¿Por qué incluimos bonos en las carteras?

Aunque ha sido una pregunta recurrente desde que lanzamos Indexa en diciembre de 2015, recientemente estamos recibiendo más consultas sobre las razones por las cuales tenemos y mantenemos fondos de bonos en nuestras carteras. En este artículo vamos a explicar por qué incorporamos bonos en las carteras.

Las razones son las siguientes:

  1. Es necesario buscar un activo que reduzca el riesgo de una cartera de acciones: la inmensa mayoría de los inversores no tienen el perfil de riesgo necesario para soportar una inversión del 100% de acciones. Por tanto, es necesario añadir una clase de activo a la cartera que diversifique el riesgo de las acciones.
  2. Son una clase de activo: los bonos son una clase de activo ya que en condiciones normales generan rendimiento del capital, aportan diversificación a una cartera de acciones y son un mercado muy profundo.
  3. No hay una alternativa mejor: aunque coyunturalmente varios segmentos dentro de los bonos tienen una rentabilidad esperada negativa (por ejemplo, los bonos de gobiernos europeos), no existe mejor alternativa para reducir el riesgo de una cartera de acciones.

A continuación detallamos cada una de estas razones.

Es necesario buscar un activo que reduzca el riesgo de una cartera de acciones

La principal razón por la cual no tenemos carteras con 100% invertido en acciones (renta variable) es la diversificación. Generalmente los años negativos de bolsa suelen serlo para casi todas las zonas geográficas y activos de riesgo y las caídas llegan a estar en el entorno del 40% en un año. Muy pocos inversores son capaces de mantener una inversión para el total de su patrimonio con este nivel de volatilidad, y si la inversión es líquida (como las carteras de fondos), pueden sucumbir al miedo y vender en el peor momento, generando una diferencia por comportamiento que reduce la rentabilidad para los inversores en torno a 1,5 puntos porcentuales al año de media.

Durante esos períodos de caída de bolsa, habitualmente se produce lo que se llama flight to quality o huida hacia la calidad. En estos escenarios los inversores corren en busca de activos seguros como los bonos de gobiernos que hacen que éstos se aprecien sensiblemente. En el gráfico siguiente ilustramos esta correlación negativa entre las acciones (renta variable) y los bonos (renta fija), mostrando con datos mensuales entre el año 2000 y 2021, la rentabilidad de los últimos 12 meses de un índice de renta variable global en euros (MSCI World) frente a la rentabilidad de los últimos 12 meses de un índice de renta fija global cubierta a euros (LEGATREH Index).

Como se puede observar existe una ligera correlación negativa entre el comportamiento de las acciones y los bonos. Esto implica que cuando las acciones suben, los bonos tienden a bajar y viceversa. Como ejemplo real de nuestras carteras, puedes consultar el artículo sobre el Brexit y la importancia de la diversificación donde pudimos comprobar el efecto amortiguador de las caídas que tienen los bonos en momentos de caídas bruscas.

En Indexa, buscamos maximizar la rentabilidad ponderada por riesgo y reducir el sesgo por comportamiento de nuestros clientes. La mejor manera de hacerlo es crear carteras equilibradas por clase de activo. Por ello, incluimos un mínimo de bonos en nuestras carteras de fondos de inversión.

¿Por qué este porcentaje de 21% de bonos en la cartera 10?

Para determinar el porcentaje máximo y mínimo de bonos en nuestras carteras de fondos, cuando definimos nuestras primeras carteras en 2015, empezamos por determinar un nivel máximo y mínimo de riesgo (volatilidad) para nuestras carteras. Decidimos trabajar con 10 perfiles de riesgo, desde una volatilidad aproximada de 4% para el perfil 1, el más conservador, hasta 13% para el perfil 10, el más agresivo.

Esta volatilidad máxima de 13% equivale a una pérdida anual superior a 26% con un 95% de probabilidad, lo que nos parece un riesgo suficiente para los clientes más arriesgados en nuestras carteras de fondos.

Para alcanzar esta volatilidad de máximo 13%, con las volatilidades históricas de los años 2000 a 2015, el porcentaje de bonos necesario era de 21%. Por ello nuestras carteras incluyen mínimo un 21% de bonos, para conseguir mantener la pérdida anual debajo de 26% con un 95% de probabilidad.

¿Por qué no incluimos bonos en las carteras de planes de pensiones de perfil 10?

En las carteras de planes de pensiones, como se trata de una inversión por naturaleza más a largo plazo y menos líquida, es menos probable que el cliente retire su dinero después de caídas y ofrecemos carteras con hasta un 100% de renta variable.

Los bonos son una clase de activo

La definición de una clase de activo está sujeta a debate, pero básicamente una clase de activo debe cumplir tres condiciones:

  • Diversificación: debe ofrecer diversificación en la cartera, la evolución de su precio debe estar relativamente poco correlacionada con el resto de la cartera
  • Rentabilidad: debe tener una fuente de generación de rentabilidad creíble
  • Profundidad: debe de ser suficientemente grande como para poder ser una parte significativa de la cartera

En el caso de los bonos, coyunturalmente se cumplen dos de tres (Diversificación y Profundidad) para ciertos segmentos como los bonos de gobiernos europeos, pero normalmente cumplen las tres:

  • Diversificación: ofrece diversificación a una cartera de acciones, por ejemplo
  • Rentabilidad: ofrece rentabilidad a largo plazo derivada de la generación de efectivo de las empresas o gobiernos en forma de cupones y devolución de principal
  • Profundidad: los mercados de bonos europeos cotizan billones de euros

Al no cumplirse una de las tres características es razonable buscar una alternativa, pero no hay ninguna mejor.

No hay mejor alternativa

Las alternativas líquidas que se podrían plantear son cinco: dejar el efectivo en un banco, dejar el efectivo en billetes, incluir bonos de corto plazo o comprar materias primas o criptodivisas. Todas las opciones presentan más problemas:

  • Efectivo en un banco: en la opción dejar en efectivo en un banco hay que tener en cuenta que, primero, se asume cierto riesgo de crédito (aunque por debajo de 100.000 € cubre el fondo de garantía de depósitos), segundo, el efectivo no actúa como diversificador cuando la bolsa cae, mientras que los bonos a largo plazo suben en momentos de caídas, y tercero, cada vez es más habitual que los banco cobren por dejar el efectivo en cuenta corriente (un 0,5% al año habitualmente).
  • Efectivo en billetes: esta alternativa te asegura una rentabilidad esperada del 0% con los billetes de euro, pero tiene unos costes de almacenamiento y de seguridad, siempre existe el riesgo de robo, no consideramos que sea una clase de activo por carecer de fuente ingresos y además las divisas no actúan como diversificador cuando la bolsa cae.
  • Bonos de corto plazo: los bonos de corto plazo ofrecen una rentabilidad esperada aun menor y además diversifican peor la cartera de acciones (normalmente se aprecian menos cuando caen las acciones).
  • Materias primas: por ejemplo el oro. Las materias primas no solucionan el problema de falta de generación de rentabilidad creíble y además suelen tener una volatilidad superior a la de las acciones.
  • Criptodivisas: las descartamos por las mismas razones que el efectivo.

En algunos períodos como el año 2021, los bonos a largo plazo presentarán pérdidas pero no hay que olvidar que habitualmente ocurrirá a la vez que se ven subidas en las acciones. Eso es precisamente lo que se espera de un activo diversificador: mejora la rentabilidad por riesgo de la cartera.

Conclusión

Pensamos que no hay mejor alternativa que los bonos para los inversores en carteras de fondos de inversión que necesitan reducir el riesgo de una cartera de acciones. Coyunturalmente, la rentabilidad esperada de ciertos segmentos de bonos es negativa pero en algún momento esta situación volverá a la normalidad.

15 comentarios en “¿Por qué incluimos bonos en las carteras?

      1. Hola Unai

        Entiendo que Indexa se fija en el largo plazo, pero la realidad es que nos enfrentamos a un escenario de alta inflación que la mayoría de analistas prevén que durará mucho tiempo, y más con la transición energética que provoca el aumento del coste de la energía. ¿No sería mejor pensar en el medio plazo, y darle más peso a bonos ligados a la inflación, que entiendo que se van a comportar mejor porque al menos rentarán tanto como la citada inflación, que bonos nominales que están condenados a rentabilidades negativas? Y si pasados unos años se normaliza la inflación, se podría regresar a la actual política.

        Es que es frustrante ver la rentabilidad de los bonos en los últimos 10 años (1% anualizado aprox) y pensar que tienes ahí tanto dinero, y no digamos la de los últimos 2 años (claramente negativa) y viviendo con inflación

        gracias por tu opinión

  1. En serio?: «Criptodivisas: las descartamos por las mismas razones que el efectivo»
    Créis que la rentabilidad esperada de las criptodivisas es = 0%??
    En mi opinión, sería aconsejable una mínima exposición a Bitcoin en la cartera 10

    1. Buenos días @Jose. Gracias por tu comentario. La rentabilidad esperada de un activo que no generá ningún flujo es imposible de calcular, ya que depende exclusivamente de que otros participantes lo compren.
      Estimar la rentabilidad esperada del oro es igualmente difícil. En este artículo explicamos más en profundidad por qué no invertimos en oro o criptodivisas:
      https://blog.indexacapital.com/2017/09/15/tulipanes-oro-y-criptodivisas/

  2. Buenos días Daniel. Gracias por tu comentario. Estamos convencidos de que incluir bonos en la cartera es la mejor alternativa para reducir el elvado riesgo de una cartera 100% acciones. Por ejemplo, en este último mes de enero 2022 han caido más las acciones que los bonos.

    1. Exactamente, pero los bonos han caido mas que los depositos en cuentas bancarias, asi que usando la misma logica, los depositos bancarios son mejor alternativa que los bonos actualmente

  3. Buenas tardes, tengo cuentas y planes abiertos tanto a mi nombre como a nombre de mi mujer y de mis hijos.
    Todo perfecto, todo, excelente .Ahora bien, igual que se dice una cosa se dice otra despues de la experiencia acumulada ( no han creado la empresa ayer), No hay algunas deficiencias tecnicas/informaticas?

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