¿Por qué interesa invertir cada mes?


Si estás pensando en el futuro y quieres ir construyendo un ahorro significativo para más adelante, la forma más razonable de ahorrar es ser sistemático e invertir periódicamente una cantidad fija. En este caso lo más sencillo es programar una inversión mensual.

Es muy sencillo:

  • Para fondos de inversión basta con acceder a tu banco online y programar una transferencia periódica hacia tu cuenta de efectivo con Inversis gestionada por Indexa.
  • Para planes de pensiones: puedes programar una aportación periódica desde tu zona privada de Indexa.

Lo ideal es que la cuenta corriente que utilices sea aquella en la que recibes tus principales ingresos cómo la nómina.

De esta forma podrás ir invirtiendo cada mes e irás acumulando una cartera que crecerá con el tiempo. Por otro lado, cuánto antes empieces a invertir, mejor. El tiempo es el mejor aliado de la rentabilidad. Si empiezas a invertir tarde no darás tiempo a que los intereses que vas obteniendo generen intereses a su vez, y por tanto perderás el poderoso efecto del interés compuesto.

También es muy importante que lo hagas de forma sistemática. No intentes elegir tu el mejor momento para invertir, porque es mejor no elegir cuando inviertes, lo más normal es que te equivoques y acabes invirtiendo con el pie cambiado. Varios estudios demuestran que de media los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuando invertir o desinvertir. Invirtiendo sistemáticamente te hace ganar dos cosas a la vez: más rentabilidad y más tiempo.

No obstante, si has recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, por una indemnización, …) entonces la recomendación es más compleja. Te la detallamos en otro artículo: ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?

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¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?


Si has recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, por una indemnización, …) entonces es probable que te preguntes si es mejor invertirla todo de golpe, o si no sería mejor invertirla poco a poco.

La respuesta es que depende de tu tolerancia al riesgo.

Puedes llevar a cabo tres planes para invertir:

1. Llevado por la codicia:
Podrías intentar elegir el mejor momento para invertir en función de la situación de mercado. Como hemos comentado en un artículo anterior, es mejor no elegir cuando inviertes. Varios estudios demuestran que de media los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuándo invertir o desinvertir. Lo más probable es que te equivoques y tengas un sentimiento de culpa. Te recomendamos que evites esta opción.

2. Llevado por la razón:
Programar una transferencia mensual para invertir a lo largo de un determinado plazo, por ejemplo un año. De esta forma evitarás entrar en el mejor o en el peor momento y reducirás el sentimiento de culpa si el mercado no va a tu favor.

3. Llevado por la evidencia:
Invertir todo el dinero de golpe. Este magnífico estudio de Vanguard “Dollar-cost averaging just means taking risk later“, comparan para tres mercados (EEUU, UK y Australia) en el período de 1926 a 2011 dos estrategias: invertir todo de golpe o a lo largo de un año y luego comparan qué estrategia tuvo más rentabilidad al cabo de 10 años. El resultado es que en el 66% de los casos fue mejor invertir de golpe y que de media genera algo más de un 2% de rentabilidad en 10 años. El lado negativo, es que en algunos períodos, invertir de golpe rentó un 30% menos que invertir de forma espaciada.

Por tanto, si eres un inversor que puede aguantar estas variaciones deberías invertir todo de golpe porque en media obtendrás algo más de rentabilidad. En cambio, si crees que te puedes arrepentir viendo rentabilidades muy negativas en el corto plazo, lo mejor es que plantees un calendario de aportaciones.

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Los beneficios de los reajustes automáticos de carteras


Tras algo más de un año de operaciones estamos empezando a ver las primeras operaciones de reajuste automático en las carteras de nuestros clientes. Se trata principalmente de cuentas que tras las fuertes subidas de los fondos de acciones de Estados Unidos y acciones de países emergentes han quedado desajustadas con respecto a la cartera modelo. En estos casos, el reajuste automático traspasa dinero de estos dos fondos que más han subido en los últimos meses hacia un fondo de renta fija, bien de gobiernos o de bonos ligados a la inflación, que han tenido un comportamiento peor en el último año.

Por tanto, el sistema vende los fondos que han subido en términos relativos y compra los fondos que han caído en términos relativos. A pesar de ser un ajuste muy razonable, en algunos casos estamos recibiendo consultas de clientes sorprendidos que en este momento estemos comprando más bonos. Son clientes que piensan que como los bonos han bajado, lo más probable es que sigan bajando.

Perseguir al mercado es una mala estrategia

Este sesgo es tan habitual, que los investigadores del campo de las finanzas del comportamiento (behavioral finance, campo del que no somos especialmente adeptos) le han puesto nombre: Chasing the market (o perseguir al mercado) o también behavioral gap (o diferencia por comportamiento). Perseguir al mercado significa que tendemos a mantener las posiciones ganadoras más de lo necesario y a vender las posiciones perdedoras antes de tiempo. En realidad, no deja de ser una manifestación del comportamiento que hemos conocido desde pequeños: aprendemos por la experiencia y pensamos que las rentabilidades futuras serán similares a las rentabilidades pasadas recientes. Sin embargo, en el mundo de las inversiones, los fracasos de hoy plantan las semillas del éxito de mañana.

Lamentablemente este sesgo resta bastante rentabilidad a los inversores en el largo plazo y la reduce de una forma muy curiosa: hace que te desvíes de tu perfil de riesgo hacia un perfil con mayor riesgo y que cuando las pérdidas lleguen a la cartera (que antes o después llegarán) te cogerá con una cartera sobre-expuesta a un pequeño número de clases de activo generalmente muy correlacionadas entre ellas (ya que las perdedoras las has ido vendiendo). En esta cartera, ninguna clase de activo podrá protegerte de las caídas y acabarás sufriendo una pérdida muy superior a la que puedas aguantar. En este momento de pérdida excesiva en relación con su perfil inversor, muchos inversores optan por vender, con lo que materializan las pérdidas y se perderán los beneficios de la posterior recuperación que en algún momento llegará.

Los inversores no reajustan sus carteras

En su libro “Unconventional Success, A Fundamental Approach to Personal Investment”, David F. Swensen conocido inversor y actual director de inversiones de la universidad de Yale, ilustra este efecto con el comportamiento de los inversores tras el crash bursátil de 1987.

Composición media de las carteras

Acciones

Bonos Efectivo

Otros

Peso Septiembre 1987 (antes del crash)

28,4%

30,4% 37,1%

4,1%

Peso Octubre 1987 (después del crash)

21,9%

32,3% 42,1%

3,8%

Como se puede observar, los inversores redujeron su peso en acciones una vez sucedida la caída y esperaron más de 4 años hasta volver a tener el mismo peso de acciones en sus carteras que antes de la caída bursátil.

Ocurrió algo muy similar en las caídas bursátiles tras la explosión de la burbuja de las puntocom en el año 2000. Para ilustrar este punto, en el mismo capítulo del libro, el autor utiliza datos de 16.000 inversores en planes de pensiones de TIAA-CREF para analizar cómo estos inversores varían individualmente su exposición a renta variable y renta fija a lo largo de los años 1992 a 2003 (estos planes permiten aumentar o disminuir a voluntad el peso en renta variable). El resultado se puede analizar en el siguiente gráfico:

Como se puede observar la media de los inversores comenzaron con un perfil 50% renta variable y 50% renta fija. Con el mercado alcista de ellos año 1995 a 1999, no modificaron sus aportaciones ni reajustaron así que por puro efecto del mercado pasaron a tener un peso en renta variable del 68% justo antes del comienzo del mercado bajista y al final del período bajista pasaron a tener de nuevo un 50% de renta variable. Por tanto, al no reajustar, los inversores dejaron que el mercado hiciera su asignación estratégica de activos. Durante estos 10 años la rentabilidad anual que obtuvieron los inversores fue del 8,4%, y la rentabilidad acumulada en este periodo fue del 123%.

Swensen hace la siguiente reflexión y el siguiente cálculo: ¿qué rentabilidad se hubiera obtenido en caso de que los inversores hubieran invertido desde el inicio el 68% de su cartera en acciones y hubieran reajustado anualmente su cartera para mantenerla constante en esta cifra? Hay que tener en cuenta que esta cartera tendría un riesgo muy similar al de la cartera que empieza con un peso del 50% pero no se reajusta y se deja crecer hasta el 68%.

El resultado es que con un riesgo similar, la cartera reajustada anualmente hubiera obtenido una rentabilidad adicional de +0,4 puntos porcentuales al año o lo que es lo mismo, 10 puntos porcentuales más en rentabilidad acumulada en 10 años en comparación con la cartera sin reajustes. Es decir, que con un riesgo similar se hubiera obtenido una rentabilidad muy superior.

Impacto de los reajustes en la rentabilidad de las carteras

Rentabilidad anual

Rentabilidad acumulada

Cartera sin reajustes peso inicial en acciones 50%, peso máximo 68%

8,4%

123%

Cartera con reajustes peso constante del 68%

8,8%

133%

Beneficio de los reajustes

+0,4%

+10%

¿Cómo se explica esta rentabilidad adicional gracias a los reajustes?

La explicación es muy sencilla: el reajuste automático es un ejemplo de inversión contraria (contrarian investing). Cuando reajustamos nuestras carteras, estamos comprando activos que han caído y por tanto son repudiados y menos demandados, o vendiendo activos cuando han subido, están de moda y menos inversores los quieren vender. O visto de otra manera, que está más acorde con la visión de la eficiencia de los mercados: cuando reajustamos la cartera, estamos comprando activos cuando han caído y por tanto tienen una “prima de riesgo” superior que ha de verse compensada en el largo plazo. Esto significa que los momentos de crisis financieras suelen ir acompañadas de crisis económicas en las cuales los inversores tienen menos dinero, esperan tener menos dinero y sus activos se han depreciado, así que quedan menos potenciales compradores. Y viceversa.

¿Por qué no reajusta todo el mundo?

La pregunta que ahora debería surgir es, pero si esto es tan obvio, ¿por qué no lo hace todo el mundo? Siendo un tipo de gestión tan sencillo como parece, nuestra experiencia es que de facto los gestores profesionales tienden a hacer justo lo contrario: cuando un activo cae en términos relativos, difícilmente van a comprarlo: normalmente lo mantendrán y a menudo venderán. ¿Por qué? Porque son gestores que no quieren perder a sus clientes, y si un activo cae y el cliente se enfada, lo más fácil y cómodo es no oponerse al cliente y vender el activo. Además, en un mercado bajista, los ingresos de las gestoras caen, por patrimonio y porque los clientes se mueven (erróneamente) hacia inversiones más conservadoras que dejan menos margen. Como consecuencia, los directivos de las gestoras se vuelven más cortoplacistas en su relación con los clientes y la prioridad pasa a ser no perder clientes, aunque eso suponga tomar decisiones erróneas a medio plazo.

Los reajustes automáticos de carteras

Como conclusión, reajustar periódicamente las carteras hacia las carteras modelo establecidas para el largo plazo juega un papel crucial en el proceso de gestión de carteras. Normalmente los inversores no están en disposición de reajustar, bien por falta de tiempo o bien por convicciones erróneas. En Indexa, hemos automatizado este proceso de tal forma que sea una máquina la que ejecute los reajustes para que todo sea más sencillo: el sistema comparará los pesos objetivo con los reales a diario. Cuando se observa que un activo está más de 3 puntos sobreponderado en la cartera, y otro más de 3 puntos infraponderado, se genera automáticamente una orden de traspaso del exceso de participaciones del fondo sobreponderado hacia el fondo infraponderado (con un mínimo de 300€ por operación).

Y nosotros podremos disfrutar del +0,4% de mayor rentabilidad esperada anual a largo plazo.

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Diferencia por comportamiento: mejor no elegir cuándo inviertes o desinviertes


En este post vamos a analizar una idea que todos intuimos: los inversores finales tienden a comprar caro y vender barato; el pánico y la avaricia son parte de la condición humana. Los estudios académicos realizan el siguiente análisis: en vez de fijarse en la rentabilidad publicada por los fondos (que ignora las entradas y las salidas de capital) realizan el cálculo de la rentabilidad real que han obtenido los inversores, utilizando datos de entradas y salidas de fondos. La diferencia de ambas rentabilidades se denomina “behaviour gap” (diferencia por comportamiento).

Diferencia por comportamiento - Indexa Capital

Esto es, un fondo puede haber rentado un 10% en un año, y un -11% al año siguiente de tal forma que la rentabilidad total del fondo en dos años haya sido un 0%. No obstante normalmente los inversores entran una vez han observado la rentabilidad positiva: en este caso podría ocurrir que el inversor entre el segundo año y que este inversor obtenga una rentabilidad del -10%.

Los datos muestran (a continuación puedes encontrar un análisis detallado) que como poco los inversores pierden aproximadamente entre un 1% y un 1,5% anual siguiendo rentabilidades pasadas. Esta cifra depende del período, de la geografía y de la clase de activo estudiada, pero está en el rango del 1% al 6% y es consistentemente positiva.

Esto es especialmente importante en el comienzo de año 2016 que estamos teniendo. Muchos inversores están esperando a que las caídas de las bolsas cesen para invertir. La evidencia demuestra que esperando el mejor momento para invertir, de media perderán rentabilidad en su cartera. En términos puramente estadísticos, es mejor o bien desvincular el momento de inversión de la evolución de los mercados (invirtiendo progresivamente una cantidad cada mes por ejemplo) o aprovechar las caídas (sabiendo que estas pueden llegar a ser mayores) para invertir.

En Indexa, nuestra recomendación es que intentes aportar a tu cartera una cantidad fija mensual, o que aportes lo que tengas para invertir de golpe pero sin tener en cuenta en qué momento se encuentra el mercado.

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Estudios sobre el behaviour gap

Utilizando los datos agregados de EE.UU, [Nesbitt , 1995] encontró que las decisiones de inversión de los inversores estadounidenses en fondos entre 1984 y 1994, en general, les llevaron a obtener un 1,08% menos que una estrategia simple de comprar y mantener. En este sentido [Frazzini y Lamont ,2008] presentan pruebas para el período 1980-2003 que sugieren que los inversores de fondos mutuos tienden a invertir en el momento equivocado, comprando demasiado tarde en un rally y vendiendo justo antes de que el mercado haga mínimos, con un coste estimado de 1,02% anual.

En un estudio más reciente, [Bullard, Friesen y Sapp, 2009] analizan datos de fondos de inversión norteamericanos en el período de 1991 a 2004 comercializados a través de una red encuentran que la rentabilidad final para el inversor es de media un 1,62% inferior, debido a un mal timing en sus decisiones. En un artículo anterior, [Friesen y Sapp, 2007] examinan la capacidad de los inversores de fondos de inversión en predecir la evolución de los mercados durante 1991-2004 y obtienen que de media las decisiones de entrar o salir del fondo reducen la rentabilidad en un 1,56% anual.  De forma similar [Sinha y Jog, 2005] analizan datos de fondos de inversión canadienses en el período de 1988 a 2002, y concluyen que la rentabilidad obtenida por los inversores es un 2,14% inferior a la rentabilidad que hubiera obtenido un inversor que hubiera comprado el fondo y lo hubiera mantenido.

[Barber y Odean, 2000] analizan datos de inversores norteamericanos particulares entre los años 1991 y 1996 que invierten en acciones ordinarias y encuentran que en ese período obtuvieron un rendimiento anual del 11,4% , mientras que el mercado rindió un 17,9%, esto es más de un 6%, derivado principalmente de un excesivo trading. Utilizando los datos de nivel de índice en los EE.UU. NYSE / AMEX [Dichev, 2007] encuentra que las decisiones de market timing podrían haber costado los inversores de los Estados Unidos en torno al 1,3% por año en el período de 1926 a 2002.

[Dichev y Yue, 2010] demuestran utilizando datos de Hedge Funds entre los años 1980 y 2008 que los inversores en estos fondos obtiene de media un 3,2% menos al año debido a a que compran cuando los fondos han subido y venden cuando los fondos han bajado.

[Clare y Motson, 2010] analizando datos del mercado de Gran Bretaña, encuentran que de media los inversores se dejan por sus decisiones de inversión un 1,17% anual.

Referencias

Barber, Brad M., Odean, Terrance, 2000. Trading Is Hazardous to Your Wealth (working paper).

Bullard, Marcel, Friesen, Geoff y Sapp, Travis, 2009. Investor Timing and Fund Distribution Channels (working paper).

Clare, Andrew y Motson, Nick, 2010. Do UK retail investors buy at the top and sell at the bottom? (working paper).

Dichev, Ilia D., 2007. What are Stock Investors Actual Historical Returns? Evidence from Dollar-weighted Returns, American Economic Review 97, (1) March: 386-401.

Dichev, D. y G. Yu, 2010. Higher risk, lower returns: What hedge fund investors really earn, Goizueta Business School at Emory University, Working Paper.

Frazzini, Andrea, y Lamont Owen A. , 2008. Dumb Money: Mutual Fund Flows and the Cross-section of Stock Returns, Journal of Financial Economics (88): 299-322.

Friesen, Geoffrey C., y Travis R. A. Sapp, 2007. Mutual Fund Flows and Investor Returns: An Empirical Examination of Fund Investor Timing Ability, Journal of Banking & Finance 31, (9): 2796-816.

Nesbitt, S. , 1995. Buy high, sell low: Timing errors in mutual fund allocations. Journal of Portfolio Management 22
pp. 57–60.

Sinha, Rajeeva y Jog, Vijay, 2005. Fund Flows and Performance Edmond and Louis Odette School of Business. University of Windsor. Working Paper.