Renta fija e indexación

Los primeros cuatros meses de 2022 han sido meses en los cuales las acciones han caído pero los bonos también, y además las caídas han sido algo superiores en los bonos. Por esta razón, todos los perfiles de riesgo, con mayor o menor riesgo, están teniendo pérdidas en el comienzo del año.

En este contexto, algunos clientes están realizando algunas preguntas y en este artículo queremos responderlas.

“¿Son normales estas caídas en perfiles conservadores?”
“Si van a subir los tipos de interés, ¿por qué invertís en bonos?”
“¿Por qué no buscáis una mejor alternativa a los bonos, como los fondos monetarios?”

2022, por Nuthawut Somsuk, iStockPhoto

“¿Son normales estas caídas en perfiles conservadores?”

Son normales y están dentro de lo esperado, aunque son relativamente elevadas y se están produciendo de manera paulatina .

Rentabilidad cartera 1 de 10 a 100k€, desde el 31/12/2015 hasta el 31/03/2022

En nuestro perfil 1 de carteras de 10 k€ a 100 k€, la volatilidad esperada es de un 4,1% con lo que esperamos que uno de cada 40 años la pérdida sea superior al -7,3%. En los 12 meses que van desde el 30/04/2021 al 30/04/2022 la caída ha sido de un -5,6% así que está dentro de lo esperado.

La pérdida máxima acumulada de este perfil (maximum drawdown) ocurrió durante el COVID entre el 20/02/2020 y el 23/03/2020 y ascendió a -9,4%. Así que en los 6 años de vida de Indexa ya hemos visto pérdidas superiores en este perfil aunque conviene recordar que en el futuro podríamos observar pérdidas superiores.

Por el lado positivo, en el año 2019 la rentabilidad del perfil 1 fue de +8,9% y la rentabilidad anual desde el 31/12/2015 al 31/03/2022 ha sido de un +2,4% anual, muy superior a la rentabilidad de los fondos de renta fija mixta internacional comparables, que ha sido prácticamente de 0,3% (Renta Fija Mixta Internacional, Inverco).

“Si van a subir los tipos de interés, ¿por qué invertís en bonos si van a caer?”

Que vayan a subir los tipos de interés de corto plazo, no implica que vaya a caer el precio de los bonos de largo plazo.

Existe actualmente cierta expectativa que el banco central europeo, presionado por la elevada inflación, subirá tipos de corto plazo en el futuro. Como esto lo sabe todo el mundo, ya está recogido en el precio actual de los bonos que han caído para adaptarse a esta nueva realidad desde principios de año.

Para que los bonos sigan cayendo, es necesario que las expectativas de subidas de tipos sean aún mayores que las expectativas actuales (que las subidas esperadas serán más rápidas o fuertes que lo que ahora se espera). Y eso, no lo sabe nadie.

Hay personas que opinan que se puede anticipar mejor la evolución de la renta fija que la renta variable porque, erróneamente, creen que saber lo que van a hacer los tipos a corto plazo es lo importante. Como lo que van a hacer los tipos a corto te lo dicen los banqueros centrales, suele haber buena visibilidad sobre la evolución futura de los mismos.

Como ya hemos contado tantas veces, no se puede saber la evolución futura de los mercados porque cualquier información relevante será rápidamente incorporada por todos los participantes.

Si no fuera así, habría muchos gestores activos obtenido rentabilidades superiores a la de los fondos indexados de bonos, y sabemos que esto no ocurre. Por ejemplo, en el estudio de rentabilidades de 2006-2020 que publicamos el año pasado desde Indexa,  se observa que para la categoría de renta fija euro largo plazo los fondos indexados rentaron de media un 4% mientras que los fondos activos rentaron un 2%, la mitad. Los fondos activos suelen tener flexibilidad para tener mayor o menor peso en bonos de largo y corto plazo. En los últimos años se han equivocado sistemáticamente esperando una subida de tipos que sólo recientemente ha empezado ocurrir. De nuevo, nadie sabe prever con cierta fiabilidad la evolución futura de los tipos de interés a largo plazo.

Por último, conviene recordar que la principal razón para incluir bonos en las carteras es que un cliente con un perfil conservador no debe tener el 100% en acciones. En el artículo de enero explicamos las razones por las que pensamos que los bonos son la mejor opción. Es importante recordar que en otras situaciones los bonos sí han descorrelacionado a las acciones: Brexit en 2017 o la crisis de la COVID en 2020.

“¿Por qué no buscáis una mejor alternativa a los fondos de bonos como los fondos monetarios?”

La respuesta a esta pregunta depende de si se está planteando invertir en fondos monetarios para la situación actual o de manera permanente.

Si se busca invertir en fondos monetarios de manera táctica, se está intentado hacer market timing con la duración (comprar bonos a corto plazo ahora para más tarde comprar bonos a largo plazo). Lo normal es que se pierda dinero en el proceso, exactamente igual que ocurre con el market timing en las acciones. Refuerza bastante esta posición recordar que los que están buscando alternativas ahora a los bonos, lo hacen tras las caídas, de la misma forma que cuando hay caídas de bolsa algunos clientes quieren menos acciones. Relacionado con esto, recordaría que cuando los bonos caen, la rentabilidad esperada aumenta, así que de hacer algo, se debería invertir más en bonos después de las caídas, no menos.

Si se busca invertir de manera estratégica en las carteras conservadoras en bonos de corto plazo (fondos monetarios) para reducir el riesgo (y con ello la rentabilidad esperada), esto es una propuesta totalmente razonable. El nivel mínimo de riesgo y rentabilidad lo hemos definido nosotros en base a lo que consideramos una rentabilidad esperada mínima para nuestros clientes (0,6% para el perfil 1 en 2022), pero es algo que está sujeto a opinión. De cualquier forma, si quisiéramos reducir el riesgo del perfil más conservador (y la rentabilidad esperada), lo primero sería reducir el peso de acciones ya que el riesgo esperado (volatilidad) del fondo de acciones es de 14,3%, mientras que el riesgo del fondo de bonos es de 3,4%.

Por último, conviene recordar que los fondos de bonos también invierten parte en bonos de corto plazo (en la proporción que les toca por tamaño de emisión).

Conclusión

Tras las caídas de una clase de activo, suelen surgir dudas sobre si conviene mantenerlo en cartera, o esperar a un mejor momento a invertir en el mismo. Independientemente de que sean acciones o bonos.

En estos casos conviene recordar que el mercado es una estructura extremadamente eficiente en la incorporación de nueva información. Cualquier apuesta que tomemos sobre el mercado es un sesgo que estamos dando a la cartera y que puede funcionar bien o mal, pero en media suele salir mal, porque nuestra tendencia es a seguir rentabilidades pasadas con nuestra decisiones, tanto en acciones como en bonos, lo que nos lleva a comprar caro y vender barato.

Si aún no estás indexado con nosotros: no dudes en responder a nuestro breve test de perfil inversor (2 minutos) para ver qué cartera te podemos ofrecer, sus pronósticos de rentabilidad, sus costes, … sin compromiso y sin tener que facilitarnos ningún dato personal.

Cómo perfilamos a nuestros clientes

El perfilado de un cliente ha sido tradicionalmente más un arte que una ciencia, y un arte muy complejo. Muchas veces el cliente no sabe realmente cuánto riesgo quiere asumir, y cuando cree que lo sabe, a menudo desconoce realmente cómo actuará cuando vea su cartera subir o bajar. Por otro lado, el banquero que está evaluando el perfil del cliente puede no tener un buen día o estar especialmente negativo o positivo y sesgar las respuestas e indicaciones que le ha dado el cliente.

En Indexa nos aproximamos a este problema, fruto de la subjetividad, de una manera totalmente cuantitativa y científica: hemos creado un proceso reproducible, evaluable y revisable. Esto no significa que sea la única forma de perfilar a un cliente, pero pensamos que tiene muchas ventajas, especialmente el hecho de que el proceso sea totalmente objetivo por parte del evaluador (una vez que el proceso está definido) y es un proceso que se puede evaluar y mejorar.

Hemos definido una serie de preguntas con sus posibles respuestas y, en base a las respuestas, utilizamos un algoritmo, que es público, para obtener el perfil. Con este proceso, dos clientes que respondan lo mismo en un test, obtendrán el mismo perfil. Esto no siempre sería así con el método tradicional de preguntas y respuestas cualitativas.

Lo primero que necesitamos para evaluar el perfil de riesgo de un cliente es conocer su capacidad de asumir riesgos (cuánto riesgo puede asumir) y su tolerancia a asumirlos (cuánto riesgo quiere asumir).

La capacidad de asumir riesgos

La capacidad de asumir riesgos depende de las siguientes variables objetivas:

  • El patrimonio actual del cliente (a mayor patrimonio, más capacidad de asumir riesgos)
  • Sus ingresos (a mayores ingresos, más capacidad)
  • La estabilidad de estos ingresos (a mayor estabilidad, más capacidad)
  • El porcentaje de estos ingresos que se van en gastos (a mayores gastos, menor capacidad)
  • La edad del cliente (cuantos más años le quedan hasta jubilarse, mayor capacidad)
  • El horizonte de inversión (a mayor horizonte temporal, más capacidad)

Con estos datos evaluamos la capacidad del cliente de poder sufragar sus gastos una vez llegada la edad de jubilación. Si el cliente tiene patrimonio, ingresos y gastos que le permitan sufragar más de 20 años de gastos fijos, se considerará que su capacidad de asumir riesgos es elevada. La puntuación va de 1 (baja capacidad) a 10 (alta capacidad).

La edad es el parámetro más importante en la evaluación de la capacidad para tomar riesgos. Un inversor joven que no va a tener necesidades de liquidez, siempre va a disponer de tiempo para recuperar potenciales pérdidas en su cartera de inversión o situaciones de desempleo.

La tolerancia, o voluntad, de asumir riesgos

Por otro lado, la tolerancia a tomar riesgos se evalúa en función de un conjunto de preguntas, necesariamente subjetivas, en las que se establece la actitud del inversor ante diferentes situaciones. Asimismo, también se evalúa la experiencia pasada del cliente con inversiones de riesgo. Si de las respuestas se detecta una falta de consistencia, la valoración global de la tolerancia al riesgo disminuye sensiblemente. De nuevo la puntuación va de 1 (baja tolerancia) a 10 (alta tolerancia).

Cálculo del perfil inversor

Una vez conocemos la tolerancia a tomar riesgos y la capacidad de asumir los mismos, calculamos el perfil total. Hay cuatro posibilidades en función de si la tolerancia, o capacidad, son altas o bajas. Si la tolerancia y la capacidad van de la mano no hay problema, pero si hay una disonancia entonces hay que decidir qué hacer.

Perfil inversor según capacidad \ tolerancia Tolerancia Baja Tolerancia Alta
Capacidad Baja Cliente conservador ?
Capacidad Alta ? Cliente arriesgado

En los métodos de perfilado tradicionales aquí entraba el juicio del banquero, con el riesgo que  conlleva. En Indexa, al tener un dato numérico tanto para la capacidad como para la tolerancia, podemos tomar una decisión consistente. La decisión es calcular el perfil inversor del cliente como una media ponderada dando siempre más importancia a la característica (capacidad o tolerancia) que menor puntuación ha obtenido (80% a la de menor puntuación y 20% a la de mayor). Esta regla hace que, en las disonancias, se tienda a ser más conservador, algo adecuado a nuestro parecer.

Por ejemplo una capacidad de 8 con una tolerancia de 4 nos daría un perfil de 5 (8 * 0,2 + 4 * 0,8 = 4,8, que redondeamos a 5).

Si quieres ver el detalle del algoritmo de perfilado que utilizamos en Indexa, puedes acceder a nuestra página de modelo.

¿Sabes ya qué perfil tienes?

Puedes calcularlo en sólo 2 minutos respondiendo a nuestro breve test de perfil.

Perfil actual de nuestros clientes

La distribución actual de nuestros casi 4.000 clientes entre los 10 perfiles inversor es la siguiente:

En cuanto a la rentabilidad y a la volatilidad esperadas de cada perfil, la encontrarás después del test de perfil, o también en nuestra página de modelo de gestión, en la parte «Asignación óptima de cada clase de activos«.