaciones en el fondo.

Swing factor (factor de oscilación): la cantidad, en puntos básicos, por la cual el precio de un fondo aumenta o disminuye. Estos están predeterminados de antemano y se aplican consistentemente, aunque varían periódicamente. Ver tabla anterior para ver los factores de oscilación de los fondos de Vanguard que utilizamos en Indexa.

Swing price total (precio oscilante completo): con este método, el administrador del fondo cambia el precio cada vez que hay flujos netos de entrada o salida de un fondo.

Swing price parcial (precio oscilante parcial): con este método, el administrador del fondo solo cambia el precio cuando los flujos netos superan un umbral previamente acordado. Inicialmente, en octubre de 2017 cuando Vanguard pasó al sistema de Swing price, adoptaron el Swing price total, pero desde mayo de 2019 han pasado a un sistema parcial. De esta forma es necesario que las entradas o salidas superen un límite para aplicar el Swing price.

Entradas netas, salidas netas: son los flujos de efectivo de entrada y salida en un fondo. Esta es la métrica clave que determina la forma en que el precio aumenta o disminuye.

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Indexamos aún más las carteras


Junto con nuestro comité asesor, hemos decidido modificar la composición de nuestras carteras modelo de fondos inversión (los planes de pensiones están sin cambiar). No se trata de un cambio táctico, ni de intentar ser más listos que los demás anticipando un cambio de mercado. Todo lo contrario: nuestro objetivo es avanzar en una indexación aún mayor de las carteras para que reflejen aún mejor la riqueza mundial, y de esta manera ofrecer a nuestros clientes una cartera aún más diversificada.

En particular hemos adoptado las siguientes mejoras:

  • Repartir mejor el peso en renta fija entre bonos de gobiernos y bonos de empresas para reflejar mejor el reparto de mercado (70% gobiernos y 30% corporaciones).
  • Repartir el peso en acciones de EEUU, Europa, Emergentes y Japón para reflejar mejor el reparto de mercado de renta variable global (55% EEUU, 23% Europa, 10% Emergentes, 8% Japón y 4% otros).
  • Mantener la limitación que nos hemos impuesto de máximo 35% de la cartera en una misma clase de activo, para mayor diversificación y para evitar potenciales sobrevaloraciones de alguna clase de activo.

¿Qué cambios va a suponer en mi cartera?

Las carteras de menos de 10.000€, que incluyen dos fondos indexados, no se ven modificadas.

Las carteras de 10 mil euros hasta 100 mil euros cambian como se puede apreciar en la siguiente tabla:

 

Con estos cambios, las carteras de 10 a 100 mil euros quedan como está indicado en la siguiente gráfica:

Como se puede observar los mayores cambios ocurrirán en los perfiles medios (del 4 al 7) para los cuales se incrementará el peso de los bonos corporativos en detrimento de los bonos de gobiernos y los bonos ligados a la inflación. Este cambio, va a suponer un ligero incremento de la rentabilidad esperada y del riesgo de estos perfiles.

Para las carteras de más de 100.000€:

Con estos cambios, las carteras de más de 100 mil euros quedan como está indicado en la siguiente gráfica:

Concretamente, estas mejoras suponen modificar los pesos de las distintas clases de activos en nuestras carteras (ver tabla detallada arriba):

  • Acciones Europa: entre 0 y +4 puntos
  • Acciones Estados Unidos: entre 0 y -4 puntos
  • Acciones Japón: se mantiene
  • Acciones Economías Emergentes: entre -1 y +3 puntos
  • Bonos empresas europeas: entre -3 y +15 puntos
  • Bonos gobiernos europeos: entre -4 y -11 puntos
  • Bonos ligados a la inflación: entre -4 y +7 puntos

En la página que detalla nuestro modelo de gestión, describimos con mucho detalle el proceso inversor de Indexa Capital. En resumen, nos basamos en unas estimaciones de rentabilidad y riesgo a largo plazo para cada clase de activo y calculamos las carteras que optimizan la rentabilidad para un nivel de riesgo predeterminado.

A partir de ahora, damos una mayor importancia al peso que tiene cada clase de activo en la riqueza mundial a la hora de estimar las rentabilidades esperadas. De esta forma aplicamos el modelo de Black-Litterman para extraer rentabilidades esperadas por el mercado, que utilizamos para calcular los pesos de nuestras carteras modelo a través del modelo de Markowitz. Usamos el resultado de estos dos modelos como base a la hora de confeccionar las carteras. Así, las carteras pasan a parecerse aún más a carteras representativas de la riqueza global.

Hacia unas carteras aún más indexadas y diversificadas

Nuestro objetivo con estos cambios es poder ofrecer a nuestros clientes unas carteras lo más indexadas posibles sobre el mercado mundial. Es la mejor manera de aumentar la diversificación, reducir la volatilidad de las carteras y, para un determinado nivel de riesgo, maximizar la rentabilidad.

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No tienes que hacer nada: en caso de que tu cartera se desviara en más de un 3% y más de 300€ de la nueva cartera modelo, se generarían automáticamente las órdenes de traspasos de fondos para mantener tu cartera lo más ajustada posible a su correspondiente cartera modelo. En caso de aportar más dinero a tu cuenta, tus nuevas aportaciones se invertirían automáticamente en la nueva cartera modelo.

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Los beneficios de los reajustes automáticos de carteras


Tras algo más de un año de operaciones estamos empezando a ver las primeras operaciones de reajuste automático en las carteras de nuestros clientes. Se trata principalmente de cuentas que tras las fuertes subidas de los fondos de acciones de Estados Unidos y acciones de países emergentes han quedado desajustadas con respecto a la cartera modelo. En estos casos, el reajuste automático traspasa dinero de estos dos fondos que más han subido en los últimos meses hacia un fondo de renta fija, bien de gobiernos o de bonos ligados a la inflación, que han tenido un comportamiento peor en el último año.

Por tanto, el sistema vende los fondos que han subido en términos relativos y compra los fondos que han caído en términos relativos. A pesar de ser un ajuste muy razonable, en algunos casos estamos recibiendo consultas de clientes sorprendidos que en este momento estemos comprando más bonos. Son clientes que piensan que como los bonos han bajado, lo más probable es que sigan bajando.

Perseguir al mercado es una mala estrategia

Este sesgo es tan habitual, que los investigadores del campo de las finanzas del comportamiento (behavioral finance, campo del que no somos especialmente adeptos) le han puesto nombre: Chasing the market (o perseguir al mercado) o también behavioral gap (o diferencia por comportamiento). Perseguir al mercado significa que tendemos a mantener las posiciones ganadoras más de lo necesario y a vender las posiciones perdedoras antes de tiempo. En realidad, no deja de ser una manifestación del comportamiento que hemos conocido desde pequeños: aprendemos por la experiencia y pensamos que las rentabilidades futuras serán similares a las rentabilidades pasadas recientes. Sin embargo, en el mundo de las inversiones, los fracasos de hoy plantan las semillas del éxito de mañana.

Lamentablemente este sesgo resta bastante rentabilidad a los inversores en el largo plazo y la reduce de una forma muy curiosa: hace que te desvíes de tu perfil de riesgo hacia un perfil con mayor riesgo y que cuando las pérdidas lleguen a la cartera (que antes o después llegarán) te cogerá con una cartera sobre-expuesta a un pequeño número de clases de activo generalmente muy correlacionadas entre ellas (ya que las perdedoras las has ido vendiendo). En esta cartera, ninguna clase de activo podrá protegerte de las caídas y acabarás sufriendo una pérdida muy superior a la que puedas aguantar. En este momento de pérdida excesiva en relación con su perfil inversor, muchos inversores optan por vender, con lo que materializan las pérdidas y se perderán los beneficios de la posterior recuperación que en algún momento llegará.

Los inversores no reajustan sus carteras

En su libro “Unconventional Success, A Fundamental Approach to Personal Investment”, David F. Swensen conocido inversor y actual director de inversiones de la universidad de Yale, ilustra este efecto con el comportamiento de los inversores tras el crash bursátil de 1987.

Composición media de las carteras

Acciones

Bonos Efectivo

Otros

Peso Septiembre 1987 (antes del crash)

28,4%

30,4% 37,1%

4,1%

Peso Octubre 1987 (después del crash)

21,9%

32,3% 42,1%

3,8%

Como se puede observar, los inversores redujeron su peso en acciones una vez sucedida la caída y esperaron más de 4 años hasta volver a tener el mismo peso de acciones en sus carteras que antes de la caída bursátil.

Ocurrió algo muy similar en las caídas bursátiles tras la explosión de la burbuja de las puntocom en el año 2000. Para ilustrar este punto, en el mismo capítulo del libro, el autor utiliza datos de 16.000 inversores en planes de pensiones de TIAA-CREF para analizar cómo estos inversores varían individualmente su exposición a renta variable y renta fija a lo largo de los años 1992 a 2003 (estos planes permiten aumentar o disminuir a voluntad el peso en renta variable). El resultado se puede analizar en el siguiente gráfico:

Como se puede observar la media de los inversores comenzaron con un perfil 50% renta variable y 50% renta fija. Con el mercado alcista de ellos año 1995 a 1999, no modificaron sus aportaciones ni reajustaron así que por puro efecto del mercado pasaron a tener un peso en renta variable del 68% justo antes del comienzo del mercado bajista y al final del período bajista pasaron a tener de nuevo un 50% de renta variable. Por tanto, al no reajustar, los inversores dejaron que el mercado hiciera su asignación estratégica de activos. Durante estos 10 años la rentabilidad anual que obtuvieron los inversores fue del 8,4%, y la rentabilidad acumulada en este periodo fue del 123%.

Swensen hace la siguiente reflexión y el siguiente cálculo: ¿qué rentabilidad se hubiera obtenido en caso de que los inversores hubieran invertido desde el inicio el 68% de su cartera en acciones y hubieran reajustado anualmente su cartera para mantenerla constante en esta cifra? Hay que tener en cuenta que esta cartera tendría un riesgo muy similar al de la cartera que empieza con un peso del 50% pero no se reajusta y se deja crecer hasta el 68%.

El resultado es que con un riesgo similar, la cartera reajustada anualmente hubiera obtenido una rentabilidad adicional de +0,4 puntos porcentuales al año o lo que es lo mismo, 10 puntos porcentuales más en rentabilidad acumulada en 10 años en comparación con la cartera sin reajustes. Es decir, que con un riesgo similar se hubiera obtenido una rentabilidad muy superior.

Impacto de los reajustes en la rentabilidad de las carteras

Rentabilidad anual

Rentabilidad acumulada

Cartera sin reajustes peso inicial en acciones 50%, peso máximo 68%

8,4%

123%

Cartera con reajustes peso constante del 68%

8,8%

133%

Beneficio de los reajustes

+0,4%

+10%

¿Cómo se explica esta rentabilidad adicional gracias a los reajustes?

La explicación es muy sencilla: el reajuste automático es un ejemplo de inversión contraria (contrarian investing). Cuando reajustamos nuestras carteras, estamos comprando activos que han caído y por tanto son repudiados y menos demandados, o vendiendo activos cuando han subido, están de moda y menos inversores los quieren vender. O visto de otra manera, que está más acorde con la visión de la eficiencia de los mercados: cuando reajustamos la cartera, estamos comprando activos cuando han caído y por tanto tienen una “prima de riesgo” superior que ha de verse compensada en el largo plazo. Esto significa que los momentos de crisis financieras suelen ir acompañadas de crisis económicas en las cuales los inversores tienen menos dinero, esperan tener menos dinero y sus activos se han depreciado, así que quedan menos potenciales compradores. Y viceversa.

¿Por qué no reajusta todo el mundo?

La pregunta que ahora debería surgir es, pero si esto es tan obvio, ¿por qué no lo hace todo el mundo? Siendo un tipo de gestión tan sencillo como parece, nuestra experiencia es que de facto los gestores profesionales tienden a hacer justo lo contrario: cuando un activo cae en términos relativos, difícilmente van a comprarlo: normalmente lo mantendrán y a menudo venderán. ¿Por qué? Porque son gestores que no quieren perder a sus clientes, y si un activo cae y el cliente se enfada, lo más fácil y cómodo es no oponerse al cliente y vender el activo. Además, en un mercado bajista, los ingresos de las gestoras caen, por patrimonio y porque los clientes se mueven (erróneamente) hacia inversiones más conservadoras que dejan menos margen. Como consecuencia, los directivos de las gestoras se vuelven más cortoplacistas en su relación con los clientes y la prioridad pasa a ser no perder clientes, aunque eso suponga tomar decisiones erróneas a medio plazo.

Los reajustes automáticos de carteras

Como conclusión, reajustar periódicamente las carteras hacia las carteras modelo establecidas para el largo plazo juega un papel crucial en el proceso de gestión de carteras. Normalmente los inversores no están en disposición de reajustar, bien por falta de tiempo o bien por convicciones erróneas. En Indexa, hemos automatizado este proceso de tal forma que sea una máquina la que ejecute los reajustes para que todo sea más sencillo: el sistema comparará los pesos objetivo con los reales a diario. Cuando se observa que un activo está más de 3 puntos sobreponderado en la cartera, y otro más de 3 puntos infraponderado, se genera automáticamente una orden de traspaso del exceso de participaciones del fondo sobreponderado hacia el fondo infraponderado (con un mínimo de 300€ por operación).

Y nosotros podremos disfrutar del +0,4% de mayor rentabilidad esperada anual a largo plazo.

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