Gestión activa vs indexada: una mirada atrás


El período estival me ha permitido recuperar mucha lectura que tenía pendiente y que el día a día no te permite abordar. Una de ellas es un ensayo escrito por John C. Bogle titulado “The Road Less Traveled” del 26 de Abril de 2017 en el que el fundador de Vanguard Group y el primer fondo indexado habla de su experiencia vital y su carrera profesional centrada en minimizar los conflictos de interés que existen en la gestión de activos. Recomiendo a todo el mundo su lectura.

En el ensayo hay algunos párrafos que merecen ser destacados y recordados, ya que habitualmente en la discusión sobre los beneficios de la gestión activa o la gestión indexada se suelen olvidar.

El primero es el siguiente: “antes de que los costes de intermediación hayan sido deducidos, la rentabilidad obtenida por inversores en acciones como grupo es exactamente la misma rentabilidad que la obtenida por el propio mercado. Por tanto, después de descontar esos costes, los inversores obtienen rendimientos inferiores al mercado. Hecho: La única forma de maximizar la proporción de la rentabilidad de mercado a las 100 millones de familias a las que la industria de fondos sirve es minimizar las costes soportados por los accionistas de los fondos.”

Este párrafo es exactamente el eslogan de Indexa: “menos costes, más rentabilidad”. Es un mensaje importante que no hay que olvidar y que es independiente de la discusión sobre la gestión activa vs la gestión indexada: cuantas menos comisiones pagues, mejor. Benjamin Franklin decía que en este mundo sólo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos. Yo añadiría una tercera: las comisiones y costes pagados a intermediarios por la gestión de tus ahorros.

Otra cuestión importante es darse cuenta de que la gestión activa y la indexada son dos caras de la misma moneda. Si el mercado da rentabilidades negativas en un período, en media los inversores de gestión activa obtendrán también rentabilidades negativas. No existe un escenario en el que el mercado lo haga mal y la mayoría de los inversores de gestión activa lo haga bien. Es simple y llanamente imposible.

De hecho, después de comisiones, como hemos visto antes, lo harán peor. El ensayo de Bogle da información sobre el porcentaje de fondos de gestión activa que invierten en acciones americanas que lo hacen peor que su índice a 15 años. El resultado es un espectacular 92,4%. Los fondos han perdido 1,5% al año durante este período en comparación con sus índices de referencia, lo que equivale a un 25% de menor rentabilidad. En sus palabras “Ser gestor activo es un trabajo muy duro”.

A pesar de esta realidad, la industria de gestión de activos ha crecido de forma espectacular desde los años 50 ayudada por una parte por el enorme ciclo alcista en valoraciones desde entonces, y por otra por los beneficios fiscales ofrecidos al ahorro. Ahora bien, este crecimiento que necesariamente debería haber generado economías de escala para los inversores, no ha generado ninguna. Todo se lo han quedado los gestores de fondos.

De acuerdo con el ensayo, en 1951 los fondos en EEUU tenían 3.000 millones de dólares y se generaban 20 millones de dólares en comisiones, y en 2016 son 17 billones de dólares que generan 110.000 millones de comisiones. Los activos han crecido 5.400 veces y las comisiones 5.600 veces. Cero economías de escala.

Necesariamente esto ha generado que las empresas de gestión de activos hayan despuntado. En los últimos 20 años, las que están cotizadas han tenido un rendimiento acumulado en bolsa de +1.167% mientras que el índice S&P500 ha subido un +339%. El triple.

Estos y otros resultados son tan abrumadores que progresivamente la opinión pública ha ido interiorizándolos y progresivamente el flujo de fondos se ha ido desviando hacia fondos de gestión con menores comisiones: los fondos indexados. Por esta razón en EEUU los fondos indexados ya representan el 37% de los activos totales de fondos de acciones. En los últimos 10 años, 1,4 billones de dólares han sido invertidos en fondos indexados y ETFs (1,2 billones en fondos de gestión activa)

En la siguiente gráfica se puede observar el crecimiento de la gestión indexada en comparación con el declive de la gestión activa en Estados Unidos para inversiones en la bolsa estadounidense (fuente: ICI Factbook 2017).

A la luz de este éxito de la gestión indexada, muchos gestores activos han comenzado a desarrollar contrargumentos. En este artículo quería detenerme en algunos de ellos y comentarlos.

Contenido

¿Te dejarías operar por un cirujano mediocre?
¿Es cíclico el mal comportamiento de la gestión activa?
¿La gestión activa proporciona mejores resultados en mercados pequeños e ilíquidos?
¿Si todo el mundo estuviera indexado sería el caos?
¿Hay un riesgo real de falta de liquidez de los ETFs?
¿Los bonos son diferentes?
Conclusión

¿Te dejarías operar por un cirujano mediocre?

Esta crítica es un clásico. El ensayo de Bogle la cita junto con “¡Ayudemos a eliminar los fondos indexados! ¡Los fondos indexados son anti americanos!” o “La gran mayoría de los inversores no van a estar satisfechos con rentabilidades medias. Ellos buscan al mejor”. No obstante es una crítica que sigue apareciendo. Por ejemplo, en la última carta a inversores “There they go again… again” de Howard Marks (conocidísimo inversor y fundador de Oaktree Capital) advierte a sus clientes del crecimiento de los fondos indexados y en particular les indica: “Mientras que los inversores pasivos se protegen del riesgo de obtener una rentabilidad inferior al mercado, sacrifican la posibilidad de obtener una rentabilidad superior”.

Sorprende esta afirmación: efectivamente es así antes de costes, pero después de costes como hemos visto en los datos del ensayo de Bogle o prácticamente en cualquier estudio comparativo de cualquier geografía, después de comisiones y en el largo plazo la cosa cambia: la probabilidad de que obtengas una rentabilidad superior es mucho mayor con fondos de gestión pasiva (92,4% en el caso que hemos visto antes).

Howard Marks, también hace ver que el apoyo actual que está recibiendo la gestión indexada es una señal más de que los inversores en estos momentos son poco cautos y toman sus decisiones de inversión a la ligera: “¿Qué deberíamos pensar de la disposición de un inversor a ofrecer su capital a un proceso en el que ni las posiciones individuales ni la construcción de cartera está sujeto a un análisis profundo?”. Mi opinión es justo la contraria: los inversores están actuando de manera perfectamente racional y acorde a la evidencia al decidir mover sus ahorros hacia soluciones de bajo coste. No creo ni que la gestión indexada sea una moda (empezó en 1951) ni que sea fruto de la ligereza en la toma de decisiones.

¿Es cíclico el mal comportamiento de la gestión activa?

A la vista de los irrefutables datos, algunos gestores han destacado que el porcentaje de fondos de gestión activa que lo hacen peor que los índices es cíclico. Por ejemplo Howard Marks destaca: “La menor rentabilidad obtenida recientemente por parte de los gestores activos podría ciertamente probarse cómo cíclica más que permanente”. Sin embargo no proporciona datos al respecto.

En este sentido, en la carta a inversores de AZ Valor (destacada gestora value española) hacen referencia a este hecho utilizando un gráfico realizado por Instinet:

Tras comentar el gráfico, los autores, concluyen: “Parece por tanto que invertir en los índices:
1) Ha resultado acertado por norma general, ya que son más baratos que los productos de gestión activa, y existen muy pocos gestores que a largo plazo los batan.
2) En este momento concreto no nos parece la mejor idea, a la luz de los datos históricos.”

Hay una primera crítica a este estudio y es que el autor utiliza una selección de fondos comparables que no nos parece apropiado: ha escogido todos los fondos de acciones americanos independientemente del tamaño de las empresas en las que invierten y lo ha medido contra el índice S&P500. Por tanto no es sorprendente que a principio de los años 80 un porcentaje elevado de los fondos batieran al S&P ya que seguramente había muchos fondos centrados en invertir en acciones de pequeña o mediana capitalización y durante esa época las empresas de pequeña capitalización tuvieron un comportamiento sensiblemente mejor.

Como ilustración mostramos el siguiente gráfico de Morningstar que representa el ratio de rentabilidad entre el Rusell 2000, que recoge la evolución de las empresas que por tamaño están en el ranking 1000 a 3000, y el Rusell 1000, que recoge la rentabilidad de las 1000 más grandes. En el período de 1978 a 1983 las pequeñas empresas lo hicieron significativamente mejor.

Estamos trabajando para replicar este estudio que utiliza datos de CRSP (la misma fuente que ha utilizado Instinet para elaborar su gráfico) y revisar los resultados con fondos de tamaño similar al índice o escogiendo un índice con un sesgo a empresas de baja capitalización, pero mientras tanto hay tres comentarios que si podemos resaltar:

  • Es muy posible que exista ciclicidad en el porcentaje.
  • Hay que analizar también la diferencia de rentabilidad del fondo medio con el índice. En un período en el que los fondos de gestión activa lo hacen mejor quizá lo hagan por muy poco, mientras que cuando lo hacen peor sea por mucho.
  • Si en vez de hacer este estudio a 5 años se hiciera a 10, a 15 o incluso a 20 el resultado sería mucho más favorable hacia la gestión indexada. La razón es que las comisiones se cobran cada año, haciendo que cada año que pase la barrera a saltar para la gestión activa sea más alta.

Como ilustración, hemos cogido datos anuales (1960-2016) de fondos americanos utilizando el índice de fondos “US Fund Large Blend” de Morningstar que recoge la rentabilidad media de todos los fondos que invierten en acciones americanas de gran capitalización y lo hemos comparado con el índice total return del S&P500 (fuente Bloomberg). No es exactamente la misma base de datos pero sirve como comparación. El resultado de comparar la rentabilidad media a 5 años es la siguiente:

Hay varios comentarios a hacer:

  1. En los últimos 5 años la falta de rentabilidad de la media de los fondos analizados es de un 13,6% por debajo del índice S&P500. Esta diferencia está aún lejos de los máximos históricos (más de 40% acumulado debajo del S&P500 en 1998 y 1999). En contra de los resultados de Instinet, en términos de rentabilidad no estamos en un momento especial.
  2. Aquí también se observa cierta ciclicidad, pero mucho menos pronunciada que en el estudio de Instinet. De hecho, el único período en el que la gestión activa a 5 años fue superior al índice S&P500 se limita al período 1978-1985. En el resto de ciclos, la rentabilidad media siempre estuvo por debajo del índice.

Si ahora hacemos este mismo ejercicio acumulando la rentabilidad a 10 años en lugar de 5 (ver gráfico debajo), vemos que las dos afirmaciones anteriores se confirman: el único período dónde la gestión activa tuvo mejores resultados se encuentra a finales de los 70 y principios de los 80. Destacar que, a 10 años, de media se obtiene un 19,2% más de rentabilidad a través del índice que a través de los fondos de gestión activa.

¿La gestión activa proporciona mejores resultados en mercados pequeños e ilíquidos?

Esta crítica es una de las que siempre he apoyado. Para que un gestor activo pudiera ser consistentemente mejor que el resto de gestores activos, es necesario o bien tener una fuente de información privilegiada o bien tener una capacidad de análisis especial. En los mercados más grandes y líquidos esto es algo poco probable: la información se tiene que diseminar a todo el mercado en el mismo momento (de lo contrario se estaría cometiendo un delito) y la información es fácilmente analizable a través de plataformas como Bloomberg.

Sin embargo, en mercados más ilíquidos y dónde conseguir la información relevante tiene valor, como los préstamos a Pymes o la inversión en capital riesgo, siempre he pensado que era posible que algunos gestores consigan batir al mercado de forma consistente. La investigación académica sobre el tema parecía que lo respaldaba: en capital riesgo por ejemplo, los gestores que estaban entre el 25% mejor permanecían en esa situación a lo largo del tiempo. Es decir, los que obtienen buenas rentabilidades las obtienen de forma consistente a lo largo del tiempo. Este artículo de Kaplan es una muestra.

Pues bien, esto ha cambiado desde que llegó a mis manos el artículo de Ramana Nanda, Sampsa Samila y Olav Sorenson. “The Persistent Effect of Initial Success: Evidence from Venture Capital.”. En el artículo se afirma que, en contra de lo que se pensaba anteriormente, los gestores de fondos de capital riesgo si que tienen una ventaja si tienen éxito en alguna de sus primeras inversiones pero este efecto se erosiona con el tiempo: “we find that each additional IPO among a VC firm’s first ten investments predicts as much as an 8,5% higher IPO rate on its subsequent investments, though this effect erodes with time.

Dicho esto, existirán mercados en proceso de desarrollo donde realmente existan oportunidades para los gestores activos con más medios o contactos para extraer rentabilidad de otros. El problema es que mientras existan siempre serán pequeños (además de poco líquidos) y por tanto poco interesantes de cara a canalizar una parte importante del ahorro de los inversores.

¿Si todo el mundo estuviera indexado sería el caos?

Esta crítica afirma que si la gestión indexada acaba siendo mayoritaria, entonces los mercados estarán mal valorados y surgirán numerosas oportunidades de inversión. Howard Marks nos lo recuerda en su carta: “Recuerda, la sabiduría de la gestión pasiva nace de la creencia de que los esfuerzos de los inversores activos hacen que los activos estén correctamente valorados – esa es la razón por la que es difícil encontrar gangas. Pero, ¿qué ocurre cuando la mayoría de las inversiones en acciones se realizan de forma pasiva? Entonces los precios serán más libres de divergir de su precio “justo”, y las gangas (y sobre valoraciones) deberían ser más habituales. Esto no asegurará el éxito para los inversores activos, pero si satisfará una condición necesaria para que sus esfuerzos sean efectivos.

Esta afirmación que está basada en un “experimento mental” puede parecer razonable, lo que ocurre es que el nivel de inversión indexada que es necesaria para que esto empiece a ocurrir seguramente no sea razonable. Yo no he encontrado ninguna referencia escrita al respecto, sin embargo en una mesa redonda de Morningstar en la que participé el 17 de Mayo de 2017 junto con un representante de Vanguard, Peter Westaway, el afirmó que de acuerdo con sus cálculos bastaría con que un 1% del mercado fuera de gestión activa: “cuando lleguemos al 98% indexado, los que estamos aquí nos sentaremos y veremos donde podría empezar a haber oportunidades.”. La verdad, es que dado el tamaño y profundidad de los mercados, no me cuesta creer esa afirmación. De cualquier forma, estamos claramente lejos del nivel en el cual los gestores activos encuentran multitud de oportunidades (como los datos de rentabilidad nos muestran).

En una sonada entrevista el propio Bogle hablaba de que “si todo el mundo estuviera indexado, sería el caos”. Pero claro, la posibilidad de que esto ocurra es básicamente nula. En esa misma entrevista indica que la gestión indexada podría llegar al 75% sin suponer un mayor problema.

¿Hay un riesgo real de falta de liquidez de los ETFs?

Howard Marks nos avisa también de este potencial problema: “como producto de moda de los últimos años, los ETFs prometen una liquidez que aún ha de ser testada en un mercado realmente bajista, especialmente en clases de activo menos líquidas como los bonos de alto rendimiento (high-yield)

En este punto estoy totalmente de acuerdo, aunque hay que tener en cuenta que este no es un problema de la gestión indexada y en realidad afecta principalmente a la gestión activa. Crear carcasas con mayor liquidez que los propios subyacentes nunca ha sido una buena idea: dan una falsa sensación de liquidez a los inversores. Tenemos como ejemplo los fondos inmobiliarios: los inversores pueden sacar su dinero mientras no haya salidas masivas, momento en el cual el fondo cierra los reembolsos con el consiguiente enfado de los inversores.

Los ETFs, se venden bajo la promesa de liquidez intradía independientemente del subyacente que tengan debajo. Y esto algún día va a dar problemas con seguridad, especialmente en activos menos líquidos como indica el fundador de Oaktree. Los problemas podrían llegar en forma de que al no poder hacer frente a los reembolsos y para proteger a los inversores que se quedan en el ETF se decida reembolsar a los inversores que se van en especie o en el peor de los casos en ventas forzosas a precios bajos. Por ello es especialmente importante invertir mayoritariamente en activos con profundidad y liquidez, por dos razones: para evitar estos problemas de liquidez y porque es lo que un inversor indexado haría, invertir en función de la capitalización.

Como nota, a evitar los ETFs apalancados e inversos, que sufrirán especialmente en estos eventos de liquidez.

En Indexa, somos muy conscientes de este potencial problema y por esta razón utilizamos principalmente clases de activos de gran liquidez y profundidad como las acciones, los bonos de gobiernos o los bonos corporativos de elevada calidad crediticia.

¿Los bonos son diferentes?

La mayoría de las comparativas entre gestión activa y gestión indexada suelen estar centradas en renta variable. Supongo que la principal razón es que el establecimiento de índices en renta variable tiene mucha más historia y hay poca discusión sobre cuáles son los índices más relevantes.

En Mayo de este año llego a mis manos un estudio realizado por Pimco (a través de mi buen amigo Juanma Jiménez). El título lo deja claro: “Bonds are different”. El resumen de los estudios realizados es:

  • La media bate a los índices.
  • Los buenos “revientan” a los índices.
  • Y además los fondos indexados, por sus costes, se quedan por debajo de los índices.

En particular, los resultados de los últimos 10 años anualizados:

  • El primer cuartil saca 160 puntos anualizados (1,60%) a los fondos indexados
  • La media de gestores bate en 50 puntos (0,50%) a los fondos indexados

Las razones que esgrimen para que estos resultados sean así son:

  1. Una proporción importante de los inversores en renta fija tienen como objetivo principal otro que no es la maximización de la rentabilidad, como por ejemplo los bancos centrales que los utilizan como forma de transmitir la política monetaria.
  2. A diferencia de los índices de mercado, dónde los participantes determinan el peso, en los índices de bonos los emisores determinan principalmente los pesos.
  3. El mercado de nueva emisión es mucho más importante en bonos que en acciones.
  4. La gran mayoría del trading de bonos ocurre fuera del mercado.
  5. Los rendimientos individuales de los bonistas son muy asimétricos mientras que los rendimientos los accionistas son más simétricos.

Lo cierto es que parecen resultados y razones contundentes (salvo el punto 2, ya que no tengo claro que los emisores manden más que los inversores) así que decidí mirarlo más en profundidad. Una de las cosas que me chocó especialmente es el hecho de que los fondos de bonos que utilizamos en las carteras de Indexa son indexados, pero todos ellos tienen entre 4 y 5 estrellas Morningstar, lo cual indica que están por encima del 66% o del 90% de los fondos comparables respectivamente.

La lista de los fondos indexados de bonos que utilizamos en Indexa es la siguiente:

Además, siempre me ha parecido que donde más deberían importar los costes es en fondos de bonos, especialmente en bonos de alta calidad crediticia donde la rentabilidad esperada es más baja.

Por otro lado, en el barómetro activo/pasivo de Morningstar de cierre de 2016, los resultados son algo diferentes a los del estudio de PIMCO “Bonds are different”: a 10 años sólo el 44% de los fondos que invierten en bonos con duración intermedia obtienen una rentabilidad superior a la de los ETFs indexados similares (en este caso la comparativa es con fondos invertibles, no índices). Copio la tabla a continuación:

Por tanto, parece que o bien en Europa los resultados son opuestos a los de Estados Unidos, o bien es necesario más análisis por otros observadores (cuánto más independientes mejor).

Conclusión

Han pasado, nada más y nada menos que 42 años desde la creación del primer fondo indexado y actualmente ya son una parte muy importante del ahorro global. Los investigadores como Eugene Fama incluso antes lo tenían claro. La teoría de los mercados eficientes desarrolla el marco bajo el cual los precios de los activos van a reflejar toda la información disponible en cada momento.

En España, estamos todavía en el prólogo de esta historia que está todavía por escribirse. Empresas como Indexa Capital, tienen como misión ayudar a los inversores españoles a obtener más rentabilidad para sus ahorros a través de la única forma objetivamente demostrada: con menos comisiones.

Adicionalmente, ayudamos a nuestros clientes a tener una cartera globalmente diversificada y siempre ajustada a su perfil inversor, a través de los reajustes automáticos de carteras. En este post sobre la rentabilidad de nuestras carteras en 2016-2017, veíamos como en el año y medio que llevamos al servicio de nuestros clientes ya hemos obtenido un exceso de rentabilidad de +4,3% anual contra la media de los fondos en España.

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¿Por qué interesa invertir cada mes?


Si estás pensando en el futuro y quieres ir construyendo un ahorro significativo para más adelante, la forma más razonable de ahorrar es ser sistemático e invertir periódicamente una cantidad fija. En este caso lo más sencillo es programar una inversión mensual.

Es muy sencillo:

  • Para fondos de inversión basta con acceder a tu banco online y programar una transferencia periódica hacia tu cuenta de efectivo con Inversis gestionada por Indexa.
  • Para planes de pensiones: puedes programar una aportación periódica desde tu zona privada de Indexa.

Lo ideal es que la cuenta corriente que utilices sea aquella en la que recibes tus principales ingresos cómo la nómina.

De esta forma podrás ir invirtiendo cada mes e irás acumulando una cartera que crecerá con el tiempo. Por otro lado, cuánto antes empieces a invertir, mejor. El tiempo es el mejor aliado de la rentabilidad. Si empiezas a invertir tarde no darás tiempo a que los intereses que vas obteniendo generen intereses a su vez, y por tanto perderás el poderoso efecto del interés compuesto.

También es muy importante que lo hagas de forma sistemática. No intentes elegir tu el mejor momento para invertir, porque es mejor no elegir cuando inviertes, lo más normal es que te equivoques y acabes invirtiendo con el pie cambiado. Varios estudios demuestran que de media los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuando invertir o desinvertir. Invirtiendo sistemáticamente te hace ganar dos cosas a la vez: más rentabilidad y más tiempo.

No obstante, si has recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, por una indemnización, …) entonces la recomendación es más compleja. Te la detallamos en otro artículo: ¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?

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¿Es mejor invertir de golpe o poco a poco?


Si has recibido una cantidad importante de dinero (por una herencia, una venta de un inmueble o una empresa, por una indemnización, …) entonces es probable que te preguntes si es mejor invertirla todo de golpe, o si no sería mejor invertirla poco a poco.

La respuesta es que depende de tu tolerancia al riesgo.

Puedes llevar a cabo tres planes para invertir:

1. Llevado por la codicia:
Podrías intentar elegir el mejor momento para invertir en función de la situación de mercado. Como hemos comentado en un artículo anterior, es mejor no elegir cuando inviertes. Varios estudios demuestran que de media los inversores pierden un 1,5% de rentabilidad al año intentando elegir cuándo invertir o desinvertir. Lo más probable es que te equivoques y tengas un sentimiento de culpa. Te recomendamos que evites esta opción.

2. Llevado por la razón:
Programar una transferencia mensual para invertir a lo largo de un determinado plazo, por ejemplo un año. De esta forma evitarás entrar en el mejor o en el peor momento y reducirás el sentimiento de culpa si el mercado no va a tu favor.

3. Llevado por la evidencia:
Invertir todo el dinero de golpe. Este magnífico estudio de Vanguard “Dollar-cost averaging just means taking risk later“, comparan para tres mercados (EEUU, UK y Australia) en el período de 1926 a 2011 dos estrategias: invertir todo de golpe o a lo largo de un año y luego comparan qué estrategia tuvo más rentabilidad al cabo de 10 años. El resultado es que en el 66% de los casos fue mejor invertir de golpe y que de media genera algo más de un 2% de rentabilidad en 10 años. El lado negativo, es que en algunos períodos, invertir de golpe rentó un 30% menos que invertir de forma espaciada.

Por tanto, si eres un inversor que puede aguantar estas variaciones deberías invertir todo de golpe porque en media obtendrás algo más de rentabilidad. En cambio, si crees que te puedes arrepentir viendo rentabilidades muy negativas en el corto plazo, lo mejor es que plantees un calendario de aportaciones.

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Skin in the game, invertimos nuestro propio dinero


Una de las preguntas que solemos recibir de nuestros clientes es: ¿Cuánto dinero tenéis vosotros invertido en las carteras que recomendáis a clientes? Y es una muy buena pregunta: tenemos invertidos en este momento más de 5 millones de euros de nuestro equipo y de nuestros socios, un 13% del total gestionado (14/06/2017).

En los servicios de gestión de activos, un inversor profesional selecciona aquellas inversiones que considera más adecuadas para un perfil concreto de riesgo. Pero si quiere ser consistente debería tener la mayor parte de su dinero invertido de la misma manera que sus clientes, para alinearse de verdad con ellos. De esta manera la evolución del patrimonio de ambos estará ligada y si las inversiones van mejor o peor, irán mejor o peor para los dos.

Coloquialmente se suele hablar de poner la carne en el asador (“Skin in the game”) o como yo prefiero decirlo, que el gestor ponga su dinero donde pone la boca (que demuestre que se cree lo que dice invirtiendo su propio dinero).

Estamos en el mismo barco
Estamos en el mismo barco

Como regla general:

  • Cuánto más dinero tenga tu gestor invertido igual que tú, mejor. A priori no tomará decisiones que puedan perjudicarte porque se perjudicaría a si mismo.
  • Cuantas más comisiones te cobre, peor. El gestor podría llegar a ganar más por sus comisiones que por su inversión.

En Indexa llevamos mucho tiempo hablándoos de las ventajas de invertir de forma indexada y sistematizada:

Por todas estas razones, estamos convencidos de que la forma más inteligente de invertir a largo plazo es comprar una cartera global y diversificada de fondos indexados, reajustar cuando sea necesario para mantener tu perfil ajustado y aportar de forma periódica a tu cuenta de inversión, independientemente de la evolución de los mercados.

Y tan convencidos, que actualmente invertimos más de 5,3 millones de euros de nuestro equipo y de nuestros socios en las mismas carteras que nuestros clientes (un 13% del total gestionado en este momento, 14/06/2017). El dato actualizado lo tendrás siempre disponible en nuestra página de estadísticas.

Dicho de otra forma: los primeros clientes de Indexa son sus propios socios. Si te va bien como cliente de Indexa, nos irá bien a nosotros también. De hecho, ganaremos mucho más dinero por la evolución de nuestras carteras que por la reducida comisión de gestión que cobramos.

En este punto es necesario recordar que aunque estemos convencidos de que a largo plazo es la forma más razonable de invertir esto no evita que en plazos cortos de tiempo podamos sufrir pérdidas. Pero de nuevo, estas pérdidas harán que perdamos mucho más dinero del que podamos haber ingresado por comisiones. Así que estamos alineados.

Quiero concluir esta entrada con una reflexión acerca de la importancia de la alineación de intereses. Los incentivos son importantísimos en las finanzas. Vitales, diría yo. Tu gestor tomará sus decisiones guiado a maximizar su propia riqueza. Esto será así independientemente de lo que te cuente o de lo que espere el regulador. Los incentivos y solo los incentivos (perversos en este caso) explican mucho de lo que estamos viviendo últimamente con inversiones fallidas en entidades financieras.

Por tanto, para estar lo más tranquilo posible debes estar muy seguro de que la evolución de tus inversiones determine la futura riqueza de tu gestor, porque si no es así posiblemente esté maximizando otra cosa.

Cómo contratar una cartera de fondos o planes de pensiones indexados con Indexa

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Indexamos aún más las carteras


Junto con nuestro comité asesor, hemos decidido modificar la composición de nuestras carteras modelo de fondos inversión (los planes de pensiones están sin cambiar). No se trata de un cambio táctico, ni de intentar ser más listos que los demás anticipando un cambio de mercado. Todo lo contrario: nuestro objetivo es avanzar en una indexación aún mayor de las carteras para que reflejen aún mejor la riqueza mundial, y de esta manera ofrecer a nuestros clientes una cartera aún más diversificada.

En particular hemos adoptado las siguientes mejoras:

  • Repartir mejor el peso en renta fija entre bonos de gobiernos y bonos de empresas para reflejar mejor el reparto de mercado (70% gobiernos y 30% corporaciones).
  • Repartir el peso en acciones de EEUU, Europa, Emergentes y Japón para reflejar mejor el reparto de mercado de renta variable global (55% EEUU, 23% Europa, 10% Emergentes, 8% Japón y 4% otros).
  • Mantener la limitación que nos hemos impuesto de máximo 35% de la cartera en una misma clase de activo, para mayor diversificación y para evitar potenciales sobrevaloraciones de alguna clase de activo.

¿Qué cambios va a suponer en mi cartera?

Las carteras de menos de 10.000€, que incluyen dos fondos indexados, no se ven modificadas.

Las carteras de 10 mil euros hasta 100 mil euros cambian como se puede apreciar en la siguiente tabla:

 

Con estos cambios, las carteras de 10 a 100 mil euros quedan como está indicado en la siguiente gráfica:

Como se puede observar los mayores cambios ocurrirán en los perfiles medios (del 4 al 7) para los cuales se incrementará el peso de los bonos corporativos en detrimento de los bonos de gobiernos y los bonos ligados a la inflación. Este cambio, va a suponer un ligero incremento de la rentabilidad esperada y del riesgo de estos perfiles.

Para las carteras de más de 100.000€:

Con estos cambios, las carteras de más de 100 mil euros quedan como está indicado en la siguiente gráfica:

Concretamente, estas mejoras suponen modificar los pesos de las distintas clases de activos en nuestras carteras (ver tabla detallada arriba):

  • Acciones Europa: entre 0 y +4 puntos
  • Acciones Estados Unidos: entre 0 y -4 puntos
  • Acciones Japón: se mantiene
  • Acciones Economías Emergentes: entre -1 y +3 puntos
  • Bonos empresas europeas: entre -3 y +15 puntos
  • Bonos gobiernos europeos: entre -4 y -11 puntos
  • Bonos ligados a la inflación: entre -4 y +7 puntos

En la página que detalla nuestro modelo de gestión, describimos con mucho detalle el proceso inversor de Indexa Capital. En resumen, nos basamos en unas estimaciones de rentabilidad y riesgo a largo plazo para cada clase de activo y calculamos las carteras que optimizan la rentabilidad para un nivel de riesgo predeterminado.

A partir de ahora, damos una mayor importancia al peso que tiene cada clase de activo en la riqueza mundial a la hora de estimar las rentabilidades esperadas. De esta forma aplicamos el modelo de Black-Litterman para extraer rentabilidades esperadas por el mercado, que utilizamos para calcular los pesos de nuestras carteras modelo a través del modelo de Markowitz. Usamos el resultado de estos dos modelos como base a la hora de confeccionar las carteras. Así, las carteras pasan a parecerse aún más a carteras representativas de la riqueza global.

Hacia unas carteras aún más indexadas y diversificadas

Nuestro objetivo con estos cambios es poder ofrecer a nuestros clientes unas carteras lo más indexadas posibles sobre el mercado mundial. Es la mejor manera de aumentar la diversificación, reducir la volatilidad de las carteras y, para un determinado nivel de riesgo, maximizar la rentabilidad.

Si ya eres cliente de Indexa con una cartera de fondos indexados

No tienes que hacer nada: en caso de que tu cartera se desviara en más de un 3% y más de 300€ de la nueva cartera modelo, se generarían automáticamente las órdenes de traspasos de fondos para mantener tu cartera lo más ajustada posible a su correspondiente cartera modelo. En caso de aportar más dinero a tu cuenta, tus nuevas aportaciones se invertirían automáticamente en la nueva cartera modelo.

Cómo contratar una cartera de fondos indexados con Indexa

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Resumen sobre MiFID II en España


La trasposición de la directiva europea MiFID II entrará en vigor en España el próximo 1 de enero 2018 y está poniendo patas arriba al sector financiero. Se habla mucho del tema pero poco se sabe todavía de sus implicaciones más concretas. Lo único seguro, es que aportará algo más de transparencia en el sector del asesoramiento financiero y en la comercialización de productos financieros, lo cual es una buena noticia para los clientes, y un desafío importante para los bancos y entidades financieras.

Desde Indexa Capital, somos transparentes y alineados con nuestros clientes, y ya cumplimos con la directiva MiFID II desde que inauguramos nuestro servicio en 2015. En todo caso celebramos que se intente arrojar más luz sobre las comisiones y los conflictos de interés del sector financiero. Por ello, en principio no tendrá ningún efecto para los clientes de Indexa. A continuación comentamos en qué consiste MiFID II, para principiantes, y qué implicaciones podría tener para los clientes de otras entidades.

¿Qué es MIFID II?

La Directiva de Mercados e Instrumentos Financieros (MiFID, Directiva 2014/65) y la Regulación de Mercados e Instrumentos Financieros (MiFIR, Reglamento 600/2014), conocidas las dos como MiFID II, son dos directivas europeas aprobadas por el Parlamento europeo que, como su predecesora la directiva MiFID I, tratan de armonizar a nivel europeo las regulaciones relativas a mercados financieros, productos financieros y la relación entre clientes y entidades financieras. Esta directiva afecta a todas las entidades que ofrecen servicios y actividades financieras de cualquier tipo, incluida Indexa. Esta regulación ya está traspuesta en otros países europeos, como Reino Unido y Países Bajos por ejemplo, y entrará en vigor en España el 01/01/2018.

¿Por qué se está retrasando desde 2016?

La directiva europea debe ser traspuesta a las legislaciones nacionales de cada país en un máximo de 30 meses desde el momento en que se aprobó el 12 de junio de 2014. De esta forma, en España tenía que haberse traspuesto como máximo en diciembre de 2016. Sin embargo, el lobby bancario ha conseguido retrasar la puesta en marcha de la normativa en España. Las entidades afectadas han alegado la dificultad de implantación que tiene la nueva directiva, sobre todo a nivel tecnológico, debido al desarrollo que debe hacerse para reportar toda la información solicitada por los reguladores con la nueva normativa. Así, se ha tratado de que todas las entidades afectadas pudieran ir adaptando sus sistemas y funcionamiento a la nueva realidad jurídica. Sin embargo, lo que se fue retrasando una y otra vez, parece tener ahora una entrada en vigor fijada en enero 2018.

Principales consecuencias de MiFID II

Algunos de los aspectos en los que la regulación impondrá cambios y obligará a las distintas entidades financieras a adaptar sus procedimientos y sistemas son los siguientes:

  • Asesoramiento independiente o no independiente: entre otras cosas, surgen las figuras de entidades “independientes” o “no independientes” (que trataremos posteriormente con mayor profundidad) y se exige que el personal que preste el servicio de asesoramiento tenga los conocimientos adecuados para hacerlo. Recientemente, la CNMV ha publicado su “Propuesta de guía técnica para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y asesora”.
  • Evaluación de la idoneidad: el asesor debe evaluar la idoneidad del cliente, así como obtener una información actualizada y contrastada de forma continua.
  • Información al cliente acerca del asesoramiento y de la cartera gestionada: se deberá proporcionar como mínimo un informe trimestral de evolución de la cartera, así como una relación de todos los costes y gastos asociados al servicio de asesoramiento.
  • Mejor ejecución: para clientes minoristas se deberá garantizar la mejor ejecución en el instrumento financiero que se vaya a adquirir, es decir, no solo el mejor precio sino también los menores costes asociados a la ejecución.

¿Qué implicaciones concretas puede tener para los clientes?

Para los clientes, MiFID II supondrá una mejora en la información que reciben de las entidades con las que tienen contratados distintos productos financieros. Con la nueva directiva, las entidades deberán clasificarse como “Independientes” o “No independientes” (curiosamente las llaman “no independientes, en lugar de “dependientes”).

Asesoramiento independiente

Actualmente, cualquier entidad puede cobrar lo que se denominan retrocesiones, que son ingresos que la entidad recibe por vender productos de terceros a sus clientes. En muchos casos, las entidades financieras no cobran nada a sus clientes por el asesoramiento que les prestan a la hora de comercializar productos financieros pero, aunque el cliente lo desconozca, están percibiendo ingresos en forma de retrocesiones por la venta de estos productos. Con la nueva directiva, las entidades que se declaren “Independientes” no podrán cobrar estas retrocesiones de terceros y por tanto sólo podrán cobrar directamente al cliente por el asesoramiento y por los servicios de venta de productos que presten. Todas las entidades que se declaren como “No Independientes” podrán seguir cobrando retrocesiones de terceros e incluso cobrar al cliente por el asesoramiento y comercialización de productos, pero en este caso deberán informar al cliente de las comisiones y retrocesiones que cobran.

Por tanto, la implicación más clara para todos los clientes de entidades financieras será, esperamos, una mejora en la claridad y transparencia de la información que reciben sobre las comisiones que están pagando por los productos financieros que tienen en cartera, algo que hasta este momento no ocurría. Al mismo tiempo, en caso de que el asesoramiento sea independiente, se busca que el asesor trabaje para el cliente, y no para las gestoras.

Asesoramiento no independiente

Las mayores implicaciones de la puesta en marcha de MiFID II las sufrirán todas aquellas entidades que ofrecen a sus clientes productos propios y/o cobran retrocesiones por la venta de fondos de terceros. Es decir casi todas las entidades financieras, los bancos que comercializan producto propio, los asesores que cobran retrocesiones, etc.

¿Qué implicaciones tendrá para Indexa?

Indexa, como entidad que se dedica a la gestión discrecional de carteras, está obligada a cumplir con la normativa de MiFID II. En nuestro caso, cumplimos ya con la directiva desde que lanzamos el servicio a finales del año 2015, es decir, dos años antes de que la directiva previsiblemente entre en vigor en España. Además, somos lo que la nueva directiva considera una entidad Independiente, porque no percibimos ingresos por retrocesiones de las gestoras de los fondos incluidos en nuestras carteras y porque nuestras comisiones son totalmente claras y transparentes.

En conclusión, queda por ver exactamente en qué quedará la implementación de MiFID II en España, pero nos parece una buena noticia que se avance hacia una mayor transparencia del sector, y en diferenciar lo que de verdad es asesoramiento (independientemente, para el que hay que pagar) de lo que es una mera comercialización (o asesoramiento “no independiente” como lo quieren llamar algunos).

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Bonos nominales y bonos ligados a la inflación


En este post vamos a hablar sobre la inversión en bonos y específicamente sobre la diferencia entre los bonos nominales y los bonos ligados a la inflación.

En primer lugar conviene recordar que son los bonos: los bonos son préstamos que los inversores hacen a grandes corporaciones o gobiernos y que generalmente suelen negociarse en mercados secundarios oficiales. Los préstamos suelen tener un cupón (el interés del préstamo) y un vencimiento (el momento en el que hay que devolver el préstamo). Para simplificar el análisis, en este post vamos a obviar el riesgo de crédito y supondremos que el emisor va a devolvernos los intereses y el préstamo con seguridad.

Bonos nominales

Pongamos como ejemplo el Bono BTPS nominal 3,75% 01/09/24 (en este caso BTPs significa Buoni del Tesoro Poliannuali) con código ISIN IT0005001547. Este es un bono emitido por el estado italiano y que paga anualmente un cupón del 3,75% a los tenedores y que devolverá el principal el día 1 de Septiembre de 2024. Cada título del bono tiene un valor nominal de 1.000€. El precio real de compra de este bono dependerá de las condiciones de mercado. Actualmente es 112,14 (los precios de los bonos se dan en porcentaje), así que para poder comprar un nominal de 1.000€ tendrás que pagar 1.121,40€. De esta manera la rentabilidad que obtendrás a vencimiento es menor que el cupón del 3,75% que paga el bono: la rentabilidad se queda en un 2,02%.

Estos bonos que pagan un cupón fijo se les suele llamar bonos nominales, ya que siempre vas a cobrar el mismo cupón independientemente de la inflación o incremento del coste de la vida. Imagina que durante la vida de este bono (le quedan algo más de 7 años de vencimiento) la inflación media asciende a un 5%. En ese caso, habremos obtenido una rentabilidad nominal del 2,02% pero después de inflación habremos perdido aproximadamente un 3,00%. Es decir, habremos perdido 3 puntos anuales de poder adquisitivo. Por esta razón se suele decir que los bonos nominales no protegen contra aumentos de la inflación.

Bonos reales (bonos ligados a la inflación)

Una forma de poder evitar este riesgo de inflación es comprar lo que se conoce como los bonos ligados a la inflación (o bonos reales). Pongamos como ejemplo el Bono BTPS real 2,35% 15/09/24 con código ISIN IT0005004426. Este es un bono emitido por el estado italiano y que paga anualmente un cupón del 2,35% a los tenedores y que devolverá el principal el día 1 de Septiembre de 2024. Cada título del bono tiene un valor nominal de 1.000€. La diferencia con el anterior, es que a vencimiento no devuelve 1.000€, si no que devuelve 1.000€ más la inflación acumulada desde el momento de la emisión. Por tanto, el inversor que compra el bono en el momento de la emisión se asegura una rentabilidad después de inflación del 2,35%.

El precio real de compra de este bono a día de hoy depende también de las condiciones de mercado. Actualmente es 109,68 (%), así que para poder comprar un nominal de 1.000€ tendrás que pagar 1096,80€. De esta manera la rentabilidad que obtendrás a vencimiento es menor que el cupón del 2,35% que paga: la rentabilidad se queda en un 1,04%.

Bonos nominales vs bonos reales

¿Cuál de los dos bonos es mejor? Pues a priori no hay un bono mejor que otro. Cuál de los dos acaba dando más rentabilidad dependerá de la inflación realizada durante el período. Si la inflación media desde hoy hasta el vencimiento fuera de un 0,98%, ambos bonos obtendrán aproximadamente la misma rentabilidad: un 2,02%. El bono nominal tiene una rentabilidad esperada de 2,02% mientras que el bonos ligados a la inflación paga un 1.04% más un 0,98% de inflación. Es por esta razón que a la diferencia entre la rentabilidad esperada del bono nominal y la rentabilidad esperada por cupón del bono ligado a la inflación, se le llama inflación esperada (o break-even inflation). De alguna manera es la inflación media que esperan observar los inversores en los mercados de renta fija.

Este análisis vale si se espera hasta el vencimiento del bono. ¿Y durante la vida del bono? ¿Cómo se comportan estos bonos ante cambios en las expectativas de inflación o cambios en las expectativas de tipos de interés? Pues al final, como se puede observar en el gráfico a continuación, el comportamiento es bastante similar (es decir la correlación entre ambos bonos es bastante elevada). En este gráfico mostramos la evolución en los últimos 12 meses de los dos bonos que hemos comentado anteriormente.

Se puede observar que las variaciones son similares (es decir, cuando un bono sube el otro también tiende a hacerlo) pero menores en el caso del bono ligado a la inflación. La razón por la cual ocurre esto es la siguiente: imaginemos que el mercado piensa que la inflación va a aumentar en los próximos años. Esto hace que los bonos ligados a la inflación sean más interesantes, mientras que los bonos nominales no se enteran. Ahora bien, si el mercado espera que suba la inflación entonces también esperará que los banqueros centrales suban los tipos de interés para intentar frenar el consumo y la inversión, y paliar esa inflación. Y por tanto, los tipos de interés a largo plazo aumentarán lo cual es negativo para tanto los bonos nominales como los bonos ligados a la inflación. En el caso de los bonos ligados a la inflación, un efecto tiende a compensarse parcialmente con el otro, mientras que en el caso de los bonos nominales la caída de precio es total.

De forma esquemática:

Efecto en bono nominal

Efecto en bono ligado a la inflación

Aumento de expectativas de inflación  –

↑ sube

Aumento expectativas de tipos a largo plazo

↓ baja

↓ baja

 Total

↓ baja

A la vista de esta tabla, podemos observar que los bonos ligados a la inflación tienen sensibilidad a los movimientos de tipos de interés mucho menor que los bonos nominales de similar vencimiento. Este resultado también aplica en caso de que hay un descenso de los tipos a largo plazo: los bonos nominales subirán más en precio que los bonos ligados a la inflación.

Como se puede observar en la siguiente tabla, para el ejemplo que estamos viendo, el bono ligado a la inflación ha perdido un 2,60% en el último año mientras que el bono nominal ha perdido un 4,90%. La razón es que la duración del bono ligado a la inflación es de 3,46 años mientras que el nominal es de 6,61 años.

Rentabilidad esperada  Rentabilidad realizada
Clase Ahora (03/2017) Hace 1 año (03/2016) Diferencia Último año
Bono Ligado a la inflación
BTPs 2,35% 15/09/24

1,04%

0,39% 0,65% -2,60%
Bono Nominal
BTPs 3,75% 01/09/24

2,02%

1,09% 0,93% -4,90%
Inflación esperada

0,98%

0,70%

0,28%

Es también destacable que en este último año la inflación esperada por el mercado ha aumentado un poco, ya que ha pasado de un 0,70% a un 0,98%, lo cual ha beneficiado en términos relativos a los bonos ligados a la inflación.

¿Cómo usamos los bonos en Indexa Capital?

Las caídas de renta variable suelen estar acompañadas por descensos de las expectativas de los tipos de interés (impacto positivo en el valor de todos los bonos), y por un descenso de las expectativas de la inflación (impacto negativo en el valor de los bonos ligados a la inflación). Por ello, las caídas de bolsa suelen hacer subir más los bonos nominales que los bonos ligados a la inflación. Los bonos nominales ofrecen una mayor protección frente a caídas de la renta variable (acciones) y los incluimos en una mayor proporción en las carteras más conservadoras. Incluimos hasta un 70% de bonos nominales (gobiernos y empresas) en las carteras de menor perfil inversor (carteras 1 y 2, ver gráfica abajo).

Por otra parte, los bonos ligados a la inflación protegen contra la inflación y tienen menos sensibilidad a variaciones de los tipos de interés: son aptos para todas las carteras, tanto carteras conservadoras como más agresivas. Por ello los incluimos en una proporción de 10 a 25% de todas nuestras carteras modelo, desde las más conservadoras hasta las más arriesgadas.

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