¿Quieres firmar un contrato contigo mismo?


En el artículo que escribimos en agosto titulado “Sesgos cognitivos e indexación” hicimos una revisión de los principales sesgos cognitivos que tienen los inversores y cómo intentamos desde Indexa reducirlos en la medida de lo posible.

Una de las principales preocupaciones que destacábamos, es el dolor que generan las pérdidas en nuestros clientes, especialmente en aquellos que no son totalmente conscientes de los vaivenes del mercado y no saben poner en contexto los movimientos de corto plazo. Tener dinero es una buena noticia y no debería ser algo por lo que perder el sueño o sentir malestar.

Para reducir este “dolor”, y hacer a los clientes más conscientes de que las inversiones suben o bajan de precio en el corto plazo, hemos decidido ofrecer a nuestros clientes la posibilidad de firmar un contrato consigo mismo, un compromiso libre entre su yo actual y su yo futuro. Por ejemplo, el compromiso podría ser algo como:

“Estimado Ramón, ya sabes que la bolsa puede caer un 25%. No te asustes, no seas gallina ni ratón.
El Ramón de octubre de 2019”.

El propósito de este contrato con uno mismo es, por un lado, poder mostrar este mensaje escrito al cliente cuando solicite una retirada tras las caídas, para que recuerde su promesa y para que piense una segunda vez si está actuando llevado por el miedo y el malestar de las pérdidas y, por otro lado, generar una pequeña reflexión en los inversores sobre el hecho de que invertir supone ver eventualmente pérdidas en tu cartera.

Para concretar, a todos los clientes que llevan más de un mes invirtiendo con Indexa, les haremos una vez la siguiente pregunta (sólo aparecerá una vez): “¿Quieres firmar un contrato contigo mismo?”

Hemos preferido que cada uno escriba su compromiso con sus propias palabras. No obstante, mostramos un ejemplo de posible compromiso:

“Sé que mi cartera caerá en algún momento un -11,5% y esto no me quitará el sueño. Es más, después de caídas no rebajaré mi perfil inversor ni retiraré el dinero, salvo que lo necesite.”

El importe que aparece, de -11,5% en este caso, es la pérdida máxima esperada al 97,5% de confianza en el plazo de un año para una cartera de fondos de más de 10 mil euros con un perfil inversor de 6 /10 (es la pérdida anual que podría ocurrir una vez cada 40 años), así que es un dato real que permite anclar sus expectativas de pérdidas.

Una vez haya escrito el compromiso, generaremos un documento “Contrato conmigo mismo.pdf” con formato legal pero sin implicaciones legales:

Al margen de darle un toque distendido al compromiso, el objetivo final es que este pequeño proceso sea recordado por el cliente. Una vez firmado el contrato, enviamos el contrato al cliente por correo electrónico, y guardamos una copia en la sección “Documentos” de su zona privada en Indexa. También se lo mostraremos en caso de solicitar una retirada tras caídas.

Seguramente Indexa es la primera entidad que haya implementado este mecanismo en España para ayudar a sus clientes a tomar mejores decisiones. Más adelante, con datos, veremos si este contrato ha contribuido a evitar que las entradas o salidas de dinero estén correlacionadas con la rentabilidad de las carteras. Esto reduciría el coste que supone la “diferencia por comportamiento” que de media sufren los clientes por comprar o vender a destiempo sus inversiones y mejoraría su rentabilidad. Nuestras carteras ya tienen una rentabilidad / riesgo significativamente mejor que la de los fondos españoles, pero además queremos que la rentabilidad de los clientes con esas carteras sea la más alta posible, así que seguiremos desarrollando iniciativas que contribuyan a maximizar la rentabilidad por riesgo de cada cliente.

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