Informe de rentabilidades pasadas 2016 – 2021, que no constituyen un indicador fiable de rentabilidades futuras

2021 ha sido un muy buen año de rentabilidad y el cómputo de los últimos seis años es muy bueno también. Más adelante veremos los detalles.

Antes de nada, es importantísimo no olvidar, aun a riesgo de repetirnos, que:

  1. El futuro podría no ser tan bueno
  2. En algún momento, el futuro será mucho peor con seguridad
  3. No hay que extrapolar las rentabilidades pasadas, porque no son un indicador fiable de las rentabilidades futuras
  4. Lo importante es tener el perfil de riesgo adecuado para poder aguantar las pérdidas cuando lleguen

Rentabilidad y retiradas

Hace 3 meses publicamos que las aportaciones netas de los clientes de Indexa ya no siguen al mercado. Es una magnífica noticia, pero también comprobamos que las retiradas aumentan con las bajadas de mercado, especialmente si son grandes caídas, como ocurrió en los meses de febrero y marzo de 2020.

Por ello, nos queda trabajo por delante para intentar mitigar, en la medida de lo posible, este comportamiento, ya que, a largo plazo penaliza la rentabilidad de las carteras. El mes de mayores salidas en porcentaje sobre activos (4,6%) fue el mes de marzo de 2020, justo en la crisis de la COVID-19, mientras que la rentabilidad de la cartera 6/10 de los 12 meses siguientes ha sido la más alta en la historia de Indexa (+24%).

Si tienes claro que las pérdidas llegarán y tienes el perfil adecuado, podrás evitar vender en ese momento y eso mejorará tu rentabilidad a largo plazo. Tenemos un listado de las mayores caídas históricas donde puedes revisar crisis pasadas para hacerte a la idea de los movimientos que podrían ocurrir en el futuro.

Conviene revisar a la baja las expectativas de rentabilidad

Anualmente actualizamos la rentabilidad y riesgo esperados de las carteras. Las expectativas que publicamos en enero 2021 son mucho más bajas que las que realmente hemos visto desde hace seis años. Por ejemplo, la rentabilidad esperada que estimamos hace un año para la cartera 6 era un 2,1%. Este dato es mucho más bajo que el estimado hace seis años y esto es un reflejo de la buena rentabilidad pasada.

Como comentábamos en la revisión de rentabilidad de hace un semestre, con esto no queremos decir que sepamos lo que va a ocurrir en el futuro, especialmente en el corto plazo, y no estamos dando un mensaje de reducir el riesgo de las carteras, ni de aumentarlo. Teniendo en cuenta que la volatilidad esperada para la cartera 6/10 es ahora un 7,6%, esto significa que la rentabilidad en un año estará probablemente, con el 95% de confianza, en el amplio rango que va de -12,9% a +17,4%. Esto es otra muestra de lo relevante que es la rentabilidad inesperada.

Tampoco queremos decir que haya que buscar otras alternativas de inversión porque no esperemos que las carteras de Indexa den la misma rentabilidad que han dado en el pasado. Otras alternativas de inversión se encuentran exactamente con la misma situación de mercado.

Lo que sí queremos decir es que, a largo plazo, lo más razonable que podemos hacer es revisar a la baja nuestras expectativas de rentabilidad como inversores a pesar de la elevada rentabilidad que hemos visto en el pasado. Con tipos de interés en terreno negativo, no podemos aspirar a las mismas rentabilidades que cuando los tipos de interés eran significativamente positivos.

¿Estamos en una burbuja?

En este punto, teniendo en cuenta todo lo anterior, nos gustaría hacer una pequeña reflexión sobre las diferentes voces que hablan periódicamente de la existencia de burbujas en las acciones, en los bonos o en la valoración de los índices.

«Exuberancia irracional» fue un término utilizado por el antiguo presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan, en un discurso realizado en el American Enterprise Institute for Public Policy Research durante el boom bursátil de los años 90. La frase fue interpretada por los expertos como un aviso sobre la posible sobrevaloración del mercado.

Nos gustaría acuñar la expresión «Exuberancia racional» en contraposición a la expresión original, porque pensamos que los precios de mercados líquidos son los mejores indicadores que podemos tener sobre el valor de los activos que cotizan en ellos. El consenso de mercado es una opinión extremadamente informada, porque la construimos entre muchísimos inversores, y no puede ser tomada tan a la ligera. En algunas ocasiones, a algunos puede sorprender el optimismo o pesimismo que reflejan los precios, pero lo más probable es que existan argumentos para apoyar ese optimismo o pesimismo. Y lo que es seguro es que a medida que se vayan despejando las incógnitas, se irá adaptando el precio.

Un ejemplo paradigmático para nosotros es la mal llamada «burbuja punto com». Desde nuestro prisma de defensores de la eficiencia de los mercados, nosotros justificaríamos ese aumento de precios en las valoraciones de empresas tecnológicas en base a unas fuertes expectativas de crecimiento, que a corto plazo no se dieron. Y entonces los precios cayeron, «explotando la burbuja» que nosotros simplemente justificaríamos como un reajuste de expectativas. Tiempo después se ha confirmado que las expectativas de crecimiento que tenía el mercado en las empresas tecnológicas fueron acertadas: simplemente el crecimiento tardó más tiempo de lo esperado y fueron otras compañías las que triunfaron. Como estamos hablando del futuro, es normal que el consenso de mercado se equivoque, pero se equivocarán lo mismo o más aquellos que cuestionen el consenso de mercado.

En los últimos seis años, desde que lanzamos Indexa, los mercados de acciones globales y de bonos globales han tenido buena rentabilidad, pero esto no significa que ahora estemos en una burbuja. Como ilustración, vamos a mostrar la rentabilidad de la cartera con riesgo 6/10, junto con el escenario esperado, positivo y negativo que estimábamos entonces. Estos escenarios se construyeron a partir de la estimación de rentabilidad de 4,6% y de volatilidad de 8,4%:


Como se puede observar, la evolución real de la cartera (7,2% anual) ha estado por encima de lo esperado (4,6%), pero está muy lejos de un escenario inusualmente positivo. La probabilidad que se hubiera estimado hace seis años de obtener más de un 7,2% anual de rentabilidad hubiera sido de un 25%, y de haber obtenido menos sería de un 75%. En base a estas estimaciones (que siempre serán una aproximación burda a la realidad), podemos afirmar que en estos últimos seis años ha habido suerte (la rentabilidad inesperada ha sido positiva) pero no muchísima suerte.

No sabemos si estamos en un momento de exuberancia o no. Pero lo que si nos gusta pensar, es que en cualquier caso, será racional y habrá argumentos que los actores del mercado habrán asumido para justificarlo.

Pérdidas máximas esperadas al 97,5% de confianza

Y como solemos hacer en estas revisiones semestrales, antes de entrar en el detalle de las rentabilidades, vamos a recordar las pérdidas máximas anuales que estimamos podrán ver nuestras carteras, sabiendo que en uno de cada 40 años habrá probablemente una pérdida incluso superior:

Cartera Pérdida máxima al 97,5% de confianza (%)
Cartera 1 -7,3%
Cartera 2 -7,5%
Cartera 3 -8,6%
Cartera 4 -10,5%
Cartera 5 -11,7%
Cartera 6 -13,0%
Cartera 7 -15,2%
Cartera 8 -16,5%
Cartera 9 -18,4%
Cartera 10 -19,4%

Rentabilidad

En el 2021 la rentabilidad de la cartera de fondos más conservadora ha sido de un +2,8% y la de la más agresiva un +20,2%, lo que convierte a 2021 en el segundo año de mejor rentabilidad desde que lanzamos nuestro servicio en 2015. Y un año más, hemos obtenido más rentabilidad que los fondos españoles recogidos por el benchmark de Inverco correspondiente. En concreto, 4,7 puntos porcentuales (p.p.) más en el año. En nuestros 6 años de actividad, esta diferencia ha sido de 4,3 p.p. al año. De esta forma se vuelve a constatar, que pagar menos comisiones y diversificar globalmente conviene en cualquier situación de mercado.

A continuación, vamos a revisar la rentabilidad en el año 2021 y desde hace seis años en nuestros cuatro servicios de inversión:

  1. Carteras de fondos de inversión
  2. Carteras de planes de pensiones
  3. Carteras de planes de EPSVs
  4. Nuestro fondo de fondos Indexa RV Mixta Internacional 75

Carteras de fondos de inversión

En el año 2021, la rentabilidad de nuestras carteras de 10 a 100 mil euros se ha situado entre +2,8% y +20,2%:

  • +2,8% para la cartera de menor riesgo (perfil 1/10)
  • +20,2% para la cartera de mayor riesgo (perfil 10/10)

2021 ha sido muy positivo en bolsa (renta variable), pero negativo en los bonos (renta fija). Las acciones han tenido una rentabilidad que se ha situado entre un +4,6% (Acciones de mercados emergentes) y +37,9% (Acciones de Estados Unidos). Por el lado de los bonos, la rentabilidad se ha situado entre un -3,4% (Bonos gobiernos europeos) y +6,5% (Bonos europeos ligados a la inflación).

Nombre Clase de activo Rentabilidad 2021 (%)
Fondos de acciones    
Vanguard Global Stk Idx Eur -Ins Plus Acciones globales 31,1%
Vanguard European Stk Idx Eur -Ins Plus Acciones Europeas 25,5%
Vanguard US 500 Stk Idx Eur -Ins Plus Acciones Estados Unidos 37,9%
Vanguard Japan Stk Idx Eur -Ins Plus Acciones Japón 9,3%
Vanguard Emrg Mk Stk Idx Eur -Ins Plus Acciones de mercados emergentes 4,6%
Vanguard Pacific Ex-Japan Stk Idx Eur -Ins Plus Acciones Pacífico sin Japón 12,6%
Vanguard Global Small Cap Idx Eur -Ins Plus Acciones globales pequeña capitalización 24,4%
Fondos de bonos  
Vanguard Global Bnd Idx Eur -Ins Plus Bonos globales -2,8%
Vanguard Euro Inv Gr Bnd Idx Eur -Ins Plus Bonos de empresas europeas -1,8%
iShares EM Gov Bnd Idx -I2 Eur Hdg Bonos países emergentes cubiertos a Euro -2,9%
Vanguard Eur Gv Bnd Idx -Ins Plus Bonos de gobiernos europeos -3,4%
Vanguard Euroz Inf Lk Bnd Idx Eur -Ins Plus Bonos europeos ligados a la inflación 6,5%
Vanguard U.S. Gv Bnd Idx Eur Hdg -Ins Plus Bonos Gobierno EEUU Cubiertos a Euro -3,2%
Vanguard U.S. Inv Gr Bnd Idx Eur Hdg -Ins Plus Bonos Empresas EEUU Cubiertos a Euro -1,8%

Este año es una muestra más de la capacidad de diversificación que ofrecen los bonos. Estamos viendo como en períodos donde sube la bolsa, los bonos caen, especialmente los bonos con menor riesgo de crédito como los bonos de gobiernos europeos.

En cuanto al benchmark* (índice de referencia) de las carteras, ha obtenido una rentabilidad entre +2,5% y +21,9%:

  • +2,5% para el Benchmark de las carteras 1 a 3
  • +7,0% para el Benchmark de las carteras 4 a 9
  • +21,9% para el Benchmark de la cartera 10

En la gráfica de arriba, se puede apreciar que la diferencia de rentabilidad entre nuestras carteras y su benchmark en el 2021 se encuentra entre el rango de -1,7 puntos porcentuales (p.p.) para la cartera 10 y +12,4 p.p. para la cartera 9.

De media, con nuestra gestión indexada, automatizada y con comisiones radicalmente bajas, hemos conseguido añadir en el año 2021, 4,7 p.p. de rentabilidad sobre la media de los fondos españoles de renta fija mixta internacional, renta variable mixta internacional y renta variable internacional.

En el gráfico a continuación podemos observar la diferencia de rentabilidad acumulada en los últimos seis años entre las carteras de Indexa y la media de fondos españoles. De media, Indexa ha tenido una rentabilidad 33,2 puntos porcentuales mayor que los fondos españoles comparables en los últimos seis años:

Esto significa que, tras seis años, y habiendo visto ya un ciclo completo de subida y bajada de los mercados, las carteras de Indexa han obtenido 4,3 puntos porcentuales más de rentabilidad cada año, lo que equivale al triple de rentabilidad acumulada (49,9% vs. 16,7%).

Incluimos a continuación, una comparativa de la rentabilidad corregida por riesgo de las carteras utilizando el ratio de Sharpe (rentabilidad / riesgo):

Se puede observar que en los seis años que llevamos operando, Indexa ha obtenido un ratio de Sharpe entre 0,93 y 0,83 (muy por encima del 0,46 esperado a largo plazo para inversiones diversificadas en acciones y bonos), mientras que los benchmarks tienen actualmente un ratio de Sharpe muy bajo (entre +0,25 y +0,56). Esto significa que los inversores con Indexa obtienen en sus carteras la rentabilidad por riesgo que ofrece el mercado mientras que los inversores en fondos de inversión españoles recogidos por Inverco sufren igual el riesgo, pero la rentabilidad se pierde en comisiones. Por otro lado, deberíamos esperar que el ratio de Sharpe se reduzca con el tiempo, lo que implicará una reducción de la rentabilidad, un aumento del riesgo (volatilidad) o las dos.

Carteras de más de 100 mil euros y de menos de 10 mil euros

Hacemos una gestión muy similar entre los tres tamaños de carteras que utilizamos en Indexa: carteras de menos de 10 mil euros, carteras entre 10 y 100 mil euros y carteras de más de 100 mil euros. La principal diferencia es que en carteras más grandes podemos añadir más clases de activos para incrementar aún más la diversificación.

A continuación, puedes ver las diferentes rentabilidades anuales de las diferentes carteras en función del perfil en los cuatro años y medio que llevan operativas (desde el 31/12/2016 hasta el 31/12/2021):

Las diferencias entre las carteras de más de 10 mil euros y las carteras de más de 100 mil euros o de menos de 10 mil euros no son muy apreciables: entre un -0,3 puntos porcentuales (p.p.) y +0,0 p.p. al año para las carteras de más de 100 mil euros y entre -0,5 p.p. y +0,5 p.p. para las carteras de menos de 10 mil euros.

Carteras de planes de pensiones

Con respecto a nuestras carteras de planes de pensiones, en este año la rentabilidad se ha situado entre un -0,5% y un +25,9%:

  • -0,5% para la cartera de menor riesgo (perfil 1/10, 10% acciones y 90% bonos)
  • +10,6% para la cartera de riesgo medio (perfil 5/10, 50% acciones).
  • +25,9% para la cartera de mayor riesgo (perfil 10/10, 100% acciones).

* Benchmark: los índices de referencia son los índices de planes de pensiones de renta fija mixta (para las carteras 1 a 3), de renta variable mixta (para las carteras 4 a 7) y de renta variable (para las carteras 8 a 10) calculado por Indexa sobre datos de Inverco (la asociación española de instituciones de inversión colectiva y fondos de pensiones). Son los índices que mejor representan la rentabilidad media de los planes de pensiones españoles.

En cuanto al benchmark de las carteras, ha obtenido una rentabilidad entre +4,3% y +23,4%:

  • +4,3% para el Benchmark de las carteras 1 a 3
  • +11,9% para el Benchmark de las carteras 4 a 7
  • +23,4% para el Benchmark de las carteras 8 a 10

En la gráfica de arriba, se puede apreciar la diferencia de rentabilidad entre nuestras carteras de planes de pensiones y su benchmark respectivo. La diferencia se encuentra entre el rango de -4,7 puntos porcentuales (p.p.) para la cartera 1 y +4,6 p.p. para la cartera 7. En promedio, en este año hemos perdido -0,7 p.p. sobre la media de los planes de pensiones españoles de renta fija mixta, renta variable mixta y renta variable. La principal razón por la que hemos perdido en media algo de rentabilidad frente al Benchmark es que en las categorías de renta fija y renta variable mixta, donde el gestor tiene libertad para aumentar o reducir la exposición a renta fija, parece que actualmente invierten en renta fija a corto plazo, que se ha comportado mejor en el año que la renta fija a largo plazo.

En cuanto a la diferencia acumulada media en los primeros cinco años de nuestros planes de pensiones, desde el 31/12/2016, como podemos ver en el siguiente gráfico, asciende a +10,0 p.p. acumulados (+1,6 p.p. al año).

Planes de EPSV

En octubre del 2018 lanzamos nuestros planes de EPSV (planes de pensiones para los residentes en el País Vasco) que son básicamente idénticos a nuestros planes de pensiones, aunque son vehículos distintos e independientes. En la siguiente gráfica comparamos la rentabilidad anualizada de las carteras de planes de pensiones y EPSV desde el 31/12/2018 hasta el 31/12/2021:

Como se puede observar la rentabilidad media de los perfiles de EPSV ha sido ligeramente inferior en los perfiles conservadores y prácticamente igual en los perfiles más agresivos (-0,2% de diferencia media). Estas pequeñas diferencias se deben al diferente impacto que tiene el porcentaje de efectivo en cada vehículo en función de las entradas y las salidas de dinero.

Fondo Indexa Renta Variable Mixta Internacional 75

En abril del 2019 lanzamos nuestro primer fondo de fondos con Renta 4 con la vocación de invertir un 75% en renta variable internacional y un 25% de renta fija internacional (equivalente al perfil 9 de las carteras de fondos). Por tanto, la rentabilidad debería ser similar a la obtenida por las carteras 7 y 8 de pensiones (que invierten un 70% y un 80% respectivamente en renta variable). En la siguiente tabla comparamos la rentabilidad de las carteras de planes de pensiones, el fondo de fondos y la categoría de fondos de Inverco a la que pertenece el fondo (renta variable mixta internacional) desde el 30/06/2019 hasta el 31/12/2021:

Nombre Rentabilidad
06/2019 a 12/2021 (%)
Indexa Renta Variable Mixta Internacional 75 +32,7%
Indexa cartera de planes de pensiones nº 7 +30,4%
Indexa cartera de planes de pensiones nº 8 +34,9%
Media Cartera 7 y 8 pensiones +32,6%
Renta variable mixta internacional Inverco +10,7%

Como se puede observar, la rentabilidad de nuestro fondo de fondos y de la media de planes de pensiones (carteras 7 y 8) ha sido muy similar: +32,7% y +32,6% respectivamente, mientras que la rentabilidad de la categoría ha sido de +10,7%. Por tanto, en los dos primeros años de vida y medio, el fondo de fondos ha obtenido una rentabilidad un 22,0% superior a la media de la categoría. En el año 2021 el fondo se coloca en el puesto 6 de 221 (top 3%).

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El análisis técnico es, a todos los efectos, una patraña

El análisis técnico de los mercados financieros, de acuerdo con la Wikipedia, es “el estudio de la acción del mercado, principalmente a través del uso de gráficas, con el propósito de predecir futuras tendencias en el precio.” Una patraña, de acuerdo con la RAE, es una “invención urdida con propósito de engañar”.

Soy consciente que el título es categórico, pero es la realidad, como veremos a continuación. Por alguna razón, cuando se busca en Google el término “análisis técnico” los resultados que aparecen son bastante asépticos con esta “técnica”. Espero que este artículo aparezca en los primeros resultados de búsqueda para que los futuros interesados en esta información tengan otro punto de vista.

Análisis fundamental y análisis técnico

Se han generalizado y equiparado por error el “análisis fundamental” y el “análisis técnico”. El análisis fundamental observa los datos fundamentales de una empresa (ventas, beneficios, balances, etc.) para estimar su valor actual y, si el precio es diferente, identificar oportunidades de compra o venta. No creo que el análisis fundamental sirva para predecir el futuro (porque a futuro pueden pasar muchas cosas que hagan que el valor que has analizado hoy no sea relevante), pero al menos te da una idea de lo que debería valer hoy una inversión.

Cuando un empresario quiere vender su empresa familiar y habla con un banco de inversión para definir la estrategia de venta suelen realizar análisis fundamentales. Nunca he visto que dibujaran en un gráfico los precios históricos y, si el precio estaba subiendo, el banco le recomendara al cliente no vender, porque claro, está en tendencia alcista lo cual significa que va a seguir subiendo.

Por su parte, el análisis técnico dice que, si un activo está subiendo de precio, seguirá subiendo y, si está cayendo, seguirá cayendo. La tendencia es tu amiga (“The trend is your friend”). Mi sensación es que el análisis técnico se ha generalizado por el empuje que le han dado las casas de corretaje que se benefician cuando los clientes realizan operaciones a través de ellos. El análisis técnico tiene la ventaja de que es fácilmente comprensible y puede dar todas las señales de compra o venta que quieras. Si eres un corredor de bolsa es una buena excusa para llamar a tus clientes y recomendarles comprar porque una acción está “en tendencia alcista de acuerdo con el indicador xyz”. Si damos un paso atrás, ¿realmente creéis posible que alguien mirando un gráfico, como si de un lector de manos se tratara, puede predecir la evolución del precio?

Análisis técnico en mercados financieros

Tengo una anécdota muy ilustrativa en este sentido: un día me senté con unos vendedores de software de inversión que generaban señales de compra y venta. Les comenté que en Indexa éramos inversores de largo plazo y que no creíamos que el análisis técnico generara una rentabilidad corregida por riesgo superior a largo plazo. Me dijeron que la idea de sus señales no era esa: era conseguir que los clientes que hacían trading aguantaran más tiempo antes de “arruinarse”.  Me explicó todavía más, porque yo no acababa de entenderlo. Los portales de compraventa de CFDs tenían un problema muy grande ya que sus clientes se arruinaban demasiado pronto, y como la plataforma cobra por operación, arruinar a los clientes no era un buen negocio. Los algoritmos que proponía el software establecían stop-loss y stop-gain para incrementar el número de operaciones por cliente antes de que éste lo perdiera todo. Me pareció el colmo del cinismo, pero por fin había entendido una aplicación práctica del análisis técnico.

La eficiencia débil de los mercados y las anomalías

Hace tiempo que diversos estudios académicos han demostrado que el análisis técnico no vale para nada. En 1965, Eugene Fama fue el primero en mostrar con técnicas estadísticas que los precios de las acciones del Dow Jones fluctúan aleatoriamente y por tanto es imposible predecir la evolución futura en base a cualquier análisis de una serie de precios. El artículo se llama “The Behaviour of Stock Market Prices” y a pesar de tener ya más de 50 años es muy recomendable su lectura.

Está línea de investigación tiene hasta nombre propio: La eficiencia de los mercados («Efficient market hypothesis«) y se estudia en todos los grados y masters de finanzas. Hay tres grados de eficiencia: débil, semifuerte y fuerte. Cuanto mayor es el grado de la eficiencia de un mercado más difícil es obtener rendimientos por encima del mercado.

Si un mercado de acciones es eficiente de forma débil (la forma menos restrictiva), significa que el precio actual de las acciones refleja toda la información relacionada con esta acción en el pasado. Esta información incluye los precios pasados y el volumen de negociación. Por tanto, en un mercado eficiente débil nadie puede batir al mercado analizando precios pasados y resulta imposible generar rendimientos por encima del mercado basándose en el análisis técnico. El nombre de débil se lo ganó porque los precios son la información más pública y fácilmente accesible que existe sobre una acción.

No obstante, la comunidad científica ha dedicado mucho tiempo, y recursos, en buscar fallos o excepciones en esta teoría con el objetivo de realizar publicaciones influyentes. Las escasas excepciones que se han documentado, o no eran rentables después de contar los costes de transacción, o eran efectos que rápidamente desaparecían.  A las excepciones a la teoría se les llama «anomalías».

La discusión ha sido larga. Como comentábamos anteriormente Eugene Fama confirmó en 1965 la aleatoriedad de los precios siendo acuñando el concepto de la eficiencia de los mercados. En 1973 la discusión salió de la universidad cuando Burton Malkiel publicó su best-seller “Un paseo aleatorio por Wall Street”, libro que recomiendo a todo aquel que esté pensando en invertir. En los años ochenta el reinado de la teoría de la eficiencia de los mercados fue total, hasta que en los noventa empezaron a aparecer artículos que cuestionaban la eficiencia de los mercados hablando de anomalías como: el efecto Enero, efecto día de la semana, efecto del fin de semana, efecto del cambio de mes, efecto vacaciones, efecto final del día, el momentum o la sobre-reacción.

Todas estas anomalías dejan de ser relevantes tras tener en cuenta los costes de transacción o dejan de ser ciertas tras hacerse públicas y, por tanto, explotables por los inversores. Como concluye Malkiel en su artículo de 2003 “The Efficient Market Hypothesis and its Critics”, “nuestros mercados de acciones son mucho más eficientes y mucho menos predecibles de lo que muchos artículos académicos recientes nos pueden hacer creer”. Recomiendo la lectura este artículo de Malkiel, ya que hace un repaso por las mayores anomalías y su impacto.

Es cierto que no todos los mercados son igualmente eficientes. Algunos factores afectan a la eficiencia de los mercados, como por ejemplo, el tiempo de ajuste de los precios a la información y los costes de acceso a la información y de transacción. Si acceder a la información de un mercado te cuesta un 3% del valor de las acciones, entonces podrá haber oportunidades de ese orden de magnitud. Lo mismo es cierto si comprar acciones tiene un coste entre los precios de oferta y de demanda del 1% (bid y ask). Pero un mercado donde la información es fácilmente accesible y donde hacer trading es prácticamente gratis, va a ser seguramente muy eficiente.

Los premios Nobel, la eficiencia de mercado y el momentum

En el año 2013 recibieron el premio Nobel un firme defensor de la eficiencia de los mercados, Eugene Fama y uno de los mayores críticos de este modelo, Robert Shiller (también lo recibió Lars Peter Hansen por otras contribuciones). Sorprende que el comité de los Premios Nobel haya decidido premiar a los promotores de teorías contrapuestas. La razón es la siguiente: no queda duda que la teoría de la eficiencia de los mercados es la teoría base con la que debemos acercarnos a cualquier análisis financiero. Esto es, por defecto no debemos esperar que existan opciones de obtener rendimientos ponderados por riesgo superiores a la media. No obstante, esta aproximación a veces es cuestionada temporalmente por los datos en algunos aspectos (anomalías), cuya discusión también merece reconocimiento. Por ejemplo, uno de los artículos más famosos de Robert Shiller: “¿Se mueven los precios de los activos demasiado como para estar justificado por los cambios posteriores en los dividendos?” (“Do Stock Prices Move Too Much to Be Justified by Subsequent Changes in Dividends?”), cuestionaba que un inversor realmente racional pudiera cambiar tanto de opinión sobre el futuro de los dividendos (que es lo que fija el precio de las acciones), cuando luego uno comprueba que los dividendos realmente no varían tanto. Por supuesto, los defensores de la eficiencia de los mercados han encontrado una respuesta razonable a esta cuestión: no sólo se mueven las expectativas de dividendos futuros, sino también los factores de descuento de los dividendos esperados. Este ejemplo nos puede ilustrar la enriquecedora discusión que ha premiado el comité de los Nobel en 2013, premiando a la vez a Fama y a Schiller.

Volviendo a las anomalías: hay una que últimamente ha tenido bastante apoyo, incluso desde la academia, y que quería discutir en detalle: la existencia del momentum en la evolución del precio de las acciones. El momentum significa que las acciones que han estado subiendo tienden a seguir subiendo, mientras que las que están cayendo tienden a seguir cayendo. De esta manera se podría construir una estrategia de inversión que comprara las acciones que han subido los últimos 12 meses y vendiera en corto las que han caído los últimos 12, que obtendría unos rendimientos corregidos por riesgo superiores y, además, diversificados con el mercado. Tenéis una discusión muy interesante sobre este asunto en “Fama on Momentum”, escrito por Cliff Asness cofundador de la empresa de gestión AQR.

En ese artículo se contrapone la visión de Fama, que es un firme defensor de la irrelevancia de la anomalía del momentum, y de Cliff Asness, que es el dueño de una empresa que, entre otras cosas, gestiona en base a la existencia de esta anomalía. Fama indica que, en algunos mercados, como Japón, no existe esta anomalía lo cual invalidaría su universalidad y lo rebajaría a una mera casualidad de los datos, mientras que Asness riza el rizo indicando que, si se añade el factor “value” (las empresas value generan más rentabilidad a largo plazo pero porque son empresas con riesgo mayor), entonces también aparecería la anomalía en Japón. Mi conclusión sobre este debate es que, es un debate lícito y publicado en revistas de reconocida valía como “The Journal of Finance”, pero que en cualquier caso es dudosa la universalidad del efecto.

En definitiva, espero que este artículo haya servido para mostrar que el análisis técnico en general es una herramienta que aporta poco valor, algo que la academia ha validado desde hace tiempo haciendo frente a diversas anomalías que van surgiendo. Como conclusión, si realmente existiera un analista técnico ahí fuera que batiera sistemáticamente al mercado, podéis estar seguros que nunca buscaría tu dinero para evitar que se generalice la anomalía que ha encontrado y mucho menos se dedicaría a escribir artículos sobre el tema.